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Las 9 claves de la escritura terapéutica

9 claves de la escritura terapéutica

Cualquier buen escritor sabe perfectamente lo que está ahorrándose en terapias al crear sus historias, y cualquier buen terapeuta reconoce el poder de la escritura para sanar. De forma natural, la creación literaria te pone en contacto con tu sabiduría interna (esa a la que no tienes acceso mediante tu mente racional) y hace que selecciones las porciones de dolor interno que eres capaz de procesar en cada momento.

Cuando, además, ponemos la escritura creativa al servicio de la sanación, podemos ir directamente a aquellos puntos de conflicto que queremos resolver y usar nuestra creatividad para atravesarlos y trascenderlos.

Veamos algunas de las claves de la escritura terapéutica:

1. La experiencia directa

Solemos pensar, erróneamente, que la realidad es diferente de la ficción, sin darnos cuenta de que aquello que creemos «real» no es más que una invención nuestra basada en creencias que nos fueron transferidas en nuestra infancia y marcan la forma distorsionada en que percibimos el mundo. Esa visión distorsionada de la realidad se ve autentificada una y otra vez por nuestra forma rígida de comportarnos ante los acontecimientos que vivimos, de manera que la confusión se perpetúa.

La creación literaria, propicia —a través de las formas de ver el mundo de nuestros personajes— otras perspectivas distintas a esas distorsiones que nos creemos a pies juntillas, lo que nos dará la oportunidad de vivenciar el mundo desde muy diferentes ángulos. Y como aquello que experimentamos (sea en nuestra vida o en nuestras creaciones) es lo único que hay, al cambiar nuestra forma de mirar el mundo en nuestros textos, la cambiaremos también en nuestra vida.

La escritura creativa nos permite acceder a los recuerdos congelados y procesarlos convenientemente Clic para tuitear

2. Acceso directo al inconsciente

Lo que maneja nuestra vida, en la actualidad, está escondido a la vista y a nuestra conciencia. Nuestra parte consciente es solo la puntita del iceberg. Nuestros patrones de comportamiento se basan en creencias que permanecen ocultas y que, sin embargo, rigen nuestros actos. Cuanto más material extraigamos del inconsciente, más posibilidades tendremos de hacer cambios en esos automatismos y patrones dañinos.

Cuando escribimos creativamente de una forma dirigida, haciendo uso de nuestra imaginación y nuestra sabiduría interna de una forma no pensada, podemos confiar en que lo que salga en nuestros escritos tendrá que ver con parcelas del inconsciente que necesitan ser procesadas. En eso, la escritura creativa se parece mucho a los sueños: aunque aparentemente no tengan mucho sentido, tienen todo el sentido del mundo teniendo en cuenta cómo procesamos nuestras experiencias.

Cuando el personaje de una de nuestras historias se libera, nosotros lo hacemos con él. Clic para tuitear

3. El poder de convertirnos en otro

Tenemos ideas muy fijas de quiénes somos, quiénes no somos, quiénes no podemos dejar de ser y quiénes nunca podremos llegar a ser. Pero eso solo son ideas, y es su fijeza la que perpetúa esa ilusión de nuestra identidad. En nuestra verdadera naturaleza, sin embargo, no hay nada fijo ni duradero, todo es cambiante e impermanente.

Aparte, esas ideas fijas de quiénes somos nos hacen la vida imposible y muchas veces nos llevan a la autodestrucción. Podemos creer que somos ineludiblemente inútiles, fracasados, estúpidos, torpes o poco merecedores de amor. Nos gustaría que fuese de otra forma, pero «somos» así. Nos aferramos a identidades absurdas solo porque nos son familiares, por el miedo a sentirnos perdidos o a lo desconocido.

Introducirnos a través de la escritura en personajes que no tienen nada que ver con nosotros nos permite aflojar la rigidez de nuestra auto-imagen y experimentar la vida de formas diferentes. Esto, poco a poco, nos va permitiendo soltar nuestra idea de «yo» y convertirnos en personas mucho más abiertas, flexibles y amorosas.

4. Afrontar nuestros conflictos

A veces nuestros conflictos se perpetúan porque no sabemos salir de esas luchas internas. Nos parece que no tenemos los recursos, o que estamos abocados a reaccionar siempre de la misma manera ante los mismos estímulos.

La narrativa lleva muchos siglos especializándose en hacer avanzar a los personajes en sus conflictos, a desatascar una y otra vez el fregadero de su sufrimiento. Nuestra imaginación puede proveerles de recursos, apoyos, empuje, valentía, inteligencia, apertura y capacidad de maniobra como para que salgan de su estancamiento. Pero claro, no hay ninguna diferencia entre nuestros conflictos y los de nuestros personajes. Así que cuando el personaje de una de nuestras historias se libera, nosotros lo hacemos con él. Así que podemos elegir a nuestros personajes y las historias que creemos en función de aquellos conflictos que en cada momento queramos resolver. Y te puedo asegurar que se dará el milagro.

5. Cambio de patrones

Normalmente, nuestros patrones y pensamientos repetitivos son muy negativos, nos suelen llevar a estados de conciencia claustrofóbicos y a una estrechez de miras desde la que nos resulta muy difícil movernos. Permanecemos en nuestra vida paralizados por el miedo y la ignorancia.

La creatividad, ese terreno en el que (como no lo consideramos real) nos permitimos más margen de maniobra, nos permite ir convirtiendo (a través de lo que les ocurre a nuestros personajes) esas actitudes negativas (relacionadas con el miedo, el egoísmo o la ignorancia) en otras más positivas (relacionadas con la compasión, la ternura y la alegría), que, al estar en conexión con el espacio y la apertura, propician a su vez un mayor nivel de consciencia y claridad a la hora de dirigir nuestra vida.

6. Procesar nuestros recuerdos congelados

Uno de las mayores fuentes de sufrimiento de nuestra vida tiene que ver con experiencias del pasado que no pudimos procesar de manera conveniente (porque nos sobrepasaron o fueron demasiado dolorosas), y que se quedaron mal almacenadas en nuestra memoria, de forma fragmentada, perpetua e intemporal. A veces, proyectamos esos fragmentos casi irreconocibles de memorias pasadas mal procesadas sobre las experiencias del presente, lo que puede provocar sensaciones de profundo desamparo, miedo o ansiedad ante eventos que no parecen justificar esas reacciones exageradas.

La escritura creativa nos permite acceder a esos recuerdos congelados y procesarlos convenientemente a través de nuestras historias. Es una forma maravillosa de reconciliarnos con nuestro pasado y de pasar página, por fin, de sucesos que llevaban martilleándonos toda la vida. Una vez procesadas dichas memorias traumáticas, estas se quedarán almacenados como recuerdos normales, que de forma natural se adaptan a nuestras emociones del presente para ayudarnos a avanzar.

7. Reconciliarse con el niño interior

Todos tenemos un niño o una niña herida en nuestro interior, y muchas veces está encerrado en el sótano más profundo de nuestra evitación. La escritura terapéutica nos permite relacionarnos con él o ella, dialogar, preguntarle qué necesita de nosotros, cómo podemos ayudarle. A través de propuestas imaginativas, podemos ir en su rescate a las cavernas del pasado y darle aquello justo que necesitaba y no pudo obtener en su momento. Pero ahora sí puede obtenerlo, porque nuestra experiencia y madurez nos han dado los recursos que en aquel tiempo no teníamos. Así que nos podemos permitir con nuestras historias admitir la existencia de ese niño o niña en nosotros, abrazarlo, y hacer que nunca más se vuelva a sentir solo.

Nos sanamos al compartir con otros nuestras heridas, que también son las suyas y las de todos. Clic para tuitear

8. Convertir el sufrimiento en gozo

Cuando tengo que pasar por una situación difícil o aburrida (como ir a hacerme pruebas médicas, por ejemplo) siempre pienso que me va a servir como material narrativo, y eso le da otro color a la experiencia. Cuando escribimos y nuestros personajes sufren (y nosotros con ellos), la belleza artística prevalece y eso nos lleva al gozo. La creatividad nos permite trascender la dicotomía entre positivo y negativo, porque lo que en nuestra vida consideramos «negativo», como son los conflictos y el sufrimiento, en narrativa es justo nuestra materia prima. Recordemos el comienzo de Ana Karenina, de León Tolstoi: «Todas las familias felices se parecen, pero cada familia infeliz lo es a su manera». Para mí, esta frase es la esencia de la trascendencia literaria.

9. Conectar con los demás

Todos nuestros traumas y conflictos profundos tienen que ver con el aislamiento y la soledad. Por muy duro que fuera lo que nos sucedió en el pasado, no es el suceso en sí lo que nos traumatizó, sino el hecho de que —por la razón que fuera— nos encontramos solos con nuestro dolor, no recibimos el apoyo o el consuelo que necesitamos y, entonces, al no poder procesar nuestro dolor en compañía, tuvimos que recurrir a mecanismos de supervivencia extremos, como la disociación o la parálisis, que nos siguen perjudicando en el presente.

Por lo tanto, la superación de esos traumas tiene que darse, necesariamente, en interrelación con otras personas, nunca en soledad. Nos puede ayudar estar en interrelación con nuestro terapeuta, con nuestra pareja o nuestros amigos (si se trata de relaciones sanas). Y también nos puede ayudar muchísimo el acto de transmisión que supone la escritura creativa. Cuando contamos historias, no lo hacemos para nuestro ombligo. Hay una intención de trasladar a otros nuestras experiencias, deseos y aspiraciones, de conectarnos con el tejido de la humanidad para compartir información y actualizar vivencias. Es un acto de generosidad que nos hace salir del aislamiento y acceder a un estrato superior de consciencia y apertura. Nos sanamos al compartir con otros nuestras heridas, que también son las suyas y las de todos.

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14 comentarios en «Las 9 claves de la escritura terapéutica»

  1. Este post lo voy a guardar y a tener muy presente, porque lo que nos cuentas aquí Isa es tan importante, tanto, que pone el dedo en la llaga que aún sigue abierta aunque me cueste reconocerlo. La disociación y la parálisis, para sobrevivir y que ahora a través de tu reflexión me hago más consciente de que lo traslado a mis personajes una y otra vez, cuando lo más constructivo sería darles la voz y la acción en esos momentos en que no pude hacerlo en la la realidad, ante las situaciones traumáticas de mi vida. Gracias, de todo corazón,

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    • Hola, Loreto,

      Es muy normal que el bloqueo de los sucesos traumáticos los tengan también nuestros personajes. Pero es verdad que ahí, en la literatura, tenemos más herramientas que en la vida real para hacerlos reaccionar y que nos saquen las castañas del fuego ;-).

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder
  2. Soy un adulto mayor de más de 60 años de edad, que arrastra por lo menos un par de traumas. Llamó mi atención está propuesta porque invita a conjugar la terapia con la literatura y ambas cosas me interesan. El problema sería el precio de este método de transformación de conducta

    Responder
    • Hola, Sergio,

      Tengo acompañamientos bastante económicos, libros muy baratitos y webinars y recursos gratuitos, aparte de estos artículos que tienes en el blog… En fin, procuro extender mi apoyo todo lo que puedo.

      Un fuerte abrazo,

      Isa

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  3. Muy buenos puntos, me acordé de un ejercicio psicológico (respiración holotropica) en realidad hay que estar más atento a la naturaleza en su estado puro

    Responder
    • Gracias, Cristian. Bueno, es difícil estar atento a la naturaleza en estado puro, porque aún no sabemos lo que es eso ;-). Pero sí podemos empezar por cositas más sencillas, como las que comento en este artículo.

      Un fuerte abrazo,

      Isa

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  4. Me resultó entretenida la propuesta
    Yo como muchos fui venciendo. mucha timidez. Miedos. En fin todo lo que involucra el crecer.

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