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Algo diminuto, pero que no puedes ignorar I

Un bultito de nada que me cambio la vida , cáncer de mama

Con el Diario de lo diminuto quiero compartir contigo mi proceso personal con el cáncer de mama.

«Algo diminuto, pero que no puedes ignorar» es una frase de un relato de Mercedes Adán cuyo protagonista es un neurocirujano que contrae un melanoma, Cuando la leí, me pareció la definición perfecta del cáncer, así que se la pedí prestada para esta serie de artículos sobre mi proceso personal. Gracias, Mer :-).

Capítulo I

Domingo, 31 de enero de 2021

Después de ducharte te miras al espejo y te ves algo extraño en el pecho derecho, como un pequeño valle en la piel, en el cuadrante superior derecho. Te preguntas si te estás haciendo TAN vieja como para tener abollones. Te palpas y notas un pequeño bultito, una canica de las pequeñas que parece querer esconderse cuando la tocas, pero no lo suficiente, porque ahí está, una y otra vez, como adherida por dentro a la piel. En tu cabeza se genera automáticamente otra canica con la que te pones como loca a jugar al pinball para perderla de vista, pero que, como la otra, te es devuelta una y otra vez mientras los puntos van subiendo escandalosamente en el marcador.

No puede estarte pasando esto a ti, justo ahora que has recuperado al amor de tu vida, justo ahora que, por fin, encajan todas las piezas, este maldito bultito en el pecho, en esa área vulnerable de tu femineidad. Esta pieza no encaja ni de broma en el puzzle, no me jodas.

Se han disparado los fuegos artificiales y no se detendrán hasta que compruebes que es un simple quiste, una bolita de grasa, el pectoral inflamado, yo qué hostias sé, pero desde luego no esa sonora palabra de cinco letras siempre… Clic para tuitear

Sientes la enormísima tentación de cerrar los ojos. Total, no será nada, déjalo estar, mañana o la semana que viene ya no estará, la vida es un sueño, una ilusión. Pero el pinball de tu mente te mantiene los ojos bien abiertos, clavados en el espejo. Se han disparado los fuegos artificiales y no se detendrán hasta que compruebes que es un simple quiste, una bolita de grasa, el pectoral inflamado, yo qué hostias sé, pero desde luego no esa sonora palabra de cinco letras siempre reservada para los demás.

Te estás quedando fría delante del espejo. Se te está poniendo cara de muerta.

¿Se lo dices o no se lo dices? Va a salir huyendo si se lo dices. Es vuestro primer encuentro después de cinco años. No es nada glamuroso mencionar después de hacer el amor un puñetero bultito en el pecho. Pero si no se lo dices, ¿a qué estás jugando? Os habéis prometido amor eterno y honestidad. Venga, va, se lo dices y que sea lo que el dominó del karma quiera.

Sales con la toalla enrollada al cuerpo. Se lo dices, empujando suavemente la primera ficha del dominó. Te desanudas la toalla. Miráis juntos el bultito con ojos incisivos. Y tú, de reojo, lo miras a él, que se ha quedado tan bloqueado como si le hubieras dicho que estás embarazada. Te sientes profundamente vulnerable. Le pides que te abrace, y lo hace. Hundes tu cabeza de avestruz en su pecho y no la sacarías nunca de ahí. Pero eso no puede ser, porque en un rato coge el vuelo de regreso a su país.

Martes, 2 de febrero de 2021

Llamas por teléfono al centro de salud. Te sorprendes al enterarte, por el contestador automático, de que en la Seguridad Social no dan citas presenciales, solo puedes pedir cita telefónica. Pues vaya. Te la dan para dentro de una semana.

Lunes, 8 de febrero de 2021

Cuando llega el día y la hora, nadie te llama, y te sientes como una niña abandonada. Pagas tus autónomos religiosamente todos los meses. Pero nadie te atiende en época de Covid.

Te vas a una clínica privada. No tiente buena pinta, te dice la doctora. Le dices con tristeza que en la Seguridad Social no te hacen caso. Comienza una larga peregrinación de batas blancas que pasarán frente a ti, o tú frente a… Clic para tuitear

Martes, 9 de febrero de 2021

Así que te vas a una clínica privada a consultar. La doctora, previo pago de 60 euros, te manosea, te aprieta, arriba los brazos, abajo los brazos, te mira, te remira, guiña un ojo. «No tiene buena pinta —te dice, garabateando en un papel—. Tienes que hacerte una mamografía y una ecografía urgentes». Le dices con tristeza que en la Seguridad Social no te hacen caso. Te contesta que insistas. Y que vuelvas si quieres para contarle a ella cómo te ha ido. «Y para ingresarte otros 60 euros», piensas, pero asientes con la cabeza. Te marchas de esa consulta presintiendo que no volverás a ver a esa mujer, y que quizá es la primera de una larga peregrinación de batas blancas que pasarán frente a ti, o tú frente a ellas.

De la que vuelves, te vas directamente al centro de salud, que parece un hospital de campaña en tiempo de guerra, con una cuadrilla de tres enfermeras acampadas a la entrada que, tras apuntarte y dispararte con el desinfectante, te preguntan qué quieres. Les cuentas la película: lo del bultito, lo de la cita telefónica fallida, lo que te ha dicho una doctora a cambio de 60 euros. Las tres enfermeras guerrilleras ponen los brazos y el grito en el cielo tras sus mascarillas y te dicen que subas corriendo a Administración y digas lo que te ha pasado para que te den otra cita y te atiendan de una vez. Las dejas quejándose de lo mal que están las cosas, fíjate esta pobre mujer con un bulto en el pecho…

En Administración esperas paciente la cola. Cuando llegas a la ventanilla, a una distancia de un metro, un cristal y dos mascarillas de por medio, le gritas a la administrativa (y de paso a todo el recinto) lo del bultito en el pecho, lo de la cita telefónica fallida, lo de los 60 euros… Teclea en el ordenador un rato y te dice que te llamará el doctor esa tarde. Asientes, no muy convencida. Cuando bajas y estás saliendo por la puerta, oyes que alguien te llama. Te vuelves. Una de las enfermeras te pregunta qué te han dicho. Les dices que, al parecer, el doctor te llamará esa misma tarde. Asienten satisfechas y te desean suerte con la mano alzada en esta guerra particular que acaba de comenzar para ti: tener un bultito en el pecho en tiempos de Covid.

Esa misma tarde te llama, en efecto, el doctor. Se disculpa mil veces por no haberte llamado antes, que no da abasto, que esto, que lo otro… No conoces a este señor, jurarías que tenías adjudicada una doctora, pero como no has ido al médico desde que te mudaste hace tres años, esto es lo que pasa, los facultativos cambian hasta de sexo. Te pregunta qué te ocurre. Le cuentas: bultito, cita fallida, 60 euros menos en la cartera, mamografía y ecografía urgentes… Te dice que te genera una cita para que te las hagan. Que te tienes que pasar por el centro de salud a por el papelito. Que te llamarán y te avisarán de la fecha. «¿Seguro que me llamarán?», le preguntas. Te dice que sí, claro que sí, un bultito en el pecho no es para tomárselo a broma.

Esa tarde te vas al ambulatorio a por el papelito de la cita. Lo miras y lo remiras pero no pone nada de mamografía y ecografía, parece una cita para una primera consulta en la Unidad de Mama. Has perdido todo el día en esto, pero bueno, esperas que todo se quede en un susto. Solo hace falta un poquito más de paciencia

Miércoles, 10 de febrero de 2021

Esperas un día.

Jueves, 11 de febrero de 2021

Esperas otro día.

Viernes, 12 de febrero de 2021

El tercer día el pinball de tu mente está desatado. Sigues dando vueltas al papelito de la cita. Llamas al teléfono que viene ahí. A través del contestador automático conciertas una cita para la que te dicen que te llamarán. Pues estamos como al principio. Esto es una pescadilla que se muerde la cola.

A través de un código QR que aparece en el papelito te instalas en el móvil una aplicación de Cita Sanitaria que, después de pedirte tropecientos datos, incluidos los de tu tarjeta de crédito, acabas descubriendo que es una especie de empresa intermediaria que te quiere hacer pagar cuando se pase el periodo de prueba. Investigas por Internet. Tratas de anularlo pero no te deja durante el primer día de prueba. Les mandas un mensaje incendiario diciéndoles que les vas a denunciar y, por fin, te dan de baja de no sabes exactamente qué.

Como último recurso, accedes a la web de citas sanitarias, la última vía de acceso que viene en el papelito. Cuando intentas pedir cita, te dicen que en el hospital que te corresponde no hay posibilidad. Encuentras, sin embargo, una ranura por donde colarte. En el Hospital de la Cruz Roja, que además está a cinco minutos de tu casa, parece ser que sí puedes pedir cita. Pero no hay hueco hasta el 23 de marzo, dentro de más de un mes. Tu gozo en un pozo. Coges la cita de todos modos, aunque ya sabes que te tocará hacerte las pruebas por lo privado.

Investigas. Llamas por teléfono al Instituto de Radiología de la Mama, pero te quieren clavar 250 euros por la ecografía y la mamografía. Finalmente, pides cita en la clínica Magnetosur de Getafe, aunque esté en el quinto infierno, pero al menos el precio es de 100 euros. Te dan cita para el próximo miércoles.

Otra mañana perdida por el bultito de las narices.

En el fondo estás segura de que no será nada, para qué tanto revuelo, tanto tiempo perdido, tanto gasto…

Con la de trabajo que tienes que sacar adelante este año para poder organizarte y trabajar menos el que viene, igual que hiciste el año pasado, y el anterior, y así desde que recuerdas.

Con todo lo que tienes que resarcirte disfrutando del amor de tu vida después de tanto tiempo de espera. Bastante complicado es amar y ser amada para ti, y más viviendo en diferentes países, y más en época de Covid.

Con todo lo que has trabajado en tus patrones, tratando de variar el rumbo de la autodestrucción.

Si tú estás haciendo todos tus deberes obedientemente, ¿a qué viene ponerte ahora un examen sorpresa?

Esto no estaba previsto en absoluto, y de algún modo extraño —aunque sigues convencida de que no será nada, solo un susto— está ya colándose en tu vida, modificándola sin que apenas puedas percibirlo, interfiriendo en tus planes, haciendo que desvíes la atención hacia donde nunca antes habías querido mirar: tu cuerpo.

(Continuará)

_________________________________________

Inicio un nuevo diario con la intención de compartir contigo mi proceso con el cáncer de mama a lo largo de estos meses. Este compartir tiene dos direcciones:

  • Mostrarte de un modo muy personal cómo es este camino en una situación nueva y compleja como es la pandemia.
  • Contarte cuáles son los tratamientos y vías de sanación que he descubierto, cuál es mi elección final y cómo será su desarrollo a lo largo de estos meses.

¿Y cómo puedes apoyarme en este proceso? También tienes dos vías (que no se excluyen mutuamente ;-)):

  • La primera es apuntarte, disfrutar y difundir mi nuevo programa online «Escribe y medita por tu cuenta»,  que puedes realizar cuando quieras y a tu ritmo y me ayudará a mantener algunos ingresos en los meses en los que debo estar enfocada en el tratamiento y mi sanación (como sabes, los autónomos no lo tenemos fácil en este sentido).
  • La segunda es leyendo, dejándome tus comentarios y compartiendo estos artículos con todos aquellos conocidos, amigos o familiares a quienes pueda ayudarles mi diario.
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73 comentarios en «Algo diminuto, pero que no puedes ignorar I»

  1. Isa, ya solo la primera entrada de este diario es dura. Cuántas zancadillas.
    Te envío un abrazo enorme, un cargamento de paciencia y una tonelada de energía.

    Responder
      • Hola, estoy viviendo lo mismo que tú, mi camino comenzó en septiembre estando de vacaciones, se puede decir que más, encontrarlo yo me encontró él ya que empezó a dolerme y este dolor se extendía por toda la mamá. Organizamos la vuelta a casa y antes de volver llamé a mi centro de salud para tener la cita lo antes posible, me dieron cita telefónica y me llamo la doctora cuando le dije lo que pasaba me dió cita presencial para esa misma mañana y mando la ecografía y mamografía después vinieron la biopsia más ecografías y mamografías ya que vieron otro pequeño bulto. Después de todo esto el día 11 de diciembre me hicieron la mastectomia y el 14 de enero me volvieron a intervenir para quitarme la cadena de ganglios ya que de los dos que me quitaron en diciembre uno de ellos tenía células malas. Ahora estoy luchando con la quimio y no lo llevo demasiado mal. La verdad es que a pesar de la situación que tenemos por el Cocid la atención que he tenido considero que ha sido buena ya que se han cumplido todas las citas en el plazo que me dado.

        Responder
        • Muchas gracias por tu testimonio, Teresa :-). A cada una le toca un recorrido diferente. A mí, tras ese periplo inicial, ya me atendieron muy bien y estoy muy contenta con el equipo.

          Te deseo mucho ánimo y mucha suerte para lo que te quede.

          Un abrazo enorme,

          Isa

          Responder
  2. ¡Gracias Isa por hacernos compartir este viaje!

    También gracias por nombrar con valentía «la palabra de cinco letras».

    «Cáncer, cáncer….¡Cuánto estamos ya aprendiendo de ti!

    Ánimo y adelante.

    Responder
  3. Todo mi apoyo en este proceso Isabel, solo nos conocemos de vista pero se de ti por tu blog y por Clara Redondo. Yo estoy pasando por lo mismo en este momento y aunque no es fácil ya verás que se puede con ello y te también te hará regalos por el camino. Un abrazo enorme y mucho Ánimo. Raquel

    Responder
    • Hola, Raquel,

      Muchas gracias por tu apoyo y tus palabras. Sí, ya estoy recibiendo un montón de regalos y no acabo sino de empezar ;-).

      Mucho ánimo también para ti, y un abrazo muy fuerte,

      Isa

      Responder
  4. Te admiro, te quiero. Ese maldita bolita te ha llegado para hacerte màs grande todavía. Nada màs leerte lo he visto claro. Una abrazote a ti y a tu bolita

    Responder
    • Tres personas de mi familia han sido muy bien tratadas con este mismo problema en la Seguridad Social. Este escrito me parece pura propaganda de la medicina privada
      Un abrazo de todas formas

      Responder
      • Pura propaganda de la medicina privada…!? Dónde estaba tu atención cuando lo has leído? Dónde estaba tu atención cuando has escrito el comentario? Dónde estará tu atención cuando leas esto?
        De todas formas, se puede ser más cuidadoso cuando alguien se expone tanto.

        Responder
      • Si de este escrito concluyes esto, no veas lo que te estás perdiendo en la vida. Si a alguien que cuenta esto le devuelves esta respuesta…, te diré que yo veo una agresión. Un abrazo de todas formas.

        Responder
      • Hola, C S.,

        Pues nunca pensé que se pudiera entender así mi texto, pero en fin… Una de las cosas que hablaré más adelante en este diario será de la polarización en la que estamos inmersos, parece que todo lo tenemos que vivir desde un posicionamiento y una opinión determinada. Más adelante también hablaré de las maravillosas personas que me he encontrado en el Hospital donde me están atendiendo. Entonces, supongo, habrá personas que se lo tomen como propaganda de la sanidad pública.

        Un abrazo de todas formas,

        Isa

        Responder
  5. Gracias Isa por tu valentía. Por compartir también en este proceso. Encajarás también esta pieza. Seguro
    Un abrazo y adelante

    Responder
  6. Gracias Isa por compartir tu experiencia en este viaje, que desde el punto de partida, como si hubiera que jugar al «juego de la oca», te has encontrado en la casilla de salida con tantas zancadillas, de las horas de espera, de la incertidumbre, de la incomprensión burocrática.
    ¡Ánimo querida maestra!

    Responder
    • Hola, Rosa,

      Muchas gracias. Me ha encantado la metáfora del «juego de la oca» :-D. Espero no caer en la calavera ;-p

      Un abrazo enorme,

      Isa

      Responder
  7. Es un proceso largo, parece interminable, pero verás como en ése camino dejas cosas y recoges otras muchas. Un abrazo grande lleno de luz y fuerza.

    Responder
  8. Siempre consigues llegarme al corazón con tus escritos, y más aún en esta ocasión con una noticia así.
    Sé que tu valentía y tu sabiduría seguirán creciendo con todo esto. Mucho ánimo y fuerza.
    Te apoyo con mi mejor energía, y si puedo hacer algo para acompañarte, no tienes más que avisarme (seguro además de que recibiré de ti siempre más de lo que pueda dar).
    Un fuerte y luminoso abrazo.

    Responder
  9. Querida Isa:
    Hoy se cumplen dos meses de la pesadilla que relatas.
    Gracias por compartirlo con nosotros, y dejar un testimonio del recorrido dentro del laberinto en el que, de pronto, saliendo de la ducha, te encuentras.
    Lo mejor es que ya se visualiza la salida, que hay un hilo rojo que te llevará a la salida. ¡Qué lo hay, lo hay! No dudes de eso.
    Gracias una vez más, un abrazo cargado de afecto.
    Ligia

    Responder
    • Muchas gracias, Ligia. Yo aún no visualizo la salida, pero claro, es que no es lo mismo ver el laberinto desde dentro que desde fuera ;-). En todo caso, me ayuda mucho que me lo digas.

      Un abrazo fuerte,

      Isa

      Responder
  10. Hola, Isa. Has sido muy valiente al compartirlo, eso demuestra la mucha fuerza que tienes y que te ayudará a salir adelante, seguro. Tu puedes.

    Un beso

    Carmen

    Responder
    • Hola, Carmen,

      Muchas gracias. Todo el mundo me dice que soy fuerte, cuando yo me siento de lo más frágil. Lo único que se me ocurre pensar es que por algo será… Así que yo voy adelante.

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder
  11. Hola Isa. Muy valiente tu propuesta. Te deseo lo mejor. Lo difundiré. Muchísimo ánimo. ¡¡¡Un abrazo muy grande!!!! Lola

    Responder
    • Muchas gracias, Lola. Me costó decidirme a compartirlo, pero ahora me alegro mucho de haber dado ese paso.

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder
  12. Esa bolita ocupa está ahí, pero se irá, porque tú das alas para volar a todos , por lo que nada será perenne. Gracias por dejarnos estar ahí , de alma , te quiero mucho. (Ya sabes donde tienes playa )
    LuFer

    Responder
    • Hola, Lu,

      Muchas gracias por tus preciosas palabras, llenas de alas por todas partes también.

      Ya disfrutaremos de la playa juntas, claro que sí :-).

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder
  13. Hola Isa,
    Mucho ánimo.
    Eres muy fuerte y valiente y saldrás adelante.
    Tienes a muchas personas que te quieren y te apoyan.
    Un abrazo.

    Responder
    • Hola, Marta,

      Muchas gracias. Pues sí, estoy alucinando con la de personas que me quieren y apoyan :-).

      Un abrazo enorme,

      Isa

      Responder
  14. Bravo,Isa, asi se planta cara a las adversidades ¡que grande eres! Un abrazo enorme.Cuenta conmigo para lo q quieras.

    Responder
  15. Gracias, Isa, por compartir tus emociones del comienzo del proceso que te llevará a sanar no sólo el cáncer sino también heridas profundas y el miedo.
    La sangha me ayudó y a tí te ayudará con su energía de amor ;tu me ayudaste y ahora te siento y sostengo en mis plegarias. Te quiero

    Responder
    • Muchas gracias, Maribel. Siento tu energía depurada acompañando mi depuración ;-).

      Yo también te quiero.

      Un abrazo muy fuerte,

      Isa

      Responder
  16. Gracias Isa por compartir este momento. Leo tus escritos y te siento como si estuvieras aquí mismo, no solo compartiendo espacio, también la emoción. Te tengo presente en mi práctica. Cuenta con el apoyo que yo pueda ofrecerte. Un abrazo. Dory

    Responder
    • Muchas gracias, Dory. Que bien poder disponer de la escritura para conectar con el espacio y la emoción.

      Un abrazo enorme,

      Isa

      Responder
  17. Hola compi tocaya. Te admiro por tu coraje, generosidad y honestidad. Claro que te voy a seguir y a compartir … se necesita gente como tú circulando por las redes.
    Te mando un abrazo lleno de energía con la seguridad de que este proceso viene a traerte también cosas muy buenas.

    Responder
    • Muchas gracias, Isabel, por apoyarme justo de las formas en que me son más útiles. No te conozco todavía, pero intuyo que nos conoceremos y conectaremos bien.

      Un abrazo fuerte,

      Isa

      Responder
  18. Hola Isa,me enganchan tus escritos,este especialmente,gracias por compartir.Mujeres valientes,honestas y creadoras como tu son muy valiosas,tienes todo mi apoyo.
    Lola

    Responder
    • Muchas gracias, Lola :-). Me encanta que te enganchen mis escritos, y que me lo digas, porque eso me hace conectar, que es lo que más necesito.

      Un abrazo fuerte,

      Isa

      Responder
  19. Querida Isa: Que te lleven estas palabras, a través del mar, todo mi amor y las mejores vibras para tu tránsito en esta etapa del camino. Fortaleza, honestidad, valentía, vulnerabilidad, conciencia, de todo eso ya tienes tanto que te ha acompañado (y nos ha acompañado) hasta aquí. Cuenta conmigo para lo que pudiera serte útil en estos momentos y en los que sigan (incluyendo un movimiento ocular de regalo para algo puntual si lo consideraras pertinente). Te abrazo y te beso fuerte con mucho mucho cariño.

    Responder
    • Muchas gracias, Adela. Siento tu apoyo y compañía desde el otro lado del océano. Gracias por estar ahí.

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder
  20. Hola Isa,
    Impresionada, sí.
    Adelante con todo. Tienes muchos recursos y muchas personas que te tenemos en gran estima. Confía y apóyate, no harás más que recoger algo de lo mucho que has sembrado con tu inmensa generosidad.
    En lo que pueda ayudarte cuenta conmigo.
    Un abrazo desde el corazón,
    Joana

    Responder
    • Gracias, Leli. En este tipo de circunstancias es cuando más agradezco el don de la escritura. Si además os gusta lo que escribo, ya es la bomba ;-).

      Un abrazo fuerte,

      Isa

      Responder
  21. Isa, me encanta el manejo que tienes de la seriedad y del humor. La transparencia con la que te muestras y la fuerza que genera la sencillez con la que escribes.
    Te conozco lo suficiente para saber de tu capacidad para tomar lo que ES y crecer con ello. Te abrazo cariñosamente!

    Responder
    • Y yo te agradezco un montón, Javier, tu forma de expresar lo que te llega de mi escritura, de una forma también tan tuya, tan personal, tan precisa, tan luminosa.

      Un abrazo enorme,

      Isa

      Responder
  22. Isa, impactada con tu valentía, he quedado sin palabras con tu relato. Cómo transmites todas estas emociones que estás viviendo. Sólo puedo agradecerte que lo compartas y nos lleves a tu experiencia a través de la escritura. Mucha fuerza, con todo mi cariño

    Responder
  23. Isabel, confia en ti, eres la mejor medicina.
    Tu actitud, siempre positiva, y tus amigos son la fuerza con la que siempre puedes contar.
    Un abrazo
    OM SHANTI

    Responder
    • Muchas gracias, Emili. La confianza y ver las cosas de un modo positivo es lo que más me cuesta en esta vida. Pero se puede decir que me lo estoy currando ;-).

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder
  24. Isa, es un lujo prestarte una frase, a ti, que tantas has aportado a lo que yo escribo.
    Espero que abrirte a lo que no se puede ignorar, te haga llegar esas cosas que a veces no tenemos espacio para procesar: el cariño, la valoración, el acompañamiento, la admiración, la confianza, el estar…, y que cuando lo necesites, todo esto que te damos, te acompañe en el proceso y te alivie.
    Cuando pase, la celebración va a ser una explosión de felicidad y amor 😉
    Un fuerte abrazo¡¡¡

    Responder
    • Gracias por tus palabras, Mer. En efecto, lo que más me cuesta es procesor lo bueno de la vida, que cada vez se hace más evidente a mi alrededor, supongo que porque mi mirada se va limpiando de niebla. Creo que para mí este va a ser el aprendizaje: aprender a gozar de lo que tengo.

      Un fuerte abrazo, y mil gracias por estar ahí, siempre, se forma incondicional,

      Isa

      Responder
  25. Ahí estoy con la lagrimita en el ojo, y de repente, soltando la carcajada. Estoy deseando leer el segundo capítulo.
    Gracias Isa por contarnos tu historia.
    Un abrazo enorme.

    Responder
    • Hola, Paloma,

      Me encanta. Eres como un barómetro para mi escritura… Si sueltas lagrimita y carcajada, es que el texto tiene la presión correcta ;-D.

      Un abrazo muy fuerte,

      Isa

      Responder
  26. Hola, Isa.
    No sabía lo que te ha tocado vivir ahora. Yo también pasé por lo mismo. Recuerdo que fue un momento duro (para qué negarlo). Un momento de gran introspección. Encontrar una mano que auxilie dentro de la medicina, es fundamental. Yo encontré, por suerte, a mi ángel de la guarda. Me escuchó, me informó y tomé mis propias decisiones (auxiliada por sus datos concretos y precisos). Gracias a este médico, puedo disponer de mi brazo derecho. Existe un peligro que llama linfedema. Mucho ánimo y mucha suerte. Un abrazo muy grande.

    Responder
    • Hola, Margarita,

      Qué bien haber tenido un ángel de la guarda :-). Yo me estoy encontrando con algunos por el camino también… Pero aún queda recorrido, ya iré contando por aquí.

      Muchas gracias por aportar tu testimonio, y un abrazo muy fuerte,

      Isa

      Responder
  27. Querida Isa, Isabella,
    acabo de leer tu valiente y sincera aportación y los comentarios a tu publicación.
    No te puedes imaginar lo bien que te entiendo. Se me saltaban las lágrimas al leerte tan vulnerable y fuerte a la vez. En otro contexto y otro diagnóstico los de arriba también me han postrado en la cama y me remiten de forma dolorosa al cuerpo, a nuestro templo. A ese al que tampoco le he querido prestar la atención que reclamaba. Y bueno aquí estoy en un maremagnum de emociones y sentimientos observando las resistencias y entregada en otros momentos.
    La VIDA no nos pone pruebas que no podamos con ellas, me decía uno de mis maestros. Cuanto más fuerte eres, más bultitos asume tu alma. Tú bien lo sabes. Nos doblega para seguir puliéndonos. No sé hasta cuándo… intuyo que este viaje no acaba :).
    Tremendo el comienzo de esta aventura tuya en la Seguridad Social, para que luego digan que haces apología de la sanidad privada. COVID nos está llevando más allá de los límites y como bien mencionas nos ha polarizado totalmente. No debiéramos permitirlo, porque nos debilita. Por eso, aunque cueste más que nunca, y me lo digo a mi misma, nos da una oportunidad tras otra para practicar la comprensión y compasión, aunque a mi a veces me sale una agresividad digna de diván. jajaja…. y eso que quiero transitar el camino del corazón. Como si ello implicara sólo sentir amor universal y fraternal. Por eso al leer tu periplo, sentir tus miedos, el vértigo frente a la incertidumbre, tú impotencia y rabia, me he sentido comprendida.
    Me ha dado mucha fuerza leerte para afrontar con más aceptación mi propio proceso. Gracias bellaIsa, Isabella, por SER y por tu ejemplo de fortaleza. ❤❤❤

    Responder
    • Muchas gracias, Verónica, por tu aportación. Qué bien escribes, jodía ;-). El camino del amor y la compasión tiene mucho que ver con sentir lo que sientes y estar donde estás, ni un paso más allá ni un paso más acá. El resto es neurosis. Estar en la neurosis y sentirla también es muy interesante, la neurosis es la que nos marca el camino. Donde hay neurosis, hay algo que despejar.

      Mucho ánimo con lo tuyo, que también tiene tela.

      Un abrazo enorme, compañera de camino,

      Isa

      Responder
  28. Hola, Isa:

    He leído tu post sobre «algo diminuto que no puedes pasar por alto», pensando que se trataba de un relato de alguien de tu taller. Me sobrecoge y me indigna a la vez por lo cercano y lo profundo que se puede sentir el abandono de los médicos, precisamente cuando se abre ante nuestros pies un precipicio que nos deja paralizados por el vértigo, y más profundo aún cuando nos tememos padecer una enfermedad complicada.

    Al darme cuenta de que hablas de ti, lloro, estoy en la terraza, los pájaros parecen callarse repentinamente, me siento en la primera silla que encuentro. Lloro como no lo había hecho desde aquellas tardes de pandemia en las que salíamos a aplaudir aquí mismo con un sentimiento de solidaridad, buscando humanos para sentir que pertenecíamos a la raza humana y con la convicción de que aquellos aplausos nos unían a todos de alguna manera. Como si una corriente de amor universal cruzase todas nuestras ventanas y nuestros corazones. Siento una gratitud que es más grande que yo, un corazón en el pecho que ya no cabe cuando pienso en ti, en todo lo que he podido avanzar gracias a tu trabajo generoso y entregado, a tu forma amorosa y paciente de enseñar. Miro los brotes primaverales de las moreras del jardín entre la neblina de mis ojos llorosos y pienso que enseñas como quien riega la maceta de un brote desconocido, esperando con intriga ver la planta que un día saldrá y tal vez dará flor. Las lágrimas corren por mis mejillas, pero no, aún no puedo llorar abiertamente, “los hombres no lloran”, parece que oigo a mi padre y tomo tres respiraciones profundas, me seco los ojos y me pongo a pensar en cómo poder ayudar en esta situación. El llanto ha liberado un montón de emociones que ahora luchan por manifestarse, las ideas se pelean y se desvanecen con la misma velocidad. Hay niebla en mis ojos y en mi cabeza.

    Me gustaría llamarte, no me dejo hacerlo, no sé qué decir y no quiero molestar. Me voy a escribir. Nada.

    No me atrevo a meditar y de repente pienso “cocido”. Me río y me siento como un torpe Pantagruel que solo puede pensar en comida, pero empiezo a ver las sonrisas en la mesa, las conversaciones triviales, la cercanía y la sensación de tenerte cerca, de poderte transmitir algo tan prosaico y real como la comida, que nos ayuda a reponer nuestras fuerzas, que nos ayuda a fortalecer los lazos afectivos entre las personas, que nos da todos los nutrientes que necesita nuestro organismo y también nuestro espíritu. Me pregunto qué puedes necesitar ahora.

    No temas, no te voy a mandar un cocido de la Cacerola Roja. Ya nos lo tomaremos cuando toque.

    Recuerdo muchas de tus enseñanzas a lo largo de meses o años de meditaciones guiadas por ti. Raro es el día que no utilizo para meditar las grabaciones que compartes. Eso me hace pensar que tú tienes las herramientas para manejar esta situación mejor que yo, no obstante, eso no me deja desentenderme de mis emociones y mi niebla, me gustaría decirte tantas cosas, alegrarte, transmitirte todo el optimismo del mundo y la confianza en que todo va a salir bien. Aunque cada persona es un caso diferente, mi madre tuvo un diagnóstico similar hace ya más de diez años y ayer la vacunaron contra el COVID. Los procesos oncológicos son largos y a veces se pasa por etapas duras, eso es lo más jodido, pero ya todos sabemos que se sale, en la mayoría de los casos se sale bien, y tú, además, tienes tu meditación, que estoy seguro de que te permitirá relacionarte con el miedo, con la incertidumbre de tal manera que no caigas en el desánimo.

    Me gustaría transmitirte tantas cosas, darte un abrazo tan fuerte que nos haga difícil respirar por un instante y también quisiera tener una varita mágica que resuelva todas las dificultades con un «abracadabra».

    No estamos solos, Isa, no estás sola. He difundido tu mensaje y no sé si hacer el curso online, en cualquier caso, si hay algo en lo que pueda ayudarte, no dudes en decírmelo.

    Te mando el besote más grande del mundo

    Responder
    • Hola, Jaime,

      Ya te lo he dicho por privado, pero te lo digo también por aquí: me has hecho llorar como la magdalena de Proust ;-).

      Es maravilloso tener gente como tú alrededor, que se toman el espacio y el tiempo necesario para sentir y decir con las palabras precisas lo que sienten, ni una más, ni una menos. Y entonces esas palabras dejan de ser conceptos y se convierten en pájaros de todos los colores que me cantan al oído, en un cocido en el que puedo paladear la amistad auténtica, en un abrazo tan fuerte que dentro no cabe el miedo.

      Muchísimas gracias por tomarte ese tiempo y ese espacio que hacen la vida digna de ser vivida.

      Un abrazo fuerte,

      Isa

      Responder
  29. Hola Isabel.
    Aunque no nos conocemos personalmente es bastante lo que se de ti para saber que eres una gran persona.
    Te dejo mis palabras como muestra de mi apoyo en lo que haces y espero que todo marche lo mejor que puedas desear.
    Mucha fuerza, animo y esperanza.
    Que la luz te acompañe siempre en tu camino.
    Un gran abrazo. 🙏💙💫

    Responder
    • Muchas gracias, Miguel Ángel,

      Aunque no nos conozcamos, me consta verte por aquí y por allá. Agradezco esa mirada atenta a lo que hago, a lo que digo… A veces pienso que soy una exhibicionista de tomo y lomo, tan tímida e introvertida en mi vida cotidiana, tan «destapada» en mi vida laboral y como escritora. Pero cuando asoman las personas que están al otro lado, me doy cuenta de que es una bendición que nos podamos encontrar las almas afines, aunque sea a base de «destapes» ;-).

      Un abrazo enorme,

      Isa

      Responder
  30. Querida Isa:

    Con demasiado retraso y por una buena amiga común leo ahora este testimonio, que me ha emocionado… y no menos los comentarios. No me gusta lo que leo, a pesar de que es preciso y hondo, como me gusta a mí la escritura. Me inquieta y me entristece por ti, por tu peripecia, por lo frágil que es todo.
    Solo quiero decirte que puedes contar conmigo para lo que necesites, que te envío mucho ánimo y esperanza de la buena, las estadísticas están a tu favor y si necesitas fuerza extra no dejes de pedirla, te acompañamos.

    Un abrazo grande y apretado de verdad,

    Almu

    Responder
    • Muchas gracias, Almu,

      Sí, de fragilidad sabemos las dos un rato ;-). Menos mal que está en el mismo lugar que la fortaleza, de algún sitio ha de venir la expresión «sacar fuerzas de flaqueza».

      Gracias por estar ahí, amiga.

      Un abrazo fuerte,

      Isa

      Responder
  31. Hola Isa,

    No nos conocemos a pesar de que sé de ti por una amiga en común, Caro Cañelles y por coincidir en Economía Humana.
    Personalmente empatizo con lo que escribes en tu Diario pues he transitado 2 diagnósticos de cáncer y en este segundo todavía no tengo el alta médica.
    Coincidimos en sector profesional y desde aquí te comunico que admiro tu labor y tu compartir.
    Y ahora me gustaría tenderte mi mano para que con total confianza puedas escribirme o hablar en caso de que necesites algún cable en la gestión de este bichito tuyo. Lo digo desde la motivación e intención altruísta, es decir, sin ninguna intención de venderte un servicio (pues me dedico al acompañamiento). Te soy sincera y te ofrezco el poder compartir contigo aquellos enfoques holísticos y alopáticos que te puedan serte útiles.
    Mi email es hola@beticostillas.com y estoy al otro lado para charlar, comentar o meditar juntas.
    Gracias por compartirTe!

    Responder

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