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Diario de lo diminuto

Algo diminuto, pero que no puedes ignorar XII

Te lanzas a escribir, la escritura brota, ¿es tu manera de ser o reivindicarte en el mundo? Te sale la metáfora de la bola de pinball y recuerdas el título del relato de M. La vergüenza se convierte en lágrimas de agradecimiento por todos los comentarios a tu primera publicación de este diario. Y por fin, te permites que la tristeza se expanda.

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Algo diminuto, pero que no puedes ignorar XI

El agotamiento y la tristeza pueden tener que ver con el proceso de duelo con cáncer que estoy sufriendo, o puede ser que no. Puede que todo por lo que estoy pasando ahora, sea debido al Karma, o puede que sea una cura de humildad, o ninguna de las dos.

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Algo diminuto, pero que no puedes ignorar X

Hoy toca ir a la consulta de la doctora B y para ello habré de cruzar un puente ahuyentando mi vértigo y susurrando esa superstición infantil de que si lo cruzas habrás salido airosa de esta batalla del cáncer. La doctora B y su consulta son verdaderamente como cruzar al otro lado, acompáñame y te cuento de donde y cómo se llega.

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Algo diminuto, pero que no puedes ignorar IX

Te das cuenta a tiempo real de cómo se fragua el odio: al delegar en otro tu valía, estás destinada a caer al abismo de la anulación por decisión ajena; y, por supuesto, el siguiente paso es echar la culpa al desaprensivo que te lo ha arrebatado todo.

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la senda de la búsqueda

Algo diminuto, pero que no puedes ignorar VI

Que tu cirujana quiera conocerte en persona antes de nada, o de todo. Que tu historia de AMOR necesite aire para seguir siendo eso, AMOR con mayúsculas. Que encuentres el equilibrio entre la medicina tradicional y los tratamientos complementario y veas la diferencia, todo esto y la sensación de que en cualquier momento tus trenes pueden descarrillar, se corresponden con este nuevo capítulo de mi historia de lo diminuto.

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parque rey juan carlos I

Algo diminuto, pero que no puedes ignorar V

Se hace difícil asumir la noticia de que tienes cáncer. De repente te has mudado de casa, habitas en una nueva y ni tan siquiera te ha dado tiempo de desembalar las cajas de la mudanza anterior. Te debates en una búsqueda urgente de refugio, intimidad y tratamientos que te sanen cuerpo y mente, esta vez también.

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el día de la biopsia, nuestras manos entrelazadas

Algo diminuto, pero que no puedes ignorar III

Son las once de la mañana y me dirijo al hospital con mi hijo Elmo y Germán, mi ex marido. En esta situación recién estrenada todo toma un color de telefiilme de domingo por la tarde. Ha llegado la hora de saber la verdad.

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Algo diminuto, pero que no puedes ignorar XII

Te lanzas a escribir, la escritura brota, ¿es tu manera de ser o reivindicarte en el mundo? Te sale la metáfora de la bola de pinball y recuerdas el título del relato de M. La vergüenza se convierte en lágrimas de agradecimiento por todos los comentarios a tu primera publicación de este diario. Y por fin, te permites que la tristeza se expanda.

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Algo diminuto, pero que no puedes ignorar XI

El agotamiento y la tristeza pueden tener que ver con el proceso de duelo con cáncer que estoy sufriendo, o puede ser que no. Puede que todo por lo que estoy pasando ahora, sea debido al Karma, o puede que sea una cura de humildad, o ninguna de las dos.

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Algo diminuto, pero que no puedes ignorar X

Hoy toca ir a la consulta de la doctora B y para ello habré de cruzar un puente ahuyentando mi vértigo y susurrando esa superstición infantil de que si lo cruzas habrás salido airosa de esta batalla del cáncer. La doctora B y su consulta son verdaderamente como cruzar al otro lado, acompáñame y te cuento de donde y cómo se llega.

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Algo diminuto, pero que no puedes ignorar IX

Te das cuenta a tiempo real de cómo se fragua el odio: al delegar en otro tu valía, estás destinada a caer al abismo de la anulación por decisión ajena; y, por supuesto, el siguiente paso es echar la culpa al desaprensivo que te lo ha arrebatado todo.

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la senda de la búsqueda

Algo diminuto, pero que no puedes ignorar VI

Que tu cirujana quiera conocerte en persona antes de nada, o de todo. Que tu historia de AMOR necesite aire para seguir siendo eso, AMOR con mayúsculas. Que encuentres el equilibrio entre la medicina tradicional y los tratamientos complementario y veas la diferencia, todo esto y la sensación de que en cualquier momento tus trenes pueden descarrillar, se corresponden con este nuevo capítulo de mi historia de lo diminuto.

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parque rey juan carlos I

Algo diminuto, pero que no puedes ignorar V

Se hace difícil asumir la noticia de que tienes cáncer. De repente te has mudado de casa, habitas en una nueva y ni tan siquiera te ha dado tiempo de desembalar las cajas de la mudanza anterior. Te debates en una búsqueda urgente de refugio, intimidad y tratamientos que te sanen cuerpo y mente, esta vez también.

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el día de la biopsia, nuestras manos entrelazadas

Algo diminuto, pero que no puedes ignorar III

Son las once de la mañana y me dirijo al hospital con mi hijo Elmo y Germán, mi ex marido. En esta situación recién estrenada todo toma un color de telefiilme de domingo por la tarde. Ha llegado la hora de saber la verdad.

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