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Cómo unir la escritura y el cuerpo para resolver conflictos

Presentación de Escritura y Cuerpo, como unir la palabra escrita y el movimiento

Autora: Mercedes Adán

Uno de los puntos más interesantes del aprendizaje de la escritura y que más descoloca a quien está aprendiendo, es descubrir que en cada historia tiene que haber un conflicto. Y me refiero a situaciones complicadas y grandes retos, pero también, muy especialmente, a esos estados de malestar que tenemos muchas veces al día, en los que sentimos que algo no encaja. Son pequeños estados incómodos en los que hay tensión, algo de pelea o la sensación de no ver una salida.

Es curioso que cueste tanto este asunto cuando nos ponemos a escribir, porque ¿quién no tiene conflictos en la vida? Abundan. Aunque alguien habrá pensado que él no tiene. Me temo que, como cuando alguien dice que nada le da miedo (ni siquiera la muerte) dudaría de su palabra porque, en mayor o menor medida, todos tenemos miedos y conflictos.

Unir la escritura con el movimiento corporal, me ha supuesto una forma diferente de abordar los conflictos, que no es cargar con ellos ni escaquearse. Clic para tuitear

Como en los relatos, a veces no sabemos cómo entrar en ellos ni qué hacer y buscamos a alguien que nos dé soluciones. Pero dejarlo en manos de otro no suele dar resultado. Si acierta con la solución, en realidad no ha sido mérito de uno, y si, por el contrario, no acierta, le echaremos la culpa del resultado y nos lavaremos las manos, como Pilatos. Y es que a veces asumir la vida es complicado y no sabemos qué hacer.

Para mí, unir la escritura con el movimiento corporal, ha supuesto una forma diferente de abordar los conflictos, que no es cargar con ellos ni escaquearse. No tenemos la solución de casi nada, pero cada conflicto puede ser tan emocionante como un juego de mesa, o como jugar a indios y vaqueros, o a ver quién se ríe antes mirándose a los ojos…, si te acercas a él como a una aventura. Es una oportunidad de jugar e investigar si te lanzas de cabeza, como si te tirases al mar. Así podrás sentir el agua y las corrientes desde dentro, e ir ajustando y aprendiendo con lo que encuentres.

Esta es la manera, tanto de vivir como de escribir, con la que intento estar en la vida: como una niña que está aprendiendo a nadar, con sus manguitos y su curiosidad recién estrenados.

Y estas son algunas de las claves que he descubierto, en esta unión del cuerpo y la escritura, que se conjugan a favor para seguir el hilo a los conflictos, los relatos y la vida:

La escritura tiene su propia regulación y busca la integración, si no queremos empujar todas las ideas con la mano dentro del papel. Clic para tuitear

1. Mi cuerpo se comunica conmigo ininterrumpidamente y la escritura es una vía para darle voz.

Me fijo en la cantidad de cosas que me dice mi cuerpo: si está cansado, estresado, vigoroso, flexible, dolorido, encogido, rígido, expandido… En el día a día tengo los oídos casi cerrados a su expresividad. Al llevar la atención al cuerpo y escribir en conexión con él, escucho su voz y sus mensajes, que son muy concretos. Puedo traducir lo que el cuerpo me dice o me susurra, a veces hasta se desgañita, y puedo abrir bien las orejas si mis dedos están hábiles para traducir lo que me dice.

Es probar el agua en la que nado.

2. El lenguaje de mi cuerpo no se limita a sensaciones básicas.

Si entreno la escucha, puedo apreciar mensajes más refinados. Si estoy en tensión y con la respiración entrecortada, probablemente esté sintiendo miedo; el amor me hace sentir porosa y abierta a lo que está afuera; los ojos bien abiertos y un golpe de respiración hacia dentro me indica sorpresa… Si al escribir mantengo el contacto con estas emociones, mías o de mis personajes, me van a indicar el ambiente en el que me muevo y, por tanto, el camino de la resolución de la situación.

Es sentir, dentro y fuera del mar, y saber de qué color será la bandera de la playa antes de verla.

3. El cuerpo no tiene peleas, recoge lo que hay y se regula para darle cabida.

La escritura tiene su propia regulación y busca la integración, si no queremos empujar todas las ideas con la mano dentro del papel. Cuando escribo me llegan muchas ideas y tengo que elegir, buscar un orden coherente, e intentar resolver ese rompecabezas. Suele pasar que no quiero desechar ninguna, y entonces hay una batalla entre ellas porque todas quieren quedarse. En el fondo, es que no quiero renunciar a nada. Si voy al cuerpo para escribir, es más sencilla la integración. Si la respiración se acelera, el corazón bombea más; si siente frío, tiembla; si no puede asimilar más, vomita. Si le dejo en paz y le escucho, mi relato evolucionará casi naturalmente.

Es no nadar contracorriente ni contra el viento, y aprovechar la ola.

La escucha con finura del cuerpo, y ponerle palabras, me lleva a conectar conmigo,nada de lo que pasa me es ajeno Clic para tuitear

4. Tanto si escribo un diario personal, un relato o una novela, necesito que haya acción y que evolucione.

Es habitual que, cuando empiezo a escribir, me cueste la acción, y me quede dando vueltas a la misma idea o situación. Pero si me toma la ira, puede que rompa un cristal con un ladrillo o queme una casa; si me he enamorado, tal vez me vaya cabizbaja por mi timidez o me lance a un beso apasionado. La salida me la dará el cuerpo y la imaginación.

Es dejarse revolcar por las olas, bucear, hacer el pino, aunque los manguitos me pongan difícil sumergirme.

5. Tanto el movimiento como el encuentro de la palabra justa en la yema de los dedos, es el lugar de encuentro conmigo.

Tal vez esto es lo más importante. La escucha con finura del cuerpo, y ponerle palabras, me lleva a conectar conmigo, a conocerme, a tocar con la yema de los dedos mis deseos, mis impulsos, mis emociones. Nada de lo que pasa me es ajeno.

Soy yo en el agua que quiero nadar, mojándome, llenándome de sal, dorándome al sol, sintiendo que estoy viva.

_________________________________

Y todo eso me habla de algo más grande que la escritura, que la danza y que yo misma.

¿Tú también sientes algo de esto así cuando escribes o cuando atiendes el movimiento de tu cuerpo? ¿Quieres descubrirlo y explorarlo? Me encantaría que me lo dijeras en los comentarios.

Deseo que el curso Escribir desde el cuerpo, en el que he trabajado con mucha ilusión para compartir esto y otras cosas y dará comienzo el próximo 8 de octubre, te sirva para esta exploración. ¡Te espero dentro!

4 comentarios en «Cómo unir la escritura y el cuerpo para resolver conflictos»

  1. Hola Mercedes,
    :Uno de los puntos más interesantes del aprendizaje de la escritura y que más descoloca a quien está aprendiendo, es descubrir que en cada historia tiene que haber un conflicto.» Sí, completamente de acuerdo contigo. Yo estoy cansada de escribir historias con conflictos, toda mi vida llena de conflictos, me apetece escribir solo historias positivas y felices.
    «No tenemos la solución de casi nada, pero cada conflicto puede ser tan emocionante como un juego de mesa,» para mí el conflicto no tiene nada de emocionante, y sobre todo cuando es mantenido en el tiempo, solamente me produce agotamiento físico y mental y mucho dolor y tristeza.

    Me gusta muchísimo las frases en negrita que aparecen al final de los 5 puntos, son metáforas muy bellas.

    Muchas gracias por tu post Mercedes.
    Abrazo.

    Responder
  2. Gracias por tu comentario, Marta.
    Siento que tengas una imagen tan negativa del conflicto. Hay algunos verdaderamente duros y dramáticos, que podemos olvidar o descansar de ellos, si no les vemos solución. Pero en escritura los conflictos son una oportunidad, un desafío, un reto, como si tuviéramos que resolver un acertijo y cuando lo descubres, descansas, aprendes, te entra satisfacción y casi aprendes a coger el tranquillo al disfrute de atreverte con ese de nuevo u otro mayor.
    A mí me gusta ir en la escritura a los retos pequeñitos, porque casi no los vemos, y son un buen entrenamiento para los grandes. Por ejemplo, puede que me enfade mucho, y haciendo un relato descubra que es solo porque estoy muy cansada, o que mi amiga Maricarmen siempre me acabe poniendo nerviosa y al escribir me doy cuenta que es me da soluciones para todo, y eso no me gusta… Y es aún más divertido si el personaje que tiene el conflicto no soy yo porque suele ser más fácil hacer cosas con él. En fin, es que creo que yo he acabado haciéndome amiga de los conflictos y eso facilita todo mucho. Aunque después de tu comentario me entran ganas de buscar otros nombres 😉
    Un fuerte abrazo,
    Mer

    Responder
  3. Mer! Yo estoy lanzada a que me lleves de la mano a explorar contigo, concretando cosas y dejándome llevar por la intuición.
    Se que la vida pasa por el cuerpo, y no se me ocurre otra mejor forma de escribir que entendiendo el medio por el que estoy aqui, que es mi cuerpo.😉Nos vemos pronto. Un besote.
    Maite Corroto

    Responder
  4. Gracias mil, Mer. El cuerpo como catalizador, como odre o tinaja en la q el agua de mis emociones y de mi mente insomne decanta y muestra su pureza… Te leo despacio y eso veo….y eso quiero descubrir contigo…cómo mi cuerpo es capaz de decantar y mostrarme qué y cómo…
    Gracias, Mer 🙏❤️

    Responder

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