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¿Cuándo puedes llamarte escritor/a?

La diferencia entre un aprendiz de escritor y un escritor propiamente dicho es que el primero quiere hacerlo cada vez mejor, sufre con sus errores y cuenta los días que le quedan hasta alcanzar la perfección, mientras que el segundo sabe manejarse en cada momento dentro del marco de sus limitaciones (que por eso mismo se va ampliando) y disfruta haciéndolo, sin preocuparse por arribar a ningún lugar.

El verdadero camino es darse cuenta de eso y llegar a tenerlo interiorizado. No es exactamente difícil —de hecho, se trata de relajarse y disfrutar con lo que en verdad a uno le gusta—, sino que simplemente es algo en lo que no reparas, te pasa inadvertido. Y te pasa inadvertido una y otra vez porque tienes puesta la atención en otro sitio, que es justo en tratar de hacerlo cada vez mejor, en convertirte en un maestro en la materia, o en lo que tú te imaginas que es un maestro en la materia.

«No busques ser un experto. Busca la experiencia». Clic para tuitear

Khenpo Tsültrim Gyamtso Rinpoché decía: «No busques ser un experto. Busca la experiencia». Y es que nuestros patrones nos conducen constantemente a querer convertirnos en expertos escritores, y aplicamos a ello tantísimo esfuerzo y atención que normalmente nos perdemos la experiencia, el gran tesoro que tenemos a cada instante, fresco, vital, nuevecito.

En el mismo anhelo de querer hacer muy bien las cosas están implícitas las nociones de un pasado (en que las cosas se hacían peor) y un futuro (en que se harán requetebién). Entre una y otra noción, que están manejadas por el ego, se nos pierde el relámpago del presente, que es en realidad lo único válido con que cuenta el escritor para trabajar y en el que los conceptos de alguien que ha de mejorar, de un pasado y de un futuro no hacen más que entorpecer.

El arte requiere del «esfuerzo gozoso» que tiene que ver con aprovechar alegremente cualquier situación para aprender. Clic para tuitear

Esto puede sonar un poco extraño, porque en esta sociedad estamos acostumbrados a ponernos objetivos e ir hacia ellos con determinación hasta que los alcanzamos (y somos muy buenos en eso). Realizamos largas carreras, estudiamos un máster detrás de otro… y acabamos trabajando en una multinacional con un sueldazo. Pero el arte no funciona así. El arte requiere lo que en budismo se denomina «esfuerzo gozoso», que tiene que ver con aprovechar alegremente cualquier situación para aprender.

Cada uno de nosotros sabe perfectamente —si es honesto consigo mismo— hasta qué punto le compensa escribir, más allá de llegar a algún sitio, o hasta qué punto llegar a algún sitio resulta no ser otra cosa que llegar a donde cada uno está (ni más allá, ni más acá).

Creo que es una pena quedarse enredado demasiado tiempo en las nociones de llegar o no llegar a un lugar prefabricado por nuestra mente. Estaría bien en algún momento (porque en ese momento será cuando uno podrá decir que es escritor/a sin bajar la cabeza) superar esa dicotomía y escribir, sin más, relajados, convirtiendo con alegría nuestras limitaciones y errores en aliados.

11 comentarios en «¿Cuándo puedes llamarte escritor/a?»

  1. Qué bueno, Isa! Cómo me sirven para mi vida tus palabras. Había leído y escuchado varias veces la frase de Rinpoche… «No busques ser un experto. Busca la experiencia» pero es ahora cuando la cosa va adquiriendo un sentido para mi. Tenemos tan metido dentro la absurdez de esta sociedad de que hay que ser la mejor en todo…la mejor escritora, la mejor madre, la mejor arqueóloga… que nos olvidamos de lo más importante…VIVIR y Vivir experimentando lo que tenemos delante en cada momento, sea bueno o menos bueno…
    En fin…muchas gracias Isa… A ti y a toda esta comunidad de Escribir y Meditar que la vida me ha regalado en este último año
    Un abrazo

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    • ¡Extraordinario, Isa! Coincido en tu visión natural del gozo de escribir, de hacerlo sin metas, sin una obsesión perfeccionista. Dejar fluir la imaginación y disfrutar de lo escrito es un gran placer.
      Un saludo.

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  2. Pues claro que me ha servido, Isa. Y mucho. Cada vez que publicas algo, unas veces más y otras menos, siempre hay algo que aprender en lo que dices. Pues eres como la lluvia de abril y mayo ¿Sabes? Yo no sé si soy o no soy escritor, pero tengo mucha fe en todo lo que escribo, y disfruto haciéndolo. Así las cosas, solo me falta que muchos disfruten leyendo mis narraciones, pero no tengo prisa, mi momento llegará.
    Gracias. Un abrazo.

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  3. Esa fue la gran pregunta que planeó sobre mi cabeza los tres o cuatro primeros años de aprendizaje, hasta que me olvidé de ella y ella de mi y después de tantos años corriendo a escaparme de mis obligaciones diarias para encontrarme con la escritura como quien va en busca de su amante, pues no tengo duda de que yo no sería yo si no escribiera.
    Y también se que si no hubieras sido mi maestra el camino habría sido más largo y más sinuoso.
    Sole

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  4. Fabulosa reflexión sobre el arte y la experiencia, creo que lo voy a enviar a alguien que lo necesita mucho, además de aplicarlo a mí misma. Gracias;)

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  5. Hola Isa, me siento identificado con tus palabras, y en este segundo curso estoy disfrutando más de escribir, me siento menos presionado conmigo mismo, cada vez que me pongo a escribir me siento más emocionado, buscando alternativas para fluir, y hay veces que me bloqueo, pero no me enfado, me lo tomo como un descanso, me pongo a meditar o a leer o me doy un paseo, cambio de actividad y en unas horas retomo la escritura y me van saliendo nuevas ideas para seguir de nuevo con el relato. No le doy tanta importancia a sí he conseguido un súper relato, sino a ir sintiéndome cómodo con la composición de lo que voy sintiendo con las ideas que me van viniendo al escribir. Desde aquí darte las gracias por mostrarnos un concepto de escribir más humano, dichoso, en armonía con nuestro sentir, con nuestras vidas, cercano, con la mayor de las pretensiones, que para mí es crecer escribiendo y meditando, abriendo mí mundo a mí mismo y cuando quiera y me sienta bien, a los demás.

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  6. Me ha resultado de mucha utilidad este artículo. Ha llegado en el momento oportuno porque había empezado mi proyecto de escritura con mucha ilusión, con diversión simplemente de vivir y explorar el proceso, me parecía muy cautivador y revelador.

    Sin embargo, llevo una semanas como alejada de mi centro, pensando y sintiendo que esto era una especie de sufrimiento y leer este post me ha dado alas para quitarme ese peso de encima y reconectar con esas primeras sensaciones. ¡Gracias!

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  7. Isa, no he leído tu post, lo he oído, he escuchado tu voz cálida y firme.
    He tenido la dulce sensación de que me hablabas de ese camino difícil , alucinante y largo que es la escritura, y que me encanta. Solo temo que, es tan largo, que no me va a dar tiempo a llegar…Disfrutaré solo por el camino. Gracias. Un abrazo. M.Luz

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  8. Así es, la experiencia es el relámpago del presente. Es el regalo que me ha traído la escritura automática de la mañana después de la meditación. Escribir para nada, para nadie, Nada que alcanzar , nada que conseguir. Entonces empiezas a disfrutar porque no hay pasado ni futuro, todo esta en el relámpago ese instante, que desaparece por arte de magia en cuanto ponemos la atención en quererlo hacer bien.
    Esfuerzo gozoso y confiar delante del papel en blanco en que algo se nos va a ocurrir, algo va a salir de este universo repleto de galaxias que que tenemos dentro.
    Lo quemas me fascina cuando me pongo a escribir, es que no se adonde voy a llegar, a veces me sorprendo de lo que sale y a veces no pasa nada.
    Muchas gracias, Isa por lanzarnos al espacio.

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  9. Muy bonito, una expresión real y muy sincera, así es agradable leer y escuchar, porque en realidad uno escribe de lo que uno es no de lo que debe parecer, puesto que la imaginación es inalcanzable e incontable, pero la realidad es absurdamente fría y terriblemente humana, un gozo o un dolor que puede conducirte a dónde el otro es y siente, por eso no hay nada más bello, que ahondarse en las palabras, pero sin dejar de ser humano.

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  10. Que gran regalo nos das con esta poderosa reflexión. Reconozco no solo haberme hecho la pregunta sino haberme también negado mucho tiempo el escribir por creer que no lo era y además que si lo era sería luego porque estaba ocupado trabajando. Estos días me declaré escritor permanente. Y tú escrito es el regalo a esa decisión. Gracias, Gracias, gracias.

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