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Decálogo para escribir un diario vivencial

Diario de vida, Decálogo para escribir un diario vivencial

Supongo que, si me estás leyendo, la palabra «diario» no te resultará muy extraña. Puede que tengas uno en el que escribas con regularidad. O que lo hayas tenido en alguna época de tu vida. O a lo mejor no te has puesto nunca a ello.

Mi sugerencia con este post es que escribas un «diario vivencial». ¿Por qué?

Pues, en primer lugar, porque la escritura es altamente terapéutica, y nos permite (como hacemos con los sueños cuando dormimos) ir integrando y asimilando situaciones que de otra forma nuestra mente racional bloquea, por no quererse enfrentar al dolor o al sufrimiento.

La escritura es un medio para conectar con lo que sentimos y expresarlo de una forma en que podemos revertir lo negativo en positivo. La escritura es altamente terapéutica. Clic para tuitear

Tendemos a reprimir o soslayar las emociones que no nos gustan, lo que a medio plazo provoca innumerables problemas (físicos y psíquicos). La escritura es un medio para conectar con lo que sentimos (miedo, ansiedad, desesperanza, alegría, tristeza…) y expresarlo de una forma en que podemos revertir lo negativo en positivo (belleza, empatía, amor, ternura…).

Por otra parte, llevar un diario te permite ir dejando un testimonio de tu propia historia vital. Y, al margen de que esto pueda ser un legado para los tuyos o prefieras dejarlo en un terreno íntimo, es algo a lo que puedes volver en algún momento y que te puede ayudar a encajar las piezas del puzle de tu vida.

Hacer un diario es aparentemente fácil: escribes lo que ha pasado ese día (o lo que te parezca más relevante) y ya está. Sin embargo, hacer un diario que realmente te sirva para asimilar lo sucedido, revertir lo negativo en positivo y dejar un testimonio interesante y auténtico (para ti o para otros) no es tan fácil.

Por eso le he puesto el apellido «vivencial» al diario que te propongo llevar, y te comparto algunos consejos que te pueden ayudar a realizarlo de un modo eficaz y gozoso.

10 consejos para iniciar tu diario vivencial

1. Usa palabras concretas

«Amor», «solidaridad», «liviano», «pensar», «tristeza» o «angustia» son palabras abstractas. «Mascarilla», «canzoncillos», «agujetas», «abrazar», «gato», «azul» o «microondas» son palabras concretas. Se diferencian en que las primeras no las podemos visulizar, tocar, oler, oír o sentir, mientras que las segundas despiertan alguno de nuestros sentidos. Escribe tu diario fundamentalmente con palabras concretas. Que las cosas que cuentes entren a través de los sentidos. Entonces, entrarás en el mundo de la vivencia, mientras que si utilizas abstracciones o reflexiones, te quedarás en un plano mental o racional. Si te quedas en lo abstracto, lo que estarás haciendo es huir de lo que realmente estás experimentando, en lugar de sacarlo a la luz.

2. Narra hechos

En la misma línea que lo anterior, narra hechos, usando las coordenadas de tiempo, lugar y acción. Algo sucede a lo largo de un lapso determinado en unos lugares concretos. No te quedes en el limbo de las elucubraciones mentales. Que pasen cosas, que los personajes (que son las personas llevadas al papel, incluido tú) se muevan, dialoguen, reaccionen, vayan al baño, se tiren en el sofá, se caguen en to. Y es a través de esas acciones como irás a la esencia de lo que quieres transmitir.

Esto es muy importante, porque al tratar de plasmar en detalle eso que te ha ocurrido te darás cuenta de matices que no habías visto en su momento, lo que te ayudará a procesarla y a almacenarla en las memorias del pasado.

3. Todo ocurre en un día

En un diario es valioso tener en cuenta que el día —cada día— tiene un comienzo y un final. Cada apunte es el extracto final de cada día. Cada anotación tiene el valor, en sí mismo, de ser el reflejo de un tiempo breve, de determinadas situaciones vitales, ya pasadas pero aún muy recientes, a las que se atribuye una importancia primordial.

No tienes por qué contar, no obstante, todo lo que te ha ocurrido en ese día. Yo te recomiendo que elijas un suceso que te haya llamado especialmente la atención por su carga emocional. Ese suceso, mejor si transcurre en un tiempo breve: una hora, veinte minutos, cinco minutos…

4. Usa una voz natural

Que la manera de narrar sea natural, y no pretendidamente literaria. Traslada tu tono de voz a la escritura, como si estuvieras en un bar contándole lo que te ha pasado ese día a una amiga. La escritura creativa está muy relacionada con el sentido del oído. A quien lee le llega la narración como si se la estuviesen contando en voz baja a la oreja. Y se nota enseguida si quien escribe usa una voz impostada o auténtica.

Aunque nadie vaya a leer tu diario, tú mismo te creerás más lo que cuentas si utilizas una voz natural que si te pones engolado o artificioso.

5. Muestra las emociones

Expresa las emociones a través de tu voz, de lo que ocurre y de pequeños gestos o detalles ambientales. No trates de expresarlas directamente («me puse muy triste al leer la noticia»); fabrícalas para el lector a través de las situaciones concretas («cuando leí ese horrible titular se me atragantó el sándwich que me estaba comiendo»).

El corazón es el que rige nuestras acciones (queramos o no, lo veamos o no). En la escritura es igual, solo que podemos manejarlo mejor. Sería como volver a sentir lo que hemos vivido de una forma más consciente. Si por lo general la ola vital nos arrolla, cuando escribimos podemos surfearla y, además, gozar de ello.

6. Da detalles personales

Aunque puedas sentir pudor de reflejar lo que transcurre en el terreno íntimo de tu familia, tu casa, tu cuerpo y tu alma, que sepas que cuantos más detalles personales des, más universales serán los sentimientos que transmitas. Nadie (ni tú mismo) conecta con un texto impersonal. Sin embargo, el poder asistir a los detalles de la vida de una persona despierta inmediatamente la empatía.

Lo personal (la manera que tienes de doblar la ropa o de hablar a tu gato) es lo que te hace único, y a la vez señala a sentimientos y atributos comunes al género humano. Recréate, al escribir, en ese tipo de detalles que dan color y brillo a la experiencia de la vida.

A veces no tenemos identificado el tema cuando nos ponemos a escribir, pero la propia escritura te suele dar pistas de qué necesita salir de ti en ese momento. Escucha esas señales y ponte al servicio de aquello que necesita ser… Clic para tuitear

7. Identifica el tema

Trata de identificar qué es lo que quieres transmitir por debajo de los hechos que narras, y selecciona dichos hechos y acciones sobre la base de esa temática. Si deseas transmitir un conflicto de pareja, cuenta lo que ocurrió mientras preparabais la cena juntos, pero a lo mejor no sería necesario que contaras que te tomaste un café con leche por la mañana.

A veces no tenemos identificado el tema cuando nos ponemos a escribir, pero la propia escritura te suele dar pistas de qué necesita salir de ti en ese momento. Escucha, pues, esas señales, y ponte al servicio de aquello que necesita ser procesado.

8. Deja que se produzca una transformación

Trata de que lo que cuentes tenga una evolución narrativa y de que no se quede estancado. A través de los hechos, de lo que subyace a los hechos y del mismo proceso de escritura, se está produciendo una transformación en ti: deja que eso suceda, ábrele paso a tu comprensión del ser humano y sus procesos.

De alguna forma, al escribir has de ir más allá de lo que pasó (o de tu interpretación de lo que pasó). Desde el presente de la narración vas a descubrir cosas que en su momento no pudiste ver. Has de permitir que esta comprensión aflore y haga la experiencia más rica, amplia y significativa.

Sé creativo y permítetelo: lo que importa es que la esencia que subyace a lo que narras sea auténtica, y no que todos los detalles se ajusten a lo que en realidad ocurrió. Aunque pueda parecerlo, la imaginación nunca miente,… Clic para tuitear

9. Usa tu imaginación

Aunque te vas a basar en hechos reales, es importante también que uses tu inventiva. Para dotar de significado a lo que cuentes, habrás de usar los colores de tu paleta de determinada forma y no de otra. Puede que algunas cosas las exageres, o que tengas que incluir algún detalle que no sucedió en la realidad, o que, al no acordarte exactamente de una escena, hayas de recrearla con tu imaginación. La propia palabra «recrear» lo dice: estás volviendo a crear lo que sucedió, y has de darte libertad para poder hacerlo.

Sé creativo y permítetelo: lo que importa es que la esencia que subyace a lo que narras sea auténtica, y no que todos los detalles se ajusten a lo que en realidad ocurrió. Aunque pueda parecerlo, la imaginación nunca miente, siempre te llevará a la esencia. El místico sufí Ibn Arabi decía que «la imaginación es un puente entre la materia y el espíritu».

10. Dota a cada entrada de unidad de sentido

Trata de dar un significado unitario a cada entrada de tu diario. Si cualquiera lee lo que has escrito sobre un día en concreto, debería sacar en claro de qué tema le estás hablando, cuál es la evolución de la situación y qué conclusión se puede extraer de ello. Es decir, la estructura de inicio, nudo y desenlace (que se suele usar para un relato) también sería válida para cada una de las entradas de un diario.

Esto lleva implícito que, en lo que cuentas, hay un antes y un después para el personaje (que eres tú llevado al papel) y para la persona (que es tu «yo» que escribe). Algo se ha desatado, algo se ha liberado, algo se ha comprendido. Ese es el regalo que recibirás a cambio del tesón de escribir tu diario vivencial.

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Espero que estos consejos te sean útiles; que te ayuden a afinar tu escritura si ya estás escribiendo un diario, o que te animen a ponerte a ello. El beneficio es enorme a cambio del tiempo y el esfuerzo que invertirás.

3 comentarios en «Decálogo para escribir un diario vivencial»

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