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Directo al corazón – De Soledad Román

cómo escribir desde la voz protagonista

Autora: Soledad Román

Un aviso de navegantes para ti, que comienzas a leerme: si te has iniciado en la escritura y crees que escribir es sinónimo de felicidad, inspiración, don o similar, no sigas leyendo, terminarás cabreado o cabreada conmigo. Pero por una vez, por una maldita vez, no me importa.  Aunque según lo apunto noto cómo el corazón se desliza hasta mis piernas, que comienzan a temblar como si me hubiera asomado a la calle sin protección desde un séptimo piso. Yo, que padezco vértigo y viví, hasta que pegué un portazo, en un séptimo piso.

¿Has tenido el mismo mal gusto que yo de ver alguna película en la que el/la protagonista, después de alguna situación que lo conmociona entra en estado de paroxismo y teclea sin parar en una vieja máquina o a mano, sin parar durante semanas? En la siguiente escena, lo rodean decenas y decenas de páginas que se amontonan o están esparcidas por una habitación.  La novela está acabada.  Sin escaletas, sin correcciones, sin lecturas anticipadas, solo el novelista y su inspiración.

Bueno, pues a mí me ocurre absolutamente lo contrario. Tardé cuatro años o más (ya ni me acuerdo) en escribir mi primera novela, y ahora, hace más de tres años que estoy escribiendo la segunda.  He preparado varias escaletas, un resumen detallado y otro ampliado. He leído decenas de libros, varias tesis y unas dos docenas de estudios sobre el contexto histórico y la ciudad donde se desarrolla la acción.  Ni recuerdo cuántos documentales he visto y tengo la retina llena de cientos de imágenes provenientes de fondos de fotografías.  Además, para conseguir arañar tiempo a mi horario laboral suelo levantarme al alba para escribir.

«Sole, tienes que meterte y narrar desde dentro». Cuando oí a Isa, la miré desde la desesperación más profunda. Me sentí como una pelota en caída libre, bajo el efecto de la frustración. Clic para tuitear

Bien, pues a pesar de este esfuerzo y de esta dedicación, ¿sabes qué? En la última sesión del curso me encontré con Isa Cañelles repitiéndome por n-sima vez que tengo que narrar desde dentro del personaje.  «Sole, tienes que meterte y narrar desde dentro». Y es que para esta segunda novela elegí un narrador en primera persona, que para mí está siendo una tortura.

Cuando oí a Isa, la miré desde la desesperación más profunda.  Me sentí como una pelota en caída libre, bajo el efecto de la frustración.

¿Sabes de lo que te estoy hablando?  ¿Alguna vez te has encontrado en una situación en que no sabes ni por dónde comenzar?  Así me sentí yo el otro día.  Como si tuviera que volver a empezar de nuevo. De nada me servía lo que había aprendido.  Sin embargo, para que comprendas hasta qué punto lo viví como un fracaso tendría que contarte algo muy personal.

Así que si te apetece seguir leyendo ahí va: Por mejorar su situación laboral mi padre se mudó tres veces de ciudad durante mis cinco primeros años de vida, así que yo creo que, para compensar esta trashumancia familiar, mi padre decidió ocuparse personalmente de mi educación. Cuando por fin nos establecimos en Sevilla y entré por primera vez en un colegio tenía ya cinco años, pero sabía leer y escribir perfectamente, sumar y otros conocimientos innecesarios, que he olvidado.  Lo que nadie podía imaginar es cómo lo conseguí. Mi padre, un ingeniero perfeccionista hasta el paroxismo, y también terriblemente autoritario, construyó él mismo una pizarra ante la que me sentaba durante horas cuando regresaba de su trabajo para enseñarme; y si no lograba contestar a sus preguntas gritaba enfurecido con mi incapacidad para responder correctamente.

Aprendí a leer y escribir, pero la sensación de no estar a la altura de lo que se espera de mí ha sido una constante en mi vida. Desarrollé un pánico visceral a los exámenes, tanto que soy de las pocas personas sin carné de… Clic para tuitear

Aprendí a leer y escribir, pero la sensación de no estar a la altura de lo que se espera de mí ha sido una constante en mi vida y además del vértigo, desarrollé un pánico visceral a los exámenes.  Siempre que he podido me librado de aquellas pruebas que no fuesen absolutamente necesarias; de hecho, soy de los pocos mortales (occidentales) sin carné de conducir.

En fin, como soy consciente de esta hipersensibilidad mía ante cualquier tipo de situación que se asimile a un examen, he procurado meditar y digerir las dieciséis sesiones que precedieron a esta última.  Quinientos minutos escuchando opiniones de cómo planteo los capítulos, quinientos minutos preguntándome si sabré hacerlo mejor la próxima vez y entonces Isa y mis compañeros me darían la palmada en la espalda.

Así, hasta ayer, cuando conseguí emerger de la angustia que me produjeron las palabras de Isa.

Entonces, y no me preguntes cómo, comprendí que ya no necesitaba escudarme en esos miedos infantiles para seguir avanzando, y que podía, por fin, despedirme de la niña que fui.  Y al alejarme de ella se fue abriendo la luz dentro de mí y pude ver con total claridad qué era lo que me había impedido ponerme en la piel de mi protagonista:  ella debe enfrentarse a unas pérdidas duras, de esas que te cambian por dentro y por fuera.  Como me había pasado a mí en estos cuatro años en que comencé a gestar la novela. Y yo, para evitarlas, me dejé convencer por mi mente racional de que lo importante, lo difícil, era la recreación del contexto, y salí huyendo de los sentimientos de Gloria (mi prota se llama así). Pasé de puntillas por su angustia, por su rabia, por sus pérdidas vitales porque conectar con el sufrimiento de Gloria suponía conectar con el mío, revivir de algún modo todo lo que con tanto cuidado he procurado enterrar.

De forma que ahora sé que tendré que excavar hondo, muy hondo, aunque todavía no sé cómo lo haré, ni siquiera si lograré llegar al centro de donde sea que se esconden las emociones y los sentimientos de Gloria, pero intuyo que no será fácil, ni cómodo.  Es más, creo que me dolerá, pero también intuyo que solo recorriendo ese camino encontraré la fuerza para hacerlo.

Y ya que has llegado hasta aquí me gustaría hacerte una pregunta: ¿de dónde crees que nace tu fuerza como escritor o escritora?

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17 comentarios en «Directo al corazón – De Soledad Román»

  1. Uff. No puedo responder a esa pregunta. No me considero tal. Hay un arqueologo muy famoso -soy arqueologa- que dice q excavar es descender a los infiernos de la materialidad de la historia. Yo acabo de empezar a hacer mis pinitos en esto de escribir y creo q este hombre no tiene mucha idea de lo que realmente significa eso de «descender a los infiernos». Yo apenas si he escrito unos cuantos relatos pero creo que puedo entender bien de lo que hablas: a mi a veces me dan ganas de echar a correr, y apenas si he empezado, y es precisamente por todo el esfuerxo de intrispeccion – y de lucha y de dolor-que requiere… Eso si, por mucho q fastidie y duela, creo q, al menos para mi, es el único modo de ser sincera conmigo misma, de afrontar la vida con la verdad por delante, sin engaños…no sé
    Jolín. Tus dos post me han puesto los pelos de punta, me interrogan en lo mas hondo. No soy nadie, pero me encanta tu modo de escribir con el corazón en la mano, de ese modo tan honesto y desnudo. Deseando leer esa novela estoy…

    Un abrazo

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    • Caray Inés, me he emocionado leyéndote. Quizás ese arqueólogo no sepa de qué habla, pero tú si. Y no digas que no eres nadie, por favor. Eres lectora y eres escritora. Algún día hablaremos de cuando nos permitimos a nosotras mismas llamarnos escritoras. Daría para varios posts
      Un abrazo
      Sole

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  2. ¡Ostras, Sole! no creo que hayas fracasado en nada, ni tan solo has perdido el tiempo.
    Te voy a contar una historia a la inversa: ahora que ya tengo mis relatos preparados para un supuesto primer libro, ¡sorpresa! resulta que releyendo me he dado cuenta de que estoy en todas y cada una de las líneas que he escrito y yo que quería esconderme, pues no, ahí estoy y contenta de estar.
    Yo creo que das vueltas por los alrededores del paisaje de tu novela, andas mirando, fijándote e inspeccionando qué hay, qué pasa, Has hecho el trabajo más duro, aprender la geografía, las direcciones y el camino más corta para llegar a tu casa. Estás frente al portal, empuja la puerta.

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  3. Gracias Joana, por tus palabras, a veces (o casi siempre) los demás ven lo que nuestros miedos nos impiden ver pero yo también creo que no he perdido el tiempo. Empezar no es sinónimo de perdida para mi ahora: Cada uno necesita recorrer su camino para llegar a donde sea que uno quiere llegar.
    Un abrazo
    Sole

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  4. Pues la verdad es que a mí me pasó lo mismo con el borrador de novela que tengo por ahí. Mi profesora me dijo lo mismito, que no me ponía en la protagonista, que lo contaba desde fuera. Igual que tú, me sentí frustrada, porque a mí lo que me preocupaba era no saber hilvanar la historia. Resulta que tengo la historia pero no tengo la novela. Ja,ja. Sigue en barbecho, aunque creo ahora que tenía toda la razón y me propongo de nuevo, reescribirla enterita, incluso tengo que cambiar el guión, ja ja. A tu pregunta no sabría bien qué contestar, salvo que si no seguimos escribiendo, con paradas, alejándonos y volviéndolo a retomar, ya no podría volver a donde estaba. Entonces, no me queda otra que seguir…

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  5. Hola Sole,
    Cuanto me ha gustado leerte, directa, honesta.
    Yo no sé siquiera si soy escritora, pero desde chica «escribir» me salvó» y he arrastrado ese pensamiento.
    Siento un millón de voces apretadas esperando salir….
    Y cuando me siento con la hojita en blanco dan patadas y me viene una frustración horrorosa porque no sé como empezar a «tirar de alguna de ellas».
    El taller con Isa está lleno de reencuentros con esa frustración y a veces ha pasado que tras el dolor empieza a pasar algo, intenso, tan intenso que «solo existe eso», toda mi vida «para eso»….No existe nada más importante que continuar con esa historia. Y del dolor surge un placer (¿placer?) que me absorbe como un tragadero…, me hace tirar para fuera….Supongo que «sigo escribiendo» en busca de ese ¿placer? que la escritura produce en mi.

    Vaya lío…

    .Gracias Sole y gracias Isa.

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    • Por lo que dices y como lo dices ya se ve que eres escritora, Alícia. Y no se si eres Alícia Violan. Si es así tu relato me ha emocionado y sobrecogido.
      Un abrazo grande
      Sole

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  6. Buen post y menudo descubrimiento. Diría que Gloria empieza a entender y a querer expresar más de lo que crees que tienes entre manos.
    Yo creo que mi fuerza como escritora nace de la búsqueda de certezas. Y la verdad, no las encuentro, solo veo que hay pequeños instantes de verdad que solo valen en un contexto, por eso no hay manera de parar la búsqueda. Pero cada pequeña verdad es una joya.
    Ánimo, Sole, tu novela va a ser una de esas joyas.
    Un fuerte abrazo,
    Mer

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  7. Gracias Mer, ya me gustaría que fuera una de esas pequeñas joyas que dices, pero es cierto que ahora yo también creo que Gloria tiene mucho que contar y yo he de saber escuchar y callar para que ella pueda expresarse.
    Un abrazo
    Sole

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  8. Hola, Sole, estamos en el mismo barco y estoy convencida de que vas a llegar al puerto que deseas, ¡seguro! Esas reflexiones sobre el pasado y el presente, el tuyo, el de Gloria, las preguntas con respuesta y sin ella, me parecen una historia en sí misma. Lo del racionalismo es un problemilla, ¡ya te digo!
    En mi caso la fuerza como escritora nace del amor por la invención. Un amor egoísta como casi todos. Para mí la imaginación es el caño de agua por el que libero presión.
    ¡Un abrazo!

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  9. Querida Sole: tu eres escritora. Una gran escritora. Doy fe: he sido durante mucho tiempo testigo. Y justo ahora ha llegado el momento de que aquella niña escriba por la parte de atrás de la pizarra la novela de Gloria. Un beso enorme
    Roge

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  10. Hola Solé. Solo con que sigas escribiendo como lo haces aquí, ya lo tienes conseguido. No te deprimas. Eres ya una escritora y no debes dejar que ese desánimo te ahogue. No, ni mucho menos. Esa Gloria valerosa saldrá adelante y triunfará junto a ti.
    In beso enorme y ten presente una cosa.TU PUEDES!!!!!!

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  11. Querida Sole, felicidades por el post, está escrito con inteligencia y corazón, dos cualidades en las que apoyarse para llamar a la fuerza. Tienes mi admiración compañera!!! Yo la fuerza la saco, como en la vida, de aquello que me ruge en las entrañas hasta que sale a la luz. Será como parir, supongo. Un abrazo!!!

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  12. Sole, con tu novela te has zambullido en un mundo dificil, extraño,oscuro…muy dificil de captar y lo estas haciendo paso a paso,midiendo cada gesto y cada palabra para adecuarlo al ambiente¡ chapeau! Un abrazo
    M.Luz

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  13. Sole, me ha encantado. Estupendo relato, llenos de emociones, honestidad y de dar en la diana en cuánto a cómo está narrado y la historia que nos cuentas. ¡Cuánto nos enseñan nuestros personajes sobre nuestra vida!

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  14. gracias por compartir(te), Sole.
    gracias también por la pregunta que me has ayudado a hacerme. Creo que mi fuerza nace de una seguridad intrínseca de que puedo y lo debo hacer, una seguridad que no acepta dudas.
    un abrazo! me ha encantado leerte

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