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El diario personal como método de introspección

colección de diarios personales para escribir

Yo creo que no hay mejor forma de conocerse a uno mismo que a través de la escritura diaria. Y a la escritura diaria se la suele llamar, con buen criterio, DIARIO.

Y es que lo que somos no es algo fijo (como una foto) sino un proceso (como una película). Lo que somos, al fin y al cabo, no es más que nuestra experiencia instante a instante, aunque eso pueda crear la ilusión (por nuestra tendencia a aferrarnos a las apariencias y a perpetuar determinados rasgos y comportamientos) de que somos entes con unas características fijas e inamovibles.

Nada como escribir cada día para darte cuenta de que no es así.

Escribir un diario se podría comparar con mirarnos al espejo cada mañana y describir lo que vemos.Escribir un diario es como mantener un sano diálogo constante contigo mismo Share on X

Escribir un diario se podría comparar con mirarnos al espejo cada mañana y describir lo que vemos. A ver, admitámoslo, normalmente nos lavamos los dientes y ni nos miramos al espejo, y si lo hacemos todo se reduce a un pensamiento del tipo «Vaya ojeras que tienes, tía» o «Cada día estás más viejo, y además te estás quedando calvorota». Así que escribir sobre lo que nos ha pasado en el día siempre supondrá un avance enorme de autoexploración con respecto a eso.

El criterio fundamental a la hora de escribir un diario reside en el hecho mismo de que el día —cada día— tiene un comienzo y un final. Incluso en el caso de una persona ya madura, cuyo criterio de selección está dirigido por una mayor conciencia de sus propios valores, cada apunte diario sigue siendo el extracto final de cada día. Cada anotación tiene el valor, en sí mismo, de ser el reflejo de un tiempo breve, de determinadas situaciones vitales, ya pasadas pero aún muy recientes, que se ponen en primer plano y a las que se les da relevancia y significación.

En realidad, escribir un diario es como mantener un sano diálogo constante contigo mismo, en el que pones la atención en lo que has experimentado a lo largo del día para cuestionarlo, sacar conclusiones y salir de la escritura un poquito más sabio que cuando empezaste a escribir.

Ahora bien, cuidado, que también se puede usar un diario para todo lo contrario, para autoconvencerte de que todo va como la seda, concluir que eres la hostia y salir de la escritura hinchado de vanidad, un poquito más ignorante que cuando empezaste a escribir.

Así que te voy a dar algunos consejos de cómo enfocar tu escritura diaria.

No se trata de soltar tu rollo

Hay una parte nuestra que tiende a usar cualquier espacio disponible (y un diario es el más disponible de los espacios) para soltar su rollo y desahogarse. Tenemos el intelecto muy entrenado, y nos es relativamente fácil juntar unas ideas con otras para sacar conclusiones, que por lo general vienen a reafirmar nuestros patrones de siempre.

Escribir un diario no es hacer eso, porque de ese modo lo único que harás es afianzar y solidificar tu pequeño mundo y cerrarlo cada vez más. Si comparamos la experiencia humana con una espiral que se va desplegando, sería como coger el camino contrario a la expansión, e irte cerrando y dando vueltas alrededor de tu propio ombligo.

De todas formas, como la escritura es muy sabia de por sí, te vas a dar cuenta muy rápido de si estás haciendo eso. Porque te acabarás aburriendo como una ostra de ti mismo y de tus rollos de siempre, lo que te llevará a dejar olvidado por ahí tu cuaderno y a no querer retomarlo hasta que cambies de actitud.

La alternativa a no contar tus rollos mentales es conectarte con las experiencias del día, porque…

Usar la escritura para pensar es una pena y un desperdicio. Si quieres sacar provecho de tu diario, te recomiendo que te conectes con la experiencia de algo que te haya ocurrido a lo largo del día, evoques la escena, y partas de… Share on X

No se trata de pensar, sino de vivenciar

Usar la escritura para pensar (pensar es lo que hacemos todo el tiempo) es una pena y un desperdicio, la verdad, a no ser que estemos escribiendo algo informativo o técnico.

Si quieres sacar provecho de tu diario, te recomiendo que te conectes con la experiencia de algo que te haya ocurrido a lo largo del día, evoques la escena, y partas de eso para escribir. No te desconectes en ningún momento de lo que —a partir de esa evocación— se está haciendo presente y patente en tu cuerpo, en tu corazón y en tu mente.

Eso significa que es bueno que lo que cuentes esté en conexión con los sentidos, con el pálpito de tu corazón, con el ruido de aquella copa al estrellarse contra el suelo, con el roce de unos labios o el suave pelo de tu gato. Así, y por debajo de los sentidos, se pondrán de manifiesto las emociones, el placer o el dolor, el miedo, la desconfianza o la ternura. Y por debajo de las emociones estarás trabajando con la importancia de las pequeñas cosas, la resistencia al cambio o la tristeza por la pérdida.

De fuera adentro

Porque nuestra experiencia y la escritura funcionan así: usamos lo de fuera para mirarnos dentro. A ver, en realidad no existe ni fuera ni dentro, aunque nosotros lo experimentemos así. En cualquier caso, las apariencias externas solo tenemos una forma de vivenciarlas, que es desde dentro. Y es esa forma especial de relacionarnos con ellas lo que en realidad nos interesa. Digamos que nuestro reflejo en el espejo nos devuelve lo que somos o, mejor dicho, la máscara que llevamos puesta en ese momento.

Si tratamos de explorar nuestro mundo interno directamente, lo más posible es que nos perdamos —como decía antes— en el mundo de las ideas y los conceptos abstractos, carentes de vida y de verdad. Pero si acudimos a lo externo, observándolo (y escribiéndolo) desde nuestra particular forma de mirarlo y vivirlo, ahí tendremos una ruta fiable hacia las profundidades de nuestra esencia.

Para escribir un diario no hace falta ser escritor ni dominar las técnicas narrativas a la perfección. Ana Frank escribió su precioso diario de los 13 a los 15 años (en que murió) y no le dio tiempo a convertirse en escritora Share on X

¿Hay que ser escritor para escribir un diario?

Para escribir un diario no hace falta ser escritor ni dominar las técnicas narrativas a la perfección, aunque cuanta más práctica tengamos en creación literaria, mejor. Es como la diferencia entre explorar una cueva con una linterna o con material de espeleología.

A ver, Ana Frank escribió su precioso diario de los 13 a los 15 años (en que murió) y no le dio tiempo a convertirse en escritora, pero también es verdad que buena parte del interés de esta obra radica en los hechos históricos que protagonizó la niña judía durante la invasión nazi de Holanda. En su caso, no necesitaba ser escritora, ni en realidad necesitamos serlo ninguno de nosotros para narrar nuestra vida con precisión y hondura.

No obstante, y tal como decía en los apartados anteriores, conviene tener ciertas nociones de cómo narrar para que lo que contemos no se quede en lo anecdótico y superficial de los meros hechos ni —en el otro extremo del péndulo— se convierta en un discurso puramente mental. En este post te explico algunas técnicas que te pueden ayudar en el ámbito narrativo.

De todas formas, tampoco te recomiendo que escribas un diario pensando en que va a ser leído por otras personas, porque eso podría cohibirte a la hora de narrar determinados aspectos de tu vida y te quitaría libertad. Si algo caracteriza a un diario, es que está escrito en el espacio seguro de la intimidad, y está muy bien que así sea. Pero cuidado, tampoco confundas el escribir solo para ti con ser chapuzas o escribir de cualquier manera, porque eso te impedirá profundizar.

En cualquier caso, yo te recomiendo que te leas algunos diarios de buenos escritores, porque eso te ayudará, sin ninguna duda, a dar hondura a tu diario. En este enlace encontrarás algunos de los clásicos.

El diario tiene sentido como presente continuo y no como pasado perfecto Share on X

No aferrarse a las palabras, y menos a las ideas

Si algo caracteriza al ser humano es el deseo, que está muy unido al apego y al aferramiento. Somos como moscas caminando sobre miel. Nos quedamos pegados a todo y, cuando escribimos, nos quedamos pegados a las palabras. Parece que cuando nos sale una frase inspirada algo que estaba en el reino de lo intangible e incierto pasara a hacerse presente y real, y eso puede provocar que nos quedamos muy enganchados a lo que escribimos, como si fuese la verdad absoluta.

En el caso de la escritura de un diario, hemos de tener muy en cuenta —más que en otros formatos— la transitoriedad, el continuo cambio al que estamos sometidos. Ningún día es igual que el anterior ni que el siguiente, y está muy bien que sea así, porque en otro caso es cuando nuestra vida se convierte en el día de la marmota.

Así que, cuando escribas, no te quedes pegado a lo que cuentas, no lo solidifiques, no lo tomes por real. Es solo una pequeña piececita de un puzle universal, un pequeño reflejo en el espejo. Escribimos un diario precisamente para ir evolucionando y soltando lastre, y no para ponernos más piedras y etiquetas en la mochila. Yo incluso te recomendaría que no te releyeras lo que vas escribiendo, a no ser que, al cabo del tiempo, considerases que conviene recuperarlo por alguna razón.

En todo caso, el diario tiene sentido como presente continuo y no como pasado perfecto.

Escribir un diario es, en sí misma, una labor de artesanía fina. Es una labor a largo plazo, de hormiguita y no de cigarra. Share on X

Sé perseverante

Y el último consejo que te doy con respecto a la escritura de un diario es que tengas paciencia y seas perseverante. No tiene mucho sentido escribir un diario durante unas semanas o pocos meses. Es una labor a largo plazo, de hormiguita y no de cigarra.

Los verdaderos cambios solo se observan con el transcurrir del tiempo. Y esa cueva que somos por dentro tiene muchos —infinitos— recovecos. Te puede llevar bastantes años tener una noción de lo que ocurre en tu interior, cuál es el lenguaje de tu propio corazón, por qué el roce de aquellos labios en la mejilla se te quedó tan grabado…

Escribir un diario es, en sí misma, una labor de artesanía fina, donde lo que cuenta es la atención que se pone en cada detalle, mientras que el conjunto —la obra de arte— se revela por sí mismo como un regalo del cielo. Al cabo de los años, un día, al escribir una nueva entrada en tu diario, te darás cuenta de que estás en el mismo punto que cuando empezaste a escribirlo, solo que —si has dejado que la espiral se desplegara en toda su amplitud— la perspectiva de tu mirada se habrá ampliado lo suficiente como para ver el bellísimo dibujo entero de tu existencia.

3 comentarios en «El diario personal como método de introspección»

  1. Precioso post Isabel.
    Yo tengo un diario de los horrores escrito a partir de 2012 en el que describo mi dolor y sufrir y cómo me sentía con total libertad.
    No lo he vuelto a leer, ¿ para qué? El maltrato por parte de mi madre continúa y tampoco voy a escribir uno nuevo, no me apetece, estoy agotada y necesito concentrarme ahora mismo en otras prioridades.
    Si escribiese sería sobre ella y no saldría de mi espacio mental y estaría en bucle como ahora muchas veces.
    Tengo que intentar cuidar dd mi salud mental y física.
    Muchas gracias Isabel.
    Abrazo enorme.

    Responder
  2. Me ha dejado muy pensativa la idea de que te puede llevar mucho tiempo conocer el lenguaje de tu propio corazón… Seguramente es uno de los principales motivos por los que escribo.

    Responder
  3. Hola Isa. Me encanto como lo has descrito todo.
    Yo nunca he escrito un diario.Ahora es cuando intento escribir contando todo lo que me pasa diariamente. Un poco tarde, sí, pero nunca es demasiado tarde.
    Un beso querida Isa por todo lo que nos enseñas.

    Responder

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