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Los pilares de mi método en Escribir y Meditar

El método de escribir y meditar es parte cosecha propia

12 de octubre de 2020

 

A veces me preguntan en qué consiste mi propuesta, la de Escribir y Meditar, y no me resulta fácil responder, por varias razones.

La primera es porque es algo nuevo, proviene de una pulsión personal y se ha ido configurando sobre la marcha a lo largo de estos años de recorrido.

Escribir y Meditar es una propuesta nueva que proviene de una pulsión personal, que se va desplegando como si tuviera vida propia y cuya metodología sigo amasando para que se adapte a un presente cambiante Clic para tuitear

No es una propuesta «fija», sino que se va desplegando como si tuviera vida propia, porque está íntimamente relacionada con mi desarrollo personal y el intercambio con la comunidad de participantes.

La metodología se ha ido amasando a lo largo de más de treinta años de experiencia como escritora, profesora de creación literaria y meditadora. Es una metodología que no he querido meter en el horno de barro para darle una forma determinada, sino que sigo amasando para que se adapte a las circunstancias, porque tiene que ver mucho con el presente siempre cambiante.

No obstante, la propuesta tiene una base bien firme, que me gustaría compartir contigo. A veces me preguntan si hago «terapia» de forma encubierta. Y no es así. No soy terapeuta ni pretendo serlo, aunque la formación de tres años que hice en psicología contemplativa me dejó herramientas muy válidas que me permitieron integrar mis capacidades y que tienen que ver con la psique y las emociones. Pero lo que obtienen los participantes de mis acompañamientos difiere bastante de la terapia, aunque puede ser un complemento (no un sustituto) magnífico de esta.

Fundamentos de Escribir y Meditar, la cosecha propia se suma a la formación Karuna

Los principios o fundamentos que subyacen a mis acompañamientos son, en parte, los de la psicología contemplativa (que recabé en la formación Karuna), y también algunos de cosecha propia, y se pueden resumir en los siguientes puntos:

Hay una serie de herramientas que nos pueden ayudar a reconectar y desarrollar confianza en nuestra propia cordura intrínseca, y en Escribir y Meditar trabajamos con algunas de ellas. Clic para tuitear

1. Cordura intrínseca

Cualquiera de mis acompañamientos parte de que todos estamos fundamentalmente despiertos y sanos. Ya poseemos lo que necesitamos para conectar con nuestra sabiduría y compasión inherentes, Por supuesto, no siempre estamos en contacto con eso a lo que se puede llamar «cordura intrínseca», pero tenemos una capacidad natural de claridad, compasión, atención y consciencia.

Hay una serie de herramientas que nos pueden ayudar a reconectar y desarrollar confianza en nuestra propia cordura intrínseca, y en Escribir y Meditar trabajamos con algunas de ellas.

2. Advertir los destellos

La experiencia de la cordura intrínseca se manifiesta en forma de destellos, momentos no conceptuales de ver claramente, instantes de profunda ternura y lucidez. En esos momentos simplemente estamos ahí, con el corazón abierto.

Estos destellos se dan a menudo en nuestra vida diaria (especialmente cuando estamos atravesando por situaciones difíciles), pero no siempre sabemos apreciarlos. En Escribir y Meditar propiciamos una mayor amistad con este tipo de sabiduría abierta y despierta, que propicia la meditación y que se puede captar (aunque no «capturar») a través de la escritura.

3. Experiencia directa

Solo podemos experimentar la cordura intrínseca en el momento presente, así que nos conviene estar atentos a lo que experimentamos directamente.

Solemos estar muy metidos en las historias que nos contamos, nuestros pensamientos y nuestro pasado, pero eso supone una exploración intelectual que poco tiene que ver con nuestra experiencia real del momento presente. Cuando notemos que algo no marcha bien, podemos preguntarnos: «¿Qué noto en mi cuerpo ahora mismo?», «¿Qué siento por dentro cuando pienso en lo que ocurrió ese día?» o «Al mirar a mi alrededor, ¿qué veo y qué oigo?». Conviene volver una y otra vez a nuestra vivencia, y no dejarnos arrastrar por el torrente de pensamientos con que solemos escaparnos de ella.

La meditación propicia este contacto con la experiencia directa. Y la escritura también, al menos desde el enfoque que le doy. Practicamos el no olvido de los tres planos en que se manifiestan los fenómenos: nuestro cuerpo presente, nuestro corazón tierno y nuestra mente abierta.

Al ir soltando la lucha por mantener una sensación fija del yo, podemos ser más creativos, flexibles y receptivos a lo que surge en nuestras experiencias y relaciones con los demás. Clic para tuitear

4. Cuestionar el «yo»

Si no estamos en contacto con nuestra cordura intrínseca es porque creemos erróneamente que poseemos algún tipo de identidad sólida y fija, a la que podemos denominar «ego» o «yo».

Aferrarnos a nuestra sensación del yo como algo permanente, separado y sólido es problemático. La meditación nos va mostrando que carecemos de ese tipo de identidad y que todos los intentos de mantenerla conducen al fracaso, porque realmente estamos hechos de experiencias que son cambiantes.

Al ir soltando la lucha por mantener una sensación fija del yo, podemos ser más creativos, flexibles y receptivos a lo que surge en nuestras experiencias y relaciones con los demás. 

5. La verdad del sufrimiento

Hay dolor solo por estar vivos, pero también añadimos sufrimiento innecesario al intentar aferrar lo que se derrumba inevitablemente, como nuestra identidad o cualquier cosa externa que pensamos que nos hará felices.

Se podría distinguir entre el dolor inevitable de estar vivo (el dolor de nacer, envejecer, enfermar y morir, así como el de no conseguir lo que se desea, obtener lo que no se desea y tratar de mantener lo que se tiene) y el sufrimiento innecesario y neurótico que resulta de intentar escapar de ese dolor inevitable o negarlo.

Puede ser un gran alivio asumir que el dolor forma parte de la vida, porque significa que sentirlo no es una señal de haber hecho algo mal. Nos movemos entre el dolor y el placer, y para poder trascender esta dicotomía, hemos de familiarizarnos con la parte de la vida que menos nos gusta. La escritura y la meditación facilitan esta familiarización y hacen que vivamos con cada vez menos reactividad el contacto con lo que consideramos «el enemigo».

6. Atención plena y compasión hacia uno mismo

Conviene incorporar la atención a todos los aspectos de la vida. Cultivamos la atención a través del mindfulness (percibiendo lo que está ocurriendo en el momento presente en nuestra vida, sin perdernos en el contenido de los pensamientos), de la meditación (manteniendo la atención en el soporte) y de la escritura (permaneciendo en la vivencia de lo que queremos expresar).

Esto nos adiestra en relacionarnos con lo que vemos con menos agresividad. La compasión hacia uno mismo es lo contrario de la autoagresión. A través de ella, cualquier cosa que sintamos, hagamos o pensemos, se convertirá en fuente de conocimiento y distensión. No nos engañamos ni nos autocompadecemos ni nos autocomplacemos, sino que somos capaces de mirar la realidad de frente y usarla a nuestro favor de una forma creativa y lúdica.

Nos entrenamos en ver la sabiduría dentro de las emociones conflictivas. Dirigirse a la experiencia directa de las emociones nos permite conocerlas bien. Y la escritura es un maravilloso método para liberarlas. Clic para tuitear

7. La sabiduría dentro de las emociones

Nos entrenamos en ver la sabiduría dentro de las emociones conflictivas. En vez de considerar las emociones como un problema del que librarse, nuestra visión pone el foco en que incluso las emociones que consideramos «negativas», contienen una sabiduría con la que podemos contar.

En vez de intentar librarnos de la emoción, la exploramos con curiosidad, atención, ausencia de juicio y compasión. Dirigirse a la experiencia directa de las emociones nos permite conocerlas bien. Y la escritura es un maravilloso método para liberarlas, que nada tiene que ver con «librarse de ellas». Simplemente, nos hacemos cargo de ellas y somos capaces de atravesarlas sin rechazo, apreciando lo que tienen que enseñarnos sobre nuestros procesos.

8. Los vínculos y el poder del intercambio

No estamos separados unos de otros, sino interactuando y recibiendo influencias del entorno y de las otras personas constantemente. Se produce un continuo intercambio.

El principio del intercambio nos da la respuesta a por qué los vínculos que se establecen en los grupos de Escribir y Meditar son sanadores. Por ejemplo, si aportamos atención y compasión a la escucha de los demás, haremos posible que los demás hagan lo mismo, de una forma natural. Y, cuando lo hagan, eso irá sanando nuestras heridas provenientes de entornos en los que no nos sentimos escuchados.

Entre todos creamos una atmósfera que no juzga y da la bienvenida, y esta atmósfera constituye unos cimientos útiles para que podamos acoger el sufrimiento sintiéndonos seguros y confiados.

Las relaciones auténticas ayudan a sanar las heridas, porque contradicen todas nuestras voces internas que nos hacen desconfiar o que nos dicen que nunca seremos amados.

9. El poder de la vulnerabilidad

Exponerse no es dañino cuando se hace en un ámbito seguro. Ser capaces de conectar con nuestra vulnerabilidad es de los actos más valientes que hay, y en Escribir y Meditar esa es una de nuestras herramientas de trabajo. Cuando escribimos, nos mostramos sin pudor a través de nuestros personajes, reconocemos que las cosas nos afectan, que somos imperfectos, que la vida es bella y terrible a partes iguales. Nos miramos unos a otros como en un espejo, y descubrimos el poder que reside en mostrar nuestra parte más tierna y vulnerable y en abrirse a la de los demás.

Lo verdaderamente importante de mi metodología es el enfoque que se le da a la escritura que tiene que ver con la profundidad de la meditación y, por ende, el que se le da a esta última, que tiene que ver con la creatividad y… Clic para tuitear

10. La escritura y la meditación

Aunque es el último punto, es lo más importante de mi metodología.

El enfoque que se le da a la escritura tiene que ver con la profundidad de la meditación, porque la verdadera escritura es un acto trascendente y no conceptual.

Y el enfoque que se le da a la meditación tiene que ver con la creatividad y la posibilidad de habitar ese inmenso espacio que descubrimos al meditar —y que a menudo nos asusta— mediante la escritura y el juego.

Por otra parte, la interconexión entre ambas disciplinas proporciona una atmósfera de consciencia y apertura de corazón que propicia el desarrollo personal. Nos hacemos escritores al hacernos personas.

Ambas (la escritura y la meditación) forman las ruedas dentadas del mecanismo que nos hace crecer en el camino del aprendizaje.

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4 comentarios en “Los pilares de mi método en Escribir y Meditar”

  1. Creo no ser bueno para escrobir, tal vez no sepa cómo expresarme, pero a veces escribo para mi mismo, y me ayuda ir soltando cosas que aunque sé que están dentro mío, a veces al ponerlas de frente me permite conocer más sobre esas cosas que suelen carcomernos la mente….

    Responder
    • Hola, Juan. Lo de ser bueno o no bueno para algo quizá no sea lo más importante, lo importante es si ese algo es bueno para ti ;-). Y parece que para ti la escritura lo es.

      Te deseo lo mejor en el camino.

      Un abrazo fuerte,

      Isa

      Responder
  2. Es un placer leerte y ver como vas evolucionando. Expresas con tanta claridad y precisión todo lo que has aprendido, tu experiencia como escritora, meditadora y la formación Karuna. Has creado un camino único, personal donde enlazar todo con gran sabiduría.

    Responder
    • Muchas gracias, Ina, es todo un honor viniendo de ti ese comentario, compañera karunera :-).

      Un abrazo enorme,

      Isa

      Responder

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