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Escribir desde el corazón: un ritual de consciencia

Escribir desde el corazón un ritual de consciencia

Autora: Mercedes Adán

No han sido mis mejores Navidades, la verdad. No solo por las ausencias y por no haber podido desconectar con un viaje a la playa con amigos o haciendo algo diferente y relajante. Es que además, en esta etapa de mi vida, algunas relaciones parece que en vez de moverse sobre una cinta mecánica bien engrasada están sobre un suelo de lija. Y cuando toca estar felices y celebrar, se nota más ese roce.

Puede ser la edad. Cuando tus mejores amigas («mejas», se llaman ahora) están cerca, la vida es muy fácil, las ves todos los días, te entiendes y te ríes solo con miraros. No hay preocupaciones. Luego te haces mayor, las relaciones se complican, y observas cómo a veces se espesa la atmósfera con cada palabra, e intuyes que está a punto de surgir un pequeño cataclismo. La vida se vuelve un incipiente terremoto que no sabes a qué escala puede llegar.

Y es que a veces la conexión entre personas es muy sencilla y otras terriblemente complicada.

En esos momentos echo mucho de menos a mis animales, una mirada con mi perrita Lulú era solo una pregunta abierta y confiada sobre si tocaba paseo o si me iba a ir sin ella. Mientras cerraba con llave, sentía cómo se sentaba en el suelo detrás de la puerta. Y ahí esperaba hasta recibirme con alegría en cuanto escuchaba de nuevo la llave en la cerradura, para hacerme saber que ya todo estaba bien.

Las relaciones entre animales pueden ser en ocasiones crueles, pero también previsibles. Las relaciones humanas son complejas porque lo son nuestros mundos internos. Con tremenda facilidad el pensamiento empieza a soltar hilo y se forman infinitos nudos en nuestra estrecha mente. Ni el latido del corazón ardiendo es capaz de quemarlos.

Y no te digo nada si dos cabezas enredadas y dos corazones encendidos tienen que ponerse de acuerdo en la acción siguiente para salir del lío.

El papel sostiene cualquier historia en la que va el caos de los pensamientos, emociones y relaciones. Clic para tuitear

Menos mal que hay un lugar blanco y limpio donde se puede empezar a aclarar las cosas, en el que si quieres puedes tumbarte para sentir el cuerpo contra el frío, o hacer giros de baile, o abrir una trampilla secreta en el suelo y tirarte por un tobogán hacia un lugar desconocido.

Es la página en la que escribir para soltar todo eso que está dentro de ti.

El papel sostiene cualquier historia en la que va el caos de los pensamientos, emociones y relaciones. Cuando vuelco ahí el caos, mi cabeza se vacía, mi corazón late a un ritmo ligero y aterrizo en el suelo. Mi cuerpo aclara su intención y sé hacia dónde ir. Recupero esa brújula que llevo dentro de mí, aunque la pierda fácil o se me olvide consultarla.

No importa sobre qué escriba, que siempre me sirve; el papel recoge mis preocupaciones y comprende mis confusiones. Escriba sobre lo que escriba, están mis inquietudes y mis temas: asomo yo.

Cuando veo que esto ocurre también en los cursos de Escribir desde el Corazón.  Tengo la sensación de que entre todos estamos haciendo una especie de ritual sagrado de paso.

En los cursos de Escribir desde el Corazón el todo es más, mucho más, que la suma de las partes. Clic para tuitear

Cada uno despliega lo que está por salir. En unos pocos encuentros el estilo de cada uno es reconocible, salen sus asuntos, impacientes por ver la luz, y cada uno encuentra un destello brillante que ilumina algo que no había visto antes. Es como asoma la consciencia, con una presencia delicada y silenciosa, que cambia la apariencia de las cosas sin modificarlas en el fondo. En un instante, la luz es diferente y ves. Ves eso que ya estaba ahí y que antes no estabas preparado para apreciar. Es un ritual de la consciencia. Lo miro maravillada y en algún momento inquieta, preguntándome si los demás están apreciando eso que para mí tiene un valor incalculable. Pero supongo que es una preocupación absurda y que no me corresponde.

Cada grupo es diferente, y la suma de seres diversos crea un nuevo cuerpo con su propio carácter: unos grupos profundizan más y se ayudan a llegar más lejos, otros construyen un pequeño remanso de paz donde pueden dejarse estar como estén, otros suman pequeñas revoluciones internas contra las injusticias y los obstáculos del mundo… En fin, el todo es más, mucho más, que la suma de las partes. Y el grupo llega más lejos, con el impulso de todos, en ese destello de claridad que es solo para los que lo componen.

Cuando hay algo verdadero, resuena un silencio atronador en algún lugar del pecho y lo podemos sentir. Quiero recordarlo porque esos instantes de verdad ocurren en la vida y en la escritura, y nos despiertan. Tenemos que darles su… Clic para tuitear

El trabajo de cada grupo y el cambio de cada persona que sigue el camino que marcan las propuestas de Escribir desde el Corazón, brilla. Y yo intento resaltar ese brillo todo lo posible en mis comentarios, para que no quede escondido o pase desapercibido, por la rapidez con la que cambiamos y nos distraemos al ir rápidamente a lo siguiente. Me preocupa que lo valioso se quede en el camino mientras seguimos avanzando en la misma mecánica de siempre, sin dejarnos sentir lo que hemos encontrado y sin darle su justo valor.

Son muchas las personas que han pasado por Escribir desde el Corazón, y muchas siguen este blog y leen estos artículos. Por eso quiero recordar esos instantes en que se leía un relato y se hacía un silencio casi sagrado, ese miedo al pensar que no iba a gustar, cuando alguien leía algo que todos sentíamos delicioso, los recuerdos envueltos en olores de buganvillas y en músicas, el dolor o la alegría que nos tenía embelesados en cada historia. Cuando hay algo verdadero, resuena un silencio atronador en algún lugar del pecho y lo podemos sentir. Quiero recordarlo porque esos instantes de verdad ocurren en la vida y en la escritura, y nos despiertan. Tenemos que darles su espacio y regodearnos con su belleza.

Si cada uno puede frenar la locura del mundo y poner algo de paz con lo mejor que sabe hacer, mi aportación es escribir y contar cómo escribir me sana. Clic para tuitear

Y a los que están por venir a Escribir desde el Corazón, que quieren expresar su parte creativa, dejar los escondites y usar la escritura para expresar la verdad y sanar las partes doloridas, les doy la bienvenida a este ritual de consciencia. Dejarse herir, pero también dejarse iluminar por la palabra, es la mejor manera de experimentar la vida. Y de salir a ella con los ojos más abiertos y la voz más clara.

La expresión «ritual de consciencia», me sirve para tener una actitud distinta cuando vuelvo a la escritura, me hace valorar mi trabajo y renovar las ganas de compartirlo. Si cada uno puede frenar la locura del mundo y poner algo de paz con lo mejor que sabe hacer, mi aportación es escribir y contar cómo escribir me sana. Tal vez la tuya sea atreverte a escribir y recorrer este ritual de consciencia.

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Si te interesa el acompañamiento Escribir desde el Corazón, aquí tienes la información.

14 comentarios en «Escribir desde el corazón: un ritual de consciencia»

  1. Querid Mer. Es un placer leerte. Siempre. Siempre.
    Te auguro lo mejor. Te lo mereces por todo lo que estás poniendo en el asador.
    Es tu vida entera entregado a esta causa tan noble. LA ESCRITURA Y A PROFUNDIZAR EN LA TUYA Y EN LA DE LOS DEMÁS.
    Un gran abrazo.

    Responder
    • Bueno, Matilde, suena a algo muy sacrificado y la realidad hacer esto es un gusto y muy satisfactorio. Eso sí, poco seguro, arriesgado, complicado, expuesto… Es una aventura 😉
      Besos,
      Mer

      Responder
  2. Qué buena sensación me dejas al leerte, Mer. Este año será mi primera vez en Escribir desde el corazón. Me encantaría poder transmitir la belleza, sinceridad y honestidad que he percibido de ti al final del trabajo.
    Gracias,Mer.
    Cariños.
    Alicia.

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    • Alicia, pues nos vamos a conocer en nada… ¡Qué bien! Seguro que lo harás, aunque ya te aviso que a veces nos es más fácil ver la belleza en lo que escriben los demás y con nosotras somos muy críticas. Yo todavía estoy luchando con eso. Gracias por tus palabras. Cariños 😉 ¡qué bonito!
      Mer

      Responder
  3. Mer, parece tan fácil cuando tu lo cuentas…Llevo años gozando de la escritura que me motiva, me ayuda a curar heridas, a no hundirme en lo perdido…pero creo que debo dar un paso más, ese que tu nos animas a dar, y que más que paso es zancada… Te expresas como los ángeles …(¿los ángeles se expresan?), bueno, como lo harían si lo hicieran.
    Te deseo lo mejor en este camino de trabajo, profundización, y expresión que has elegido.
    Un abrazo. Mariluz

    Responder
    • Mariluz, gracias por tus buenos deseos. Puede que tengas que dar esa zancada, no sé, pero tú también te expresas como los ángeles, tienes sentido del humor y creas situaciones buenísimas, originales y con buenos personajes. Supongo que lo sabes, pero por si acaso…
      Un abrazo grande,
      Mer

      Responder
  4. Ay Mer, gracias!
    Bonito lo que escribes, y directamente al receptor de la lágrima fácil (no se si será fácil, pero para mi se abre automática y empieza a soltar).
    Conecto contigo en las Navidades complicadas, en la gratitud y paz de los animales que nos rodean, en los abismos que se abren donde antes eran cosas mucho más normales…
    Gracias por recordar que siempre nos quedará la calma de la escritura, y lo sagrado que se forma cuando abrimos las ventanitas del ordenador para conectarnos y leer y recibir la lectura de las compañeras,
    Besos y buen año!

    Responder
    • Mis mejores deseos para ti también, María José.
      No sé si somos de lágrima fácil. A ver si un día escribo sobre esas expresiones y actitudes que no nos dejan llorar. Si estuviera más normalizado llorar, si no incomodara, si nos dejáramos hacerlo como la risa, creo que nos iría mucho mejor. Estamos llenos de cosas a las que hemos puesto un corcho y las tenemos pegaditas dispuestas a estallar, y llorar alivia, limpia, desahoga, hace fluir lo que haya… como escribir.
      Vaya, casi hago aquí otro post ;-))))
      Un fuerte abrazo,
      Mer

      Responder
    • Pues lo siento, porque cuando todo fluye es tan fácil… Pero bueno, también es la manera de comprender cosas. Gracias a ti, Marian. Un abrazo.

      Responder

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