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Escribir para superar el bloqueo emocional

La escritura, herramienta para desbloquear tu fregadero emocional

Primera herramienta para el desbloqueo emocional: la escritura

El bloqueo emocional es uno de los más grandes y generalizados males de este tiempo en el que vivimos. Según Michael Brown en su libro El proceso de la presencia, y yo lo suscribo, los adultos estamos por lo general atrapados en el mundo emocional de un niño (también podríamos decirlo al contrario, que somos niños atrapados en un cuerpo de adulto):

[…] emocionalmente, no nos ocurre nada nuevo a la mayoría de las personas desde que salimos de nuestro primer ciclo de siete años. Aunque pueda parecernos que pasamos constantemente por circunstancias y experiencias físicas novedosas, nada cambia realmente en el nivel emocional. Emocionalmente, estamos repitiendo cada siete años el mismo ciclo que quedó impreso en nuestro cuerpo emocional durante los primeros siete años de nuestra experiencia vital. Y cuando aprendamos a identificar la corriente emocional suterránea que impregna todas nuestras experiencias mentales y físicas, veremos con claridad que solo parece que estemos creciendo y que estemos teniendo experiencias variadas y diferentes.

La escritura es uno de los mejores desatascadores de emociones que yo conozco, y mucho más, si le unes la meditación, claro. Clic para tuitear

Así las cosas, conviene usar todas las herramientas a nuestro alcance para desatascar nuestro fregadero emocional, y la escritura (y más si la unes a la meditación) es uno de los mejores desatascadores de emociones que yo conozco.

11 consejos prácticos para desbloquear tus emociones a través de la escritura

A continuación, te doy algunos consejos que te pueden ayudar a usarla de este modo:

1. Escritura no pensada

Una buena higiene bucal requiere que te laves los dientes varias veces al día. Para tener una buene higiene mental y emocional, yo recomiendo meditar un mínimo de diez minutos al día e, inmediatamente después, realizar cinco minutos de escritura no pensada.

En este artículo puedes leer con más detalle en qué consiste eso a lo que llamo «escritura no pensada» y las pautas para que te pongas a ello.

Los pensamientos suponen un gran engorro para poner en marcha tu mundo emocional. No porque pensar tenga nada de malo, sino porque usamos nuestra mente para tapar nuestras emociones, lo que nos lleva a tener hipertrofia mental, mientras que padecemos atrofia emocional. Estamos tan acostumbrados a explicárnoslo todo con el intelecto, que llega un momento en que no sabemos distinguir el pensar del sentir.

La escritura no pensada es un antídoto para aclarar un poco este mejunje que tenemos, para aprender a distinguir cuándo estamos pensando y cuándo no, para soltar el control, para limpiar las cañerías de creencias limitantes y abrir el grifo del inconsciente y la espontaneidad.

2. Usa a tus personajes

Estamos bloqueados emocionalmente porque somos niños asustados gestionando una vida muy compleja de personas mayores. Nos aterroriza quedarnos solos, que no nos quieran, incomodar a los demás, saltarnos las reglas, cometer errores, que las cosas cambien… A este nivel de parálisis, es complicado incluso meter la primera marcha para arrancar el coche.

¿Qué truco puedes usar? Que no seas tú quien se ponga al volante, sino alguien que no esté tan bloqueado lo haga por ti. Te inventas, por toda la cara, un personaje que se mueva por ti, que haga cosas, que se enfrente a lo que teme, que pueda asumir los cambios, que sea capaz de abrirse camino a través de las adversidades.

Entonces, si te sientes bloqueado emocionalmente, no trates de escribir «desde ti», porque ahí te meterás en el pantano de las ideas, donde nunca ocurre nada y puedes tirarte dando vueltas en círculos toda la vida. Salte de ti, ponte un disfraz y juega, como los niños, a indios y vaqueros, o a la guerra de las galaxias, o a Matrix. De pronto eres Neo y has nacido para cumplir una misión. En el fondo, ni tú ni yo ni nadie estamos aquí por casualidad: todos somos una pieza indispensable en el Cosmos, a la vez que tenemos el libre albedrío de tomar la pastilla roja o la azul. Despierta a esa verdad a través de tus personajes.

3. Escribe tus sueños

Otro magnífico desatascador emocional son los sueños. Ya lo son de por sí, porque a través de ellos procesamos parte de la experiencia vital que somos incapaces de deglutir a lo largo del día. Si además nos acordamos de ellos y extraemos el mensaje emocional que llevan inserto, les sacaremos más partido. Pero si, además, los recreamos por escrito, haremos un trabajo completo.

Para ello, te recomiendo que adquieras un compromiso contigo mismo durante algunas semanas de anotar tus sueños. Déjate una libreta junto a la cama y, cuando te vayas a dormir, lánzate el mensaje de acordarte de lo que sueñes y apuntarlo. Habrá veces que te despiertes en medio de la noche a mitad de un sueño y te dará una pereza infinita anotarlo. Ahí es donde ha de actuar tu compromiso. Anótalo aunque sea a grades rasgos, eso bastará. Se trata de atrapar en el papel ese momento en que aún tenemos una noción (aunque sea difusa) de lo que hemos soñado. Y luego, cuando ya estemos despiertos del todo, podemos tratar de perfilar un poquito mejor aquello que hayamos anotado.

Lo más importante de los sueños no son tanto las acciones o los personajes que aparecen (al fin y al cabo, todos te representan a ti mismo), sino la textura emocional. ¿Cómo te sentías en el sueño? ¿Estaba todo teñido de culpabilidad, de alegría, de tristeza…? Esas emociones, ¿impregnan también tu vida (o lo han hecho en el pasado) en alguna medida? También te animo a que extraigas detalles sensoriales y objetos simbólicos.

Con este trabajo no tienes por qué hacer nada, porque su efecto surtirá solo. No tienes que analizar los sueños ni romperte la cabeza para extraer un significado. No trates de racionalizarlo. Nuestro cuerpo emocional funciona de una forma muy diferente a nuestra mente, has de acostumbrarte a percibir su energía y su sabiduría sin tratar de atraparlas. Las emociones, por su propia naturaleza, siempre están en movimiento. Hemos de propiciar ese movimiento, tratar de no detenerlo e ir familiarizándonos con su lenguaje.

Aparte de que te ayudará a desbloquearte emocionalmente, de este trabajo con los sueños pueden salir buenos relatos. La textura de los sueños es similar al «sueño vívido de la ficción» (como lo denominó John Gardner) de la narrativa. Hay grandes relatos en la historia de la literatura, como «Casa tomada», de Julio Cortázar, que tuvieron su origen en un sueño.

4. Escribe como si fuese un sueño

Siguiendo con lo que decía en el párrafo anterior, no solo te recomiendo que escribas tus sueños, sino que, cuando escribas (incluso cuando escribas en tu diario, en tu blog o en un post de facebook o instagram) lo hagas como si estuvieses recreando un sueño, con esa calidad sensorial y emocional. En los sueños todo es intenso, nada pasa inadvertido, cada detalle parece tener un sentido dentro de él. Hay algo muy lúcido en los sueños, aunque los tengamos catalogados como «no reales», o incluso locos o absurdos. Pero, como dice un gran maestro budista: «La vida es como un sueño, como una ilusión, y hacia los que no lo saben, cultivo la compasión».

Si escribes lo que sea como si se tratase de un sueño, eso te desbloqueará emocionalmente, porque las emociones están implícitas en ese tipo de recreación simbólica.

5. Escribe una carta

El noventa y nueve por ciento de los bloqueos emocionales (y esto lo digo por mi experiencia) tienen que ver con conflictos en nuestras relaciones. El conflicto puede ser con nuestra pareja, hijos, un amigo, una compañera de trabajo, un familiar… Puede ser con personas vivas o con personas que ya han muerto. Si localizas que tu bloqueo tiene relación con una persona, te animo a que le escribas.

No se trata de escribirle con la intención de mandarle la carta, sino como un ejercicio que te permita integrar lo que sientes. El pensar en mandar la carta te podría bloquear aún más, y además, no es el objetivo. Es importante que te sientas libre escribiendo.

Algunos consejos adicionales:

  • No conviertas la carta en una sarta de reproches. Habla de ti y de lo que tú sientes, haciéndote cargo de ello, en lugar de hablar de la otra persona (lo que sería una mera especulación).
  • Escribe como si estuvieses hablando de viva voz con la persona. No trates de ponerte formal o literario.
  • No te pongas demasiado reflexivo ni abstracto. Trata de ir a lo concreto. Habla de situaciones, recuerdos, vivencias… E introduce elementos concretos (acciones, gestos, objetos, lugares…). También puedes meter metáforas.
  • Trata de transmitir las emociones a través de la voz escrita (el tono, las modulaciones, la cadencia…) y no de una forma explícita.

6. Escribe un diario vivencial

Escribir un diario es un hábito muy saludable que deberíamos tener todos, y especialmente los que tenemos alguna inclinación hacia la escritura. Escribir todos los días te mantendrá conectado a tus emociones —lo quieras o no—.

Añado el adjetivo «vivencial» a «diario» porque tenemos cierta tendencia a, cuando escribimos un diario, ponernos a reflexionar. Y puede caber alguna reflexión, pero lo que te va a servir más para desbloquearte no es escribir reflexiones, sino vivencias.

A lo largo de los dos puntos siguientes te cuento dos claves para poder hacerlo.

Huye de la escritura «abstracta» y trata de que lo que escribas se pueda «ver». Clic para tuitear

7. Transforma las vivencias en imágenes

Huye de la escritura «abstracta» y trata de que lo que escribas se pueda «ver». Si quieres trasladar por escrito la «tristeza», por ejemplo, localiza algo visual (o sensorial) que para ti tenga que ver con la tristeza.

En el caso del diario, te diría: si sientes la necesidad de explorar la tristeza o la ansiedad o cualquier emoción que te cause rechazo o con la que te sientas bloqueado, no te pongas a reflexionar sobre ella por escrito, sino que acude a alguna de las cosas que te hayan sucedido ese día en relación con esa emoción. Eso que te haya pasado, visualízalo, y después traslada por escrito aquello que has visualizado, sin tratar de «explicarlo». Simplemente, muéstralo.

¿Y cómo puedes mostrarlo? Bueno, sigue leyendo.

8. Usa las coordenadas de lugar, tiempo y acción

Para mostrar algo que te ha sucedido a lo largo del día (y que, a su vez, lleva implícita una atmósfera emocional), plantéatelo como si fuese la escena de una película, a tiempo real. Enmárcalo en las coordenadas de lugar, tiempo y acción. Incluso, antes de ponerte a escribir, puedes hacerte un esquemita de este tipo:

  • Lugar: la cocina de mi casa.
  • Tiempo: 15 minutos.
  • Acción: pierdo los papeles con Luis por su falta de apoyo en las cosas de la casa.

A continuación, cuenta lo que pasó de una forma en que se vea el lugar, se perciba el paso del tiempo y se entiendan las acciones y diálogos. Es decir, y esto lo pongo en mayúsculas, NO ESCRIBAS UNA INTERPRETACIÓN DE LO QUE PASÓ, sino que, simplemente, narra lo ocurrido.

No te vayas tampoco al extremo de narrarlo de una forma «objetiva» (algo que, por otra parte, es imposible). Permite que la forma de contarlo se impregne de lo que sientes, pero no expongas lo que sientes de forma explícita ni hagas juicios de valor.

9. Busca el cambio

He dicho con anterioridad que el mundo emocional es, por su propia naturaleza, energía en movimiento. Es nuestra resistencia a vivirlo como es lo que nos mantiene bloqueados, en un estado de congelación emocional.

Cuando escribas algo en tu diario vivencial, por ejemplo, una escena ocurrida a lo largo del día anterior, déjala evolucionar, no la mantengas congelada como un fotograma fijo. Para esto igual tienes que usar tu imaginación, porque en la realidad a lo mejor no se produjo ningún cambio. Pero ahí tienes una segunda oportunidad con la escritura. El recrear por escrito el pasado desde el instante presente te permite poner en movimiento tu esqueleto emocional y marcarte un baile. Deja, pues, que la escena se mueva hacia una resolución natural. Que ese personaje —que eres tú, pero con la distancia y posterior identificación que te permite la escritura— evolucione emocionalmente con lo que le ocurre, y date permiso para imaginar, si esto es necesario para la evolución.

La diferencia entre la persona real (tú) que vivenció esa situación y el personaje que —en tu nombre— está actuando dentro de la escena que estás recreando por escrito es que tú estabas funcionando posiblemente en automático, reaccionando en base a unas creencias y mandatos de la infancia, y posiblemente desconectado de tu cuerpo y tus emociones. Sin embargo, tu personaje se encuadra en una escena que, a su vez, se engloba en la consciencia y la conexión. Eso, necesariamente, propiciará que las emociones recuperen su dinamismo y se produzca algún tipo de cambio en tu personaje. Y, a través de tu personaje, tú podrás desbloquearte y verás las cosas desde una perspectiva diferente.

Cuando escribas, permanece atento a las texturas, los olores, los sabores, los sonidos y las imágenes, y plásmalos en tu texto Clic para tuitear

10. Escribe con los sentidos

Esto está implícito en todo lo que he dicho, pero prefiero dedicarle un apartado, para que no se te olvide usarlo tanto como puedas. Sensaciones y emociones están íntimamente ligadas. Casi todo lo que nos entra por los sentidos provoca algún tipo de emoción, mientras que nuestro ambiente emocional interno condiciona el modo en que interpretamos lo que nos llega a través de los sentidos.

Esto, trasladado a la escritura, quiere decir que si te narras las escenas recreándote en los sentidos (en la vista, el tacto, el olfato, el gusto y el oído) eso activará de inmediato las emociones, porque si tu personaje presta atención a sus sentidos, inmediatamente se hará consciente de lo que eso le provoca a nivel emocional. Por ejemplo, si en la voz de Luis (aquel con quien he perdido los papeles por su falta de ayuda en la casa) percibo un deje de desidia o un chasquido de lengua o una elevación en el tono, eso tendrá una repercusión emocional inmediata en el personaje que me representa sobre el papel.

De modo que, cuando escribas, permanece atento a las texturas, los olores, los sabores, lo sonidos y las imágenes, y plásmalo en tu texto. Y te diré más: disfruta de ese despliegue sensorial.

11. Un proceso en cuatro pasos

Por último, cuando escribas siguiendo todas las recomendaciones anteriores, puedes poner tu atención en el tanscurso de estos cuatro pasos:

  1. Permitir. Aunque en la vida real estés bloqueadísimo emocionalmente, a la hora de escribir puedes permitirte sentir, porque sobre el papel no hay peligro. Así que el primer paso sería permitirte sentir —a través de tu personaje—, sin juzgar ninguna de las emociones que surjan. Todo es bienvenido en ese mundo narrativo.
  2. Explorar. Una vez abierta la puerta a las emociones, puedes permitirte explorarlas a través de la recreación de la vivencia en las coordenadas de lugar, tiempo y acción. Esta exploración puede ser más o menos detallada, pero siempre se dará en los niveles del cuerpo, el corazón y la mente. ¿Qué percibe en su cuerpo el personaje? ¿Qué siente? ¿Qué piensa? Recuerda no perderte en los pensamientos.
  3. Abrazar. Aplica la consciencia y la compasión a todo lo que surja a través de la escritura. Todo lo que sucede sobre el papel es, de alguna forma, una configuración sagrada, como una especie de flor única de inigualables matices emocionales que nunca más se volverán a dar. Abraza con cariño esa flor, o ese capullo de flor, y permite que ese abrazo «abra» la situación, la desbloquee y la haga florecer.
  4. Soltar. No solidifiques los tres pasos anteriores y permite el desbloqueo. Todo lo que empieza, acaba. Permite el cambio y suelta toda pretensión. No trates de dar un cierre racional a tu escrito. Puedes terminar con un gesto, una imagen o una pequeña acción. En todo caso, una desembocadura natural de todo lo anterior y una integración emocional y espacial.

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Espero que estos consejos te ayuden en tus bloqueos emocionales y, sobre todo, puedas hacerte una idea de hasta qué punto la práctica continuada de la escritura te puede ayudar a nivel emocional.

Todo esto y mucho más podemos verlo en mis acompañamientos Escribir desde el Corazón (nivel 1), Escritura Consciente (nivel 2) y Escribe tu libro YA (nivel 3) del itinerario de escritura.

 

4 comentarios en «Escribir para superar el bloqueo emocional»

  1. Isa!
    Tus ideas son siempre geniales, me encanta lo de escribir como si fuese un sueño con toda la atmosfera y ambientación que eso lleva; lo de escribir la carta es buenísimo, lo probé en en un ejercicio que propusiste y me fue muy bien; y tienes razón, los sentidos nos conectan con las emociones, como vemos, oímos, olemos, así nos sentimos. Todo genial, me lo voy a imprimir porque lo he leído muy rápido.
    Muchas gracias!

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