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Escribir, vivir, amar – De Soledad Román

un escritorio para escribir, amar y volar

Autora: Soledad Román

A Mari Luz, amiga y compañera en el oficio de escribir

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Tan bien se pasa que no se puede hacer siempre. No depende de nosotros siempre. Si lo pasas tan bien ¿por qué no escribes? No es abrir un grifo. Es como si dijeran: “Si lo pasas tan bien cuando te ríes ¿por qué no te ríes siempre?

Carmen Martín Gaite. «Cuadernos de todo»

Hace unos días en una tienda, acogedora y llena de aromas procedentes de velas y jabones, mientras me explicaban las actividades que desarrollaban, me encontré confesando con timidez a mi interlocutora: «Yo escribo». No le dije a la entusiasta tendera que era escritora, o que trabajaba de 9 a 7, o que disfruto de mi nieto una tarde a la semana, o que hago punto, no, me salió yo escribo, y lo dije asumiendo que le pudiera parecer increíble.

«Yo escribo», le dije a mi interlocutora, asumiendo que le pudiera parecer increíble. Clic para tuitear

La mujer me miró con curiosidad y siguió con lo suyo, tan bien que salí de allí con varias velas que prometían llenarme de energía y un jabón de aceite, cuyo mérito extraordinario es que no hiciera espuma como el resto de jabones.

Sin embargo, confieso que también salí intrigada de mi espontánea confesión a una extraña, porque pese a que es la actividad que mejor me define, no suelo hablar de lo que ha significado la escritura en mi vida.  Quizás temo descubrir en el otro una sonrisa compasiva hacía mi entusiasmo, aunque yo sé, con esa certeza que te da el conocer la verdad sobre ti, que sin ella no seguiría en pie. 

Hace dos años, poco antes de Navidad, a mi hermano pequeño le detectaron un cáncer de pulmón.  Le dijeron que tenía ante él entre tres y dieciocho meses.  Como una condena, aunque al revés.  Él, cuando lo supo me llamó y me dijo: «Sole, será rápido».  Me partió el corazón escucharlo y después, contemplar su dolor, pero, como tantas veces en el pasado, tuvo razón: fue rápido, muy rápido, tanto, que a los tres meses ya no estaba físicamente con nosotros.

Por entonces ya había comenzado a darle forma a mi segunda novela, y pese a que prácticamente me aislé del mundo (con excepción de mi núcleo familiar y una vieja amiga) continué participando en el grupo de Proyectos Colaborativos de Isa. No sé qué habría sido de mí sin la novela y sin ese grupo de escritores/as que me acogieron y toleraron que mi dolor supurase en nuestros encuentros virtuales y escritos.

No sé qué habría sido de mí sin la novela y sin ese grupo de escritores/as que me acogieron y toleraron que mi dolor supurase en nuestros encuentros virtuales y escritos. Clic para tuitear

Y no, mi novela no fue, y no es, (porque aún sigo con ella) una actividad «refugio» a donde huir cuando la vida me duele.  No, al contrario, yo hablo de la escritura que aspira a ser honesta, que nace de lo que hay en nuestro interior, y si hay dolor, pues también duele.  No hay forma de escapar.  Incluso la búsqueda de la honestidad, en ocasiones, también duele, porque para llegar a ella es necesario romper las capas con las que nos protegemos de la vida, de la rabia, del dolor, de la soledad…

Yo hablo de la escritura que aspira a ser honesta. Incluso la búsqueda de la honestidad, también duele, porque para llegar a ella es necesario romper las capas con las que nos protegemos de la vida, de la rabia, del dolor, de la… Clic para tuitear

Lo he comprendido aprendiendo de Isa durante los últimos ocho o nueve años que hace que la conozco. Mi amiga Marta, a quien quería seducir para que se uniera a sus cursos, cuando le hablé de mi aprendizaje, me dijo que tengo una visión casi mística de la escritura.

Puede que sí, puede que Marta tenga razón, pero es que no hay nada tan místico como la razón que nos impulsa a cada uno de nosotros a levantarnos de la cama, y atrevernos a vivir y la escritura nace en ese espacio donde ella, la vida, anida en nosotros.

¿Cómo puedo provocar el llanto en mis lectores si no me emociona lo que escribo? ¿Cómo puedo arrancarles una sonrisa de alegría si me escondo por miedo a ser feliz? ¿Cómo puedo conseguir que al lector se le erice la piel con la angustia del personaje, si antes yo no me he desesperado con ella?  No, estoy convencida de que es necesario ahondar en nosotros, escarbar con las palabras hasta fundirnos en una especie de mágica simbiosis con los personajes, con su vida, para inmediatamente desaparecer y dejarlos en libertad, a su aire.  Como a los hijos, que nacen para separarse de nosotros.

En la escritura es necesario alejarse, tomar distancia de lo que escribimos para reflexionar y adquirir perspectiva. Un equilibrio difícil, aunque no imposible, sobre todo cuando cuentas con el apoyo de un grupo como Proyectos… Clic para tuitear

Y luego, como sucede también en la vida, es necesario alejarse, tomar distancia de lo que escribimos para reflexionar y adquirir perspectivaUn equilibrio difícil, aunque no imposible, sobre todo cuando cuentas con el apoyo de un grupo como el que os hablaba antes, que ha aprendido a ser compasivo, pero que a la vez se mantiene fiel con el oficio de escribir y te ayuda a persistir, a no rendirte, a buscar lo mejor de ti.

Se suele decir que escribir es un acto de profunda soledad, sin embargo, para mí, lo es solo en apariencia, porque cuando escribo, parece como si estuviera sincronizada con mi vida, consigo entenderme (a veces) y entender (aunque sea de forma imperfecta) a los que me rodean. Y cuando comprendes, es más fácil crear vínculos y se ama mejor.

Esta mañana me levanté muy temprano para acabar el artículo.  Aún era noche cerrada, así que encendí dos pequeñas lámparas.  Sin embargo, la luz procedente de la pantalla iluminó con fuerza el estudio y acaparó toda mi atención.  Parecía que era ella quien me dictaba y no al contrario.  Sin embargo, de forma paulatina la oscuridad fue palideciendo y el cielo adquirió tonalidades que oscilaban entre el azul y el morado.  Miré a través de los cristales y por un momento, por un brevísimo momento, todo se puso en orden, dentro y fuera de mí.

Esta sensación solo me ocurre cuando escribo (y no siempre) y también cuando amo.

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10 comentarios en «Escribir, vivir, amar – De Soledad Román»

  1. Magnifico, Sole.
    Me siento identificada con tu recorrido. También me ocurre que digo tímida “ yo escribo” entre tantas cosas que hago.
    No olvidó nuestro encuentro en Madrid de hace ya 5 años, creo.
    Te abrazo con hermandad de escritoras, con la ternura de abuelas y con la ensoñación del amanecer

    Responder
    • Querida Ligia: pienso en ti (como en la canción) muchas veces. Gracias por tu abrazo. Me llega, sobre todo, la ternura
      Con cariño
      Sole

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  2. Muchísimas gracias. Una delicia leerte. El texto rezuma belleza y calor. Me apasiona esa manera de entender la escritura, como un modo de llegar al fondo de una misma y de la realidad que nos rodea, como un modo de aprender a ser honesta y a sacar lo q una lleva dentro, alegre o triste, intenso o leve… . Muchas gracias. He localizado la novela q tienes publicada. No me la pierdo

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    • Querido José María, es verdad, compartir la escritura es una forma de vivir que le da sentido a la palabra compañero
      Un abrazo enorme
      Sole

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    • Gracias Inés, por tus palabras. Saber que te ha gustado y encima que te has molestado en buscar mi novela es una especie de regalo inesperado. Alguien desconocido con quien me vinculo. Es lo que tiene la escritura.
      Un abrazo
      Sole

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  3. Qué gozo y alivio y emoción me da leer tus palabras sobre la escritura, sobre ese ser tú, donde te vuelcas, te conoces, te desarmas y te rearmas. Esos brevísimos instantes donde todo se ordena afuera y adentro, gracias a la magia de las palabras como vehículo de un profundo viaje interior, es lo que, también a mí, me ha permitido seguir a flote (aunque con periodos bajo el agua) en este viaje de la vida. Me encantará leer ese segunda novela, querida Sole, y también volver a encontrarnos en el viaje. Te mando un abrazo fuerte desde mi lado del Atlántico.

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  4. Querida Adela, que viaje el nuestro, ¿verdad? Cuando todo parece que anda fuera, la realidad se cuece dentro
    Aún me queda para acabar, pero todo llegará
    Un beso enorme
    Sole

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  5. Muy bonito Soledad.
    Y sí como tú muy bien dices Soledad: «Se suele decir que escribir es un acto de profunda soledad, «.
    Pero gracias a este acto de soledad puedes sacar todo lo que uno lleva dentro y desahogarse.
    Gracias Soledad.

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