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ESCRIBIR Y VIVIR – De Roge Gómez Sánchez

El bosque de pinos, parecido al bosque de Valorio en Zamora

Autor: Roge Gómez Sánchez

Tenía entre manos la entrega de un texto sobre la necesidad de los árboles, la imperiosa necesidad de cada uno de ellos, incluso de los denostados pinos, cuando irrumpieron en mi vida aleatoriamente. Como hace siempre la vida. En el Bosque de Valorio, en Zamora, caminaba con un amigo cuando decidimos faldear por unas veredas que parecían un poco escarpadas. Al llegar abajo, al valle, allí estaban: unos pinos como no había visto en mi vida. No solo era la altura o el diámetro del tronco y la copa, era su presencia. Como baobabs galácticos.

—¿Pero es que hemos llegado a otro planeta?

Y parecía tan verdad que lo único que pudimos hacer fue quedarnos en silencio. En el silencio que ya había, que aquellos árboles producían. Porque todo alrededor era movimiento, niños jugando, gente en bicicleta, otros bebiendo en terrazas; aunque era imposible oír algo

Entonces, al llegar a casa y seguir escribiendo, me atreví a romper una lanza por los eucaliptos; sí: incluso por los eucaliptos. Me recordé adolescente allá en el pueblo, en lo único que conocíamos por bosque, donde íbamos con unas motos de cross o algo parecido, a hacer un circuito en el que nos meábamos para que derraparan. Más allá de los eucaliptos estaba lo ignoto, lo que llamábamos La Selva. Hic sunt dracones.

Y como tenía después videoconferencia del curso de Proyectos Colaborativos, rápido imaginé los comentarios:

—¿En latín?

—No se va a entender.

—Claro que sí; es muy conocido. Aparece en los mapas medievales. Es un tópico: indica hasta dónde se había cartografiado. A partir de allí ya era lo desconocido. Aquí hay dragones, ponían como aviso a viajeros.

—He entrado en internet y sí, aquí lo veo: aparece en dos mapas medievales. Por favor: cuidado, ¿eh? Que todo el mundo fijo que ha tenido acceso a esos dos mapas…

Tendré que tatuarme, en una especie de pánica paridad, que lo importante no es lo que se cuenta sino como lo cuentas, además de lo que me ha enseñado Isa: la acción es la trama. Clic para tuitear

Vale, concluyo para mí: pues pongo hic sunt leones. Es otra opción. Mucho más extendida. Me agarro a aquello que siempre decía mi admirado profesor de que lo importante no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. Pero luego está lo que Isa me ha enseñado a lo largo de estos años: la acción es la trama. Así que tendré que tatuarme ambas cosas en cada brazo para no olvidarlo nunca (en una especie de pánica paridad).

Y de pronto desperté de semejante delirio al recordar que tenía que terminar lo de los árboles y hacer esta entrega para el blog. Lo primero que me vino a la cabeza -ya en ese momento ardiendo- fue que no iba a hacer una hagiografía. Pero por Dios Santo, me dije, es Isa: ella se merece una hagiografía laica, una hagiografía moderna; ¿qué menos?

Saberme acompañado ante el mal. Y mirarla y solo poder guardar silencio y comprender que la vida vencerá más allá de los leones. Mas allá de los dragones. Clic para tuitear

Y entre estas disquisiciones, llegó la hora de la videoconferencia. Y todo sucedió como sucede en la vida en realidad: Isa hablando al grupo, ahora sí de verdad, delante de mis queridas compañeras, ahora sí diciendo ellas lo poco que se puede, poniendo todo el amor que se puede. Basta un hecho, una noticia, la fragilidad de cada ser para conectar con la verdad. Y de pronto recordar que la conocí antes de la literatura, sí, hace casi veinte años, y a sus parejas, y a sus hijos que tuve en brazos. Que luego gestaron La aventura existencial de Elmo y Ari, con aquellos maravillosos  koans y haikus castizos. Cómo a los dos —antes de todo— nos fascinó Haroldo Conti. Y cantamos Libre te quiero delante de la muralla de Ávila, y me dio la oportunidad de guardar un secreto: no se lo digas a nadie hasta que se vaya Agustín García Calvo… Y soñar con una nueva moneda juntos. Y demostrar una y otra vez su generosidad radical: dar gratis lo que no tiene precio pero que para mí tendrá ya siempre un valor sin límite. Crear bailes y coreografías ante nuestra Lama Tashi. Darme cuenta de que se me había olvidado el by pass espiritual del que un día le hablé y ella disimular. Y saberme acompañado ante el mal. Saberme acompañado ante el mal. Saberme acompañado ante el mal. Y solo poder estar allí mirándola, en la pantalla, como a uno de aquellos pinos, y solo poder guardar silencio. Y comprender que siempre la he querido más allá de la frontera a la que ningún viajero se atreve a llegar,  y que la vida vencerá más allá de leones. Más allá de dragones.

 

 

 

 

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15 comentarios en «ESCRIBIR Y VIVIR – De Roge Gómez Sánchez»

  1. Leerlo, es leernos….aquellos que no tenemos la disposición de escribir y decir,contar, y és como escuchar una voz conocida…
    Gràcies.🙏

    Responder
  2. Yo tampoco tengo palabras, Roge.
    Isa, más allá del tiempo pasado y la distancia, el curso de escritura que hice contigo y tu recuerdo siempre conmigo. Tampoco tengo palabras, solo eso.

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  3. Precioso el texto y preciosa la relación y precioso todo lo que cuentas. Un bálsamo en este tiempo que vivimos. Muchas gracias a Roge por escribirlo y a Isa por ser su inspiración.
    Besos a los dos
    Clara Redondo

    Responder
  4. Gracias Roge por ponerle palabras al silencio, por compartir tanta delicadeza con nosotros. Yo también he llorado mientras te leía.
    Con cariño
    Sole

    Responder
  5. Precioso eso que has creado entre el que escribe y los que leen. Cuando precioso es una palabra que se queda corta para lo que siento después de leerte.

    Àngels

    Responder
  6. Roge querido. No lo había recibido. Mer me lo acaba de enviar y lo he leído y solo puedo decirte … qué puedo decirte?? Nada solo el silencio que inunda mi alma. Silencio lleno de paz y de amor. Amor por ti y por Isa. Sois una bendición. Os quiero

    Responder
  7. Qué hermoso, Roge. Dos almas grandes, creativas…..Mientras existáis árboles-personas así….habrá sombra para resguardarse, habrá luz, habrá color, habrá silencio sembrado para hacer crecer….y por supuesto, habrá vida abriéndose camino por encima de todo…Me siento muy afortunada de conoceros y quereros

    *Qué jartón de llorar, muchacho..

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  8. «dar gratis lo que no tiene precio»
    …/…
    «saberme acompañado ante el mal».

    Despreciar el provecho, amar
    el daño
    pensar que un cielo en un
    infierno cabe,
    dar el alma, la vida en un
    desengaño
    esto es amor quién lo probó,
    lo sabe.
    Lope
    ,

    Responder
  9. Precioso relato, profundo y sincero. En ocasiones, he tenido la impresión de estar escuchándote…eres inconfundible, mi querido Roge.

    Responder
  10. Valentía, amistad, amor, comprensión y admiración.

    Aunque camine por valles sombríos no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan. (Salmos 23:4)

    Responder
  11. Un día maravilloso desde que os he leído, ha vuelto la paz, el silencio, la voz interna… que venga lo desconocido, aquí esperamos cualquier abismo, y quien sabe, si el mejor paraíso…
    Agradecimiento a ambos, Roge, mi querida Isa, en la lejanía me fusiono a vuestro sentir.

    Responder

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