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¿Necesitas

Intercambio Compasivo

Photo by Rémi Walle on Unsplash

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Intercambio Compasivo

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¿Se te han acumulado los conflictos?

Photo by Katie Moum on Unsplash

A veces la vida se pone cuesta arriba, y más en esta época en que es tan difícil encontrar espacio y tiempo para madurar los procesos internos, de modo que se nos van acumulando las cosas que resolver.

Puede que se te haya muerto un ser cercano hace poco, que hayas sufrido una separación, que hayas tomado conciencia de que estás sufriendo maltrato o que simplemente no sepas por dónde tirar en este momento.

En cualquier caso, estás en ese punto en que sientes que necesitas ayuda externa. A lo mejor podrías buscar un terapeuta por ahí, pero por alguna razón te has topado conmigo en el camino: por algo será. Puede que te atraiga la meditación, o la escritura, o el trabajo con las emociones, o todo a la vez. O puede que te gusten los artículos de mi blog. En cualquier caso, parece que tenemos puntos de afinidad.

A lo mejor no necesitas tanto una «terapia» como un acompañamiento, alguien que te escuche y te ayude a encontrar tus propios recursos y riqueza para afrontar la situación de una forma lúcida y pacífica, quizá con la ayuda de herramientas como la escritura terapéutica y la meditación.

¿Qué es el intercambio compasivo?

Nacemos con la capacidad de que el mundo nos afecte. Tenemos de forma natural un cuerpo presente, un corazón tierno y una mente abierta. Podemos experimentar cómo nos abrimos al sentimiento, pensamiento y actos de otra persona a través de estar receptivos a su experiencia física, emocional y mental.

El intercambio compasivo se trata de una técnica derivada de la psicología contemplativa que propicia la creación de un espacio protegido y sanador de escucha activa para explorar en compañía los conflictos desde el presente y desde la conexión con el cuerpo y las emociones.

Gracias a la atención y a una actitud básica de aceptación se crea un espacio en el que es posible un intercambio emocional intenso. Esto propicia y apoya los procesos de curación. Se basa en la atención plena, la cordialidad y la compasión hacia los demás.

El intercambio compasivo no se utiliza de forma conceptual sino que, a través de compartir de forma sentida lo que sucede en el momento presente, se hace palpable la cordura intrínseca y la riqueza de la persona para resolver sus propios conflictos. Por otra parte, el amigo compasivo no se sitúa por encima de la persona, como alguien que es capaz de solucionar los problemas del otro, sino que simplemente apoya y favorece el proceso de descubrimiento, desde una posición de igual a igual.

A veces, la decisión más sabia y valiente es buscar ayuda. No te descuelgues de tu corazón.

Te ofrezco

  • Un espacio protegido de escucha activa.
  • Pautas de meditación y escritura terapéutica, en caso necesario.
  • Una actitud ecuánime, empática y compasiva, sin opiniones ni juicios.
  • Un feed back genuino desde el espacio compartido.
  • Herramientas para relacionarte con tus emociones y conectarte con tu cuerpo.
  • Toda mi experiencia vital en la resolución de conflictos.
  • Y además te regalo pasión, honestidad, sentido del humor, profundidad, apertura, ternura y pericia para señalarte tu tesoro interior.

Conseguirás...

  • Un espejo fiable en el que observar tus conflictos.
  • Un espacio acogedor donde podrás respirar con tranquilidad.
  • Confianza en tu propio potencial.
  • Conocimiento de tus patrones.
  • Herramientas para trabajar con tus emociones.
  • Conexión con otras formas de cognición, más allá del intelecto.
  • Ser más compasivo contigo y con los demás.
  • Ser cada vez más consciente de tus propios procesos.

Sé de lo que hablo

¿Por qué había gente que vivía contenta y yo era tan profundamente desgraciada?

Soy Isa Cañelles y, desde que recuerdo, me hallaba en una isla de hielo. De pequeña tenía la sensación de que no tenía derecho a vivir, y procuraba pasar inadvertida. Apenas hablaba. Creo que si no sucumbí a la locura fue gracias a la literatura. Ese mundo de fantasía me salvó y siempre le he sido fiel, a través de la lectura, la escritura y la enseñanza. A lo largo de mi vida he pasado por muchas terapias, siempre preguntándome POR QUÉ.

Mis tres tablas de salvamento

Cuando encontré la meditación, descubrí que —aunque hubo circunstancias que me vinieron dadas— la infelicidad la experimentaba en mi mente, y mis condicionamientos internos influían en mi percepción de la realidad. Esto me abrió a una dimensión nueva y sanadora.

Por su parte, la escritura me permitió indagar en mis procesos sin pasarlos por el intelecto, en un ámbito vivencial que me hacía evolucionar a través de mis personajes.

Más adelante, realicé una formación en psicología contemplativa que me descubrió un montón de herramientas para relacionarme conmigo misma y los demás desde la apertura y la compasión. Además, en el entorno nutricio de esa formación grupal pude desarrollar mi sueño: unir en mi trabajo mis tres tablas de salvamento, que hasta entonces permanecían desperdigadas (la escritura, la meditación y el trabajo emocional).

Reconocer el miedo y la vergüenza

Aun así, no ha sido hasta hace pocos años cuando me he reconocido a mí misma el miedo y la vergüenza que yacían en el fondo de mi ser y cuando he podido abrir la puerta de la celda a la niña asustada y maltratada a la que había ignorado desde siempre.

Por eso SÉ DE LO QUE HABLO cuando te digo que se puede fundir el hielo interior que, en realidad, no es más que compasión congelada. Puedo ofrecer este acompañamiento desde mis propias entrañas, con el deseo más profundo de ahorrarte sufrimiento y de que puedas encontrar atajos en tu camino vital.

Esto es lo que dicen quienes han trabajado conmigo:

«Isabel me ofreció un proceso de intercambio compasivo en un momento de transición profesional que me estaba tocando los cimientos, por lo que no me sentía con fuerza suficiente para abordar el siguiente paso. Me gustó mucho el enfoque del trabajo, desde la empatía más sensitiva y el sano desapego al resultado. Pero lo que más me impresionó fue la autenticidad de la facilitadora, su ecuanimidad y ausencia total de juicios y su generosa entrega. En cada sesión ampliaba el ángulo con el que contemplar mi situación y al final del proceso me sentí muy fortalecida y totalmente renovada».

Elisa Agudo

Mádrid

«No sabía bien lo que íbamos a trabajar ni el método y al principio estaba algo confundida. Empezar concretando metas fue importante, y también poder trabajar cosas que salieran sin tener que ceñirnos al objetivo. Ha sido un trabajo diferente porque he salido mucho de la cabeza. Eso me ha ayudado muchísimo. He contactado con sensaciones corporales y me he dado cuenta de la información tan cierta, precisa y clara que, si les dejas, te dan el cuerpo y la emoción. Cuando acababa la sesión no me llevaba cosas en la cabeza, sino certezas que había sentido. Cuando no era tan fluido y claro, creo que me llegó la información de que había mucho de cabeza y poco de realidad. Me ha sido muy útil. Sigo en ello pero me he acercado muchísimo a mis objetivos».

Mercedes Adán

Madrid

«Era un momento de mi vida en el que sentía un gran conflicto entre lo que quería hacer profesionalmente, lo que estaba dejando de hacer y lo que estaba haciendo. Cuando comenzaron las sesiones, me sentía dividida en un mar de posibilidades y con muchas emociones encontradas, hechas un burruño, difíciles de identificar. En el trabajo con Isabel, reconoci y acepté lo que me estaba sucediendo. De forma sensorial, desde la centralidad y con la confianza de tenerla a ella como guía, fui explorando los entresijos que me habitaban, las emociones se fueron despegando del pecho y se transformaron en objetos, texturas, colores. Esto amplió mi conciencia sobre mí misma y encontré paz. Isabel fue un espejo en el proceso, un oasis de agua calmada al que acudir era un alivio. Además de adquirir una manera nueva de relacionarme con mis emociones, aprendí que mi proceso de elección, mi ritmo interno y mi forma de percibir el mundo tiene que ver con algo que se llama el buda blanco. Entendí la oscuridad y la claridad de lo que esto significaba. Esta concepción de mí misma se ha convertido en una herramienta de mi día a día. Son muchos los momentos en los que me observo con una media sonrisa y me digo: «Aquí está mi querido buda blanco»».

Natividad Hernández

Madrid

Dónde

  • Si resides en Madrid podemos reunirnos de forma presencial.
  • Si resides fuera de Madrid, podemos tener las sesiones por vídeoconferencia.

Cómo

  • Las sesiones serán de una hora.
  • La periodicidad y la duración del acompañamiento lo decidiremos en la primera sesión.

Cuánto

  • La primera sesión cuesta 70 euros.
  • Las siguientes sesiones serán 50 euros cada una.

Si deseas solicitar este acompañamiento, rellena el siguiente formulario