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La escritura consciente como método de autoindagación

La escritura consciente, el método de Escribir y Meditar

Si tuviese que poner un nombre al método que llevo depurando desde hace más de treinta años (cuando empecé a trabajar en talleres literarios), sería el de «Escritura Consciente», porque aúna esas dos partes que habitualmente se trabajan por separado: la escritura creativa o la creación literaria (que se suele emprender y enseñar desde el propósito de escribir bien, convertirse en escritor/a, entretenerse o publicar) y la consciencia (que se suele trabajar en el ámbito espiritual, terapéutico o de crecimiento personal).

Así pues, la combinación de estos dos aspectos (escritura creativa y consciencia) son el centro de todos los acompañamientos de Escribir y Meditar. Empecé a configurar esta metodología a raíz de entender que, en el fondo, estas dos esferas no son algo distinto, o digamos que lo que nos hace verlas como ámbitos separados es nuestro hábito dual de pensamiento y la superficialidad de la sociedad en la que vivimos.

Toda buena obra literaria nace de una apertura de consciencia y tiene un trasfondo espiritual. La buena literatura es espiritual, me refiero a que trasciende los opuestos y apunta a una verdad universal e intemporal Share on X

Toda buena obra literaria nace de una apertura de consciencia y tiene un trasfondo espiritual. Quizá esta afirmación requeriría clarificar el término «espiritual», lo que podría meternos en un debate de aúpa, porque la Real Academia no se aclara mucho con este término, la verdad. En todo caso, cuando digo que la buena literatura es espiritual, me refiero a que trasciende los opuestos y apunta a una verdad universal e intemporal que va más allá de los conceptos.

Teniendo en cuenta esto, considero que ponerse a escribir narrativa para entretenerse, para publicar o incluso para ser «escritor/a», es desviarse de lo esencial, y nos puede llevar, en el mejor de los casos, a dar muchas vueltas hasta enterarnos de qué va la cosa, y en el peor de los casos, a perdernos por el camino, desmotivarnos y tirar la toalla, o peor aún, acomodarnos y quedarnos amodorrados en la superficie de las cosas. Cuando el medio no está alineado con el fin, no nos puede llevar a buen puerto. El error está, de hecho, en considerar la escritura como un fin en sí mismo, cuando no es más que una herramienta.

Esta ha sido mi experiencia, al menos, a lo largo de muchos años trabajando en talleres literarios, y es la que me ha llevado a traer a un primer plano la consciencia en mi forma de enseñar. Cuando ligamos la escritura creativa a la exploración interna y a la apertura de corazón, todo, desde el principio, adquiere otro cariz. En el fondo no hay distancia entre tus problemas de pareja, la guerra en Gaza y tu escritura.

El peligro que se corre al trabajar la escritura desde la consciencia es irnos al otro extremo y ponernos demasiado elevados y espirituales (me refiero a lo que entendemos por «elevados» y «espirituales»). Esto nos puede llevar a aplastar la creatividad en aras de una pretendida profundidad. Por eso me parece importante exponer algunos fundamentos de lo que yo considero que es la Escritura Consciente, o lo que es en el contexto de Escribir y Meditar.

Escribir conscientemente es ir un paso más allá de dónde estamos, desplegarnos más allá de esas creencias. Share on X

1. «Consciente» no es «pensante»

Confundimos a menudo el hacerse consciente con el darle muchas vueltas a las cosas, y no tiene nada que ver. Escribir conscientemente significa partir de la base de que queremos explorar y descubrir territorios desconocidos, y no quedarnos en el cómodo nido de lo que ya sabemos.

Escribir conscientemente es siempre ir un paso más allá de dónde estamos, mantener un diálogo con quienes creemos que somos en el presente para, a través de los personajes y las historias, desplegarnos más allá de esas creencias. Y eso no podemos hacerlo a través del pensamiento, pues el pensamiento sirve para analizar, organizar y clarificar, pero nunca para innovar ni descubrir algo nuevo.

Quien ha de mandar en nuestra escritura es el corazón, muy ligado a la imaginación y la creatividad. El corazón es capaz de ver más allá de lo que creemos saber, utiliza un lenguaje simbólico y puede manejarse con muchas significaciones a la vez, mientras que el pensamiento analítico es unidireccional (por rápido que pensemos, solo podemos pensar una cosa a la vez).

Por eso meditar es un magnífico entrenamiento para escribir conscientemente, y viceversa. En ambas disciplinas nos entrenamos en relacionarnos con el espacio de la consciencia abierta, sin agarrarnos a los pensamientos (a los que solemos confundir con la realidad) ni solidificarlos.

Y por eso, también, es tan necesaria la técnica narrativa, porque nos facilita un cauce desde el que podemos abrirnos al espacio. Sin dicho cauce (sin unas pautas) nos resultaría inabarcable, y seríamos incapaces de usar las palabras para señalar lo inefable.

2. La importancia del inconsciente

Aunque parezca paradójico, la escritura consciente está estrechamente conectada con el inconsciente. En realidad no es contradictorio, porque se trata precisamente de ponernos en comunicación con esa zona de la caverna a la que todavía no llega el haz de luz de nuestra linterna y, a través de la narrativa, iluminar un poquito más allá. Es decir, se trata de una forma de propiciar que lo inconsciente pase a ser consciente y, por tanto, podamos integrarlo dentro de nuestro campo de experiencia.

Por eso es tan importante la creatividad y el juego para escribir de un modo consciente. El inconsciente es muy escurridizo, y nunca se deja atrapar por nuestro afán de control. Es decir, no podemos forzarnos a hacer consciente lo que aún no vemos. Hemos de conectar con nuestros puntos ciegos desde la apertura y la relajación.

En este sentido, recordar los sueños nos puede ser de muchísima ayuda, pues por las noches todos nuestros mecanismos de control se vienen abajo por unas horas, y entramos en contacto directo con la inmensidad del inconsciente, que nos conoce bastante más de lo que nosotros lo conocemos a él, y aprovecha para mandarnos valiosos mensajes para que terminemos de elaborarlos a través de nuestras historias.

La escritura consciente va de ti, tanto que los personajes con los que no te identifiques hasta oler sus pedos, le resultarán ajenos al lector. Share on X

3. Esto va de ti

Sí, lo siento, pero esto va de ti. La escritura consciente es algo muy personal, muy íntimo. Aunque escribas historias inventadas, aunque crees personajes que —supuestamente— están en las Antípodas de lo que crees ser… todo eso tiene que ver contigo, y cuanto más consciente te hagas de esto y más lo favorezcas, mejor para todos.

Si estás peleado con tu propia escritura, con tus propias temáticas, con tus personajes y con tus conflictos, si tratas de evitar los mensajes que el inconsciente tiene para ti hoy, en este momento, ahora que te sientas a escribir, todo se te hará muy cuesta arriba, pues estarás oponiendo resistencia al tren de alta velocidad que te quiere llevar a casa, al centro de ti mismo.

A nadie le interesan las historias periféricas que puedas escribir para que tu escritura no te afecte, no toque tu zona segura. Las temáticas de las que te sientas alejado no atraerán a nadie. Los personajes con los que no te identifiques hasta oler sus pedos, le resultarán ajenos al lector. Si no quieres correr ningún riesgo, practica baile de salón, pero no pretendas escribir.

No te creas el ombligo del mundo. Escribir conscientemente es saber que detrás de lo que escribes hay alguien que también las pasa putas para enterarse de qué va esto. Share on X

4. Esto no solo va de ti

Sí, lo siento, esto no va tampoco de mirarte el ombligo. Hay alguien al otro lado. Escribir conscientemente es saber que detrás de cada palabra que escribes hay alguien que, como tú, las pasa putas para enterarse de qué va la vida. Y tú quieres conectar con ese alguien, que en realidad son multitud, el género humano al completo. Tus palabras son un grito de socorro y, a la vez, el salvavidas que lanzas al mar. Todos estamos en el mismo barco, que se hunde permanentemente en el sinsentido de nuestra propia ignorancia, y el «sálvese quien pueda» no vale. Tienes una responsabilidad como parte de la tripulación. Tu verdad es la de todos, y has de compartirla con generosidad.

¿Qué es la generosidad en la escritura consciente? No dar por hecho nada, y recrearlo de tal forma que sea una invitación cálida a que el otro se sumerja en lo que narras desde su propia experiencia, sin forzarle a asumir tu criterio ni dejarle desvalido en un terreno yermo. Es compartir. Dar y recibir. Darte a ti mismo y recibir la completitud en el acto de transmisión.

5. La urgencia de sanar las heridas

A lo mejor no te habías dado cuenta, pero estas enfermo. La sociedad está enferma. Nos matamos unos a otros. O nos aislamos. O nos dañamos. A nosotros mismos a los que más.

Escribir conscientemente es hacerte cargo de tus heridas para no proyectarlas en tu entorno. Es conformar un teatrillo viviente con tus personajes, que son tus partes dañadas, y ponerlos a interactuar para que alcancen un consenso, para integrar perspectivas que en primera instancia creías contrapuestas pero que, después de haber profundizado en ellas a través de una historia, ecuánimemente, pueden convivir de forma pacífica.

No son las heridas de Putin ni las de los israelíes ni las de los palestinos: son las tuyas, y tienes una responsabilidad y cierta urgencia con respecto a ellas. Si algo puedes hacer por los demás, por la violencia en el mundo, es hacer las paces contigo mismo.

Para escribir conscientemente hay que estar vivo, y no medio zombi Share on X

6. La urgencia de salirnos del sistema

La sociedad está enferma y casi desde antes de nacer se nos ha convertido, fundamentalmente, en consumidores acartonados obsesionados por producir y acaparar, de una forma cada vez más aislada y desconectada.

Escribir conscientemente es salirte del espectáculo de cartón piedra de la sociedad del entretenimiento y bajar a otros estratos más auténticos, que tienen que ver con la vulnerabilidad, el estrés, el corazón roto, la incertidumbre, lo impredecible, la ternura, el amor, la crudeza, la carnalidad… En definitiva, la vida. Para escribir conscientemente hay que estar vivo, y no medio zombi. Hay que ponerlo todo en tela de juicio. Incluso, y quizá más que nada, las estructuras sociales que están normalizadas e instauradas como si fuesen una base sólida en la que apoyarse.

7. Los vínculos y la comunidad

Escribir conscientemente es lo contrario de aislarse. La consciencia y la apertura van unidas. A medida que nos abrimos, nos vinculamos con todo y con todos.

Para sanar las heridas, son necesarios dos requisitos: hacer las paces contigo mismo, y vincularte con los demás. No somos seres independientes, sino interdependientes. La enfermedad, por ejemplo, no es algo solitario sino vincular: enfermamos en relación con nuestro entorno, y nuestro entorno enferma con nosotros. De las misma forma, solo podemos sanar en comunidad. Los demás son nuestros espejos, y necesitamos su reflejo para vernos.

¿Y esto qué tiene que ver con la escritura? Pues que, según yo lo veo, hacerte consciente implica siempre entrar en relación y, aunque la escritura parezca un oficio solitario, y quienes se dedican a ello puedan ser a veces huraños e introvertidos, ¿se te ha ocurrido pensar que quizá por eso escriben, para entrar en relación y conexión con el mundo?

Por eso los acompañamientos de Escribir y Meditar son grupales y en ellos se les da una importancia crucial a los vínculos entre los participantes. Es absurdo tratar de aprender a escribir o a vivir o sanar las heridas de forma aislada, en soledad. La apertura de la consciencia ha de darse en conexión, y de esta forma, se establece un juego de espejos que multiplica lo que invierte cada persona, beneficiándose todos de esa multiplicación de los frutos.

Estas son las bases, al menos en Escribir y Meditar, de la Escritura Consciente. No es un camino fácil, porque solo se puede practicar en cuerpo y alma, involucrando a todas nuestras partes y todas nuestras esferas de experiencia, sin dejar nada fuera. Pero merece la pena, porque te proporciona la vitalidad, la reconexión contigo mismo y la alineación del medio con el fin.

4 comentarios en «La escritura consciente como método de autoindagación»

  1. Querida Isa, que bien explicado el camino que hacemos en Escribir y Meditar.
    Te he acompañado desde que decidiste dejar la Escuela de Escritores, convencida de que, a tu lado, iba a ser la escritora que deseaba ser. Lo que no imaginaba es que, en realidad, lo que yo aspiraba era a ser yo misma, sin trampas ni cartón. Y es cierto, no es un camino fácil, pero es hermoso, tanto, como cuando contemplas el valle desde una montaña muy alta y te ves a ti misma, pequeña, formando parte de esa inmensidad, o cuando me veo reflejada los ojos de mis nietos. Pero no habría sido capaz de sentir con todos los poros de mi cuerpo si no hubiera recorrido este camino, que sigue, por supuesto, y que me ha permitido comprender, con el corazón y no con la cabeza, que la escritura es, al menos para mí, un instrumento para entenderme y conectarme con las personas.
    Gracias Isa, ya conoces cuanto aprecio y valoro esa valentía tuya para salirte de los márgenes y mostrarte. El día 14 estaré contigo, aprendiendo, como siempre.
    Sole

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  2. Querida Isa, no sabría elegir las perlas más valiosas en lo que cuentas, pero se me ha quedado esto:
    — la escritura es el cauce para sostener el lugar en el estamos y abrirnos en él,
    — escritura consciente es ir a territorios desconocidos, iluminar un poquito más allá y señalar lo inefable,
    — deja de pelear con lo que quiere salir de ti,
    — muestra al mundo el proceso de unir tus partes dañadas,
    — haz las paces contigo y reconocerás a los demás.
    Es interpretación libre pero necesitaba hacer mi resumen.
    Marcaré este artículo como algo para volver muchas veces sobre él.
    Gracias por crear este lugar donde crecer y ser, lo siento mi casa,
    Mer

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  3. Ostras Isa, mil gracias…no sabría ni qué decir. Me quito el sombrero …
    Mi intuición no me guiaba mal cuando te conocí. Yo queria escribir, aprender a escribir, pero no era eso lo q quería realmente, aunque entonces ni yo sabía exactamente lo q buscaba… Ahora tengo muy claro que escribo para entrar en mi, para abrir mi corazón, para buscar esa esencia q está en mi pero es mucho mas amplia y mas grande que yo…escribo porque creo q es mi manera mas pura y sincera de acercarme al de al lado, de entender.
    Para mi este escrito tuyo es como una síntesis de lo que aprendo de ti cada dia.
    Gracias, compañera de camino, por todo lo q me enseñas
    Inés

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  4. Cuanta riqueza encierra este valioso escrito. Definitivamente vale la pena volver a saborearlo, meditarlo y hacerlo vida. Gracias por compartir tanto de ti y de tu experiencia con la escritura consciente.

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