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La primera noble verdad

Orquídea florece, junto a la verdad del sufrimiento

 

20 de abril de 2020

 

Cuando Sidhartha salió por primera vez del palacio donde su padre lo tenía confinado (similar a la sociedad de la evasión que nos hemos construido), se topó con lo que se conoce como la primera noble verdad: la verdad del sufrimiento. Lo primero que se encontró fue a un anciano, y se dio cuenta de que todos —incluido él mismo— estábamos abocados a la vejez. Lo segundo que se encontró fue a un hombre enfermo, y se percató de que nadie —ni siquiera él— estaba libre de la enfermedad. Su tercer encuentro fue con un entierro, y entendió profundamente que el ser humano —él también— estaba destinado a morir. Cuando descubrió estas cosas, lo que hizo no fue iluminarse de golpe, qué va, sino que cayó en la desesperación. ¿Qué sentido tenía ser traído a la vida para acabar sufriendo enfermedades, para envejecer y —finalmente— morir?

El sufrimiento en carne viva

¿Te suena? Porque yo me identifico bastante con ese punto del camino de Buda. Creo que actualmente casi nadie puede eludir, por más evasión a la que se someta, esta implacable realidad a la que estamos expuestos y que nos hace sufrir. Estamos expuestos a ella y nos hace sufrir siempre, pero en estos momentos el mecanismo de defensa de la huida ha sido desactivado, y se nos da la oportunidad de sentir en carne viva ese sufrimiento. Ahora, cuando miramos a un anciano, sabemos exactamente a qué le expone su edad. Cuando sentimos los primeros síntomas de la enfermedad, sabemos muy bien lo jodida que puede llegar a ser. Cuando nos avisan de que un familiar, un conocido, alguien a quien apreciamos o apreciaban personas a las que apreciamos, ha muerto aislado en un hospital, sabemos en lo más hondo —lo sentimos en nuestros huesos— qué será de nosotros tarde o temprano y «qué solos se quedan los muertos» (como ya decía Becquer).

Cuando miramos a un anciano, ahora sabemos a qué le expone su edad; cuando sentimos los primeros síntomas, sabemos lo jodida que es esta pandemia; cuando nos comunican la muerte de un allegado, sabemos «qué solos se quedan los… Clic para tuitear

Supongo que deberíamos estar agradecidos por esta oportunidad que se nos brinda de alejarnos un poquito de nuestra neurosis e igualarnos a Buda, aunque es difícil estar agradecidos a la vez que desesperados, la verdad. Primero tendríamos que darnos cuenta de que esa desesperación que sentimos se basa en una ilusión, y para eso tendríamos que recorrer un poquito más de camino.

Porque fue solo después de un largo camino de renuncia que Sidhartha se estabilizó en lo que luego se dio en llamar las otras tres nobles verdades: la verdad del origen del sufrimiento (el ansia o la búsqueda del placer y la huida del dolor), la verdad de la cesación del sufrimiento (gracias a renunciar al apego) y la verdad del óctuple sendero (el cultivo de la perspectiva adecuada, de la intención adecuada, del uso adecuado de la palabra, de la acción adecuada, del adecuado modo de vida, del esfuerzo adecuado, de la atención adecuada y de la meditación adecuada).

Nosotros no estamos ahí, pero sí estamos en contacto con la herida existencial de la primera noble verdad. Y eso ya es algo. Es un avance enorme, aunque nos parezca un retroceso y queramos volver a «lo de antes», aunque nos lleve a la desesperación.

La herida existencial de la primera noble verdad

A mí al menos me lleva a la desesperación.

Me siento enferma, con fiebre y sin energía, y me paso las veinticuatro horas del día percibiéndolo claramente y luchando contra ello. ¡No quiero estar así! Quiero estar como antes, con energía, quiero poder sacar el trabajo adelante, quiero volver a tener a mis hijos en casa, quiero seguir siendo creativa, ayudando a gente que lo necesita, aportándole luz en vez de negrura, quiero hablar con mis amigos, alegrarme cuando entra el sol por la ventana. Lo quiero con todas mis fuerzas. Pero paso las noches casi en vela, sudando y revolviéndome, con dolor en todo el cuerpo (por dentro y por fuera), respirando mal, con la cabeza a punto de explotar, y me levanto cansada, con tan pocas fuerzas que acabo agotada solo de preparar el desayuno. Pensar en hacer tres cosas a lo largo del día ya me agota. ¡No quiero esto para mí y no entiendo por qué me tiene que pasar!

Y también siento en mi propio cuerpo (en mi garganta, en mi tráquea y en mis pulmones) lo que esta enfermedad me habría hecho de haber estado más debilitada o haber tenido diez o veinte años más. Lo que ahora es duro sería devastador. Asimismo, siento en lo que me está pasando las secuelas de la edad y de mi karma: un sistema nervioso hiperactivado, cierta descompensación respiratoria y cardiaca, treinta años habiendo sido fumadora, una tendencia patológica a pensar en negativo… El temperamento y la edad, desde luego, no pasan en balde, el deterioro va haciendo mella y la vejez la tengo a la vuelta de la esquina, me queda claro.

La muerte está ahí, recordándonos que el ser humano ha jugado con fuego sin tener en cuenta que entraba dentro de las leyes naturales. Y ha llegado el momento de que se queme con esta realidad. Clic para tuitear

En cuanto a la muerte, ¿qué decir de la muerte que no diga ya la curva roja de las narices? Podemos cabrearnos con los periódicos y con los políticos lo que queramos, pero lo cierto es que la muerte está ahí, al otro lado del cristal de nuestra ventana, haciéndonos señas, recordándonos que el ser humano ha jugado con fuego sin tener en cuenta que entraba dentro (como cualquier otro elemento del planeta) de las leyes naturales. Y parece que ha llegado el momento de que se queme. De que me queme. De que te quemes. De que nos quememos. Esto es un incendio y más vale mirarlo a la cara.

Quiero volver al Madragoa

Ayer me enteré por Lara López de que Luis Miguel Madrid ha muerto por coronavirus. Al escribirlo me entran ganas de gritar muy fuerte. Lo haría si no me ahogara. A Luismi lo conocí hace más de dos décadas, y llevo muchos años celebrando la fiesta de fin de curso de mis talleres en el Café Pandora, del que era dueño. Había hablado con él hace un mes y medio para acordar la próxima fiesta de fin de curso, que habría de ser (últimamente hay demasiados condicionales compuestos en mi lenguaje) el sábado 27 de junio. Ha sido un duro golpe. No éramos amigos íntimos, pero nos apreciábamos mucho. Era una persona muy generosa, el único que era capaz de prestar su local para este tipo de actos sin cobrar ni un duro por ello. Eso en las Vistillas significa ser MUY generoso.

El Madragoa era un sótano húmedo, maravilloso y fantasmagórico en que sonaba Tom Waits a poco que te descuidaras. Allí hacíamos eventos literarios relacionados con la lista de Escritura Creativa, que fue la antesala de la Escuela… Clic para tuitear

Esta muerte me estremece y me trae un aluvión de recuerdos, de cuando yo era joven, guapa e ingenua, estaba enamorada y creía que el amor era universal y para siempre. De cuando nos reuníamos en el Madragoa, que estaba en la calle Pez y era el otro local que regentaba Luismi, junto con el Pandora, hasta que lo cerró en el 2004 y nos pasamos al Palentino. El Madragoa era un sótano húmedo, oscuro, maravilloso y fantasmagórico en que sonaba Tom Waits a poco que te descuidaras. Allí hacíamos múltiples eventos literarios relacionados con la lista de Escritura Creativa, que fue la antesala de la Escuela de Escritores. Hicimos hasta un Full Monty, y se llenó, y recaudamos dinero para Maribel Lacave, una colistera canaria residente en Chiloé que necesitaba un tratamiento que no se podía costear. Todo era intenso y resplandeciente y se vivía una sola vez, aunque nosotros creíamos que aquello sería para siempre.

Apenas guardo contacto con la gente de aquel entonces, aparte de con el padre de mis hijos (del que me separé hace diez años). Todo se acabó complicando en un nudo retorcidísimo de causas y efectos que aún no he conseguido desatar del todo en mi interior. Aun así, los echo mucho de menos a todos como eran (como éramos) entonces, con tantas ganas y energía puesta a disposición de simplemente vivir y cometer errores uno detrás de otro para aprender.

El sentido de la vida, una mirada hacia dentro

A estas alturas de la peli de serie B en que se ha convertido la vida, uno realmente se pregunta qué sentido tiene todo esto. qué hay detrás de este sufrimiento brutal al que nos enfrenta la evidencia de que enfermamos, envejecemos y morimos, y de que, entretanto, nos dedicamos a perseguir lo que creemos querer cuando resulta que eso no era, que era otra cosa, y otra vez a correr en pos de esa otra cosa que acaba transformándose en otra, y así hasta que uno pilla un virus y catacloc. Yo, de verdad, a esto no le veo sentido alguno.

Solo cuando vislumbro —aunque sea torpemente— los otros pasos que dio Buda (y Jesucristo y todas las personas que han recorrido el camino hacia la iluminación) las cosas a mi alrededor empiezan a adquirir algo de sentido.

Ese sentido que tratamos de buscar siempre en el exterior no esté allí, sino en nuestra propia forma de mirar. Clic para tuitear

Porque quizá ese sentido que tratamos de buscar siempre en el exterior no esté allí, sino en nuestra propia forma de mirar. Así que cuando vuelvo la mirada hacia dentro logro ver el coronavirus como aquello que enfrenta al ser humano a sus propias incoherencias, mi enfermedad como aquello que ha permitido que parase un ritmo frenético de trabajo que no me llevaba a parte alguna, la muerte de mi padre como aquello que —al desintegrar a mi familia— me hizo empezar a buscar un sentido en el caos, que me rompieran el corazón unas cuantas veces como aquello que me está llevando a encontrar el amor en mí (y, por tanto, en todas partes), la muerte de Luismi como el toque de atención a toda una generación de inconscientes y el florecimiento de mi orquídea como la apertura de mi corazón. Cuando aplico esa mirada, aunque esté un poco bizca y sea fugaz, entonces parece que todo se ordena e integra en un orden universal del que yo formo parte y en el que colaboro precisamente con esa mirada que comprende sin imponer y a la vez crea sentido.

Escribir -y meditar- es aplicar esa mirada hacia dentro con la que Buda empezó a destapar el pastel; por su parte, aferrarse a las apariencias externas o luchar contra ellas es justo lo que nos mantiene en la rueda de sufrimiento… Clic para tuitear

Hace un rato he ido, a instancias de mi médica, al centro de salud a que me auscultasen. Me han dicho que me tenía que hacer una radiografía de tórax urgentemente. Tengo hora para mañana a las nueve. Me he asustado un poco pero, sobre todo, sabía que tenía que terminar de escribir esto antes de ir a hacerme la radiografía. Escribir —y meditar— es aplicar esa mirada hacia dentro con la que Buda empezó a destapar el pastel, a darse cuenta de que aferrarse a las apariencias externas o luchar contra ellas era justo lo que nos mantenía en una rueda de sufrimiento sin fin.

Este es un largo camino (fíjate que es «óctuple») pero, antes de hacerme radiografía alguna, de que me ingresen o de que vuelva a casa, quiero tener mis dos pies bien plantados en el punto de partida, es decir, en la experimentación de la primera noble verdad, y mi mirada fija en alumbrar las otras tres verdades, que convierten las penurias en perfección.

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36 comentarios en «La primera noble verdad»

  1. Ay Isabel siempre me dejas con las emociones a flor de piel. En mi trabajo contigo me he dado cuenta que estoy muy desconectada de ellas. Solo las siento cuando la olla expres esta a punto de explotar de tanto contenerlas. Me ayuda mucho escuchar las tuyas tan «sin red» como lo estas haciendo para aceptar y expresar algo mas las mias. Mas cuando se que llevas años practicando la meditacion.
    Creo que llevo años usando la meditacion para evadirme de mis emociones por eso lo que suelo sentir es una gran presion en el corazon y me enfado por no sentir esa compasion que quiero sentir y me fustigo por ello y me siento que no doy la talla. Ayer precisamente deje de asistir a un grupo de mantras y meditacion en el que estoy desde que empezo el confinamiento porque solo sentia desesperacion, cansancio, angustia, impotencia, rabia.
    Despues de leerte hoy esta noche volvere a asistir con algo mas de humildad y confiando en que el primer paso es aceptar mis sentimientos y el sufrimiento que me producen. Te incluire en la dedicatoria con todo el amor que sea capaz deseandote que estes libre de enfermedad y puedas volver a sentirte bien, plena y prospera. Namaste.

    Responder
    • Hola, Heike,

      Muchísimas gracias por tus palabras, tan cercanas y precisas. Me alegro muchísimo de que mi proceso te ayude a ser más compasiva contigo misma y entender que todos esos sentimientos de desesperación, angustia, impotencia, rabia… no son cosas malas que haya que apartar, sino que hemos de aprender a relacionarnos con ellos de otra manera. Entonces, y no antes, se abrirá la compasión como una flor.

      Es un privilegio para mí poder asistir a tu florecimiento.

      Los resultados de la radiografía fueron buenos, y hoy me he levantado con más fuerza. Creo que ha empezado ya la recuperación. No me extraña, con tan buena compañía :-).

      Un abrazo enorme,

      Isa

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  2. Querida y admirada Isa, estoy impactado con tu texto y todo lo que revela. Es hermoso y triste y luminoso y bello y lleno de amor y verdad y muy valioso para mi. Hice una vez un curso de escritura contigo. Desde entonces te sigo y te tengo en mi baúl de recursos, pero no he vuelto dar nunca un paso hacia ninguna de tus propuestas. Estoy cálidamente agazapado en mi zona de confort. Pienso que el mundo esta lleno de belleza y de dolor, de amor y de indiferencia, y de egoísmo mas que de generosidad. Ahora desearía volver a hacer algo de lo que organizas. Lo deseo con ansiedad. Pero ahora parece que tenemos que estar en casa esperando a lo que nos ha preparado el virus este y a lo que acabemos haciendo con él. Cuenta conmigo, Isabel, con mi amor y mi admiración. Y hasta pronto. Que ojala sea pronto.

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    • Hola, Rafael,

      Me acuerdo de ti, claro que sí :-). Muchas gracias por tus preciosas palabras llenas de calidez. Y no te preocupes, ya llegará el momento de que nos volvamos a encontrar… El confinamiento no tiene por qué ser una «espera», puede ser muchas cosas más en función de nuestra perspectiva.

      Un fuerte abrazo,

      Isa

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  3. Hola Isabel, aunque sólo hace pocos días que te «encontré», ya siento por ti aprecio. Me ayudas a conectar con facilidad con mi interior y eso me hace «parar», observar y reflexionar. Te doy gracias.
    Puedes ir tranquila a hacerte la prueba, se que todo va a ir bien, pronto te encontraras mejor y, ya a la vuelta de la esquina, nos encontraremo. No creo en las casualidades y si te encontré es porque algún camino tenemos que recorrer juntas 😉

    Responder
    • Hola, Montse,

      Muchas gracias por tus palabras, y por esa seguridad que desprenden :-). La prueba fue bien y hoy me he levantado con más fuerzas, así que yo creo que empieza la recuperación.

      Ojalá nos encontremos pronto.

      Un fuerte abrazo,

      Isa

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  4. Isa, te escribo porque me he identificado con lo que sientes sobre todo en lo referente al dolor físico y psíquico. Te abrazo en la distancia y acompaño tus dolores de parto de la nueva Isabel que renace a cada segundo.
    Por dentro de aquel simple anillo de aquel anciano estaba escrito, invisible pero implacable «esto también pasará». Metta.

    Responder
    • Hola, María,

      Muchas gracias por tu cálido abrazo. Realmente siento que estoy renaciendo en estas semanas y sí, esto también pasará.

      Un abrazo inmenso,

      Isa

      Responder
  5. Te deseo lo mejor Isabel! Gracias por haber escrito esta carta (para mí así ha sido).
    Espero que pronto te recuperes, vuelvas a escribir y podamos leerte de nuevo. Me has transmitido y compartido grandes verdades.
    Un abrazo

    Responder
    • Muchas gracias, Mar. Sí, seguro que me tienes dando guerra la semana que viene ;-). Ya me estoy recuperando.

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder
    • Muchas gracias, Nanen, mi única vía de salida es poner palabras a lo que siento, y saber que eso llega a los demás es un gozo infinito.

      Un abrazo enorme,

      Isa

      Responder
  6. Mi querida Isa: tantas veces en el sendero de las nobles verdades, y las que lo tendré, tendremos que recorrer. Gracias por ir al médico. No puedo hablar, solo deseo abrazarte.
    Sé que recibirás mucha luz y amor y que podrás enfrentar esto con valentía.
    Adelante siempre
    Te quiero infinito❤🌷💫
    Margarita

    Responder
    • Gracias, Margarita, por todo ese amor que te chorrea y que nos empapa a quienes tenemos la suerte de conocerte. ¿Cómo no voy a ser valiente teniendo tan buenas guerreras a mi alrededor?

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder
  7. Vaya Isa, cuanto lo siento, deseo que te pongas bien.
    Jolín si es verdad yo no sé qué podemos seguir haciendo para pensar o creer que lo estamos haciendo bien, lo que sea que hagamos.
    Siempre he pensado que tú lo estás muy bien, cada vez que leo uno de tus textos, tengo la certeza que lo haces siempre muy bien, tú práctica, tú disciplina, tus compromisos, tus fiestas, tus cursos, tú trabajo, siempre te he visto como un ejemplo claro y auténtico. Un abrazo y recupérate bien. Gracias por todo Isa.

    Responder
    • Hola, Mayo,

      Qué bien leerte y sentirte tan cerca. Tú también lo estás haciendo genial. Lo que nos mata es esa sensación perpetua de inadecuación. Si fuers capaz de verte con los ojos de los demás, serías mucho más compasivo contigo mismo. Eres un ser muy valioso, y a todos nos encanta sentirte cerca.

      Ya me voy recuperando, con tanto amor a mi alrededor.

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder
  8. Deseo de todo corazón qué vayas mejorando Isabel y qué mañana en la radiografía solo vean unos pulmones bien sanos llenos de ilusión por respirar la vida. Abrazos de luz y esperanza!!

    Responder
    • Muchas gracias, David :-). En efecto, esos pulmones están vivitos y coleando, así que a seguir dando guerra :-D.

      Un abrazo muy fuerte,

      Isa

      Responder
  9. Querida Isa:
    Me apena leer que estés pasando por estos momentos de enfermedad en carne propia, además de la situación global que nos atañe a todos. Admiro tu manera de traer lo que te sucede al camino, para lo cual se necesita mucha valentía y mucha honestidad. Te deseo que te recuperes lo más pronto y fluidamente posible y que sigas también con fluidez y amor en este camino al despertar. Si en algo puedo serte de ayuda, por favor no dudes en decírmelo.
    Te mando un abrazo con mucho cariño.

    Responder
    • Muchas gracias, Adela, es un gusto sentirte tan cerca… Todo irá bien, y me iré recuperando, y espero que podamos celebrarlo en algún momento juntas.

      Un fuerte abrazo, compañera en el camino,

      Isa

      Responder
  10. Hola Isabel!
    Te envío mucha fuerza y alegría .Recuerdo cuando te conocí yendo a sesiones contigo el cual te digo gracias, gracias. Ver tus reflexiones y pensamientos me vienes a la mente sonriente y con una fortaleza maravillosa, la calidez que transmites al mirar con transparencia reconforta el alma.
    Un abrazo enorme .

    Responder
    • Gracias, Maricela :-). Recuerdo con mucho cariño las sesiones que tuvimos. Espero que todo te vaya bien, y que estés sacando partido a esta situación, con ese corazón tan grande que tienes.

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder
  11. Isa, nuestro encuentro fue muy breve, me salí del curso por una situación de mucho dolor que vino a mi vida de repente, sentí que perdí el piso y el sentido de mi vida, pero cuando en una tarea que nos dejaste expresé mi dolor escribiéndolo y lloré y lloré al leerlo ante ustedes, me sentí aliviada y acompañada.
    Aprendí a expresarme corporalmente en terapias pero no podía hacerlo con la escritura, y sabes? contigo aprendí que al bajar de mi cabeza al papel el dolor que sentía aquella vez, mi cuerpo comenzó a sanarse solo. Estuve muy poco tiempo contigo y el grupo, pero fue suficiente para aprender a expresarme desde el Corazón y dejar que mi mano diga lo que con palabras de mi boca no pueden salir.
    Así tu cuerpo Isa, se va recuperando poco a poco al escribir y contarnos lo que sucede no afuera sino dentro de ti. Eres valiente, eres fuerte y no estás sola.
    Mucha gente te queremos!!

    Responder
    • Jo, Sara, qué bonito es lo que me escribes. No sabes qué satisfacción me hace sentir que el trabajo que hicimos en el curso te sirvió, porque a veces me crea impotencia ver que no puedo ayudar tanto como me gustaría a las personas, y en tu caso con lo de tu madre y que te tuvieras que marchar del curso… Así que no sabes cómo agradezco lo que me dices.

      Y ¿sabes? Tienes razón en que la escritura me está ayudando muchísimo a ir asimilando todos los cambios que se están dando en mí. De hecho, con este último escrito sentía que tenía que terminarlo fuese como fuese, porque tenía que ver con mi recuperación. Hoy me he levantado mejor. Y siento que ya estoy saliendo de ese túnel de negrura en el que me encontraba.

      Y esto es en buena parte gracias a todos los que me estáis acompañando en el proceso.

      Un abrazo muy fuerte,

      Isa

      Responder
  12. Isabel, de vedad que no se que decirte. Creo que últimamente me enfrento demasiado a menudo a no saber que decir. Animos, cuidate, suerte… me parecen ya, casi casi palabras vacias.
    suerte que tu eres una persona que practica la meditación. Creo que eso puede ayudarte. Y puede ayudarte a cuidarte, a tener suerte, a estar mas animada.
    Gracias por compartir esos sentimientos tan profundos.
    una abrazo

    Responder
    • Hola, Mari Pau,

      No pasa nada por no tener nada que decir… No siempre hay que estar diciendo cosas. A veces nos toca callar. En todo caso, agradezco infinito estas palabras que te han salido, y tan certeras, porque la meditación en efecto me ayuda a cuidarme y a tener suerte y a todo lo demás.

      Y también me ayudan estas palabras sinceras que te han salido. Muchas gracias.

      Un abrazo fuerte,

      Isa

      Responder
  13. Querida Isa: Leerte es leerme el corazón, es recorrer en distintos momentos y a distintos ritmos el mismo camino. Eres como una luz que permanece siempre encendida, para ayudarnos a no perder el rumbo.
    Gracias
    Sole

    Responder
    • Hola, Sole,

      La misma luz que soy para ti lo eres tú para mí. Nos reflejamos como en un espajo y nos vamos ayudando a vadear estas aguas de la confusión.

      Un abrazo muy fuerte,

      Isa

      Responder
  14. Isa querida, algo ha tirado de mí cuando iba a meditar y me ha llevado a leerte. Sabes lo que te admiro y no deja de sorprenderme esa habilidad tuya para llegar a lo más profundo con tanta suavidad.
    Gracias por reconducir mi mirada hacia lo que de verdad importa
    Siento mucho, mucho que lo estés pasando mal y confío de todo corazón en oír buenas noticias mañana
    Te tengo presente

    Responder
    • Hola, Ana,

      Muchas gracias por tu cariño y comprensión… Sí, todo fue bien con la radiografía, y hoy siento que empiezo a recuperarme. Gracias por estar ahí.

      Un abrazo enorme,

      Isa

      Responder
  15. Te lei esta mañana y me quedé sin palabras que me parecieran suficientes para dejarte aquí. Vuelvo ahora para decirte que deseo que recuperes la fuerza física que acompañe a esa fuerza interior que posees y que nos transmites tan bien. Que estoy aquí para leerte y disfrutarte. Que paso por aquí para decirte gracias por todo lo que me regalas. Un abrazo

    Responder
    • Muchas gracias, preciosa Àngels… Es tan bonito leer todas estas palabras de cariño y de buenos deseos… Me siento arropada y querida, y eso me da fuerzas para recuperarme, como ya está sucediendo.

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder
  16. He llorado, mucho, y también me he reído. Llevaba varios días “peleándome” conmigo misma para aceptar mi dolor de espalda, que me impide hacer todo lo que me gustaría, cuando llegó “¿Sabes cuál es la primera noble verdad?” y me vi reflejada como en un espejo. Algo se fue abriendo en mi interior y reconocí, una vez más, que vivir confinada no es fácil y que tengo miedo. Esa noche tuve un sueño muy bonito que transcurría al lado de la ermita de la Virgen de la Vega, la patrona de San Juan del Monte, un pueblito muy pequeño de la provincia de Burgos, donde nacieron mis padres. Y me he acordado de cuando de niña iba a la ermita con mis padres y mis hermanas a tocar la campana y a rezarle una salve a la Virgen, arrodilladas las tres hermanas delante del altar, para que nos tirara caramelos, sin saber que quienes los tiraban eran mis padres.
    Gracias Isa, por ayudarme cada semana con tus palabras, a sanar un poquito mi alma.

    Responder
    • Hola, Paloma,

      Muchas gracias, qué bonito lo que compartes, ese sueño que te llevó a esos recuerdos tan bellos…

      Un abrazo fuerte,

      Isa

      Responder
  17. ¡Hola, Isabel!.
    Acabo de encontrar tu blog en Facebook. Después de leerlo debo decirte que me encanta tu forma de escribir y cómo expresas tus sentimientos y vivencias.
    Yo adoro escribir y lo vengo haciendo desde niña aunque ahora me encuentro con que me cuesta hacerlo y las palabras no fluyen cómo yo quisiera.
    Muchas gracias por compartir tus escritos. Continuaré leyéndote siempre que pueda.
    Te deseo una pronta recuperación y te mando un saludo.

    Montse

    Responder
    • Muchas gracias, Montse :-). Me encantará que sigamos en contacto a través de la escritura.

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder

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