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La suerte de encontrarte – De Matilde Martínez Amores

El amor en agradecimiento hacia Isa Cañelles

Autora:   Matilde Martínez Amores

                                                                                              Para Isa, nuestra Isa. 

«Unos seres nacen para vivir, otros para trabajar, otros para  mirar la vida».

    Carmen Laforet. Nada.

Esta mi primera incursión en el blog de ESCRIBIR Y MEDITAR debe ser de agradecimiento a todo el grupo al que pertenezco. En él  descubrí, desde el principio, algo que no esperaba encontrar tan fácilmente: cordialidad, empatía, buen humor, al tiempo que seriedad en  la ejecución de todo el programa. Isa es  artífice  de todo. A través de ella, ese sentimiento de empatía ha ido surgiendo del uno al otro con tal fuerza que nadie ni nada podría jamás borrarlo.

Yo también conocí a Isa por casualidad.

Apareció un día en el Taller de Escritura de la Biblioteca de Pacífico a la que yo asistía.  Nuestra profe se había puesto enferma.

Yo lo llamaría flechazo.

Su forma de hablar, de presentarse, de explicar,  su sonrisa. Leí un texto que llevaba preparado. Le gustó.

De la misma manera que apareció,  desapareció.  Regresó nuestra profe. Al año siguiente ya no hubo Taller de Escritura.

Leía y leía, pero me apetecía volver a escribir. Busqué el número de teléfono que Isa me había dado. Empecé a asistir a sus clases. Continúo junto a ella. Aprendiendo, escribiendo, conociéndola, conociéndome y dando gracias a mi… Clic para tuitear

Leía y leía pero me apetecía volver a escribir. Busqué el número de teléfono  que Isa me había dado. Empecé a asistir a sus clases. No me acuerdo la calle del primer sitio, pero sí  recuerdo que tenía que bajarme en la estación de metro de Iglesia.  Allí conocí a Mercedes y Carolina, y aún seguimos juntas. Y allí  empecé a saber lo que cuesta escribir. Yo llevaba un texto toda contenta. Pensaba que estaba bien escrito. Fue Isa la que, de una manera clara, me dijo que lo más importante es la re-escritura de cualquier texto, que es así como se va aprendiendo y queda todo definido.

Desde entonces estoy junto a ella. Aprendiendo, escribiendo, conociéndola,  conociéndome y dando gracias a mi destino.

Llegó después la calle Veneras. Allí conocí a Laura y a César. Una tarde aparecieron enlazados por las flechas de Cupido, y mirándose a los ojos como si los de uno no pudieran ver a no  ser que el otro mirara. Intuyo que siguen en contacto con Isa.  También allí conocí a  mi querida Mariluz.  No olvidaré fácilmente el Rap que nos marcamos en la última fiesta de fin de curso en aquel encantador lugar llamado MARÍA PANDORA, en la plaza de Gabriel Miró.

Fue Mercedes la que  me llevó a las clases de Meditación.  Calle Ayala.  Allí me encontré con compañeras de la clase de escritura y otras personas a las que no conocía. Allí descubrí a una Isa sabia  que me asombró y a la que admiro desde entonces.

Posteriormente hubo otros lugares.

En el último curso presencial, después de meditar, pero formando parte de la clase, Merce nos hacía bailar siguiendo la música que llevaba en su portátil. Era un baile libre. Levantábamos los brazos como si quisiéramos alcanzar aquella nube esponjosa o acariciar ese pájaro que volaba lejos o convertirnos en  mariposa de colores como la que se posaba sobre los pétalos de la  flor enredada en la reja. Era un baile liberador. Yo sigo formando parte de ese grupo de Isa.

Y un día  tuvimos que escribir una CARTA DE AGRADECIMIENTO como PROPUESTA  DE TRABAJO de uno de los temas de Meditación. Yo escribí esto:

¿Carta de agradecimiento? Pues no he pensado ni cinco minutos. Y he pensado en ti. Por ti me siento cuidada. Me siento respetada por ti. Me asombra que no te des cuenta  de que eres una gran persona. Trabajadora y honesta. Tu empatía es sorprendente. Al menos así lo siento yo.

Suelo pensar que apareciste en mi vida de la manera más inesperada y oportuna y sigues ahí. Siempre lo estarás. Conocerte ha sido una de las cosas más bonitas que le pueden pasar a una persona. Y tú eres eso para mí, una gran joya que no quiero perder y que siempre conservaré.

Yo te agradezco todo lo que me enseñas, tu  paciencia, tu afecto, la sabiduría que me transmites a cada paso que doy a tu lado. Te aseguro que no podré prescindir de ti. Nunca, nunca. Serás tú la que tengas que decirme que ya no puedes seguir a mi lado, porque lo que es yo, nunca, te repito, podré alejarme. Y aunque lo hiciera  físicamente  siempre estarías  en mi corazón.

¿Te das cuenta de la paz que transmites? «¿Y qué hacía yo antes de encontrar a Isa?», me pregunto muchas veces. Isabel, querida. Tus clases, tanto de escritura como de meditación, son ejemplares. Eres estoica y también vulnerable.… Clic para tuitear

¿Te das cuenta de la paz que transmites? Yo ya sé que, como todas las personas, tienes tus ratos malos en los que no puedes soportarte a ti misma, pero todos somos humanos y tenemos nuestros momentos de debilidad. Si tú los tienes, imagínate los demás. Pero siempre serás sabia y emprendedora; digna de ser imitada. Eres mi guía. No te puedes imaginar la de veces que he pensado: «¿Y qué hacía yo antes de encontrar a Isa?».  Isabel,  querida. Tus clases, tanto de escritura como de meditación, son ejemplares. Esa sonrisa cuando hablas nos acerca a ti y te define. Define tu modo de ser y de enseñar. Sin imposiciones ni  esa vara dura que usan los que se creen imprescindibles.

Eres estoica y también vulnerable. Muy estoica y muy vulnerable. Eso te enriquece y te hace poderosa y te hace completa y grande y yo estoy orgullosa de seguir tus enseñanzas y tratar de aprender  de tu sabiduría.

Te deseo lo mejor  porque te lo mereces. Te mereces que la senda de tu vida sea como aquella «Cuesta de Gomérez» que recuerdo de niña en mi primer viaje a la  Alhambra de la mano de mi madre. Recuerdo el agua cristalina deslizándose bulliciosa y alegre, refrescando en su descenso la larga hilera de flores de colores.

Deseo que tú, en esa senda, seas feliz a cada paso que des. Que tu tesón, tu trabajo, tu inteligencia, tengan siempre eco en todas las personas que encuentres en tu vida. Además, tienes el don de aunarnos. Todos nosotros, tus alumnos,  estamos enlazados por un hilo invisible que nos une. ¿Para siempre? Si, para siempre.

Gracias, Isa. Gracias  por estar ahí y por todo tu potencial humano.

                                                                                Matilde.

Aquella mañana, en clase, cada alumna leyó su  CARTA DE AGRADECIMIENTO.  Solo cuando leyendo la mía  pronuncié tu nombre, te pusiste nerviosa al ver que era para ti. ¿Acaso creíste no merecerla?

 

 

 

 

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13 comentarios en «La suerte de encontrarte – De Matilde Martínez Amores»

  1. Matilde, magnífico!
    A cuantos de nosotros nos gustaría escribir un homenaje similar!
    Sí, unidos por un hilo invisible que llega hasta el territorio austral, unidos en un bordado con el hilo rojo que Isa enhebra cada día, entre borradores y re escritura , y nos mantiene conformando un tapete de comunidad y afecto, de aprendizaje e imaginación.
    Abrazos

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    • Gracias Ligia por tus palabras. Al final me emocionais vosotras más a mi. No te conozco pero nos une ese hilo invisible que nos lleva a Isa. Un beso.

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    • Hola, Ligia. Creo quextexredpo di. Pero ahora no veo mi respuesta. Gracias por tus palabras. No nos conocemos pero estando junto a Isa es como si nos conociéramos. Un beso gordo y muchas gracias.

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  2. Preciosa carta de agradecimiento Matilde. ¡Con qué ternura describes tu camino al lado de Isa!
    Me siento identificada en tus palabras de admiración y agradecimiento hacia Isa, nuestra Isa.

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    • Hola Rosa. Muchas gracias. Me emociona que me leáis. No estoy acostumbrada a tanto elogio. Un beso gordo. Y todo lo que he dicho en el Blog es verdad. Tu lo sabes. Lo sabéis. Un beso

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  3. Matilde, vaya viaje desde que nos encontramos en las clases de Isa. He aprendido de tu tesón, de tu confianza, que te permite abrir relatos valientes y duros, y ser capaz de trabajarlos como si fueras un escultor con su obra. Admiro tu capacidad de asombrarte y entregarte a todos, con tu cariño, con tus bizcochos, con tus palabras. Qué acertado el título: la suerte de encontrarte. Un abrazo.

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    • Hola Mer. Cuanto tiempo juntas. Tienes razón. Me encanta que me digas todas esas cosas bonitas. A veces creo que hemos crecido juntas. Siempre desde pequeñitas, pero no es así. Solo que estando junto a Isa, parece que la vida es diferente. Un besazo gordo.

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    • Hola Marusela. Gracias. Muchas gracias. Tu sabes que Isa se las merece. Todas os las merecéis. Un beso gordo y muchas ganitas de verte de nuevo entre nosotras. Te recordamos mucho.

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