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Las fosas abisales de la tristeza

Una almeja en el fondo de una fosa abisal

27 de abril de 2020

 

A lo largo de estos días he bajado a las fosas abisales de la tristeza. Superar esta enfermedad está siendo como sentarse a ver crecer la hierba, algo que a mi impaciencia no se le da demasiado bien.

Hace una semana asistí a un concierto en directo por Instagram de mi primo Manolo López. Me emocionó escucharlo desde casa, tumbada en el sofá y mientras me hacía la cena. Y me di cuenta del halo de melancolía que desprendía, que en realidad desprende toda mi familia materna, incluyéndome a mí. Solo que en mi primo ese halo es algo atractivo, justo lo que le hace irresistible al cantar, mientras que en mí resulta inútil e inaceptable.

¿Es posible colmar de cariño a un pozo sin fondo?

En realidad, de lo que me he dado cuenta esta semana es de que mi modo de reaccionar ante mí misma a cada instante es con desprecio y rechazo. ¿Cómo, entonces, no iba a estar sumida en la tristeza? Asisto a cómo una parte de mí me despelleja viva mientras la otra clama por un poquito de cariño que, por supuesto, nadie de fuera puede darme (¿cómo colmar de cariño a un pozo sin fondo?). Vivir de esta manera solo puede llevarte a desconectar los cables del dolor o a hundirte en la miseria.

El confinamiento y la enfermedad me han obligado a pararlo todo, incluso el organillo del autoengaño. Ahora veo lo que me estaba haciendo a mí misma. Clic para tuitear

Si puedo verlo con claridad y me atrevo a escribir sobre ello es gracias a la enfermedad y al confinamiento, que me han obligado a pararlo todo en mi vida, incluso el organillo incesante del autoengaño. Antes estaba demasiado ocupada con el trabajo, con sacar adelante a los niños, con nuevos proyectos, con dar una imagen de mí misma coherente a los demás, con ser muy espiritual… No me daba tiempo a ver lo que, por debajo de todo eso, me estaba haciendo a mí misma.

Ahora, no puedo dejar de verlo.

El otro día, escuchando una charla de Sergi Torres, me impactó algo que dijo: «Tu proceso cognitivo está diseñado para despreciarte a ti mismo, pero no está diseñado para cuestionarse directamente». Dio en la diana de lo que me estaba pasando. No es tanto que me haya dado cuenta de que soy odiosa, sino del mecanismo por el cual me veo de esa manera. Y aun viendo ese mecanismo, es como si fuese incuestionable.

Ese mecanismo incuestionable funciona haciéndome creer, por ejemplo, que ya llevo demasiado tiempo enferma. Que me estoy pasando de la raya. Hay un montón de gente a la que tengo que atender, apoyar y sostener. No puedo venirme abajo. Ahí tirada sin fuerzas… doy pena. No soy nadie si no hago, hago, hago… Sé que solo son pensamientos, pero me los creo, es como si los tuviera cosidos a la médula.

Como escribió mi padre antes de morir: «Estaré mordiendo como un perro rabioso los tobillos de lo frío, de lo inerte y de lo oscuro cuando se adueñen de mí para situarme más allá de la palpitación del tiempo». Clic para tuitear

O cuando me siento a meditar y me quiero abrir y se produce el efecto ostra, ya que ese mecanismo que aún me posee (porque me identifico con él) me hace ver que es todo una milonga, un cuento de niños. No hay despertar que valga y, si lo hubiera, está claro que no estaría hecho para mí. No hay budas ni seres realizados, solo la nada más absoluta que me espera al morir. Soy una ingenua que se cree lo primero que le cuentan. Ya lo decía mi padre en su diario pocos meses antes de morir: «estaré mordiendo como un perro rabioso los tobillos de lo frío, de lo inerte y de lo oscuro cuando se adueñen de mí para situarme más allá de la palpitación del tiempo».

O me creo a pies juntillas que soy una pésima madre y estoy dando un horrible ejemplo a mis hijos. Parece que solo puedo relacionarme con ellos desde el reproche o la queja. A veces soy más niña que ellos, o me autocompadezco para que me abracen. Y toda la creatividad que aplico a otras cosas, con ellos soy incapaz de aplicarla. Me envuelve la pereza y el agobio, y no puedo ofrecerles un clima sano, dinámico y coherente.

Las fosas abisales de la tristeza: el mecanismo visto desde fuera del mecanismo

Mientras escribo esto, me duele el estómago. Me produce repulsión plasmar estas cosas, porque esa misma parte de mí que me acribilla, se siente culpable por hacerlo y no quiere admitirlo. Prefiere cubrirse hasta los ojos con la capa del orgullo, dar una imagen bondadosa e inteligente, compasiva y perfecta. Todo entra dentro del mismo juego, de ese mecanismo incapaz de cuestionarse desde dentro y que me lleva a las fosas abisales de la tristeza.

Es un mecanismo que viene de antiguo, de una madre que sufrió su propio autodesprecio y nunca pudo abrazarme de verdad, de un padre ateo que creía en el «hacer» más que en el «ser», de una sociedad que siempre ha ocultado la mierda debajo de la alfombra. Yo he sido buena chica, me he dejado impregnar por los valores familiares y sociales, y me he convertido en una mujer de su tiempo que se odia a sí misma a escondidas.

Todo esto, lo sé, es solo una manera de mirar las cosas, bajo las gafas oscuras del mecanismo incuestionable.

Voy ahora a hacer una prueba muy tonta. A jugar con la escritura. Voy a imaginar por un momento que miro el mecanismo desde fuera del mecanismo.

Mis ojos ahora no ven bien, pero me parece apreciar que mis padres y esta sociedad también me dieron la cultura, la independencia y la libertad necesarias para hacer mi propia travesía, la que me ha llevado aquí, a las profundidades, a descubrir que todas estas cosas no son la realidad, sino solo una serie de creencias grabadas a fuego en mi mente, y que yo soy la única responsable de haberlas confundido con mi identidad.

Si no soy esa a la que han forjado sus creencias, ¿quién soy?, ¿qué he de creer?, ¿cuál es mi misión en el mundo? Clic para tuitear

Lo cierto es que en estos momentos me siento muy perdida y no veo nada. Si no soy esa a la que han forjado sus creencias, ¿quién soy?, ¿qué he de creer?, ¿cuál es mi misión en el mundo?

Mirar las cosas sin los ojos del constructo mental es como estar a oscuras en el fondo del mar.

Palpo esa tristeza húmeda como un pez enorme que boquea en las profundidades. Trato de abrazarlo sin poder abarcarlo, así que me rindo y simplemente apoyo la cabeza suavemente a la altura de su corazón escurridizo, y lo escucho latir.

Aparecen —agitando el agua y esparciendo un intenso olor a sándalo— cientos de fotos del pasado en que avanzo decidida hacia el precipicio creyéndome vidente cuando mis ojos están huecos. Agacho la cabeza a su paso en señal de duelo y perdón.

Noto en mi boca el sabor salado de la tozudez y la determinación que siempre me llevaron a buscar la verdad a través de las grietas abisales del autoengaño y del sufrimiento, en un camino tan tortuoso como apasionante. Percibo ahora el sabor a estrella de mar del amor y la devoción depositados en mi maestra y en el linaje de transmisión.

Juego al escondite con mis hijos en un coral rosado; nos reímos y lloramos, y les muestro a lo bestia mi corazón sangrante, la imperfección que he tomado como camino. Hacemos juntos la comunión con la inocencia y la sabiduría.

Oigo a mi alrededor el suave aleteo de un banco de peces multicolores que me acompañan en esta dura travesía abisal para tocar fondo y poder, por fin, emprender la ascensión para dejarnos flotar y bañar por el sol que calienta la superficie del mar.

En paz.

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23 comentarios en “Las fosas abisales de la tristeza”

  1. Hacer, hacer, hacer… siempre corriendo en el hacer. Así pasamos nuestra vida y ni siquiera nos reconocemos, no conocemos nuestro ser, estamos demasiado ocupados afuera y encima nos parece que estamos entregados a una maravillosa misión. Enhorabuena por explorar tus profundidades, llegar a lo más hondo, a lo más oscuro del ser. Re-conocer-te. Abrazar a esa niña, a esa joven, a esa mujer. El mismo ser. No hay nada que conseguir en este mundo, simplemente saber qué somos, no quienes somos. Ese ha sido el hermoso viaje que sirve para apreciarte a tí misma. Cuánto te quiero, Isa, te amo, dijo el Principito🌹

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  2. Según iba leyendo tu relato podía ver tu cara…. Ojos pícaros y sonrientes…Esos labios finos bañados de un rojo sangre….Podia escuchar tu voz….a veces temblorosa pero firme el discurso…. Tu vestir alegre, original y a veces atrevido….
    He deseado ese desparpajo tuyo a la hora de moverte por la vida….. Tu alegría…. Tus lágrimas. Tu timidez….Tu seguridad….
    Valiente y tierna Isa. Sin más…

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  3. Isa estas pasando por una situación muy dura en la que estás tocando fondo. Eso te hace ver lo que llevas en tu interior y no has dejado salir. A partir de ahora en ese mismo fondo irás soltando las cadenas que te oprimen y comenzaras a subir lentamente hasta llegar a la superficie y una vez allí, abriras la boca inhalando un aire nuevo y fresco que reconfortara todo tu ser. A partir de ahí comenzaras a vivir de nuevo. Ánimo es solo un reto que podrás superar. Un abrazo.

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  4. Leído tu relato, me veo reflejado en ti. Yo llevo tiempo con calma, caídas, idas y venidas. Siempre triste, irritable y otras eufórico.
    Porqué, siempre la misma pregunta. Intento calmar todo ese estado de ansiedad con meditación, lecturas cerca del Tao, me apasiona. Pero no cura siempre mis debilidades.
    Un abrazo compañera.

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    • Hola, Javier,

      Muchas gracias por tu apertura para reflejarte en mi texto. Es difícil salir de la ansiedad usando el mismo mecanismo de siempre, el del apego y el del rechazo. En ello estamos.

      Un abrazo fuerte,

      Isa

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  5. Me gusta mucho, como todo lo que he leído escrito por ti. No puedo identificarme con todo, porque todos somos diferentes pero en la esencia totalmente. Gracias por haberte conocido, gracias por estar aquí, tan cerca.

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    • Gracias, Rafel. Me alegro de que te puedas identificar con la esencia de lo que escribo. A veces tengo la impresión de que me estoy mirando todo el rato el ombligo, pero mi intención, con estos escritos, es poder ofrecer algo un poco más universal que mis propias peculiaridades.

      Un abrazo fuerte,

      Isa

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  6. Hola Isabel !
    Te quería agradecer el libro que nos regalaste » los cuentos de amor ya no se llevan»
    Decirte que me ha gustado mucho. Me gustaría saber de alguno más que hayas escrito para poder leerlo. Si tuvieras la amabilidad de recomendarme alguno que te haya marcado como escritora, te lo agradecería mucho sobretodo ahora que puedo dedicar tiempo a la lectura.
    Cuídate mucho en tu convalecencia te deseo lo mejor!

    Un abrazo
    Mar

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  7. Gracias, isa . Has descrito lo que sientes en las profundidades. Allá donde las lágrimas no brotan.
    Gracias, por llorar sin lágrimas, como lo hace el alma

    Gracias.

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  8. Hacer ,hacer , yo puedo , yo puedo…
    A quien no le pasa , llevábamos demasiado encima de los hombros delicados , y cuando no estamos a ese nivel , nos sentimos peor , pues No !!! Isa somos de Carne y hueso , y tenemos
    Derecho a ….. parar parar
    Eres un corazón con patitas …. tan tan bonito que ni tú misma lo puedes creer!!!
    Todo lo que nos ocurre es un aprendizaje, a veces decimos , y esto para que ??? Pues si , es así, Te quiero flor de letras❤️

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  9. Gracias, Isa, por tu desnudez. Me parecía estar leyendo Las Confesiones de Santa Isabel. Vale, están muy bien las fosas abisales de la tristeza. Pero no anules el otro lado. Háblanos de tu otro lado. Cuéntanos cómo son las cumbres luminosas de la alegría. Todas las monedas tienen dos caras, todas las varas tienen dos puntas, en todo círculo negro hay un punto blanco. Por favor, Isa, no te quedes a medias. Háblanos también de las cumbres luminosas de la alegría. Ahora es el mejor momento para hacerlo. Desde el abismo se ve mas claro y mas bello el azul innegable.
    En el cuanto convoques uno de esos Acompañamientos tuyos, me apunto. Juro ante el teclado de mi ordenador que no volveré a evitarlo por mis mil razones estúpidas.
    Abrazos

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    • Hola, Rafael,

      Gracias por tus palabras. Eso he intentado en la segunda parte del texto, hacer ver la otra cara de la moneda, pero quizá no he puesto suficiente énfasis ;-). En todo caso, así es mi proceso, solo puedo llegar a lo luminoso atravesando primero lo oscuro. Espero ser más luminosa en futuros escritos, aunque no prometo nada 😉

      Un fuerte abrazo,

      Isa

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  10. Me enternece leerte Isa y me admira tu capacidad de adentrarte y preguntarte
    Al mismo tiempo me surge la ternura y deseos de abrazarte
    Cuidate mucho amiga y ten paciencia para pasar este trago
    Quierete tal como eres
    Con la luz y la tristeza que te surge
    Un abrazo suave y calido
    Curra

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    • Hola, Curra,

      Gracias por tu ternura. El camino de quererme es el más difícil para mí, pero ahí estoy, por lo menos con los ojos abiertos.

      Un abrazo enorme,

      Isa

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  11. Qué duro Isa. Como te duele a veces vivir. El que hayas encontrado la paz en lo más profundo del mar habla de la fuerza que hay en ti, que te hace levantarte cada vez que surgen dificultades en tu camino. Ese mar tuyo donde todo cabe, es el océano inmenso lleno de amor que es tu corazón.

    Responder
    • Muchas gracias, Paloma, es precioso lo que me dices, pura poesía… Tienes que escribir más ;-).

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder
  12. Isa, cómo me puedo identificar tanto con lo que dices, y qué manera mas bella y lúcida de expresarlo. El hacer, el autoengaño, el aparentar… ay… que familiar!
    Un beso enorme, tus palabras me dicen que no soy tan única en el mundo

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