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Lenguaje positivo vs. lenguaje negativo

En el entorno del copywriting (que es el proceso de producir textos persuasivos para acciones de marketing y ventas) se habla mucho de escritura emocional y storytelling. Esto, que tiene mucho que ver con la escritura creativa aplicada a otros ámbitos «no literarios» de la vida, se está extendiendo tanto que parece volver como un búmeran al ámbito de la creación literaria, pero con ciertas distorsiones y simplificaciones que provienen de esa otra esfera.

El lenguaje positivo en la esfera del copywriting

Algunas personas creen que deben escribir en positivo para complacer al lector, para complacerse a sí mismas y para ganarle la batalla a su negatividad. Clic para tuitear

De este modo, me encuentro a muchas personas en mis cursos con una noción un poco distorsionada sobre aquello a lo que yo llamo «escribir desde el corazón». Estas personas creen que deben escribir sobre emociones positivas para complacer al lector, para complacerse a sí mismas y para ganarle la batalla a sus conflictos y a su negatividad. Y esto es un enorme error que, en el plano literario o terapéutico, te llevará a escribir de una forma conceptual, plana y falsa, desconectándote de tu verdadera experiencia.

En otro artículo traté la escritura emocional desde un punto de vista literario, y en este me gustaría hablar del lenguaje positivo, que es lo que se supone que has de usar de manera preponderante para emocionar a tus lectores. Se dice en los entornos del marketing que has de comunicarte fundamentalmente en positivo, para provocar en tus lectores buenas sensaciones (que le lleven a valorar y comprar tu producto). Se suele poner el ejemplo de que si yo te digo «No pienses en un elefante rosa» lo primero que te viene a la mente es un elefante rosa, porque tu cerebro no registra la palabra «no», con lo cual al expresarte en negativo tiras piedras contra tu propio tejado. O si te digo «No te pierdas esta oferta», lo que registra tu cerebro es el verbo «perder», que te puede llevar a no comprar el producto.

El pensamiento positivo en la esfera de la psicología

Este punto de vista se apoya también en las nuevas tendencias en psicología sobre el pensamiento positivo, que tiene que ver con potenciar —en tu diálogo interno— los pensamientos positivos en detrimento de los negativos. Desde este punto de vista se dice que, si tus pensamientos son en su mayoría positivos, tenderás a ser optimista, y tu vida y tu salud mejorarán, mientras que, si tus pensamientos son en su mayoría negativos, te invadirá el pesimismo, y tu organismo atraerá las enfermedades.

El poder del pensamiento negativo, según el Dr. Gabor Maté

«El optimismo compulsivo es una de las maneras de reprimir nuestra ansiedad y evitar enfrentarnos a ella». Dr. Gabor Maté. Clic para tuitear

Voy a citar aquí al Dr. Gabor Maté, quien, en su libro Cuando el cuerpo dice NO. La conexión entre el estrés y la enfermedad, tiene un capítulo dedicado a «El poder del pensamiento negativo». Entre otras cosas, dice lo siguiente:

[…] el optimismo compulsivo es una de las maneras de reprimir nuestra ansiedad y evitar enfrentarnos a ella. Esta forma de pensamiento positivo es el mismo mecanismo de afrontamiento del niño herido, y el adulto que permanece herido sin ser consciente de ello convierte esta defensa residual del niño en una forma de vida. […]

Para poder curarse, es esencial reunir fuerzas para pensar negativamente. El pensamiento negativo no es una mirada triste y pesimista que se presenta como «realismo». Constituye, más bien, una voluntad de pensar en aquello que no funciona. ¿Qué está desequilibrado? ¿Qué he ignorado? ¿A qué le está diciendo mi cuerpo que no? Sin estas preguntas, las tensiones responsables de nuestra falta de equilibrio permanecerán ocultas.

Hay una cuestión aún más importante: no hacerse preguntas es, en sí mismo, una fuente de estrés. En primer lugar, el «pensamiento positivo» está basado en la creencia inconsciente de que no somos lo suficientemente fuertes para asumir la realidad. Permitir que este miedo nos domine provoca un estado de aprensión propio de la infancia. Ya sea consciente o no la aprensión, se trata de un estado de estrés. […]

Las pruebas recurrentes que señalan que las personas con patrones de pensamiento más felices y menos problemáticos pueden sufrir más enfermedades parecen desafiar al sentido común. La creencia generalizada es que las emociones positivas conducen a la buena salud. Si bien es verdad que la alegría y la satisfacción genuinas aumentan el bienestar físico, los estados mentales «positivos» generados para ignorar el malestar psíquico disminuyen la resistencia a la enfermedad.

La trascendencia de los polos positivo y negativo al escribir desde el corazón

Sin quitarles un ápice de razón a quienes hablan del lenguaje y el pensamiento positivos en el ámbito publicitario y psicológico, he de decir que hay que tener cuidado con ello, porque nos puede situar en un plano bastante superficial. En cuanto a mi terreno, el de la escritura consciente (en el que se parte de una base espiritual), cuando hablamos de escribir desde el corazón, somos más integrativos —en la línea que comenta Gabor Maté— y no rechazamos absolutamente nada de lo que se presente en la experiencia, ni siquiera la palabra «no» (que, por cierto, fue la primera que profirió mi hijo cuando aprendió a hablar, antes de aprender a decir «mamá» o «papá»).

En tu experiencia existen dos polos: el positivo y el negativo. Si te crees que potenciando el primero te desharás del segundo, estás muy equivocado. Clic para tuitear

Resulta que en tu experiencia (tal como la vives en la actualidad) existen dos polos: el positivo y el negativo. Si te crees que potenciando el primero te desharás del segundo, estás muy equivocado. Es como estirar solo de un extremo de una goma: en el momento en que sueltes esa fuerza que ejerces, la goma será lanzada al otro extremo. Lo más operativo, y en lo que lleva muchísimos siglos entrenándose la literatura es en aprovechar ambos polos de la experiencia humana, haciéndolos chocar en forma de conflicto, resolviéndolos a través de la integración, y liberándose así la dualidad entre positivo y negativo.

Me gusta / no me gusta, me acuerdo / no me acuerdo

Me vienen a la mente ejercicios que a veces propongo en mis clases, como es el de que confecciones una lista de las cosas que te gustan y otra lista de las cosas que no te gustan. O una lista de cosas de las que te acuerdas y otra lista de las cosas de las que no te acuerdas. Normalmente cuesta mucho más confeccionar la lista en negativo (porque te provoca sensaciones desagradables, de las que tratas de huir), pero también suele salir información mucho más valiosa de ahí, porque suele ser lo que está tapado o reprimido. Este ejercicio también sirve para darte cuenta de que, en literatura, el contraste y la contradicción es un valor: todo es información valiosa sobre la realidad.

Cuando te das cuenta de que, a través de la narrativa, puedes disfrutar y ver la belleza tanto en lo bueno como en lo malo... entonces es cuando estás preparado para escribir desde el corazón. Clic para tuitear

Y cuando te das cuenta de que, a través de las herramientas de la narrativa, puedes disfrutar y ver la belleza tanto en lo bueno como en lo malo… entonces es cuando estás preparado para escribir desde el corazón y para transformar los fantasmas en aliados a través de la palabra escrita. Y esto dejará mucho más fascinados a tus lectores y les será de mucha más utilidad que el que les hables todo el rato en positivo.

Así que no tengo nada en contra del «lenguaje positivo», pero en el ámbito en el que nos movemos en Escribir y Meditar se nos queda pequeño, porque el objetivo no es complacer (ni a nosotros mismos ni al lector) sino llegar al fondo de la cuestión y trascender verdaderamente los opuestos.

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Puedes poner en práctica todo esto en mis acompañamientos Escribir desde el Corazón (nivel 1 del itinerario de escritura) y Escritura Consciente (nivel 2 del itinerario de escritura).

8 comentarios en «Lenguaje positivo vs. lenguaje negativo»

  1. Pues estoy totalmente de acuerdo contigo, hay como una tergiversación del pensamiento positivo. Además de que crea conflicto interior si no puedes hacer prevalecer en ti este tipo de pensamiento, una sensación de fracaso y debilidad, la no aceptación de ambos polos que al fin y al cabo es de lo que esta compuesta la vida.

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  2. Sí, estoy de acuerdo Isabel, hay un positivismo que llega a ser enfermizo. Es innegable el equilibrio entre opuestos, el ying y el yang, lo blanco no existe sin lo negro… Pero, cómo poner luz a las sombras?
    De pequeña escribía mucho, y voy a retomar este hábito, a ver si consigo encontrar algo de lo escondido en la sombra…
    Hace un tiempo decidí que no me afectaría el exterior. No quiero enfadarme, ni entristecerme, ni alterarme… Es evidente que no estoy alineada con mi inconsciente, porque a él si le afecta todo, así que por mucho que mantenga una actitud zen, de serenidad y centramiento, mi cuerpo reacciona: mi piel se llena de urticaria que contradice mi estado de paz. Parece que mi inconsciente es muy sensible a cualquier cosa, conflicto externo o interno. Una pequeña alteración que ni percibo y salta la erupción, el fuego profundo, la molestia, el picor rabioso…
    Uff, ésto es lo que hay.
    Y soy por lo general positiva. Aunque siento una parte negativa que por momentos toma el mando y me atrapa en una red invisible y pesada.
    Me permito estar así, aunque me cansa mucho. Y conozco personas muy positivas y «triunfadoras» que muestran poco sus miedos, sus zonas oscuras, pero también las tienen, doy fe. Humanas e imperfectas, así somos.
    Gracias Isabel, por estar y por ser🙏

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    • Es cierto Joana, me identifico totalmente con tus palabras, así somos con nuestros claros y oscuros y cuesta reconocerse en el oscuro pero lo tenemos, lo que es importante es reconocerlo y asumirlo y cuando se logra, uno se siente mejor, porque logramos cierto grado de equilibrio y vemos que la vida siempre es maravillosa pese a nuestro lado negativo, es afrontarla a como de lugar.

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  3. ¡Qué bien explicado!
    A mí me ocurre que siento una fascinación, que no puedo ignorar, sobre algunas cosas que me pasan o que veo o que siento. Y no puedo evitar partir de ahí para escribir, sin valorar si es positivo o negativo, si está bien o mal… Es como tirar de un hilo y seguirlo con el compromiso de no soltarlo hasta llegar al final. Gracias a tenerte ahí, acompañándome, y gracias a mis compañeros de escritura, siempre llego a algún lugar que me importa y me es útil.
    Olvidarse de gustar o de lo que hay que hacer o de lo que hago siempre, es imprescindible para ese camino.
    Isa, gracias por hacer posible que se pueda escribir así.
    Un abrazo,
    Mer

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  4. «Las pruebas recurrentes que señalan que las personas con patrones de pensamiento más felices y menos problemáticos pueden sufrir más enfermedades parecen desafiar al sentido común. La creencia generalizada es que las emociones positivas conducen a la buena salud. Si bien es verdad que la alegría y la satisfacción genuinas aumentan el bienestar físico, los estados mentales «positivos» generados para ignorar el malestar psíquico disminuyen la resistencia a la enfermedad».
    Esto me ha dado mucho que pensar. Somos un grupo de cinco amigas de la infancia, entre nosotras, la mas mayor, es a la que todas admiramos por su buen carácter y su manera de aceptar los infortunios, sin embargo es la única que a tenido un cáncer y muchas otras enfermedades derivadas del tratamiento, a las que que también lleva con una paciencia y un bien hacer extraordinarios. Yo siempre me pregunto como es posible que con ese carácter tan bueno no dejan de pasarle cosas. Esto desafía al sentido común como muy bien dice el doctor Gabor. No se si su estado mental «positivo» es generado para ignorar el malestar psíquico, porque ella es así desde que éramos niñas.
    En fin esto es un gran misterio que abre las puertas a seguir reflexionando sobre ello.
    es un buen tema para un relato en el que nada es lo que parece.
    ¡Muchas gracias Isa por ponernos siempre la cabeza del revés!

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