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Los 6 fundamentos para arrancar a escribir desde el corazón

6 bombillas iluminan los 6 fundamentos de Escribir desde el Corazón

A Ascen, Carina, David, Gisela, María Jesús, Miguela, Montse, Temurá, Vanesa, Adry y Xabier, ese grupo de valientes que se han atrevido —en plena segunda ola pandémica— a echar abajo todas las barreras para mostrar su corazón, esa joya deslumbrante que ya nunca los abandonará.

Estos días está terminando —junto con el año— una nueva edición del curso Escribir desde el Corazón, en que se ha vuelto a crear la magia de la apertura del corazón a través de la escritura en grupo.

Existen malentendidos, ideas preconcebidas o tópicos en nuestra mente a nivel inconsciente que pueden sabotear nuestro deseo de practicar la escritura creativa. Clic para tuitear

Quería mostrarte las claves que hacen que personas que nunca antes se habían atrevido a mostrarse a los demás a través de su escritura pasen a usarla de una forma regular para conectar consigo mismas y con el mundo de una forma auténtica y profunda.

Y te lo voy a mostrar a través de seis fundamentos que desmontan una serie de malentendidos, ideas preconcebidas o tópicos que habitan en nuestra mente a nivel inconsciente y que pueden sabotear de antemano nuestro deseo de practicar la escritura creativa.

1. La importancia de los vínculos

Tenemos la noción de que escribir es una labor solitaria, y de que los escritores son personas que tienden a aislarse del mundo creando a su alrededor una burbuja protectora de fantasía.

Sin embargo, no es así en absoluto. Cualquier acto artístico pretende establecer —a través de mostrarse al desnudo— un vínculo auténtico con los otros. No existe película sin espectador, concierto sin público ni escritor sin lector. Por eso es tan importante el trabajo en grupo para quienes no tienen mucha experiencia escribiendo.

El grupo te aporta la sensación de escribir para alguien y no para tu propio ombligo. Además, ellos te devuelven una fiel imagen de lo que transmiten tus textos a personas de verdad. Es un acto de generosidad y apertura que genera… Clic para tuitear

El grupo te aporta la sensación de que escribes para alguien y no para tu propio ombligo ni para un lector idílico al que nunca has visto pero que, en tu fantasía, siempre te adulará. Te sirve para darte cuenta de tus distorsiones, y también de tus aciertos y fortalezas. Ellos te devuelven una fiel imagen de lo que transmite lo que escribes a personas de verdad.

Esto suele dar mucho miedo al principio, porque provoca una fuerte sensación de exposición y vulnerabilidad el que otros puedan tocar las parcelas más íntimas de tus entrañas, y a lo mejor hasta estrujarlas. Todos tenemos heridas, prevenciones, desconfianzas, y no queremos que nadie meta el dedito en la llaga.

Sin embargo, esas reservas y miedos se disuelven en cuanto te encuentras con personas que, como tú, desean ser vistas y apreciadas, que muestran temblorosas sus propios relatos y te miran anhelantes para que les digas qué te han parecido. No eres el único que tiene miedo. No eres el único que está emprendiendo un camino y se ve aún sin herramientas, como un bebé dando sus primeros pasos.

Pronto te das cuenta de que no se trata de «criticar» a nadie (¿quiénes somos para hacer eso?) sino de regalar lo que te ha hecho sentir un texto a la persona que lo ha escrito. Es un acto de generosidad en el que hablas de ti (de tus sentimientos) y no tanto del texto, ni mucho menos de la persona que lo ha escrito; y también recibes, con el corazón abierto, las percepciones de los demás ante tus propios textos.

Esta generosidad y apertura va propiciando que adquieras con las personas del grupo unos vínculos profundos, incluso más que con muchos de tus conocidos, pues nacen de atravesar momentos de vulnerabilidad —personal y colectiva— sin dañar ni sentirte dañado. Es como realizar un viaje a través de una selva desconocida todos juntos, atravesando ríos de aguas turbulentas y arenas movedizas, ayudándonos unos a otros, sin dejar nunca a nadie atrás. Son cosas que no se olvidan, que se convierten en anclajes en nuestro desarrollo vital.

2. Sustituir el pensar por el sentir

Creemos que la escritura creativa (más que otras artes) está estrechamente ligada a procesos de pensamiento. Creemos, de hecho, que escribir consiste en volcar nuestras ideas y pensamientos sobre el papel. Pero eso tiene poco de creativo, se asemeja más bien a hacer la lista de la compra. ¿Te imaginas a un músico teniendo que pasar por el intelecto cada nota que toca, a un bailarín racionalizando sus movimientos o a una pintora analizando cada trazo sobre el lienzo?

De hecho, pasar por el filtro mental lo que escribimos es un esfuerzo extra que nos imponemos (debido a nuestras creencias erróneas y nuestro afán de control), y es justo lo que provoca que nuestros textos suenen falsos y artificiales.

No estamos acostumbrados a hacer caso a la sabiduría natural del corazón, que percibe perfectamente la esencia de la realidad Clic para tuitear

Escribir desde el corazón tiene que ver con experimentar las cosas mientras estás escribiéndolas, superando la disociación entre los sentimientos y la razón, a la que habitualmente estás sometido en tu vida. Esto parece muy difícil al principio, porque no estamos acostumbrados a hacer caso a la sabiduría natural del corazón, que percibe perfectamente la esencia de la realidad.

Para esto, la creación literaria ofrece herramientas como la concreción, el uso de los sentidos, las coordenadas de lugar, tiempo y acción, la metáfora, los símbolos, la modulación de la voz narrativa y tantas más que vemos a lo largo del curso. Por su parte, la meditación nos ayuda a detectar cuándo estamos pensando y cuándo estamos sintiendo, y así poder afinar más nuestro objetivo. Y también las percepciones de tus compañeros de grupo te ayudan a reconocer cuándo se te ha colado la mente racional, aplastando toda posibilidad de experimentar las sensaciones, emociones y sentimientos.

Lo más importante de Escribir desde el Corazón es que te deshagas de la idea de que escribir es un ejercicio intelectual y aprendas a confiar en tu corazón para que te guíe en el microcosmos de tus relatos. Clic para tuitear

Pero lo más importante (porque si no todo lo demás será estéril) es que te deshagas de la idea de que escribir es un ejercicio intelectual y aprendas a confiar en tu corazón para que te guíe en el microcosmos de tus relatos.

3. Soltar el control

Y eso me lleva al siguiente punto, esencial para avanzar en el aprendizaje de la escritura. Estamos acostumbrados a manejar nuestra vida en base al esfuerzo y al control. Crees que si concentras todas tus energías en un solo punto, en este caso en escribir, lograrás tu objetivo. Sin embargo, la escritura (cualquier arte) no funciona en base a la tensión, sino a la relajación.

Así que tienes que aprender a soltar el control, renunciar a ser perfecto, arriesgarte a meter la pata, dejar caer tus expectativas y creencias sobre lo que pensabas que era escribir, quedarte en la cuerda floja sin ningún tipo de asidero, saltar al vacío confiando en la red de tu creatividad.

Para esto, en el curso usamos herramientas como la escritura automática, o el simple truco de ponerte el cronómetro para escribir. Cuando empiezas en esto, no es necesario tirarte horas delante del papel ni revisar veinte veces tus textos. Lo más importante es escribir con libertad. Ya llegarán otras fases, en las que la revisión cobrará más y más relevancia. Pero, al principio, a lo que tienes que aprender es a relajarte y adquirir el hábito de escribir asiduamente.

En la escritura tienes que aprender a soltar el control, saltar al vacío confiando en la red de tu creatividad. Lo más importante es escribir con libertad, relajarte y adquirir el hábito de escribir asiduamente. Clic para tuitear

De nuevo, el trabajo en grupo ayuda mucho a esto, ya que te das cuenta de que en quince o veinte minutos, si sigues las pautas, puedes escribir algo que impacte a los demás. Que la calidad está más unida a tu capacidad para ser libre y conectar con tus sentimientos que a un esfuerzo sobrehumano y a técnicas muy sofisticadas. Esa revelación te quitará unos cuantos kilos de presión de encima, hará más liviano el proceso de aprendizaje y te llevará poco a poco a gozar de lo que escribes, y también de compartirlo.

4. No juzgar

En esta sociedad nos pasamos muy buena parte de nuestro tiempo juzgando. Juzgamos a los políticos, la forma en que nos sirven la comida en el restaurante, el grado de suciedad de las calles, la marca del coche de nuestro vecino y, por supuesto, nos juzgamos a nosotros mismos tan duramente que estamos paralizados en muchas vertientes de nuestra vida, entre otras la creativa. Así llegamos a la escritura, juzgando y juzgándonos como si estuviéramos en la Audiencia Nacional. Los juicios están relacionados con las opiniones, con las creencias y con las ideas. No tienen nada que ver con la verdad, ni siquiera con «tu» verdad, sino solo con tu punto de vista, influido y condicionado por muchos factores. Enjuiciar es una forma de atrincherarte en tu reducto de individualidad sin dejar que las vivencias de los demás te empapen y traspasen.

La creación literaria es irrebatible y se desmarca de toda posibilidad de juicio. Los comentarios de los textos en el grupo se hacen desde el sentir personal y subjetivo; expresas lo que has sentido al leer el texto de tu… Clic para tuitear

Una de las maravillas de la escritura creativa es que su propia normativa te lleva al no juicio. En el momento en que narras unos hechos, das voz y vida a unos personajes y los haces evolucionar a través de sus acciones, dejas de imponer tu único punto de vista, para abrirte y abrir a los demás nuevas posibilidades y comprensiones. Dejas de ser tú para convertirte en panadero, nadadora, psicópata, anciano, perro, bebé o extraterrestre. Nada se queda fuera de tu campo de exploración y entendimiento.

Asimismo, el lector puede estar a favor o en contra del aborto, de tirar papeles al suelo o de hacer hogueras en la montaña, pero no puede enjuiciar a Don Quijote o a Madame Bovary. Solo puede vivir dentro de ellos y comprenderlos en profundidad. La creación literaria es irrebatible y se desmarca de toda posibilidad de juicio.

Por último, los comentarios de los textos en mis grupos de escritura no se hacen desde el juicio o la opinión, sino del sentir personal y subjetivo. No se dice si el texto está bien o mal escrito, si requiere estos arreglos u otros, ni mucho menos si su autor es así o asá, o debería hacer esto o lo otro. Simplemente, expresas lo que has sentido al leer el texto de tu compañero, y eso en ningún caso pone en tela de juicio ni el relato ni a su autor. De esta forma, la persona puede acoger esos sentimientos subjetivos y decidir en qué pueden ayudarle a mejorar el texto.

5. Dejar libre la imaginación

Otra cosa ante la que tenemos muchísimo reparo a la hora de escribir es a decir tonterías, incoherencias, absurdeces. Nos ponemos demasiado solemnes y serios al posar los dedos en el teclado, como si la literatura fuese un señor con sombrero y mirada ceñuda que no tiene cosquillas. De este modo, no hay forma de dejar vía libre a la creatividad y a la imaginación.

Por otra parte, confundimos la imaginación con la «fabricación». Pero un relato no es un constructo fabricado por nuestro intelecto, sino una parcela del inconsciente a la que abrimos la puerta de la jaula y dejamos volar libremente. Para eso, has de tener la actitud abierta e inocente de un niño cuando se pone a jugar. No tienes ni idea de lo que puede salir de la chistera de tu inconsciente, y en eso consiste precisamente el juego.

A menudo se confunde «imaginación» con «fabricación». En mis cursos has de tener la actitud abierta e inocente de un niño cuando se pone a jugar. La imaginación nos conecta con la libertad, señala a tu genio creativo Clic para tuitear

Recuerdo una ocasión en que, haciendo el ejercicio de la escritura automática en una clase, una de las participantes se puso muy nerviosa y me gritó, alarmada: «¡Es que me están saliendo verdaderas barbaridades!». «Eso, eso, suéltalas todas, que no se quede ni una dentro…», la animé. Cuando por fin logramos conectar con el inconsciente, lo normal es que queramos ponerle el tapón de nuevo, porque lo que sale es demasiado crudo, o inconveniente, o inapropiado, o fuera de lugar. Pero eso es desde nuestro estrecho y convencional punto de vista. Desde el punto de vista de lo artístico, la inadecuación es justo tu cofre lleno de tesoros.

No hay una sola genialidad literaria que no se salga de lo convencional. La imaginación nos conecta con la libertad, con la inmensidad de un espacio repleto de posibilidades a las que queremos dar salida, y no convertir en cadáveres. Por eso en mis cursos se aplauden las incoherencias, las tonterías y hasta los traspiés, porque son la llave para abrir nuestro cofre lleno de joyas. Justo lo que no esperas señala a tu genio creativo.

6. Expresar tu verdad

Otra cosa a la que solemos estar muy apegados cuando empezamos a escribir es a nuestra versión de la realidad, que queremos trasladar fielmente a nuestros escritos confundiéndola con «la verdad». Creemos que hemos de contar las cosas tal como ocurrieron en realidad, porque otra cosa sería faltar a la verdad y no trasladaría con fidelidad nuestros sentimientos.

La realidad no tiene nada que ver con lo que nosotros pensamos que es. Por eso, en mis cursos lo importante no es contar las cosas tal y como pasaron, sino conservar la esencia de lo que significaron y significan para ti Clic para tuitear

Pero no tenemos en cuenta, en primer lugar, que la realidad no tiene nada que ver con lo que nosotros pensamos que es; es decir, la realidad no son nuestros pensamientos sobre la realidad. Lo que se almacena en nuestra memoria tampoco es la realidad, sino solo es lo que se almacena en nuestra memoria y que, además, dependiendo de nuestro estado anímico del presente, aparecerá teñido de rosa o de gris marengo. Por otra parte, cuando escribimos no podemos tratar de plasmar «todo» lo que ocurrió en una situación dada, porque para que realmente se entendiera tendríamos que remontarnos quizá a los comienzos de nuestra existencia o incluso de los tiempos, ya que influyen tal cantidad de factores para que las cosas sean de una manera y no de otra, o para que las sintamos de una forma y no de otra, que sería imposible recolectarlos todas por escrito, aparte de que no tenemos la capacidad de conocer todos esos factores que condicionaron nuestra vivencia.

Así que esta es una expectativa vana que puedes soltar de antemano. Lo importante no es contar las cosas tal como pasaron, sino conservar la esencia de lo que significaron y, sobre todo, de lo que significan para ti. Y para eso, para ser realmente fiel a esa esencia, no te quedará más remedio que usar la imaginación, que eliminar elementos o personajes que estuvieron en la «realidad» pero no aportan nada a la esencia, y añadir otros que no estuvieron pero los necesitas para resaltarla; también has de realizar un aprovechamiento integral de los recursos para poder sintetizar en un lapso de tiempo corto algo que a lo mejor ocurrió en uno o dos años; asimismo, tienes que limitarte a una temática determinada en la que puedas profundizar; etc. Solo así —variando significativamente lo que pasó— podrá prevalecer la esencia de tu verdad. Y en eso consiste la narrativa.

Cuando empiezas a escribir, es bueno que te apoyes en hechos reales, porque eso te ayuda a arrancar, y también a encontrar el tipo de temáticas sobre las que te interesa escribir. Pero, de la misma forma, has de aprender a despegarte de dichos sucesos tal como ocurrieron (o como crees que ocurrieron) para poder llegar realmente al fondo de la cuestión, al que, como hemos visto a lo largo de este artículo, nunca se llega desde lo racional, previsible, controlado y convencional.

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Estos son los fundamentos con los que trabajo en mi acompañamiento Escribir desde el Corazón, y son los que abren la puerta a que, si deseas iniciarte en este camino, experimentes la escritura creativa de una forma sana, acompañada y gozosa.

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7 comentarios en «Los 6 fundamentos para arrancar a escribir desde el corazón»

  1. Isabel cómo no podia ser de otra manera, lo explicas tal y cómo yo he ido viviendo este proceso. Personajes que no se de donde aparecen ni cómo són capaces de ir trasladando al papel o a la pantalla vivencias que no son exactamente mías pero que reflejan parte de mi experiència
    Un viaje que decides empezar y va avanzando hacia tu interior pero siempre acompañada por ti y por el grupo. Encantada de seguir en este viaje.

    Responder
  2. Me parece una destilación tan buena de como escribimos que podría ser nuestra biblia.
    A veces me parece que se queda corto lo de «Escribir con el corazón» , y al leerte, he pensado que me gusta más la palabra «sentir», pues en muchas ocasiones, al escribir, me pasan cosas que me empujan a veces desde las tripas, o en la garganta o, incluso, siento cosas en la piel, o se crea una sensación de atmósfera diferente. Bueno, suena raro, pero esto me pasa.
    Maravillosos los seis fundamentos, que además de para escribir, sirven para muchas más cosas.

    Responder
    • Hola, Mer,

      Gracias por tus aportaciones. No sé si te refieres a «Sentir desde el corazón» o a «Escribir desde el sentir» (que está muy bien, pero suena un poco cacofónico ;-)). Pero sí, desde luego, no es solo desde el corazón, sino desde otras partes del cuerpo. Lo que pasa es que el corazón es el símbolo del área del sentir.

      Muchos besos,

      Isa

      Responder
  3. Gracias Isabel por este regalazo ! Aplicable a cualquier proceso creativo! Hay tanta humanidad y sabiduría en tus palabras que vienen a tu memoria los grandes escritores. Un lujo haber participado en uno de tus talleres. Gracias por tu gran labor!

    Responder
    • Muchas gracias, Harry, un verdadero placer y honor haberte tenido como alumno y ahora tenerte como lector.

      Un abrazo muy fuerte,

      Isa

      Responder
  4. Me ha encantado tu post, sobre todo el punto «Expresar tu vesrdad». Me sirve mucho para los pinitos que llevo haciendo desde que me animaste a escribir.
    Gracias Isa, una vez más.

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