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Los indicios

Indicios: dos señales de madera apuntando a sentidos contrarios

Indicios: cómo señalar la trama sin ser evidentes

Pregunta:

¿Cómo damos indicios en nuestros relatos sin que la historia se haga previsible?

Respuesta:

Los indicios serían acciones, hechos o elementos concretos que señalan a la trama, y diseminarlos por la narración sin que se haga demasiado evidente lo que va a suceder supone un equilibrio interesante. Se me ocurren algunos trucos recurrentes en la literatura.

Trucos recurrentes en literatura

  • Introducirlos desde el mismo comienzo como algo consustancial al paisaje o a los hechos que estamos narrando. Es decir, si desde el comienzo se introducen malos olores (el tabaco, el estiércol, etc.) y de pronto aparece un olor extraño, quizá no se haga demasiado evidente que corresponda al cadáver que hay escondido en el arcón, pero a la vez señala a lo que sucederá a continuación.
  • Usar varios hilos (microtramas) de significación en el relato. Por ejemplo, en el relato «Para Esmé, con amor y sordidez», de Salinger, tenemos varios hilos que seguir: el asunto de las cartas, el asunto de la guerra, el asunto de la relación con Esmé, el asunto de la relación entre el prota y Clay… Esto hace que los indicios estén más camuflados. Por ejemplo, el reloj aparece varias veces en la conversación con Esmé, pero como hay más cosas de las que estar pendientes, los lectores no deducen tan rápidamente (ni siquiera en la segunda parte) que necesariamente ella se lo enviará al frente.
  • Despistar al lector con otra cosa una vez que se ha introducido el indicio. Por ejemplo, en el cuento de Salinger, cuando habla de los paquetes y cartas que están sobre el escritorio del protagonista y, antes de que al lector se le ocurra pensar que uno de ellos ha de estar enviado forzosamente por Esmé, nos despista con el libro de Goebbels y la cita de Dostoievsky. Buen truco, ¿no?
  • Si el argumento está bien tramado y los personajes vivos, el lector estará pendiente de lo que ocurre en el presente narrativo, al que podrá incorporar cada elemento que aparece, y aunque sienta una curiosidad general por lo que va a ocurrir a continuación, no se detendrá a realizar demasiadas especulaciones. Así que mantener la narración viva y significativa en cada momento es la mejor garantía de que los indicios no proyecten la mente del lector hacia el futuro.

Estas son las cosas que se me ocurren. Pero podéis plantearos muchas más, seguro.

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