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[Texto invitado] Meditación, roscón y escritura – de Loreto González

roscón de reyes relleno de nata

Autora: Loreto González

Desayuno un trocito de roscón de Reyes, con su naranja confitada. Placer sin culpa, el lujo de cuidar las cosas buenas de la vida. Escribir con placer, como primera premisa. Al contrario que el placer inmediato que me regala el roscón, este llega con retraso en la escritura. Al principio, me produce sufrimiento. Absurdo, pienso, pero ahí está, como en el agujero del bizcocho, el vacío.

¿Me falta el compromiso? No lo sé.

Sé que no puedo decir que lo dejo, y ya. Por eso entiendo a quienes cambian de actividad o se ponen otras metas, porque esto ¿adónde me lleva?, ¿quién me impone este deber? A nadie le importa un pimiento, solo a mí. Sin embargo, siento en el vientre, que corro un gran peligro si lo dejo.

El peligro de no escribir es, como avisaba Sampedro, dejar de vivir. Si no escribo, mi vida se viene abajo, mi vida interior, se entiende. Y ¿no es esta la verdadera vida? Los avances que hacemos a tientas y sin que nadie lo sepa. Las palabras que nos decimos a nosotras mismas, y que constituyen nuestro verdadero ser, ese que sigue poniendo un poquito de harina con mantequilla alrededor del agujero, destellos dorados en el horno que suben al calor de la escritura.

La nata, decían de pequeña, engorda mucho, pero yo era en extremo delgada y aún no sé por qué les hice caso.  Igual que dijeron ¡no pierdas el tiempo, y haz algo útil!

Cojo el cuchillo y me abro por el medio extendiendo la nata poco a poco con la meditación. Despacio unto por ambos lados y me ensancho sin medida. Hay veces en que aún no puedo hacerlo, pero hoy sí. Cada vez más días pongo el dulce alrededor del roscón, y hago bizcochos de chocolate, fresa, vainilla y otros días de raros sabores. Se los doy a probar a los que amo y me alegran el corazón, incluso a veces también ofrezco a los que no amo, y me hace más compasiva también, conmigo misma.

Y mi cuerpo abierto, se esponja y se crece.

Escribimos porque si no, nos perdemos.

Y meditamos porque además de nosotras, si no lo hacemos, el mundo pierde.

Y por eso escribiendo y meditando sabemos quienes somos y que somos importantes.

Sueño con que el próximo año el Roscón de Reyes sea mucho más grande y sabroso, y esté rebosante de nata, fresa y chocolates.

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9 comentarios en «[Texto invitado] Meditación, roscón y escritura – de Loreto González»

  1. Muchas gracias, Loreto, por todo lo que nos compartes, por tu nata, tu hojaldre bien calentito, a veces untado con cabellos de ángel salvaje, y por todos los destellos dorados de tu escritura. Siempre es un placer leer tus escritos.

    Un abrazo,

    Melissa

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  2. Interesante la comparación entre la comida y el escribir. Ambos cosas son un arte, cada requiere de la creatividad y la imaginación. Gracias 🙂

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  3. Como el bizcocho alrededor de esa agujero, este vacío nuestro que tiene un sentido si lo hacemos creativo.
    Y entre las cosas que dices, me llega mucho esta frase: «Los avances que hacemos a tientas y sin que nadie lo sepa…», retumba en mi cabeza, se vuelve una soledad acompañada esa sensación cuando la nombras.
    Gracias por tu texto,
    Mer

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  4. Me gustó mucho su narrativa, sobretodo por la coincidencia de que cuando me da por hacer un postre lo hago para compartirlo con con mi familia y con mis vecinos, eso me permite una buena conversación.

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  5. ¡Hola, guapa!
    Muchas gracias por invitarnos a ese trocito de roscón. ¿Lo que más me gusta? La esponjosidad y el relleno.
    Un abrazo
    Beatriz

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  6. Quede absorta en la lectura u mi imaginación voló a la rosca de Reyes.
    Hermosa integración del buen comer con el deleite de escribir.
    GrAcIaS

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  7. «Y mi cuerpo abierto, se esponja y se crece». Loreto, me has hecho sentir dentro del horno calentito y he sentido ese viaje interior del escribir y meditar: lo abierto, esponjoso y crecido del corazón, aún con el agujero en el centro, tentando.

    Un placer leerte y encontrarnos en la cocina, junto al horno.
    Un abrazo de roscón todo mi cariño.

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  8. Gracias a todos, me alegro os haya gustado compartir conmigo este roscón. Aprecio mucho vuestros comentarios, y espero como digo al final, que cada vez tenga más que compartir y con más personas. Ahora vosotras sois mi mejor compañia

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