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Post - Título oculto

Mis personajes internos I

en el interior de un autobús me comunico con mis personajes internos

11 de diciembre de 2019

En una formación que estoy realizando con Laura Ribas (os recomiendo que os suscribáis a su web, merece mucho la pena) proponía un ejercicio que tiene que ver con escuchar los mensajes que desean transmitirte todos esos personajes internos que tanto odias, de los que quieres deshacerte a toda costa y que, por lo general, permanecen ocultos en lo más hondo de tu mente. No quieres ni verlos, pero ahí están, ya que te identificas con ellos, y salen cuando menos te lo esperas en forma de comportamientos que odias de ti. Dejarlos hablar es la mejor forma de exorcizarlos. ¿Y quién te dice que lo que tienen que expresarte no es justamente lo que necesitas oír?

Todos esos personajes internos que tanto odias de los que quieres deshacerte a toda costa, ¿quién te dice que lo que tienen que expresarte no es justamente lo que necesitas oír? Clic para tuitear

El ejercicio (espero no hacerte mucho spoiler, Laura ;-)) tiene que ver con imaginarte que vas en el autobús y te sientas al lado de cada una de estas personas. Entonces, aprovecha para transmitirte su mensaje.

Voy a ir poniendo mis ejemplos personales, pero puedes hacer tu propia lista de adjetivos (esas cosas que crees que eres —siempre o eventualmente— pero no te gustan nada-nada de ti), y luego empezar a disfrazar dichos adjetivos con un nombre, un aspecto, una forma de sentarse… hasta crear tus propios personajes. Después los subes al autobús, y vas escribiendo lo que ves y oyes al sentarte a su lado. ¡Es divertido y liberador!

Vestir a los adjetivos que te definen, ponerles nombre, apellidos y aspecto... escuchar lo que tienen que decir al sentarte junto a ellos en el autobús, resulta muy divertido y liberador. ¡Haz la prueba! Clic para tuitear

Aquí va la primera tanda (¡no veas si tengo personajes dentro!):

Adjetivo: tacaña.

¿Por qué?: A veces me da rabia pagar cosas a los demás, incluso a mis propios hijos.

Nombre: Genoveva, la tacaña

Aspecto: Lleva ropa gris holgada y tiene la boca torcida.

Mensaje: «Quiero decirte que el dinero es esencial para vivir en esta sociedad, que le des la debida importancia porque eso te hará generosa y feliz. Si aparentemente no le das importancia, o lo pierdes todo, o no lo ganas, luego me tienes que hacer trabajar a mí, tienes que escatimar con tus hijos o te sientes mal si invitas a comer a un amigo. Estás tan al límite que tengo que salir yo en tu defensa. Y encima que te ayudo, a todo el mundo (incluida a ti) le caigo mal».

* * *

Adjetivo: amargada.

¿Por qué?: Me amargo a menudo porque la vida me parece una mierda.

Nombre: Maya, la amargada

Aspecto: Lleva ropa ajustada que le queda demasiado corta. Se retuerce en el asiento del autobús.

Mensaje: «Caray, estás la mayoría de las veces en las nubes. No tomas contacto con tu cotidianidad. Esta sensación de amargura que te transmito es una alerta para que bajes a la tierra y saborees las cosas buenas y también las acres. Que tomes contacto con la diversidad, y no solo con lo dulce. Querer solo una parte de la vida (la de algodón de azúcar) es totalmente irreal. Hay sabores amargos también que merecen estar ahí y, si no los tratas con tanto rechazo, puede que incluso te llegue a gustar la tónica».

* * *

Adjetivo: celosa.

¿Por qué?: Cuando estoy con alguien querido tiendo a pensar que lo voy a perder, que se va a ir con otra persona mejor que yo.

Nombre: Mercedes, la celosa

Aspecto: Va envuelta en un abrigo de visón y teñida de rubio.

Mensaje: «Si no te quieres a ti misma, ¿cómo puedes concebir que otros te quieran? Aquí me tienes para hacerte ver la imposibilidad de sentirte amada si te desprecias a ti misma. Siempre visualizarás a quienes te rodean más felices con otras personas que contigo, y eso se te hará insoportable, y eso te hará tratar de agarrarles, y eso te hará sentirte asfixiada, y eso hará que les mandes a la porra o que te manden a la porra ellos a ti. No me queda más remedio que aparecer en tu vida en esas ocasiones en que no entiendes que eres una preciosidad y que cualquier persona tiene mucha suerte de tenerte a su lado».

* * *

Adjetivo: controladora.

¿Por qué?: Quiero tenerlo todo controlado para que nada se salga de lo que yo quiero y me haga sufrir.

Nombre: Carmen, la controladora

Aspecto: Lleva un abrigo de tergal con rayas en zig-zag grises y marrones, abrochado hasta el cuello. Lleva guantes de piel y las manos entrelazadas en tensión sobre un pequeño bolso de mano.

Mensaje: «Yo solo quiero lo mejor para usted, señora Cañelles. Cada cosa en su lugar, para que esa tendencia al desparrame no se la lleve por delante. ¿Usted se da cuenta de que si yo no estuviera aquí el desorden y la desidia camparían a sus anchas? Sus hijos me necesitan. Si no, ya andarían suspendiendo todo y enganchadísimos a los juegos. Ya están muy enganchados al móvil por cierto: ¿no piensa hacer nada al respecto? Si usted se responsabilizara más de sus cosas, yo no tendría que estar ejerciendo el control a tiempo completo, lo que me permitiría cogerme mis días de vacaciones, que me debe usted un montón. Exijo que se ocupe de sus propios asuntos».

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2 comentarios
  1. Marusela 18/12/2019

    Hola Isa, pues es cierto que es muy interesante el “juego”. Yo esperaba que los personajes hablasen a la compañera de asiento entonando un mea culpa, y resulta que no, que de una forma u otra encuentran la manera de seguir sentadas en el bus.
    Me parece un ejercicio valiente de sinceridad, voy a ponerlo en práctica. En mi caso se van disputar el papel protagonista doña Mandona y doña Control, los secundarios van a estar repartidos.
    Gracias por compartir!
    Un beso.

    Responder
  2. Isabel Cañelles 18/12/2019

    Gracias a ti, Marusela, por leer siempre con tanta atención y tantas ganas de investigar :-). A ver qué te sale. Igual acabas escribiendo una novela ;-p

    Responder

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