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Mis personajes internos III: el mensaje de apertura

9 de febrero de 2020

 

En los posts anteriores Mis personajes internos I y Mis personajes internos II te invitaba a realizar un ejercicio propuesto por Laura Ribas para abrir espacio y escuchar a esas partes nuestras que solemos rechazar y negar. Se trata de que imagines que vas en un autobús y se sienta a tu lado cada una de esas partes de pronto transformadas en personas de carne y hueso que tienen algo importante que decirte. Deja libre a tu creatividad y descubrirás que cuando te abres a aquello que te causa rechazo, te devuelve también un mensaje de apertura.

Enfermiza, estúpida, masoquista y fea. Menuda compañía llevas

Te pongo algunos ejemplos más de mis personajillos internos:

Adjetivo: enfermiza.
¿Por qué?: Mis patrones mentales me hacen sentir enferma y confusa.
Nombre: Luisa, la enfermiza
Aspecto: Es alta y delgada, lleva una bufanda verde al cuello y un cleenex en la mano. Tose de vez en cuando tapándose la boca con la mano.

Está claro que no lo has tenido fácil. Una niñita callada e introvertida que creció en la invisibilidad con la sensación de que por existir tenía que pagar el precio de sentirse culpable. Clic para tuitear

Mensaje: «Está claro que no lo has tenido fácil. Te tocaron todas las papeletas para ser una víctima propiciatoria. Una niñita callada e introvertida que creció en la invisibilidad con la sensación de que por existir tenía que pagar el precio de sentirse culpable. Quisiste vivir una vida “normal”, así que fingiste lo mejor posible ser “normal”, pero lo cierto es que nunca lo has sido. Siempre sufriste una serie de síntomas (físicos y psíquicos) que te hacían alguien extremadamente vulnerable y poco adaptable a las situaciones que te ponía por delante la realidad. Has luchado muy duro y has conseguido ir desentrañando las facetas de tu vida en las que todo estaba enmarañado. Te has puesto al servicio de los demás como alguien que ha ido subiendo escalones de consciencia desde lo más bajo y se sabe bien el camino. Pero te sigues sintiendo perjudicada o discapacitada por todas tus limitaciones. ¿Cuándo te vas a rendir a la evidencia de que esos mismos perjuicios son los que te han permitido sacar a la luz tus capacidades y apertura? Deberías estarme agradecida, ¿no crees?».

* * *

Adjetivo: estúpida.
¿Por qué?: Me comporto a menudo de una forma estúpida (arrogante o cohibida), especialmente frente a las figuras de autoridad.
Nombre: Petra, la estúpida
Aspecto: Lleva traje de chaqueta de cuadros en tonos marrones, medias gruesas y zapatos de hombre. Tiene la frente despejada y dos horquillas comunes que le recogen el pelo a ambos lados de la cabeza.

Mensaje: «Tú me llamas tonta, pero qué quieres que te diga, ¿qué voy a hacer si te colapsas cada dos por tres? Hacerse la tonta es lo menos vergonzoso que se me ocurre. En cuanto alguien te habla con un tono de voz fuerte, zas, ya estás paralizada. O cuando sientes que alguien te supera en algo. Incluso si te dicen algo bonito. Te entran los siete males, no sabes dónde meterte, y menos mal que estoy yo allí para salir del paso. La gente se pensará que estás tonta, o a veces que eres una petulante, pero mejor eso a salir corriendo, ¿no? Luego, con el tiempo, cuando conocemos más a las personas, nos damos cuenta de que no merecía la pena llevarse un disgusto, de que al fin y al cabo son como tú, con sus más y sus menos. Todo el mundo tiene sus debilidades, así que no pasa nada si tú las tienes también. No pasa nada por ser tan sensible. Pero eso de tener que ser perfecta es justo lo que hace que tenga que salir en tu defensa cuando te quedas trabada. ¿A que tan tonta no soy?».

Todo el mundo tiene sus debilidades, así que no pasa nada si tú las tienes también. No pasa nada por ser tan sensible. Clic para tuitear

* * *

Adjetivo: masoquista.
¿Por qué?: Parece que me gusta sufrir, porque me lo pongo muy difícil todo a mí misma.
Nombre: Lorraine, la masoca
Aspecto: Lleva una peluca rubia y minifalda. Tiene las piernas cruzadas, y se ven bajo la falda unos ligueros malvas. Se mira en un espejito minúsculo mientras se pinta los labios de rojo pasión.

Sigue habiendo una parte de ti que se cree merecedora de castigo. Mientras te sigas agarrando a esa creencia, yo seguiré yéndome de picos pardos a los antros de tu inconsciente a que me azoten hasta reventar. Clic para tuitear

Mensaje: «¿Que por qué me gusta que me traten mal? Pues porque más vale lo malo conocido… que ciento volando. Sí, ya sé que no es el mismo refrán, pero es que los dos me valen. Mira, titi, entérate: aunque te las quieras dar de dura, estás deseando que te den de hostias, que te digan que no mereces vivir, porque solo entonces respiras tranquila con un profundo “Ya lo sabía yo”. Si no, yo no pintaría nada en este autobús. Te produce alivio sentirte castigada, porque sigue habiendo una parte de ti que se cree merecedora de castigo. Mientras te sigas agarrando a esa creencia, yo seguiré yéndome de picos pardos a los antros de tu inconsciente a que me azoten hasta reventar».

* * *

Adjetivo: fea.
¿Por qué?: Me siento vieja y fea.
Nombre: Patri, la fea
Aspecto: Va muy derecha en su asiento, con cara inexpresiva y cenicienta. Los labios sin pintar y el pelo lacio, sin ninguna gracia. Tiene pelos en el bigote y en la barbilla, ojeras, arrugas y los ojos brillantes y enrojecidos.

¿Te acuerdas de que cuando tenías veinte años, la piel lisita y muchos chicos detrás de ti, también te veías fea y vieja? Pues eso, menudo desperdicio. Clic para tuitear

Mensaje: «Pasa la vida, como pasa la corriente, y no has notado que has vivido… o eso decía Pata Negra en el año catapún. Y aquí estoy yo para recordártelo. ¿Que no te gusto? No, si ya lo sé, ¿y qué quieres que le haga, si lo que pasa es que no te gustas a ti misma? Te metes en el hoyo negro ese y ya quieres que todo sea negro, cuanto más negro mejor, como los pelos del bigote. Pero, caramba, también sabes cuidarte, acicalarte, comprarte ropita, ¿por qué no me enseñas y así podemos hacerlo juntas? Sí, tienes que tragar con tener arrugas, con reconocer que todo va cambiando, pero la contrapartida es que no habrá necesidad de pintarlo todo de negro. ¿Te acuerdas de que cuando tenías veinte años, la piel lisita y muchos chicos detrás de ti, también te veías fea y vieja? Pues eso, menudo desperdicio estar toda la vida martirizándote por el inevitable paso del tiempo o por una determinada constitución física».

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2 comentarios en “Mis personajes internos III: el mensaje de apertura”

    • Hola, #Jerby,

      Sí, reconozco que mi mente parece un estadio de fútbol más que un autobús ;-D. Es mi cruz y mi redención.

      Besos,

      Isa

      Responder

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