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Presentación de ‘Relatos imperfectos’

Imagen de la portada de Relatos Imperfectos y Presentación virtual

Foto cedida por Àngels Olivera

 

Lunes, 29 de junio de 2020

El sábado 27 de junio se hizo la presentación online del libro «Relatos imperfectos», con relatos de las/los participantes de los acompañamientos de Escribir y Meditar. Era la primera vez que convocaba un evento de estas características de forma virtual, y no tenía ni idea de cómo saldría. Pero lo cierto es que fue maravilloso, tierno, conmovedor  Asistieron más de 40 personas, y aun así creo que hubo espacio para que todo el mundo se expresara y disfrutase a tope de la experiencia. Hubo un/a portavoz de cada grupo, y fue increíble la creatividad que desplegaron a la hora exponer su experiencia en los respectivos cursos.

Quería compartir contigo el vídeo de la presentación, donde puedes asistir a ese despliegue maravilloso que hicieron los/las autores/as del libro. Y también quiero compartir contigo el discurso que di como hilo conductor del evento. Entre una cosa y otra espero que puedas acceder, en alguna medida, a la experiencia del curso 2019-2020 en Escribir y Meditar (también te recomiendo que leas el post Solsticio de fin de curso, que puede servir de preámbulo a todo lo que se expone a continuación).

Aquí tienes el vídeo:

Y aquí tenéis el hilo conductor del evento:

Muchísimas gracias a todas y a todos por estar aquí hoy, un sábado por la tarde, en que me imagino que hay un montón de cosas mejores que hacer que estar delante de la pantalla del ordenador. Pero bueno, esto va a ser un evento muy íntimo, en que todos sabemos perfectamente por qué estamos aquí y no en otro sitio.

Aunque ya sabéis que me incomoda bastante esto de «figurar», lo cierto es que siento este encuentro como algo necesario y benéfico. Cuando estos días atrás me ponía nerviosa pensando en él, había algo que me tranquilizaba: «Tú no eres la prota, Isa, lo son ellos». Eso me permitía respirar tranquila y asumir mi papel con alegría. No soy la prota, solo el hilo conductor de un montón de gente maravillosa que ha estado este año trabajando a destajo para que, llegado este día, podamos celebrar y descansar.

El fruto tangible de todo este esfuerzo y dedicación es este libro maravilloso, Relatos imperfectos. Por una parte, el libro no es lo más importante de la experiencia de los cursos; de hecho, ni siquiera es algo que anuncie en mis acompañamientos (no se dice en la web nada parecido a: «al final del curso se publicará un libro con relatos de todos los participantes…»); de hecho, nadie sabía nada del libro hasta que en enero empezamos a trabajar sobre los relatos que se incluirían. O sea, el libro no es lo importante.

Pero a la vez el libro sí es importante, en cuanto que objeto simbólico que refleja perfectamente el espíritu que rige Escribir y Meditar, que es la colaboración y la cocreación. Aquí nadie hace las cosas solo o sola. Por eso, quizá, nadie es el prota o la prota, y a la vez lo somos todos. Es como si todos trabajáramos en la sombra, entre bambalinas, sudando la gota gorda, y de pronto la representación se hiciera sola. Somos los espectadores que aplauden, somos los actores y actrices que debutan y somos los operarios. Eso es, creo, lo que estamos celebrando hoy.

Decía que empezamos a preparar el libro allá por enero, primero seleccionando cada persona el texto que quería incluir, revisándolo en los grupos, retocándolo… también dudando: que si no merece ser publicado, que si esto, que si lo otro… Eso forma parte también del proceso: tomar conciencia de la valía de lo que uno hace, de aquello a lo que ha dedicado tantas horas, esfuerzo e ilusión, y también la valía de compartir entre todos este objeto simbólico. Aunque no sea «perfecto». Qué rollo si lo fuera, ¿no? ¿Os imagináis un libro que se titulara «Relatos perfectos»? Nadie querría leerlo, ¿no creéis? Sin embargo, este sí, porque cualquiera se ve reflejado en la imperfección.

La labor de selección y revisión duró varios meses. Y en medio nos pilló el confinamiento, y yo estuve en estado de shock un tiempo, preguntándome qué diablos hacer con el libro. Además, estuve enferma de coronavirus más de un mes. Recuerdo un día muy negro que tuve, en que me dieron la noticia de que Luis Miguel Madrid, el dueño del café Pandora (donde tendríamos que estar todos hoy en lugar de en el Zoom), había muerto por coronavirus. Le conocía desde hacía muchos años y habíamos compartido muchas historias y eventos. Hay veces que con la caída de una persona se caen muchas otras cosas dentro de ti, o te das cuenta de pronto de hasta qué punto te importaba esa persona. Me pasó algo parecido. En esos momentos de incertidumbre y enfermedad, me parecía que todo se venía abajo a mi alrededor y que algo como la confección del libro dejaba de tener sentido.

Pero eso solo fue un día. A veces soy un poco borrica. Seguí adelante con obstinación. Sin saber nada. Sin saber si hoy podríamos estar en algún lugar (físico o virtual) presentando el libro. Simplemente, había que seguir. Punto pelota. Había que meditar y había que escribir. Eso no paraba con el confinamiento, porque era más necesario que nunca. Así que, ya en pleno encerramiento, seguimos con la confección del libro. Cuando los relatos estuvieron concluidos, nos pusimos con la corrección estilística y ortográfica, que la hizo Roge (del grupo de Proyectos Colaborativos), al cual agradezco infinito su disposición y su ayuda, porque yo no habría podido este año asumir esa parte del trabajo, y él aceptó hacerlo con su habitual generosidad.

Luego llegaron las propuestas de posibles títulos, hechas por todos. Esto siempre es una risa, y siempre me entra miedo de que salga como el más votado un título que no sea del todo… ¿perfecto? Este año había muchos títulos que aludían al confinamiento, claro, normal… Aunque curiosamente, los más votados no fueron sobre eso (al menos no de un modo explícito). Los más votados fueron «Corazón de tinta», «Efecto Droste» y «Sin red», todos muy buenos títulos… Y luego «Relatos imperfectos», que resultó ganador, propuesto por Sole Román, del grupo de Proyectos Colaborativos. Maravilloso título que alude solo de una manera tangencial o implícita al confinamiento y que, a la vez, resulta universal, como lo es la buena literatura.

Después llegó la maquetación del libro y el diseño de la portada, a manos del artistazo Javier Fatuarte, del grupo de Proyectos Colaborativos. Aquellos que tengáis ya el libro en vuestras manos habréis visto que se nota que tanto la maquetación como la cubierta están hechos con el máximo mimo por el contenido. En fin, quiero agradecerle a Javier su enorme talento y generosidad al ponerlo al servicio de todos de forma totalmente desinteresada.

Después de la maquetación aún no estaba concluido el libro. Había que hacer la corrección de pruebas. Redistribuir la maqueta entre los autores, que cada uno dijese lo que había que cambiar en su relato, etc. Luego había que recopilar todo eso y pasárselo a Javi para que lo cambiase en la maqueta.

Mientras, yo tenía que escribir el prólogo a toda prisa, porque había que entregar ya el libro a la imprenta si queríamos que estuviera listo para la presentación. Y, como siempre, en el último segundo, con la lengua fuera, lo logramos. Los de la imprenta, además, se han portado genial, porque han sido ellos mismos los que han realizado los paquetes y los envíos por mensajería. Vamos, un lujo. Y eso ha hecho que ya casi todos tengáis el libro en vuestras manos. Menos los de Canarias y el extranjero, claro, que ese es otro tema.

La presentación de este libro es, además del fruto de un proceso muy artesanal, un momento tan especial, tan simbólico, tan poético, porque todos sabemos el significado profundo de este objeto de portada surrealista y de letritas… Clic para tuitear

Os cuento todo esto para que veáis hasta qué punto es artesanal el proceso, que empieza con una propuesta de escritura en un curso, una propuesta de escritura que no estás seguro de poder realizar, en la que te da miedo meter la pata, que cuando la terminas piensas «menuda mierda; mejor lo tiro», y luego la llevas a clase, tembloroso, y la lees en voz alta, y te sorprendes de que a los demás no les parezca una mierda, sino solo que a lo mejor puedes hacer un par de retoques, pero claro, crees que como para publicar no está, pero te insisten, te insiste tu profesora, que sí, que sí, que lo metas en el libro, y te dices, bueno, pues igual sí, y revisas el texto y lo entregas, y vuelves a revisarlo, y lo vuelves a entregar, y luego te lías con otros escritos y te olvidas, y un día recibes un e-mail de Isa para los títulos, luego otro e-mail para la votación… y así hasta este momento de celebración. Y por eso es un momento tan especial, tan simbólico, tan poético, porque todos sabemos el significado profundo de este objeto de portada surrealista y de letritas negras.

Ahora me gustaría presentaros a los diferentes grupos y a sus portavoces, y lo voy a hacer desde los más recientes a los más antiguos:

    • Escribir desde el corazón 3 (compuesto por Beatriz, Carmen Salmerón, Carmen Sánchez de Alba, Esther, Giselle, Isabel, Ligia, María José, Melissa, Susana y Teresa). Este es el grupo de las más «jovencitas», pues empezaron a participar en abril. Como ya estábamos en pleno proceso de elaboración del libro, no pensaba proponerles que participasen en él, pero enseguida me di cuenta, en cuanto recibí sus primeras entregas, que tenían un nivel muy alto, así que les ofrecí incluir sus relatos, aunque ni siquiera nos dio tiempo a revisarlos en clase. Pero no hizo falta, porque desde luego no desentonan en absoluto con el resto de textos del libro. Melissa va a ser la portavoz del grupo, y no es casual, ya que escribió un relato en que una niña que era una maravilla leyendo en voz alta era ninguneada por su profesora Ligia Elena, que nunca le ofrecía refuerzo positivo. En fin, que teníamos todas muy claro quién sería la portavoz, y además ha sido la generadora de la idea del precioso collage o «cadáver exquisito» sonoro que nos va a ofrecer el grupo.
No es lo mismo estar delante de la pantalla del ordenador leyendo un texto lleno de letritas negras que mirando el mar mientras escuchas las instrucciones de cómo escribir un diálogo, ¿no? Clic para tuitear
    • Escribir desde el corazón 2 (compuesto por Alicia, Ana Mª, Àngels, Heike, Lu, Margarita, Mari Pau y Pilar). Con este grupo llevamos seis meses dale que te pego tecleando con el corazón. Y es un grupo… ¿cómo os diría?… Intenso. Intenso-intenso. Como un corazón enoooorme que se sale por una boca también enooooorme. Ha sido el grupo más prolífico en el whatsapp, con no menos de 40 mensajes al día, con fotos, audios, textos, vídeos, stickers… No falta de nada. Y son tan divertidas… En la época del confinamiento era una alegría tremenda tenerlas ahí, dale que te pego siempre con su luminosidad. Alicia va a ser la portavoz. Para quienes no lo sepan, Alicia, entre otras muchas cosas, se dedica a leer audiolibros, y a lo largo de todo el curso, era una delicia oírla leer sus relatos, que a través de su voz te llevaban directamente al mundo ficcional. Pero es que, además, cuando yo enviaba los materiales, luego ella nos enviaba un audio con los materiales leídos en voz alta, cosa que agradecían infinito todas las participantes, porque no es lo mismo estar delante de la pantalla del ordenador leyendo un texto lleno de letritas negras que mirando el mar mientras escuchas las instrucciones de cómo escribir un diálogo, ¿no? Digo yo. Así que bueno, ella tenía que ser la portavoz, sin duda. Y de este grupo tenemos otra aportación, que es la de Ana Mª, a la que he pedido que leyera para esta ocasión un texto que escribió casi a principio de curso, allá por enero, y que para mí representa la esencia de por qué escribimos, de por qué el ser humano tiene la necesidad de narrar, y cómo eso está muy relacionado con el amor.
Este grupo de heroínas es un grupo peculiar, me han mostrado que lo más importante en el camino de quien escribe no es la calidad ni su talento innato, sino su espíritu y su actitud ante el aprendizaje. Clic para tuitear
    • Escribir desde el corazón 1 (compuesto por Cristina, Mercedes y Toñi). Este es un grupo peculiar. Es un grupo pequeñito, que se quedó solo en tres personas, porque son las heroínas que han aguantado conmigo nueve meses estrujándoles el corazón hasta sacar la última gotita de sangre. Pero, aunque solo sean tres, no penséis que nos aburrimos, no. Las tres son muy trabajadoras y en las clases me han exprimido tanto como yo a ellas. Si hay algo que me encanta de ellas es su espíritu inquisitivo, cómo degustan los comentarios que se hacen de sus relatos siempre como si fuesen un trampolín para llegar más lejos, nunca un impedimento o la exposición de un «error». Siempre digo que lo más importante en el camino de quién escribe no es la calidad ni su talento innato, sino su espíritu y su actitud ante el aprendizaje. Bueno, para mí este grupo es un ejemplo de ese espíritu lleno de curiosidad, compromiso y afán de superación. Como son poquitas, van a intervenir las tres haciendo un trío literario, a ver si os creéis que solo puede haber tríos musicales. Pues no, aquí tenemos a este trío literonauta. También Montse, que participó el primer trimestre en Escribir desde el Corazón junto con Toñi, Mercedes y Cristina, leerá un poema. Luego ella no pudo continuar, pero estaba invitada a participar en el libro de relatos, y estoy muy contenta de que lo haya hecho, porque su relato («El cuerpo deshabitado») es de una intensidad poco usual, y concuerda mucho con el título de mi prólogo («El lado salvaje de la vida»).
Hay un factor en la escritura que no solemos pensar que sea clave, y que tiene que ver con la generosidad. La generosidad es esencial para la transmisión, y es algo que me ha quedado muy claro en este grupo. Clic para tuitear
    • Escribir y meditar (compuesto por Chus, Elena, Elma, Chiky, Loreto, Luz, María Luisa, Marisol y Noelia). Con este grupo nos reuníamos un sábado al mes durante cinco horas para combinar la escritura con la meditación. Al principio nos reuníamos de forma presencial, en Art Meditation Room, una preciosa sala cerca del metro de Canal en la que podíamos poner nuestro inciensito, nuestra velita, sentarnos en postura de meditación, hacer nuestro ratito de yoga dirigido por Chiky… En fin, esas cosas. Sin embargo, oye, que en marzo tuvimos que desmontar el chiringuito y venirnos al zoom. Por un lado, claro, no es lo mismo… Por otro lado, qué bien nos vino tener este grupo en la época del confinamiento. Fue como una especie de oasis, en el que nos podíamos permitir sentir y vivir todo aquello que nos asustaba y que nos estaba desbordando desde el ángulo de la compasión y el acogimiento. En este grupo no nos da tiempo a tratar apenas la técnica narrativa, pero es curioso cómo el influjo de la meditación y el trabajo con las emociones impregna la escritura y la dota de luz, mientras que esta nos devuelve el favor permitiéndonos profundizar en nosotras mismas. Hay un factor en la escritura que no solemos pensar que sea clave, y que tiene que ver con la generosidad. La generosidad es esencial para la transmisión, y es algo que me ha quedado muy claro en este grupo. Marisol va a ser la portavoz o, más bien, la que ha confeccionado una sorpresita con las aportaciones de todas las participantes a raíz de la última propuesta del curso. Y tenemos una segunda intervención de este grupo, y es la de Chiky. Chiky, aparte de tener una voz maravillosa para leer, escribe unos poemas que quitan el hipo, así que le he pedido si quería leer alguno de ellos, de los que ha escrito a lo largo del curso. Son de ese tipo de poemas que te aterciopelan el corazón.
Toda una serie de patrones destructivos en los que este grupo de valientes mujeres y yo nos hemos atrevido a adentrarnos mes a mes, surcando la niebla con las herramientas de la meditación, la escritura y la indagación emocional. Clic para tuitear
    • Romper el Hielo (compuesto por Cristina, Elena, Garbiñe, Marisa, Matilde, Mercedes y Mónica). Con este grupo nos reuníamos un domingo al mes durante cinco horas para… la verdad es que es complicado decir para qué. O, más bien, que lo entendáis. Creo que si dijera que nos reuníamos para sufrir juntas pensaríais que somos masoquistas. Pero lo cierto es que la razón por la que yo armé este curso tiene mucho que ver con el sufrimiento. Tiene que ver con por qué me he puesto tan nerviosa (y lo sigo estando por dentro) ante esta presentación, por qué me cuesta tanto disfrutar, por qué tengo el miedo metido en los huesos, por qué me siento abandonada sin que nadie me abandone, por qué algunas noches lloro y siento que no merezco existir. Toda una serie de patrones destructivos en los que este grupo de valientes mujeres y yo nos hemos atrevido a adentrarnos mes a mes, surcando la niebla con las herramientas de la meditación, la escritura y la indagación emocional. Que nos pillara el confinamiento de por medio fue tremendo por una parte, pero por otra parte nos dio la oportunidad de ver nuestros patrones más a lo bestia que nunca. Si hemos sobrevivido a eso… os aseguro que hasta vamos a ser capaces de disfrutar de esta fiesta. En fin, ha sido un grupo muy especial para mí, en el que no me he sentido profesora, trabajábamos mano a mano, nos apoyábamos y nos queríamos unas a otras. Una experiencia inigualable. Garbiñe va a ser la portavoz del grupo. Se lo pedí yo misma, porque me parece que ha sido un ejemplo para todas de perseverancia, paciencia, esfuerzo y claridad mental. Todo esto parecen palabras vacías, pero no lo son cuando eres capaz de mantener esa actitud incluso si todos los vientos de la vida han soplado en tu contra.
Cuando llega el jueves por la tarde, tengo esa sensación de reunirme con personas ante las que da igual lo que lleves puesto, ni con qué pie te hayas levantado, con quienes puedes ser tú, sin más, sin roles impostados Clic para tuitear
    • Proyectos colaborativos (compuesto por Consuelo, Javier, Marusela, Matilde, Mari Luz, Marta, Mercedes, Roge y Sole). Y bueno, llegamos ya al último grupo, al que he dejado para el final porque son los veteranos. Casi todos ellos han pasado ya por bastantes fiestas de fin de curso, por bastantes libros de relatos colectivos, alguna de ellas también por la publicación de una novela… Por cierto, ¿no os parece curioso que los dos únicos hombres de los talleres (Roge y Javi) estén en este grupo? ¿Les parecerá que eso de Escribir desde el Corazón o Romper el Hielo son mariconadas? ¿Y no os parece casualidad que esos dos hombres hayan sido uno el corrector de los relatos del libro y otro el maquetador y diseñador? Bueno, no sé, es para pensárselo… Por cierto, también de este grupo proviene el título del libro, «Relatos imperfectos», que fue propuesto por Sole. Podéis llamarles abusones, y con razón. Pero es que es lo que tienen los veteranos, que saben ya de qué va la cosa. Con este grupo tengo ya tanta confianza que no sé muy bien qué decir… ¿Que son mi familia? Pues sí, así lo siento. Cuando llega el jueves por la tarde, tengo esa sensación de reunirme con personas ante las que da igual lo que lleves puesto, ni con qué pie te hayas levantado, ni si sueltas alguna bordería, con quienes puedes ser tú, sin más, sin roles impostados. Pero eso no quiere decir que sea un grupo descuidado. Todo lo contrario. Estos sí que han currado este año, madre mía, y a esto sí que se le puede llamar colaboración. Las novelas de Marusela, de Mari Luz, de Sole y de Roge; los libros de relatos de Consuelo, Javier, Matilde y de Mercedes; el libro de psicología de Marta… todos estos proyectos son de todos; ninguno de ellos sería igual si no fuera por el grupo al completo. Todos se preparaban muy bien los comentarios orales y escritos, sin faltar a ninguna cita, aunque no fuese su entrega la que se comentaba ese día. Quizá esa es la mayor virtud de este grupo, y lo que provoca la magia de su aprendizaje, que cada uno es capaz de echar el bofe por sus compañeros, y eso redunda en el beneficio de todos. Mercedes será la portavoz de este grupo. Es una magnífica escritora (de las de pura cepa), y podéis comprobarlo leyendo el texto que ha incluido en el libro, «Mojar el fuego». La pobre lleva debatiéndose con el fuego todo el año, pero yo creo que ya está a punto de dominar el incendio. Mercedes es alguien muy especial para mí, llevamos mucho tiempo juntas y estamos metidas en diversos y variopintos fregados. En el curso de Romper el Hielo ella ha diseñado la parte del curso en la que trabajamos el cuerpo. Y ahora está empezando a hacer sus pinitos por su cuenta, con algún taller de creatividad, de lo que me siento tremendamente orgullosa. Así que es una magnífica representante para un magnífico grupo. Mari Luz y Matilde, para terminar, nos van a deleitar con una sorpresa. Mari Luz y Matilde son casi como mis madres adoptivas. Hace ya mucho que nos conocemos, y ambas me acogen cariñosamente bajo su ala (¿se nota que tengo una veta importante de niña huérfana?). Solo decir que lo que más adoran mis hijos son los bizcochos de Matilde. Y Mari Luz… Mari Luz creo que es la única persona que queda en mis clases de la época en la que yo trabajaba en la Escuela de Escritores. Que Matilde y Mari Luz sigan conmigo, a pesar de la caña que las meto, a pesar de haberlas obligado a manejarse en el —para ellas ominoso— mundo de la tecnología… No sé, hay cosas que solo se pueden explicar con una palabra: amor. El amor a la escritura y el amor a las personas. No sé, yo es lo que siento por ellas, un enorme amor y gratitud. Por eso quería que fueran ellas quienes cerraran las intervenciones.
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2 comentarios en “Presentación de ‘Relatos imperfectos’”

  1. Pues, sorpresa Isa, yo también provengo de la Escuela de Escritores. Te tuve el segundo curso que hice allí y me dije que te seguiría allá donde fueras. Intuí que a tu lado conseguiría el sueño de mi vida: ser escritora.
    Y creo que no me equivoqué
    Gracias, por todo
    Sole

    Responder
    • Hola, Sole,

      Es cierto, tú también vienes de la Escuela… Es que no me acordaba de los «virtuales» ;-D. Tú, Kike, Begoña, toda esa panda maravillosa…

      Gracias por tu confianza en mí, que se ha traducido en confianza en ti.

      Un abrazo enorme,

      Isa

      Responder

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