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¿Relato breve o novela? Por dónde empezar

escribir relato breve o novela, esa es la cuestión

Cero ideas precondebidas antes de ponerte a escribir

Si te gusta escribir y deseas aprender las técnicas narrativas, te preguntarás, quizá, cuál es la mejor forma de comenzar tu aprendizaje, si con el relato breve o con la novela.

Lo primero que te diré es que, como ante cualquier ámbito que uno desconoce, las ideas previas que puedas albergar no tienen nada que ver con la realidad. Además, en el campo de la escritura, como todos sabemos «redactar», es fácil caer en la creencia de que escribir un relato o una novela, y más si se basan en experiencias reales (que no nos exigen «imaginar»), no es más que poner una palabra detrás de otra. Según este razonamiento, si tiendes a explayarte —por no decir a «enrollarte»— cuando escribes, quizá creas que la novela es la mejor opción para ti, mientras que si tiendes a ser breve, conciso e impaciente, puedes inclinarte hacia el relato breve o incluso hacia el microrrelato.

Bueno, pues si te haces este tipo de razonamientos, siento tener que llevarte la contraria. Tender a explayarte cuando escribes no es ninguna garantía de que la novela sea lo tuyo, de la misma forma que tender a la concisión no significa que te vayas a dedicar a la narrativa hiperbreve. Así que, de momento, te sugiero que te saques todas las ideas preconcebidas de la cabeza y dejes así espacio suficiente para sopesar los consejos que te voy a dar a continuación.

Cualquier vida es digna de interés, todo depende de cómo se cuente. Es un impulso bueno y saludable querer transmitir tus experiencias y avances en la vida a través de la escritura , aunque no es muy realista comenzar tu… Clic para tuitear
  1. Renuncia a empezar con tus memorias

Muy buena parte de las personas que contactan conmigo para aprender a escribir, lo hacen porque tienen algún tipo de «proyecto» en mente o entre manos. Generalmente, desean escribir sobre algunas experiencias de su vida que creen que pueden resultar de interés para los demás. O ya lo están haciendo, pero se han quedado atascadas. Y, ciertamente, hay personas que han tenido vidas y experiencias muy interesantes. Diría incluso que cualquier vida es digna de interés, todo depende de cómo se cuente. Así que es un impulso bueno y saludable querer transmitir tus experiencias y avances en la vida a través de la escritura, aunque no es muy realista —mal que te pese— comenzar tu aprendizaje por ahí.

¿Por qué? Bueno, pues porque de lo más difícil de hacer bien en literatura es la escritura autobiográfica. Puede parecer más sencillo de entrada, igual que puede parecer más sencillo pintar un cuadro de un bodegón en un estilo realista que un cuadro abstracto de algo inventado. Pero es un falso efecto causado por la ignorancia. Escribir sobre hechos que nos han ocurrido y con los que tenemos una gran implicación emocional hace que nos agarremos a nuestras creencias y puntos de vista sobre esos hechos —por no decir a nuestros miedos— y no dejemos espacio a nuestra creatividad y a nuestro inconsciente para que hagan su trabajo artístico.

Es decir, si aún no dominamos la técnica y tratamos de escribir un texto autobiográfico, lo que escribiremos no es una historia, sino una concatenación de ideas, interpretaciones y autoproclamaciones. Es decir, en vez de construir un microcosmos en el que vivir e investigar a través de nuestros personajes, para que el lector haga lo mismo, lo que estaremos haciendo es tratar de convencerle de que hicimos las cosas bien, de que no somos culpables de nada, de que nuestro ex marido es un cretino o de que fuimos una pobre víctima de las circunstancias.

Entonces, por un lado, yo animo a quienes empiezan a escribir a que saquen material de su propia vida, pero solo parcialmente, para con esa base dejar volar su imaginación y permitirse moldear y cambiar todo eso que consideran «real» (porque esa es otra, solemos estar muy confundidos sobre lo que es la realidad). Y, desde luego, no les animo a hacerlo con textos largos.

  1. Si eres principiante, no te apuntes a un curso de novela

También me encuentro con bastantes personas que de entrada prefieren la novela antes que el relato, porque son lectores mayoritariamente de novela o porque piensan que la novela «mola más» que el relato. Como existe esta inclinación en bastante gente, es decir, como hay demanda, algunos talleres literarios ofrecen itinerarios de novela para principiantes (es decir, hay oferta). Lo que no les dicen a dichos principiantes es que les tendrán bastante tiempo (incluso años) realizando ejercicios breves de escritura antes de que se pongan realmente a escribir una novela.

Y, en todo caso, si te pusieras a escribir una novela directamente, no sería muy eficaz. Es como si a un aprendiz de cineasta le pones a rodar un largometraje en lugar de un corto, con la de recursos y esfuerzo que eso generaría, y sabiendo de antemano que lo que salga —en el remoto caso de que fuese capaz de terminarlo— va a ser una mierda por necesidad.

En fin, si quieres empezar con buen pie, no te apuntes a un curso de novela, porque lo más posible es que acabes harto y frustrado y pierdas el interés no solo por tu proyecto, sino por la escritura en general. Y es una pena, porque no tiene nada que ver con que no valgas para la escritura ni con que tu proyecto no merezca la pena (a lo mejor simplemente tienes que esperar un par de años para afrontarlo). Solo se trata de una mala metodología de aprendizaje.

Es más fácil y eficaz aprender la técnica escribiendo relatos breves que novela porque no hay técnica ni herramienta narrativa que se use en la novela y no en el relato. Además vas avanzando en tu aprendizaje sin darte cuenta y… Clic para tuitear
  1. Aprender a escribir relato breve es la mejor forma de empezar

También hay gente que de entrada opta por el relato breve en lugar de por la novela porque cree que, al ser más corto, es más fácil. Y no es cierto. No es más fácil escribir relato que escribir novela, igual que no es más fácil escribir poesía que escribir relato. Cada género tiene sus cosas, pero no es más fácil uno que otro. Simplemente, son diferentes.

Eso sí, es más fácil y eficaz aprender la técnica escribiendo relatos breves que escribiendo novela. ¿Por qué?

En primer lugar, porque no hay ninguna técnica ni herramienta narrativa que se use en la novela y que no se use en el relato. Y, sin embargo, el relato tiene la ventaja de que, al ser breve, aquello en lo que fallas en un escrito puedes solventarlo en el siguiente. Es decir, es magnífico para practicar, porque antes de que te dé tiempo a desanimarte porque tu historia no te ha salido «perfecta», ya estás ilusionado con la siguiente. Y así, vas avanzando casi sin darte cuenta, y vas viendo tú mismo un avance en tu aprendizaje, lo que te estimula a seguir.

En segundo lugar, las historias que vas escribiendo no tienen por qué caer en saco roto. En algún momento, una vez que tengas más dominio sobre el oficio, puedes volver sobre ellas (o sobre las que más te interesen) y revisarlas en base a todo lo aprendido.

En tercer lugar, escribir relato breve te ayuda a sintetizar al máximo, a decir lo máximo en el mínimo número de palabras. Esta es una de las cosas que más cuesta aprender, porque al principio tenemos la falsa creencia de que cuantas más palabras usemos y más expliquemos las cosas, mejor se entenderá lo que queremos decir, mientras que la literatura se basa justo en lo contrario, en lograr crear un mundo finito con un número reducido de personajes y objetos que, sin embargo, sea un aglutinante de significación, que apunte a la inmensidad, a lo inefable de la realidad. Y esto vale tanto para el relato como para la novela.

La cuarta razón es que en el relato se usan todas las técnicas concentradas, de modo que si queremos que nuestro relato tenga sentido y guste al lector, ha de tener todo en su justa medida (una voz adecuada, unos personajes eficaces, una intriga interesante, una trama significativa, una temática precisa, un principio impactante, un clímax apoteósico, etc.). De este modo, cuando consigamos escribir bien un solo relato breve, tendremos ya las herramientas para lanzarnos a escribir una novela, porque la diferencia entre la novela y el relato es que en la primera intervienen más personajes, hay más subtramas y subtemas, tiene una estructura más compleja, etc., pero no usa técnicas distintas.

 

  1. Ten paciencia en tu aprendizaje

Otro consejo que te doy es que seas paciente en tu aprendizaje. A las personas que quieren ir muy deprisa, les suele tocar —en algún momento del camino— volver hacia atrás para asentar las bases, con lo cual tardan mucho más en avanzar. En mis más de treinta años como profesora de creación literaria, me ha tocado ver a mucha gente que, después de haber tratado de cumplir con sus elevadas expectativas, han tenido que volver a partir de cero, con el consiguiente chasco y frustración.

Lo que yo te recomiendo es que empieces con un curso más o menos breve de iniciación al relato breve (en el método que usamos en Escribir y Meditar, se trataría del acompañamiento Escribir desde el Corazón). Esa será una primera toma de contacto con la realidad del aprendizaje, al margen de las ideas previas que tengas. Después de unos meses practicando tendrás algunas cosas claras: si te compensa seguir aprendiendo, si te convence la metodología, si te gusta la persona que te enseña, etc. Es decir, tendrás más criterio para introducirte en la siguiente etapa del aprendizaje.

Si después de unos tres o cuatro meses deseas seguir aprendiendo, entonces te recomiendo que continúes aprendiendo y practicando con el relato breve al menos un año más, porque eso te permitirá una asimilación de la técnica que te irá preparando para poder afrontar un proyecto de más largo alcance. Por otro lado, aprenderás que una de las partes más importantes del proceso creativo es la revisión y reescritura. Si no aprendes eso antes de escribir una novela, ten por seguro que tu novela naufragará en las aguas del primer borrador.

En el caso de Escribir y Meditar, el acompañamiento Escritura Consciente sería la segunda fase del aprendizaje. Después de un año o año y medio practicando con el relato breve, si realmente te has comprometido con el aprendizaje y tienes una buena actitud ante los comentarios del profesor y de tus compañeros de viaje, entonces puede que estés ya preparado para afrontar una novela o un libro de relatos. En Escribir y Meditar, esta tercera fase del aprendizaje sería el acompañamiento Escribe tu Libro YA.

El relato breve te permite probar distintas formas de escribir. Escribir muchos relatos breves es como ponerte muchos disfraces y decidir con cuál te sientes más a gusto. Clic para tuitear
  1. Prueba con distintos géneros antes de decidir qué tipo de escritor/a eres

Otra ventaja de empezar tu aprendizaje con el relato breve, es que te permite probar distintas formas de escribir. Cuando empiezas, aún no sabes ni siquiera cuál es tu voz narrativa, ni tampoco en qué género te encontrarás más cómodo. Escribir muchos relatos breves es como ponerte muchos disfraces y decidir con cuál te sientes más a gusto.

Recuerdo mi primer año practicando relato breve como uno de los más divertidos de mi vida. Me encantaba experimentar con los diferentes puntos de vista del narrador, con los diferentes géneros (recuerdo que escribí el relato erótico más cursi y menos erótico de la historia), con el humor, con el diálogo, con el surrealismo, con el realismo sucio, con el relato policíaco, con la prosa poética… En fin, abre tu mente y descubre el enorme potencial que te aporta la literatura, el linaje de todos los escritores que te precedieron.

Si te encierras en lo que ahora tienes en tu cabeza, te estás perdiendo el verdadero tesoro que está esperándote justo dentro de ti, en el centro de tu corazón. Permítete hacer ese viaje sin prisas, deleitándote en cada recodo del camino y, si lo haces así, el día menos pensado verás que has llegado a tu destino, que no es otro que el paso que estás dando en cada instante.

¡Buen viaje!

1 comentario en «¿Relato breve o novela? Por dónde empezar»

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