Blog

Sueños y escritura

Mujer soñando entre libros, sueños y escritura

Ya lo decía Calderón de la Barca en su obra más famosa: «La vida es sueño», Pues si la vida es sueño, la literatura no te digo nada… Quizá la diferencia entre sueños y creación literaria es que los primeros nos pillan durmiendo y con la segunda soñamos despiertos. Aunque despiertos, despiertos… estamos aún lejos de saber lo que es eso, que por algo a la Iluminación la llaman también Despertar, con mayúscula.

Pero, curiosamente, cuanto más te internas en los sueños, en la literatura y en la escritura, más cuenta te das de las cosas, es decir, más despiertas de la ensoñación dominante en la que estamos metidos, tragándonos las mentiras que nos damos de comer de generación en generación para mantener pegados nuestros párpados con el pegamento de la ignorancia.

Sueños y escritura Clic para tuitear

El profesor de creación literaria John Gardner decía que «la buena narrativa origina en la mente del lector un sueño vívido y continuo», aludiendo así a las similitudes entre el mundo onírico y el de la ficción, pues ambos nos sumergen en una atmósfera similar. Y Jorge Luis Borges, en su antología Libro de sueños (que recoge más de cien textos en que se explora el vínculo entre lo onírico y lo literario), dice que «los sueños constituyen el más antiguo y no menos complejo de todos los géneros literarios».

Desde siempre los escritores se han apoyado en sus sueños para escribir. Algunos ejemplos famosos pueden ser Frankenstein, de Mary Shelley, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson, Mysery, de Stephen King o los relatos «Casa tomada» o «La noche bocarriba», de Julio Cortázar. Aunque, ciertamente, es bastante difícil dilucidar (sin saberlo de antemano) cuándo una obra proviene de un sueño o sale directamente de la imaginación del autor, quizá porque la imaginación es el baúl del que nuestro inconsciente extrae tanto los sueños como las historias.

Semejanzas entre los sueños y la narrativa

Veamos ahora algunas de las similitudes entre el mundo onírico y el de la narrativa:

  • Hay personajes: tanto las historias como los sueños están habitados por personajes (que pueden ser personas, animales o seres imaginarios); también en ambos se suele poder distinguir un o una protagonista (que puede ser el propio soñante o narrador, u otro personaje).
  • Se desarrollan en las coordenadas de lugar, tiempo y acción: los sueños y los relatos se dan en unos escenarios determinados, a lo largo de un lapso de tiempo dado, y a través de las acciones de uno o más personajes.
  • Intervienen los sentidos: los sentidos (la vista, el tacto, el olfato, el gusto y el oído) son muy importantes, tanto en la narrativa como en los sueños, y es como si en ambos mundos estuvieran amplificados. 
  • Aparecen elementos concretos: las «cosas», los objetos, todo aquello que nos llega a través de los sentidos, son esenciales, tanto en los sueños como en los relatos. Una hormiga puede pasarnos inadvertida en nuestra vida de vigilia, pero cobra especial relevancia cuando aparece en un sueño o en un relato. 
  • Preponderancia de lo simbólico: el lenguaje del inconsciente es el de los símbolos, así que tanto los sueños como la narrativa se valen de ellos para transmitirnos lo que verdaderamente importa. 
  • Las emociones son relevantes: las emociones que se nos quedan atragantadas en nuestra vida suelen aparecer en nuestros sueños y en nuestros relatos, para poder ser transformadas y liberadas por fin.
  • Suelen implicar procesos internos sin resolver: muchos de los sueños que tenemos, así como de los relatos que escribimos, apuntan a temas pendientes que se nos insta (desde nuestro inconsciente) a atender adecuadamente. 

Diferencias entre los sueños y la narrativa

Pero no todo son semejanzas entre los sueños y la narrativa, y precisamente por eso merece la pena complementar los primeros con la segunda. Veamos a continuación algunas diferencias importantes entre ellos:

  • El mundo onírico en muchas ocasiones resulta incomprensible incluso para el soñante, o sea que mucho más para otras personas. En cambio, la narrativa requiere de una coherencia discernible por parte de quien lee (y no solo por parte de su autor).
  • Los sueños terminan a menudo de un modo abrupto, o tienen un desenlace en el que el conflicto no se resuelve ni hay un cambio sustancial en quien lo protagoniza. Sin embargo, en la narrativa esta forma de terminar constituiría un error por parte de quien escribe la historia.
  • Los símbolos oníricos a veces resultan indescifrables, mientras que un requerimiento de la narrativa es que se entienda el significado de los símbolos que aparezcan.
  • Los sueños no tienen por qué basarse en una concatenación de causa-efecto, mientras que la línea de acción de cualquier historia sigue este principio, que permite que el lector recuerde los hechos y comprenda la trama.

La mayor parte de las diferencias entre sueños y literatura apuntaría, pues, a una mayor coherencia, comprensibilidad y completitud de las historias en contraste con la incoherencia, ininteligibilidad e incompletitud de los sueños. ¿Podríamos decir que las historias son sueños para tontos? Obviamente, es una broma, pero nos puede dar que pensar.

Cómo complementar el trabajo con los sueños y la escritura

A veces simplemente se trata de soltar aquello a lo que estamos aferrados (y que nos hace sufrir) para que se abran ante nuestros ojos otras posibilidades mucho mejores. Clic para tuitear

Las diferencias señaladas en el apartado anterior son justo las que nos dan la pista de cómo se puede complementar el trabajo de descifrar nuestros sueños con la escritura, pues esta última nos permitirá dar una continuidad a la elaboración de lo que nuestro inconsciente ha querido decirnos a través de los sueños. Es más, la escritura puede constituir, en sí misma, el desenmarañamiento y conclusión de nuestros procesos oníricos.

Suelo recomendar a quienes participan en mis acompañamientos (especialmente en aquellos programas en los que predomina la exploración emocional) que tengan siempre en la mesilla un cuaderno y un boli, para escribir nada más despertarse —en ese estado intermedio entre el sueño y la vigilia— aquellos sueños de los que se acuerden. Y a menudo en los cursos les propongo que escriban un relato a partir de algún sueño que hayan tenido recientemente, tratando de dar coherencia a lo soñado y una salida airosa al personaje. Los resultados son espectaculares, porque en el proceso de escritura la persona no solo se da cuenta del significado del sueño, acerca de algún tema vital en el que está enredada, sino que suele encontrar una salida creativa al enredo, a la que no habría llegado sin la ayuda de la escritura.

Uno de estos casos tiene que ver con una persona que estaba metida en un entorno laboral muy tóxico, el cual se repetía en sus sueños de diversas maneras. Los sueños —o más bien, pesadillas— solían terminar de un modo muy angustiante para la soñante. Sin embargo, en los relatos ella continuaba la historia, hasta que la protagonista se marchaba lejos, a un lugar mucho más agradable, o rompía con la situación, haciéndose valer y empoderándose delante de sus jefes y compañeros. En algunos meses, esa persona fue capaz de dejar ese trabajo, y considero que el que pudiera hacerlo tuvo mucho que ver con su trabajo con los sueños combinado con la escritura creativa.

Voy a poner otro ejemplo, este personal, sencillo y muy reciente, de esta misma noche. Nada más despertarme, me he acordado de un sueño muy cortito, un simple flash. Yo estaba al borde de un precipicio; había seguido los pasos de una serie de personas, pero el camino ante mí había desaparecido y quedaba la montaña casi vertical. Las personas que iban delante habían traspasado esa parte y a mí no me había dado tiempo a ver cómo lo hacían. Trataba de avisarles para que me ayudaran, pero ya habían desaparecido por la curva de la montaña. Estaba allí atrapada, al borde del precipicio. Tenía mucho vértigo, entré en pánico… y me desperté, muy angustiada. En mi cuaderno apunté lo siguiente (en negrita pongo la parte inventada):

Sueño con que tengo que pasar por un precipicio, por una montaña en vertical. Me paro y no soy capaz, me quedo atrapada. Ninguno de los que iba delante me ha visto ni me puede encontrar. Siento vértigo y pánico. De pronto, miro hacia la derecha (no se me había ocurrido antes) y veo un camino, una salida. Supone salirme del pelotón y seguir sola, pero lo hago. Llego a un bosque precioso, y encuentro allí un pueblo de gente cálida con la que convivir.

Aunque corto, para mí ha resultado muy significativo. Mientras escribía el sueño me he dado cuenta de una encrucijada que se está dando en mi vida y que supone quedarme ligada al pelotón o desprenderme de él, lo que me da muchísimo miedo y sensación de vacío. Y, de pronto, casi sin darme cuenta, mi imaginación abrió una posibilidad, otro camino en el que yo no había reparado, porque mi atención estaba tan pegada al camino que recorrían los demás que ni se me había ocurrido mirar hacia la derecha. Y a veces simplemente se trata de soltar aquello a lo que estamos aferrados (y que nos hace sufrir) para que se abran ante nuestros ojos otras posibilidades mucho mejores.

Espero que esto te sirva de muestra de cómo combinar los sueños y la escritura de un modo constructivo que te ayude en tu recorrido vital.

___________________________________________

Si quieres aprender más sobre este tema, únete al nuevo taller online trimestral «Soñar para despertar», donde te ofrezco un método para recordar, descifrar y recrear tus sueños a través de la narrativa. Este taller es una aventura hacia el autoconocimiento y la creatividad. 

¡Inscríbete ahora y comienza a transformar tus sueños en narrativa y consciencia!

6 comentarios en «Sueños y escritura»

  1. Gracias, Isa. Me he sentido muy identificada con la persona del entorno laboral tóxico, a mí me pasó eso mismo. Yo ya me he apuntado, tengo muchas ganas de empezar y mucha curiosidad por ver lo que puede dar de sí este curso. Ahora mismo me acuerdo pocas veces de mis sueños, y me gustaría trabajar para estar más atenta con ese mundo onírico.
    Un abrazo fuerte y hasta pronto.
    Garbiñe

    Responder
  2. Me ha encantado la broma «¿Podríamos decir que las historias son sueños para tontos? «. También podemos pensar que los sueños están ahí para los listos. Realmente todos somos a veces muy tontos, y otras maravillosos.
    Sé que hoy es el último día para apuntarme y creo que no me queda más remedio que hacerlo. No me lo quiero perder…
    Isa, me llevas por sitios increíbles que me maravillan…
    Un fuerte abrazo,
    Mer

    Responder
    • En realidad, yo creo que tanto el descifrar los sueños como el escribir historias es cuestión de práctica y perseverancia. Gracias por tus palabras, Mer.

      Un abrazo,

      Isa

      Responder
  3. De vuelta al redil, para soñar que escribo y que los sueños me inspiren, si logro recordarlos.
    Me acabo de inscribir.

    Responder

Deja un comentario

Buscar

¿Quieres aprender a escribir y meditar?

Suscríbete ahora y recibe gratuitamente mi guía para escribir y meditar. Tendrás además acceso a artículos semanales sobre escritura, meditación y trabajo con las emociones, acceso a las meditaciones guiadas en directo y mensuales, así como a recursos para vivir con plenitud y sin autoengaños

¿Quieres conocer mis cursos?

Abrir chat
1
¿Necesitas más información?
Hola,
¿Cómo puedo ayudarte?