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Tipos (y arquetipos) de personajes literarios: 4 criterios de clasificación

Arquetipos de Jung, Eneagramas y personajes de historias

Uno de los temazos de la creación literaria es la creación de personajes (a quien le interese profundizar en este tema le recomiendo mi e-book La construcción del personaje literario. Un camino de ida y vuelta).

En otro post trato el tema de la encarnación en el personaje, que sería la condición sine qua non para que un personaje funcione. Es decir, si no te identificas con tus personajes ni vives en su pellejo, nada de lo que voy a decir a continuación te va ser de gran ayuda.

Una vez sabido que habrás de sumergirte en cualquier personaje que idees para tu historia, hay algunas clasificaciones que te pueden ayudar para crear personajes que funcionen a la medida del engranaje de la historia que quieres contar (y viceversa).

Tus personajes han de crear la ilusión de tratarse de personas y, como tales, ser únicas y diferenciadas de todas las demás personas del mundo real o ficcional. Clic para tuitear

Voy a establecer 4 criterios de clasificación para los personajes que te pueden ayudar:

    1. En cuanto a su complejidad
    2. En cuanto a su relevancia
    3. En cuanto a su función dentro de la historia
    4. En cuanto a su esencia

Vamos a ver ahora cada una de estos criterios de clasificación:

1. En cuanto a su complejidad

Los personajes pueden ser más o menos complejos, dependiendo de tus intereses y de que estés escribiendo relato o novela. La clasificación que estableció el escritor E. M. Forster fue la de personajes «planos» y «redondos».

 . Personajes planos:

Este tipo de personajes se suelen construir en torno a uno o unos pocos rasgos (por supuesto, que sean relevantes para la trama), preferentemente exagerado/s. Han de ser fácilmente reconocibles y moverse rápido en las entrañas de la narración.

En un relato, todos los personajes principales suelen ser planos, pues el hecho de que crezcan en complejidad aumentaría la extensión. En la novela, suelen ser planos los personajes secundarios.

Los errores que habrías de evitar a la hora de crear este tipo de personajes son los siguientes:

  • Que se te vayan de las manos y empiecen a adquirir demasiada complejidad y autonomía.
  • No hay que confundir la tipicidad con la topicidad. Acudir a modelos inconscientes de personas es imprescindible para retratarlos rápidamente (¿cómo nos imaginamos a un funcionario de Correos que lleva treinta años en el oficio? ¿Qué características tendría un empresario adinerado que en sus tiempos fue progre?). Por desgracia es fácil caer, al plasmarlos, en los tópicos, los mayores enemigos del escritor, por ser genéricos y obvios. Tus personajes han de crear la ilusión de tratarse de personas y, como tales, ser únicas y diferenciadas de todas las demás personas del mundo real o ficcional.
La prueba de un personaje redondo está en su capacidad de sorprender de una manera convincente. Si nunca sorprende, es plano. Si no convence, finge ser redondo, pero es plano. Clic para tuitear

. Personajes redondos:

 En una novela, los personajes redondos llevarán a sus espaldas generalmente el peso de la narración, por lo que han de ser por necesidad más complejos. Según Forster, «la prueba de un personaje redondo está en su capacidad de sorprender de una manera convincente. Si nunca sorprende, es plano. Si no convence, finge ser redondo pero es plano».

Las novelas poco convincentes suelen flaquear a menudo porque el autor intenta, a partir de unos cuantos rasgos que elige para su protagonista, moverlo a través de la acción sin preocuparse de cuál es el temperamento de su criatura o de preguntarle si le apetece de verdad recorrer el camino que le ha marcado. Este tipo de personajes, que en una narración corta puede ser muy eficaz, a lo largo de una historia larga pierde fuelle y vitalidad. Se mueve maquinalmente, no por su propia naturaleza, y aparece ante el lector desdibujado y turbio.

2. En cuanto a su relevancia

Otra distinción que nos puede resultarte extremadamente útil para configurar a tus personajes (sobre todo en novela) es en torno a su importancia dentro de la narración. Distinguiremos así entre personajes «principales», «secundarios» y «extras».

Los personajes secundarios no tienen su propia historia ni dirigen ningún hilo de acción, sino que están al servicio de alguno o varios de estos hilos a lo largo de la narración. Clic para tuitear

. Personajes principales:

El más importante de los personajes principales sería el o la «protagonista», que se diferencia del resto en que es el que arrastra el hilo principal de la acción. Puede haber uno solo o varios. También existen novelas corales o de protagonistas colectivos.

Las funciones que acarrea el protagonista son:

  • Dirigir el hilo principal de la acción.
  • Sostener la intriga.
  • Desplegar una mirada particular sobre el mundo.
  • Lograr la identificación del lector.
  • Guiar al lelctor a través del mundo ficcional.
  • Vehicular las emociones.

Dichas funciones van a ser un pesado lastre, el lastre de las estrellas. El lector no le va a quitar el ojo de encima ni le va a permitir un respiro en su resplandor. Si, por ejemplo, se nos ocurre esconderlo durante un rato largo, ya tendremos al impaciente lector preguntándose qué diablos estará haciendo su héroe o heroína en ese tiempo.

Esa especie de striptease al que continuamente está expuesto el protagonista hace que, de alguna manera, le dé poco juego al escritor. No se puede permitir hacer trucos ni caer en contradicciones.

Para aliviar esa tensión el escritor se vale en muchos casos del resto de los personajes principales. Sin ellos, el narrador no podría despegarse ni un segundo del protagonista, y a veces es necesario un distanciamiento que permita poner de relieve otros aspectos de la historia, para luego volver al héroe y abarcarlo mejor.

Los personajes principales pueden llevar a sus espaldas distintas subtramas menos importantes y que aporten diferentes perspectivas con respecto a la principal. Aunque este tipo de personajes tienen un menor relieve dentro del conjunto, adquieren cierta complejidad y un desarrollo argumental que si se aislara del conjunto de la obra constituiría una pequeña historia.

. Personajes secundarios:

A diferencia de los principales, los personajes secundarios no tienen su propia historia ni dirigen ningún hilo de acción, sino que están al servicio de alguno o varios de estos hilos a lo largo de la narración. Suelen ser personajes planos y, si deslindáramos del resto lo que de ellos se dice en la novela, lo máximo que protagonizarían sería una serie de anécdotas aisladas, y no una historia cabal. Por lo demás, disponen de poco espacio para desarrollarse y han de tener fuerza suficiente para que el lector los reconozca en cualquier momento en que aparezcan, convirtiéndose de esta manera en una especie de caricaturas de personas. Concisos, ligeros, reconocibles y rápidos, los personajes secundarios son los pesos medios de la novela.

Estas son algunas de las funciones que pueden desempeñar con maestría:

  • Nexo de unión entre los distintos hilos argumentales.
  • Relaciones públicas: son capaces de congregar a otros personajes que han de encontrarse.
  • Manejo de la información: muchas veces son mensajeros que llevan de un sitio a otro información relevante para la historia, aparecen para contarle al o la protagonista para contarle aquello que necesita saber, o actúan de confidentes.
  • Dinamizadores del conflicto: con sus acciones y reacciones, provocan al o la protagonista para que evolucione en su conflicto.
  • Reflejar la norma social predominante.

. Extras

Por último, los extras o figurantes serían todos aquellos personajes que aparecen en momentos puntuales para recoger el abrigo del protagonista, armar escándalo en un restaurante, hacer un comentario sagaz o interrumpir con una pregunta estúpida a los dos amantes cuando estos al fin se iban a besar. Ellos son los pesos mosca de la narración, y su principal característica es la fugacidad.

Dada su escasa relevancia en la historia, conviene que los retrates rápidamente, sin detenerte en detalles, para que el lector no tenga que fijar su atención en ellos demasiado tiempo y, sobre todo, para que no crea que van a tener importancia más adelante. Hay que saber crear con palabras contadas la ilusión de que alguien (y no algo) cruza la calle o se enciende un cigarrillo.

3. En cuanto a su función dentro de la historia

Este quizá sea el criterio de clasificación más complejo, y para ejemplificarlo voy a acudir a diversas clasificaciones que no se excluyen entre ellas y que te pueden dar ideas para crear los personajes cuya función se adapte mejor a lo que quieres contar en tu historia.

. Las funciones de Propp

El antropólogo y lingüista Vladimir Propp descubrió, tras estudiar decenas de cuentos fantásticos rusos, las diferentes funciones que los personajes de la mayoría de los cuentos desempeñan en el desarrollo de la intriga.

En su libro Morfología del cuento describe estas 31 funciones: alejamiento, prohibición, transgresión, interrogatorio, información, engaño, complicidad, fechoría, mediación, aceptación, partida, prueba, reacción, recepción, viaje, combate, marca, victoria, reparación, regreso, persecución, socorro, llegada de incógnito, pretensiones engañosas, tarea difícil, tarea cumplida, reconocimiento, exposición, transfiguración, castigo, matrimonio.

Estas funciones, que puedes encontrar más detalladas en esta página web, te pueden ayudar a configurar tu historia y a darle un recorrido a tus personajes.

Los arquetipos de Jung son patrones de conducta o moldes que tomamos prestados del inconsciente colectivo y que las personas adoptamos como mecanismos de afrontamiento de la realidad Clic para tuitear

. Los arquetipos de ficción

Vamos a pedir prestada a la cinematografía una clasificación que nos puede servir para distribuir roles más específicos a los personajes de nuestras historias:

  • El héroe o protagonista. Lleva sobre sus espaldas el peso de la trama.
  • El antagonista. Se opone a la consecución de los objetivos del protagonista.
  • El contagonista. Personaje que, creyendo ayudar al protagonista, se opone a que consiga sus objetivos. Es un elemento que enriquece la narración pero no la determina.
  • El incidental o outsider. Personaje que llega a la historia sin estar directamente involucrado en el conflicto. Busca algo completamente distinto al héroe, pero su búsqueda enriquece la de este.
  • El guía. Marca las directrices iniciales al héroe, y es la persona a la que puede retornar cuando está muy perdido.
  • El compañero.  Apoya al héroe en su búsqueda y matiza la acción.
  • El razonador o espejo. A través de él se manifiesta el raciocinio. Es la visión fría y calculadora. Normalmente, funciona como elemento de conflicto psicológico en el héroe y el lector.
  • La emoción. Es un personaje a través del que se manifiesta lo visceral. Funciona para enardecer la intención del héroe y para generar identificación en el espectador.
  • El escéptico. A través de este tipo de personaje se manifiestan las dudas que pueda tener el lector. Está muy vinculado a la verosimilitud.
  • El elenco. Serían todos esos personajes «contratados» solo para hacer bulto y crear atmósfera.

Hay que especificar que varios de estos roles pueden concentrarse en un mismo personaje y que, por supuesto, no todos ellos son necesarios en todas las tramas.

Si deseas más detalles sobre los arquetipos de ficción, puedes encontrarlos en esta página web.

. Los arquetipos de Jung

Los arquetipos son patrones de conducta o moldes que tomamos prestados del inconsciente colectivo y que las personas adoptamos como mecanismos de afrontamiento según nuestro carácter, nuestro modelo de crianza y las circunstancias que nos toquen atravesar en nuestra vida.

La clasificación que hizo el médico, psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo Carl Gustav Jung de los arquetipos te puede venir genial a la hora de construir tus personajes en función de estos patrones inconscientes que tenemos incorporados en nuestro disco duro todas las personas.

Jung diferencia entre arquetipos de personalidad (el inocente, el amigo, el cuidador, el explorador, el rebelde, el amante, el creador, el bufón, el sabio, el mago y el gobernante) y arquetipos del yo (el Anima, el Animus, la persona, la sombra, el sí mismo, la gran madre y el gran padre).

Si quieres entrar en detalles sobre esta clasificación, te animo a que visites esta página web.

. Los eneatipos

El eneagrama es un diagrama muy antiguo, que se remonta a los monasterios sufís, que lo tenían como matriz para la comprensión de diversos aspectos de la realidad. En Occidente lo difundieron G. Gurdjieff, Óscar Ichazo, Claudio Naranjo, Helen Palmer, Don Richard Riso, etc.

Este complejo sistema describe nueve tipos humanos básicos, que se combinan entre sí, dando subtipos más específicos. Cada eneatipo sería una matriz innata en base a la cual desarrollamos nuestro modo de ser. Durante toda la vida funcionamos en base al mismo eneatipo, variendo —eso sí— el nivel de conciencia que podemos desarrollar, ya sea trabajando sobre nosotros mismos para desplegar los aspectos más sanos de esa matriz originaria y cogiendo prestados aspectos de otros eneatipos, o bien sucumbiendo a los aspectos menos sanos.

Este sistema de clasificación lo puedes usar para dotar de vida y rasgos funcionales a tus personajes.

Los nueve eneatipos serían:

  • Eneatipo 1: el perfeccionista.
  • Eneatipo 2: el ayudador.
  • Eneatipo 3: el ganador.
  • Eneatipo 4: el sensitivo.
  • Eneatipo 5: el pensador.
  • Eneatipo 6: el cooperativista.
  • Eneatipo 7: el entusiasta.
  • Eneatipo 8: el líder.
  • Eneatipo 9: el pacificador.

Si deseas indagar más en este sistema de clasificación, te sugiero que te leas este pdf  sobre el Eneagrama que tan generosamente pone a disposición de cualquier lector la psicóloga transpersonal Virginia Gawel.

Habría otras tipologías que te pueden venir muy bien para configurar a tus personajes según su función dentro de tu historia, como pueden ser los mitos griegos, el diseño humano, las 5 familias búdicas, etc., pero no puedo detenerme ahora en todas ellas. Te animo, sin embargo, a que me dejes en comentarios si deseas que te hable de ellas.

4. En cuanto a su esencia

Por último, vamos a establecer una diferenciación de los personajes en cuanto a su esencia humana o no humana. Me interesa establecer esta distinción para señalar que, en el fondo, no hay tal distinción, aunque a simple vista lo pueda parecer.

De los personajes humanos no hace falta apenas hablar, porque todos sabemos perfectamente cuáles son: aquellos que crean la ilusión de que un ser humano, como nosotros, está caminando por las páginas del libro. Solo cabe destacar que ese ser humano ha de tener las suficientes peculiaridades como para que resulte único y diferenciado a los ojos del lector, del mismo modo que las personas también lo somos.

Los personajes no humanos serían aquellos que, por el contrario, crean la ilusión de que alguien que NO es una persona, protagoniza las situaciones. Según el género, este ente podrá ser un hada, un orco, un robot, un gato, una tetera, un vampiro, un alienígena, un zombi o cien mil variantes más. Imposible hablar de todas ellas, pero sí hemos de puntualizar algo importantísimo: por más que tengan una o varias características que los separen de las personas (una varita mágica, los dientes negros, cuerpo metálico, cuatro patas, ninguna extremidad, colmillos, superpoderes o una incontenible somnolencia), han de derrochar humanidad por los cuatro costados, porque esta cualidad es consustancial a su personajeidad. A ningún lector le interesan especialmente las teteras ni los perros ni los monstruos peludos ni los robots… a no ser que estos tengan algo que enseñarle sobre él mismo.

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Con todo esto he querido ofrecerte algunas herramientas a la hora de construir personajes íntegros, consistentes y que se adapten a la historia que desees narrar. No se trata, con ello, de que construyas tus personajes con escuadra y cartabón porque, como te decía al comienzo, lo más importante es que te encarnes en ellos, vivas en su pellejo, y te dejes llevar por sus impulsos.

Tómate este artículo, pues, como una fuente de inspiración para que bebas de ella cuando lo necesites, y también como un manual de consulta para poder manejarte con la complejidad de determinadas historias, que requieren un estudio previo de los personajes que las configurarán y las funciones que estos cumplirán.

Por tanto, recuerda guardártelo como favoritos en tu navegador o incluir un acceso directo a su URL en tu barra de marcadores de Chrome para poder consultarlo siempre que lo necesites. 

Espero haberte sido de ayuda y facilitarte tu tarea como escritor/a.

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Y si te apetece seguir indagando sobre este tema, en compañía, échale un ojo a mi acompañamiento Escribir desde el Corazón.

1 comentario en «Tipos (y arquetipos) de personajes literarios: 4 criterios de clasificación»

  1. Me ha gustado mucho el artículo, es conciso y aclara conceptos variados sobre un tema tan interesante como es la construcción de personajes. Muchas gracias.

    Maite Corroto

    Responder

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