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[Prólogo del libro de relatos de los alumn@s] Un fructífero baño

[Prólogo del libro ‘Olas de un mismo mar’, escrito por los participantes en los acompañamientos de Escribir y Meditar a lo largo del curso 2021-2022. Si quieres adquirirlo, aquí lo tienes]

Es tradición ya que escriba el prólogo de este libro (el compendio de relatos anual de los participantes en los acompañamientos de Escribir y Meditar) alrededor de lo que me evoca el título, seleccionado por las autoras y autores entre todos los propuestos por ellos mismos.

En este caso, el título elegido ha sido Olas de un mismo mar.

La verdad es que me lo han puesto fácil, porque este título se funde en mi imaginario con todo lo que me importa en la vida. O, por decirlo de otra forma, me remite al enfoque que deseo darle a todo lo que me importa en la vida. Las olas me llevan, con su espuma blanca ribeteada, a las emociones, que se alzan y se rompen impetuosas, y a las que mueve, en realidad, la energía vital que subyace, la del mar, una energía calma, abierta e incluyente.

Olas de un mismo mar. Cuando lo leo, cuando lo oigo, me entran ganas de abrazarlo y ponerme a bailar a su son. Clic para tuitear

Este título (que proviene de una imagen muy usada en la tradición budista) integra pacíficamente lo que por lo general vivimos con la violencia de lo paradójico: lo diverso y separado (las olas) con lo pleno, vasto e idéntico (el mar). No son lo mismo ni tampoco diferentes. Así es y así será siempre, por más que nos empeñemos en autoagredirnos o en matarnos mutuamente, amputando partes de nuestra propia esencia.

Olas de un mismo mar. Cuando lo leo, cuando lo oigo, me entran ganas de abrazarlo y ponerme a bailar a su son.

Y si me dejo mecer un poco más por esas olas, me llevan a conectarme con cada una/o de las/los autoras/es de este libro. Porque ellas y ellos son las olas, claro, y también son las olas sus personajes, mientras que el mar es el espacio inmenso, insondable, mágico, de lo literario. Veo a cada una y a cada uno mimando a su pequeño retoño creativo, peinándolo, sacándole brillo a lo largo de varios meses… para regalártelo ahora a ti porque sí, sin pedirte nada a cambio.

Las olas, en su incesante ir y venir, me llevan también al verano, a la niñez, al juego… A un juego a veces un poquito peligroso, si es que hay bandera amarilla o roja. Menudos revolcones nos dan a veces las olas, ¿verdad? Aunque después del revolcón, emergemos de nuevo, y siempre, siempre, distintos. Revolcón a revolcón hemos ido madurando y nos hemos vuelto más sabios. En estos relatos tienes el juego asegurado… y también un buen revolcón de sabiduría.

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Llevo más de treinta años trabajando en talleres literarios y me ha tocado confeccionar multitud de antologías de relatos. Sin embargo, cuando leo los relatos de este libro, no me pasa por alto que son muy diferentes a los que publicábamos cuando yo trabajaba en otros talleres. La diferencia, supongo, es que Escribir y Meditar no es un taller literario, sino que es un espacio al que las personas vienen a «ser» más que a «hacer».

Esto puede llevar a confusión. A ver si te piensas que en los acompañamientos de Escribir y Meditar nos tocamos las narices. Qué va. Sudamos la gota gorda, y si no que se lo digan a las chicas del acompañamiento Romper el Hielo (y su continuación Echar Raíces). Una de ellas ha logrado, después de muchos años de intentarlo, mudarse de casa de su madre. Otra ha conseguido, por fin, poner límites en lo laboral a quienes abusaban de su buena disposición. Otra ha dejado un trabajo que la mantenía eternamente estresada. Y así. Y no solo en ese acompañamiento. En todos se producen cambios profundos en la vida de sus participantes. Pero todos los cambios tienen un denominador común: provienen del «ser», y no del «hacer».

La escritura, desde el enfoque de la meditación, te conecta con la vida; y la meditación, desde el enfoque de la escritura, te conecta con la creatividad. Clic para tuitear

¿Y qué tiene que ver todo esto, dirás, con la escritura y la meditación? Pues todo, la verdad. Porque la escritura, desde el enfoque de la meditación, te conecta con la vida; y la meditación, desde el enfoque de la escritura, te conecta con la creatividad. Y eso te cambia la vida. A lo bestia. A revolcón limpio. Y sin tener que «hacer» nada. Solo dejarte «ser».

Olas de un mismo mar. Bolas de un mismo billar. Copas de un mismo bar. Velas de un mismo altar. Moras de un mismo zarzal.

Los autores de este libro, al margen de que sean principiantes y del nivel técnico, escriben desde el riesgo y la honestidad. Clic para tuitear

Las olas, las bolas, las copas, las velas, las moras son, también, los relatos de este libro. «Será un libro de principiantes», pensarás. «Habrá que hacer de tripas corazón para leerlo», prejuzgarás. Yo lo haría, seguramente, si no estuviera metida hasta el cuello en este mar de cuentos. Y desde aquí te puedo decir que te equivocas de medio a medio. No porque no haya principiantes entre los autores y autoras de este libro, sino porque escriben (al margen de su nivel técnico) desde el riesgo y la honestidad.

Cuando llega el momento de iniciar el proceso de la publicación del libro (allá por finales de enero) suelo aconsejar a los participantes en los cursos que elijan para su publicación no el que consideren su mejor relato, sino aquel en el que hayan asumido más riesgo. El nivel técnico, en realidad, da igual; cada uno tiene el suyo en cada momento, y este va aumentando con la práctica y el aprendizaje de las herramientas. Pero a correr riesgos no te suelen enseñar en los talleres literarios al uso. Y si asumes el riesgo de conectar con tus partes más vulnerables y sacarlas a la luz en el acto de transmisión de una forma generosa… en ese momento el nivel técnico no importa. Usarás las herramientas a tu alcance (sean muchas o pocas) y conseguirás igualmente clavarle una estaca en el corazón al lector, para que despierte de su vida de zombi —amodorrado bajo la sombrilla— y se meta de una puñetera vez en el mar contigo con las olas hasta el cuello, para que lo revuelquen y le arranquen el bañador a mordiscos de espuma y sabiduría.

Te deseo un feliz, pero sobre todo fructífero baño.

2 comentarios en «[Prólogo del libro de relatos de los alumn@s] Un fructífero baño»

  1. Así es, querida Isa, con tu método de Escribir y Meditar nos permitimos Ser y Conectar, nos dejamos Revolcar por las Emociones; Desmoldamos Patrones; Desaprendemos y nos permitimos la audacia de escribir desde el riesgo y la honestidad.

    Gracias por estar allí en la playa, siempre con tu Salvavidas a punto, avistando corazones, mientras jugamos con las olas.

    Un fuerte abrazo,

    Melissa

    Responder
  2. Isa, el hecho que esta antología salga a la luz el día de San Juan me lleva irremediablemente al mar, y a esa mágica noche que expectante aguarda la salida de un sol danzarín.
    Con tu tino nos has hecho bailar a varios sones y tu guía, propia del mejor de los faros.

    Con gratitud,
    Cris

    Responder

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