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VIVIR SIN MIEDO

Hielo que se rompen, vivir sin miedo, mi samsara particular

Cuando me enteré de que padecía algo llamado «trastorno de trauma del desarrollo» fue un gran shock para mí. Ahora lo veo como un gran paso adelante, pero en su momento lo sentí como un retroceso: otra vez tenía que volver a partir de cero.

Llevaba toda mi vida dando por supuestos ciertos síntomas que no eran en absoluto normales: estrés, sensación de alerta constante, tensión muscular y psíquica, bloqueos, una especie de niebla en mi cabeza que me impedía ver las cosas y mis procesos con claridad, desconexión, una profunda infelicidad, sensación de aislamiento, incapacidad para el disfrute, un juez interno demoledor, disociación, despersonalización

Mi samsara particular

Yo antes creía que la vida era así, que eso era a lo que se llamaba samsara .Y quizá no me faltaba razón, porque había tocado el hueso de mis patrones (más allá de mis fantasías), y el samsara no es más que un patrón mental ilusorio. Lo que no sabía era que ese constituía mi samsara particular, y que ese samsara particular, que en realidad no era tan particular, tenía hasta un nombre y un diagnóstico.

Por un lado, fue un gran alivio, porque poder comprender más ampliamente lo que me ocurría me permitía afrontarlo con más consciencia y adecuación. Por otro lado, fue un golpe al orgullo: resulta que llevaba meditando quince años, haciendo terapias otros tantos, toda mi vida estudiándome a mí misma… y solo ahora veía que mi existencia había estado totalmente condicionada por unos mecanismos automáticos de supervivencia que había desarrollado en la infancia y que me hacían la vida imposible en mi vida adulta. ¿En qué habría estado pensando los últimos cuarenta y nueve años?

En ocasiones las tareas que nos autoimponemos nos sobrepasan y eludimos lo esencial: tomar contacto con nosotros mismos, cuidarnos, aceptarnos, al fin y al cabo Clic para tuitear

El siguiente año fue duro, porque tuve que tomar decisiones dolorosas para propiciar el entorno adecuado que me permitiera trabajar en mi proceso sin excesivas interferencias externas. He tenido que admitir que la vida que llevaba y todas las tareas que me había autoimpuesto me sobrepasaban y, sin embargo, estaba eludiendo lo esencial: tomar contacto conmigo misma, cuidarme, aceptarme…

Los frutos de un año de trabajo

A la vez, fue un año fructífero:

LEÍ muchos libros relacionados con el tema del trastorno del trauma del desarrollo, que me ayudaron a delimitar lo que me ocurría.

En las sesiones de terapia ME ENFRENTÉ a la vergüenza, el miedo, el ridículo, la desconfianza… Lloré, me enrabieté, me desesperé. Quería resultados aquí y ya. Y sin embargo el afrontamiento de este trastorno exige un ritmo pausado, más basado en la aceptación y la relajación que en la acción impulsiva y la impaciencia.

ESCRIBÍ numerosos posts en los que iba contando mis avances. Eso era un modo de conectar con otras personas que se sintiesen identificadas con lo que me ocurría y, a la vez, una forma de transformar todos los fantasmas que me invadían en consciencia.

También ME PERMITÍ HABLAR abiertamente de algo que antes me avergonzaba profundamente. Aparte de los posts, le hablé a bastante gente de lo que me pasaba. Comprobé que a aquellos que no habían pasado por lo mismo les resultaba muy difícil de entender («¿Por qué no te relajas?», venían a decirme). Sin embargo, me sorprendió que muchas de las personas con las que tenía más intimidad sufrieran síntomas similares a los míos. El poder hablarlo abiertamente me unió a ellas, lo que hizo que la sensación de aislamiento se transformase en compañía.

Hablar abiertamente del tema con las personas más cercanas evita la sensación de aislamiento, que se transforma en compañía Clic para tuitear

DEJÉ SALIR A MI NIÑA INTERIOR —encerrada en el sótano— y permité que expresase sus necesidades: amor, conexión, consuelo, protección. He cubierto sus necesidades en la medida de lo posible.

DEJÉ SALIR LA IRA que estaba reprimiendo o dirigiendo hacia mí misma, y me di cuenta de que necesitaba esa energía iracunda para poner límites, preservar mi dignidad y no confundir la empatía con la identificación.

Me permití PERMANECER EN CONTACTO con las emociones y sensaciones desagradables que me invadían constantemente, me di cuenta de que no se acababa el mundo por abrirles espacio en mi interior y, por tanto, cambió mi forma de relacionarme con ellas. No son mis amigas, pero podemos convivir.

HE MEDITADO CADA DÍA, trabajando con la no evasión, haciéndome amiga de mis propias tensiones y reconociendo mis límites. Empecé a distinguir los síntomas que me llevaban a la desconexión.

Decidí ACABAR DE UNA VEZ POR TODAS CON LA PRECARIEDAD LABORAL: apuntarme a un curso de marketing y ventas, no ceder a mi sensación de fracaso y no valía, dar los pasos necesarios para visibilizar mi trabajo, para poder tener unos ingresos acordes con mis gastos, para crear un entorno de trabajo estable.

Aprendí a DARME como mínimo el mismo CARIÑO Y COMPRENSIÓN que era capaz de dar a los demás. Ahora, cuando veo que viene el bombardeo de los fantasmas físicos y psíquicos guardados en mi memoria celular, me aposento en la certeza de su no solidez, de mi no solidez, y dejo que las bombas me atraviesen mientras me mantengo conectada al cariño y comprensión que envuelven con su manto la situación.

Como colofón (del año, no del proceso), CREÉ UNA NUEVA FORMACIÓN a la que quise llamar «Romper el hielo». Era mi forma de seguir trabajando con mis fantasmas y a la vez ayudar a otras personas a que trabajen con los suyos de un modo creativo y acompañado.

'Romper el hielo' es mi forma de seguir trabajando con mis fantasmas y a la ver ayudar a otras personas a que trabajen con los suyos de un modo creativo y acompañado. Clic para tuitear

Así que, si te invade la vergüenza y la sensación de que eres un bicho raro en el mundo, te animo a que no hagas mucho caso de ello y te lances a experimentar, aquí y ahora, con esas mismas sensaciones, plantándoles cara en vez de creértelas. No tienes por qué agachar la cabeza ante algo que no tiene ninguna base real.

A través de las mismas herramientas que a mí me han sacado del agujero, la escritura, la meditación y el trabajo con las emociones, en Romper el Hielo te propongo un trabajo en grupo en el que te sentirás lo suficientemente protegido para descongelar tu corazón y mostrar tu vulnerabilidad, tu belleza y tu ternura. Por debajo del hielo hay una hoguera donde calentarte. Solo tienes que permitirte mirar en la dirección correcta y trabajar con las herramientas adecuadas.

Por debajo del hielo hay una hoguera donde calentarte. Solo tienes que permitirte mirar en la dirección correcta y trabajar con las herramientas adecuadas.

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15 comentarios en «VIVIR SIN MIEDO»

  1. Me ha encantado este texto, me siento en algunas cosas identificadas, me dedico a algo bastante diferente que el resto, a dar clases de Yoga, no es fácil vivir de ello, pero para mi era fundamental trabajar y entender mi mente y mi cuerpo… Creo que tu trabajo va en sintoniza…. Me podrías explicar en que más consiste el trastorno? Me siento algo identificada, y en que consiste el trabajo?
    GraciasInfinitas soy Cristina la chica que se quedó hace poquito en tu casa

    Responder
    • Gracias, Cristina. Ya te he contestado por privado, pero te agradezco por aquí también tus palabras de empatía.

      Un abrazo,

      Isa

      Responder
  2. Gracias por este post Isa yo el miedo le veo ahí siempre y cuando me creo que cede un poco aparece con más virulencia.
    Un beso enorme y gracias

    Responder
    • Hola, Fortu,

      Gracias por tus palabras. La verdad es que el miedo no cede fácilmente. El asunto es no tener tanto miedo al miedo ;-D

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder
  3. Gracias Isa por tu sinceridad y por tu valentía. Mereces una recompensa digna por tu trabajo porque conozco pocas personas que mantengan un nivel de excelencia como tu en el suyo. Yo no sería escritora si no te hubieras cruzado en mi camino, y no habría conocido la meditación de no ser por ti. Lástima no estar en MADRID para acompañarte en esta nueva aventura

    Responder
  4. Isa, eres la persona más valiente que conozco.
    Gracias por compartir este proceso y escribirlo de una forma tan precisa y desnuda.

    Responder
    • Gracias, Mer :-). Tú también eres muy valiente, porque me estás acompañando en todo el proceso :-))).

      Un abrazo,

      Isa

      Responder
  5. Hola Isabel,
    Me ha encantado el artículo ya que me siento muy identificada con los sentimiento de no saber disfrutar de lo que me ofrece la vida, de estar siempre sufriendo por todo y todos, de sufrir ansiedad y miedos, por favor me gustaría que me dijeras, igual que ha Cristina, en que consiste el trastorno exactamente y el trabajo para poder superarlo.
    Muchas gracias de antemano por todo.
    Un abrazo muy grande,
    Ernestina

    Responder
  6. Querida Isa, me dan ganas de embarcarme contigo en este interesante viaje a VIVIR SIN MIEDO, Es pena no poder hacerlo, me surgen mil impedimentos que te aseguro no tienen solución pero me complace y me conformo con leer tus mensajes siempre llenos de sinceridad, no conozco a nadie tan transparente, y me felicito por haberte conocido aquel lejano día en el aula de una escuela. Un abrazo grande, estoy deseando recomenzar nuestro curso” on line” que me abre la mente, me quita miedos y me divierte.
    M.LUZ

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    • Hola, Mari Luz,

      Qué mensaje tan bonito. Muchísimas gracias por tu mirada y tu calidez. Yo tengo también mucha suerte de haberte encontrado y de tenerte en mi vida.

      Un abrazo enorme,

      Isa

      Responder
  7. Buenas tardes Isa.Acabo de leer tú escrito y me pareció,en muchas cosas, qué estaba escribiendo mi vida.Hay qué tener mucha fuerza para escribir ésto.Me encantó.
    Yo vivo con una ansiedad desde hace muchísimos años y a veces se convierte en miedo y éste miedo,termina convirtiéndose en pánico.
    Tenía los valores y principios qué cualquier persona los desearía tener.Ultimamente creo qué los perdí,no me éstoy conociendo y por ello,es cuándo me aterra el tener miedo
    Gracias por escucharme

    Responder
    • Hola, Julia,

      Conozco bien esa sensación que describes de no reconocimiento de una misma, y el pánico que eso provoca. No sé si meditas, pero te recomiendo que te acerques a esa práctica, porque te ayudará a convivir con el espacio (incluso el espacio del pánico) y te enseñará a no formar bolas de nieve que te aplasten a partir de las sensaciones y emociones desagradables.

      Te diría que te podría interesar mi acompañamiento “Romper el Hielo”, pero comenzamos ya este domingo y el grupo está al completo. No obstante, espero que podamos mantenernos en contacto. Hago webinars a menudo y, si estás suscrita a mi web, puedes participar en el grupo de meditación… O vamos, siempre habrá alguna actividad interesante en la que participar.

      Un abrazo fuerte, y mucho ánimo,

      Isa

      Responder
  8. Gracias Isabel!!! Me ha encantado leerte y reforzar esa seguridad interna que me cuenta que la vida nos va poniendo en su momento las herramientas (si las sabemos y queremos ver) para cumplir anhelos.
    Te admiro por tu valentía y decisión, te agradezco que compartas tu camino, a mi me sirve. Un abrazo!!

    Responder
    • Muchas gracias, Isabel, es muy inspirador para mí leer lo que me dices, porque me anima a seguir compartiendo y viviendo.

      Un fuerte abrazo,

      Isa

      Responder

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