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El paisaje del asombro – Prólogo de ‘Sincronicidad’

Portada del libro de relatos "Sincronicidad" . Escribir y Meditar.

[Prólogo del libro de relatos de l@s participantes en los acompañamientos de Escribir y Meditar 2022-2023]

Por Mercedes Adán

Cuando supe que iba a hacer el prólogo de este libro, me imaginé escribiendo algo espectacular que fuera un gran homenaje a Isa y a los que han estado en los acompañamientos de Escribir y Meditar. Ese ambiente de «cuento de la lechera» me es tan familiar como mi casa, porque lo crea mi mente cada vez que pienso que, esta vez sí, voy a escribir algo grande que va a impactar. En cuanto me siento en mi mesa y toco las teclas del ordenador, la fantasía se rompe más rápido que el cántaro de la lechera del cuento, y aparece un vacío al que tengo que saltar.

Esta vez mi fantasía se hizo añicos cuando ni me había puesto a escribir. Un día antes de venir a Madrid, había estado viendo sitios en Palencia para hacer cursos presenciales y me encantó el Espacio Creativo La Ballena. A Madrid venía a un curso que, curiosamente, era en una sala con una enorme ballena azul dibujada en la pared. Para mí una casualidad, pues soy escéptica en esto de las señales. Si alguien dice: «todo pasa por algo», yo pienso, «o no». Y cuando no consigo algo y me dicen «será que va a venir algo mejor», pienso para mis adentros con algo de retranca, «ojalá».

Le había pedido a Isa que me dijera el título del libro en cuanto lo supiera, y al acabar el curso tenía un mensaje en mi móvil que solo decía «Sincronicidad». Y se me cayó el alma a los pies. ¡Cómo iba a escribir un buen prólogo con el titulo «Sincronicidad»! El paisaje de mi mente cambió del cuento de la lechera al de Hansel y Gretel perdidos en el bosque. A ver ahora qué hacía.

Sentí que tenía que recomponerme lo antes posible, porque ha sido un curso increíble y no quería hacer un churro. Lo que me había pasado era conocido, antes o después, cuando tengo que escribir, la incertidumbre está ahogándome hasta el cuello, no sé lo que va a salir, y mi parte escritora se siente a punto de naufragar y ahogarse.

Confié, algo saldría, aunque tuviera que hacer una chicuelina con la sincronicidad, y le conté a Isa lo que me pasaba. Y me dijo que seguramente no era lo que yo imaginaba y que viera un vídeo de Virginia Gawell, nuestro ángel de la guarda desde que hicimos su curso de sueños y nos abrió la puerta a entender la fuerza del inconsciente. Entraron tantas cosas por esa puerta, que las chicas del acompañamiento de «Escribir para sanar» hemos bromeado con quedar a las tres de la madrugada para juntarnos en un sueño. Pero esa es otra historia… Y me puse a ver el vídeo.

Después de verlo, escribo desde esa atmósfera mental en la que he traspasado la incertidumbre, sé que ahora he relajado el control, y sí, siento algo sutil que va a transformarme para siempre. En este paisaje mental, sí creo que puedo llegar a los demás, aunque al lado esté pegado el miedo a sonar ridícula o a no saber transmitir esto que siento en el cuerpo ahora. Y me apetece susurrar al oído del lector lo que estoy entendiendo sobre sincronicidad.

En la sincronicidad no hay una causa, sino un significado mayor, que llega por la necesidad del ser humano que soy de comprender la vida. Se produce ante hechos impactantes que parecen desbordarlo todo, de tal manera que lo de adentro y lo de afuera se confunden, como si tuvieran tal continuidad que no se puede diferenciar. Son momentos extraordinarios, en los que se descorre el velo para mostrar lo que hay tras el misterio. La emoción que llega es la sorpresa, que te lleva a coger aire en un «OH», que en un dibujo animado sería un gesto «como si quisiera que el afuera ingresara adentro».

Ahora lee de nuevo el párrafo anterior dejando a un lado la sincronicidad, y pensando en la escritura, y en lo que pasa cada vez que encuentras la manera de resolver y terminar un relato. ¿No es la misma magia?

Sé que solo puedo vivir y escribir si abro mi mente a otros paisajes que aún no conozco. Este prólogo me acerca al misterio de la vida y de la escritura, a lo que no sé y a la grandeza de las cosas. Clic para tuitear

Sí, soy cauta, más que escéptica, pero no niego lo que siento. Y siento que hay muchas cosas que no puedo comprender porque el ser humano es tan pequeño y grande a la vez, que no puedo abarcar la polaridad de esas dos dimensiones. Pero sé que no puedo dejar de escribir porque hay magia en la escritura, trasmuta lo que no comprendo y me hace mejor ser humano. Y es el terreno en el que entran, poco a poco, los que se lanzan y perseveran en esta aventura.

Virginia habla de un «inconsciente sabio» con un conocimiento en el que nos encontramos para hacer la danza juntos. Esa danza me sugiere el compartir de los grupos de Escribir y Meditar, lo que ocurre cuando nos rozamos con lo que nos molesta a todos, que es siempre lo mismo: los límites, la perfección, la impotencia, querer escribir maravillas y darte cuenta de que sale lo que sale. Y ese roce trae de la mano el valor de lo que hay, más auténtico y verdad que lo que deseas que haya. Estoy convencida de que en ese inconsciente sabio está la belleza de las metáforas, la transmutación del dolor, el coraje para traer al papel los conflictos. Y también las palabras certeras y suaves que usamos para escribir y hacer los comentarios.

Y sí, he vivido alguna vez una sincronicidad. Sentí que lo era el título de este libro cuando vi el mensaje de Isabel en el móvil, pues me traía otro instante de mi vida. Era jueves y la fecha está en la dedicatoria de un libro, 12 de junio de 2014. Ese día entré en el Retiro a la Feria del Libro de Madrid, y en la misma puerta escuché anunciar por los altavoces el número de la caseta en la que firmaba mi amigo Max. Estaba pletórico y feliz, y al encontrarnos nos agarramos fuerte las manos y le conté que habían dicho su nombre en el momento que yo entraba al parque a buscarle. Y me escribió esta dedicatoria en su libro: «Mi querida Merce, ¡Que alegría verte aquí! Este libro tiene la magia del Universo (lo de las causalidades y sincronicidades). Pues bien, te van a pasar a ti también, como ese anuncio a la entrada de la feria. Un besazo, Máximo».

Crecemos como escritores cuando avanzamos en lo sutil y delicado del ser humano, en lo que está al otro lado de los velos y trae un significado profundo a la vida. Clic para tuitear

Aún siento la emoción de vernos allí, pues sabíamos que podía ser la última vez. Él llenaba de sentido sus últimos días. Y yo estaba siempre agotada, y resistir me sonaba más que vivir. Mi sueño de dedicarme a escribir y ser profesora de escritura, era solo eso, y casi no me atrevía ni a pensarlo. Hoy, escribo el prólogo de un libro que se titula «Sincronicidad», soy profesora de escritura, ya no vivo agotada e intento que mi vida tenga el mayor sentido posible. Puede no ser una sincronicidad, pero me trae ese momento brillante y me hago consciente de su valor. Y se unen el Centro Los Pinos, donde conocí a Max y me ayudaron a cambiar, con Escribir y Meditar, el sitio que me permite destilar ese cambio para otros. Y sé que solo puedo vivir y escribir si abro mi mente a otros paisajes que aún no conozco.

Este prólogo me acerca al misterio de la vida y de la escritura, a lo que no sé y a la grandeza de las cosas. Crecemos como escritores cuando avanzamos en lo sutil y delicado del ser humano, en lo que está al otro lado de los velos y trae un significado profundo a la vida.

En esta sociedad bastante enferma es muy complicado vivir y escribir sin un grupo. Ir de la mano con los demás es lo que nos permite sujetarnos para abrir o cerrar los ojos, y sentir tan fuerte los velos, que la incertidumbre se convierten en un enorme tesoro en vez de un terrible abismo. Veo como cada uno se lanza a esta aventura desarmándose, dejándose sentir y abriéndose al misterio de lo que ocurre al escribir. La delicadeza es con lo que nos ayudamos a cicatrizar las heridas.

Si hay una emoción que se repite en este libro es la sorpresa. Puedo sentir coger aire con un “OH” a cada autor y cada protagonista juntos en algún momento de los relatos. Salta al corazón ese instante en que la sienten juntos. Clic para tuitear

Si hay una emoción que se repite en este libro es la sorpresa. Puedo sentir coger aire con un “OH” a cada autor y cada protagonista juntos en algún momento de los relatos. Salta al corazón ese instante en que la sienten juntos. No es nada loco. Es la creatividad, que recoge esas cosas del mundo, cotidianas o extraordinarias, que nos llevan al asombro. No puede ser de otra manera porque al escribir llega lo inesperado. Es el descubrimiento o la sincronicidad, el darse cuenta o el sentido. Estaba delante de nuestras narices pero necesitábamos parar, poner palabras, soltar las conexiones de las cosas y que salte la chispa. Necesitábamos escribir. Ahora me doy cuenta de que la sorpresa es una emoción escondida, que quiere salir, y a veces la empujamos con la mano para que vuelva a esconderse. Y al escribir la invitamos a salir.

Los que llegamos a Escribir y Meditar lo hacemos así, sedientos de sentido, sedientos  de comprender la vida, que se nos escapa entre el despertador y el gimnasio, entre la compra y quedarte pasmada mirando a ningún sitio en la marquesina del autobús.

Pero de pronto, nos paramos en silencio. Nos conectamos con lo que hay fuera. Escribimos. Y así somos capaces de ver lo que hay dentro. Y entrar en el asombro y reconocer la sincronicidad, si tenemos la suerte de que se produce. Porque concluyo que sí que existe, que no es de locos. Es posible que solo haya que darse la oportunidad de reconocerla. Y dejar que tantos momentos extraordinarios llenen de sentido la vida, la muerte, y el instante de cada latido del corazón.

Gracias siempre a Isa, por unir escritura y meditación, crear este espacio y darnos las herramientas para buscar sentido.

 

3 comentarios en «El paisaje del asombro – Prólogo de ‘Sincronicidad’»

  1. Hola Mercedes,
    «En la sincronicidad no hay una causa, sino un significado mayor, que llega por la necesidad del ser humano que soy de comprender la vida. Se produce ante hechos impactantes que parecen desbordarlo todo, de tal manera que lo de adentro y lo de afuera se confunden, como si tuvieran tal continuidad que no se puede diferenciar. Son momentos extraordinarios, en los que se descorre el velo para mostrar lo que hay tras el misterio. La emoción que llega es la sorpresa, que te lleva a coger aire en un «OH», que en un dibujo animado sería un gesto «como si quisiera que el afuera ingresara adentro».»:
    Magnífico párrafo con el que he llorado.
    Otro párrafo magnífico:
    «Crecemos como escritores cuando avanzamos en lo sutil y delicado del ser humano, en lo que está al otro lado de los velos y trae un significado profundo a la vida.»
    Y sí Mercedes eres profesora de escritura y de expresión corporal consciente, me gusta como lo he expresado.
    «La delicadeza es con lo que nos ayudamos a cicatrizar las heridas.» : efectivamente así es Mercedes.
    Has conseguido tu sueño porque lo has perseguido y luchado porque eres una mujer fuerte y valiente. Te admiro Mercedes.
    Otro párrafo magnífico:
    «Si hay una emoción que se repite en este libro es la sorpresa. Puedo sentir coger aire con un “OH” a cada autor y cada protagonista juntos en algún momento de los relatos. Salta al corazón ese instante en que la sienten juntos.»
    «Pero de pronto, nos paramos en silencio. Nos conectamos con lo que hay fuera. Escribimos. Y así somos capaces de ver lo que hay dentro. Y entrar en el asombro y reconocer la sincronicidad, si tenemos la suerte de que se produce. Porque concluyo que sí que existe, que no es de locos.» : Magnífico párrafo para cerrar el post de este blog.
    Final soberbio a este post.
    Has expresado perfectamente la Esencia de Escribir y Meditar.
    Muchas gracias Mercedes por tan bello escrito lleno de fuerza, de verdad, de belleza y de elegancia.
    Conseguiste tu sueño y tu sincronicidad.
    Abrazo fuerte.

    Responder
  2. Marta, muchas gracias a ti por las cosas tan bonitas que dices y la atención con la que me lees.
    La verdad es que me di cuenta al escribir esto, que la capacidad de sorprendernos se queda diluida entre la prisa y las obligaciones. Eso nos hace perdernos cantidad de cosas maravillosas que tenemos a nuestro alcance todo el rato. Y en cierto modo, el trabajo que hacemos en Escribir y Meditar, nos conecta con esa capacidad de sorpresa. Y esto, me ha parecido de mucho valor.
    Gracias por tu precioso comentario y un fuerte abrazo,
    Mer

    Responder
  3. Mer. Leo el prólogo con calma al fin un poco tarde… A veces la vida, siempre si nos dejamos, nos despista de lo que queremos hacer imponiendo lo urgente. Gracias, de corazón. Es muy hermoso lo q escribes…Me emociona y me llega muy dentro, cada vez mas, rastrear eso, tan complejo a veces pero tan hermoso, que somos por dentro… A veces, cuando levantamos la mirada desde ahí, somos capaces de ver las sincronías q la Vida va poniendo en nuestro camino. -tu amigo Max y el megáfono…escribir y meditar…tu y yo tomando café al lado en la uni sin enterarnos aún de que caminariamos años después algun trecho juntas…-…A veces pienso que esto de la sincronía es como un juego, un guiño de la Vida, con mayúscula, de eso mucho mas grande q nos envuelve y da sentido…un modo de decirnos…»ey, listilla…no estás sola, nunca lo estuviste…»
    Un abrazo enorme, Mer
    Gracias
    Inés

    Responder

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