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[Textos invitados] Varada en vida – De Matilde M. Amores

luz de luna

Autora: Matilde M. Amores

Matilde  Martínez Amores nació el día 2 de marzo de… ¡Dios mío, cuántos años hace!… Nació en Madrid, porque su madre así lo quiso. Y, para eso, el tren las tuvo que llevar desde un pueblecito de Murcia hasta Madrid. La niña, aún no nacida, iba tranquila y a gusto dentro del vientre de su madre, pero la madre no sabía cómo colocarse en su asiento para que la nonata fuera más segura y no le diera por nacer entre una parada y otra. Entre una estación y otra.

Nació felizmente, pero con mucho esfuerzo por parte de la madre, ya que pesó al nacer casi los cuatro quilos y medio.

Después de unos años, desde aquel pueblecito se trasladaron a la capital, Murcia, pero a las afueras, a un lugar rodeado de naranjos, limoneros, membrilleros y granados. Allí fue feliz. El colegio le gustaba. Temía a su padre por su seriedad y amaba a su madre por su encanto, dedicación y empatía. Sus días eran color de rosa, aunque se podían tornar grises si el padre llegaba casa de mal humor

Allí estuvo hasta los catorce años. Colegio, colegio, colegio. Quería estudiar, pero hubo otro traslado, esta vez a un pueblecito perteneciente a Almería lindando con Granada. Fueron años de entusiasmo, de naturaleza fértil. Las nieves perpetuas del Mulhacén vigilaban en primavera los almendros en flor que rodeaban su adolescencia. Allí se dulcificó su padre. La madre seguía siendo ese rayo de luz. Su guía, su sol.

Un traslado más. Esta vez a Aranjuez. Nuestra Matilde llegó allí con diecisiete años. Esa nueva residencia era lo más bonito que había conocido. Palacios, jardines con fuentes enormes rociando agua… Recién llegados, su madre le comunica, con temor, que iba a darle un hermanito o hermanita. Nuestra Matilde se abraza a su madre y la llena de besos. Le palpa la barriga y su madre le dice que aún no se le nota. Pero la alegría solo duró nueve meses. Porque la muerte se llevó a la madre y a la recién nacida.

Y nuestra chica de diecisiete años se quedó varada. Varada en vida. Y cayó en un negro pozo del que no lograba salir. Tuvo que aprender a vivir como si fuera un nacer a una nueva vida. ¿Pero aquello era vida?

Su padre se volvió a casar. Ella encontró trabajo explicando uno de aquellos palacios. Le gustaba mostrar a los turistas extranjeros la belleza y el arte en él encerrados.

Pasados los años también se casó ella. Quería tener hijos, pero los hijos no llegaban. Un médico le dijo al cabo del tiempo que tendría que aprender a vivir sin ellos. Fue muy duro escuchar esa frase de boca del especialista.  Nuestra Matilde intentó dedicarse a otras cosas.

Pero ¿qué cosas? Pasaron años de aprendizaje. Era muy difícil esa vida sin esperanza en su esperanza.

Al final llegó algo que la salvó. Siempre le había gustado escribir.  Y en ese afán de encontrar un paliativo a su desnudez de madre, encontró a Isabel Cañelles. En su compañía fue aprendiendo a encontrarse a sí misma. A asimilar la vida y sus contratiempos. Aprendió a buscar en su alma esos huecos que siempre le habían parecido pozos negros. Aprendió a buscar en ellos lo que creía tener perdido y poco a poco fue sacando de esa oscuridad la luz que necesitaba para seguir viviendo.

La noche oscura no lo es tanto si la luna está ahí vigilando esa oscuridad Clic para tuitear

Y ahí está nuestra amiga Matilde, empeñada en ser escritora y aprendiendo de su maestra, Isabel, todo lo que necesita para una vida, si no feliz, al menos una vida que merece la pena ser vivida, incluso con sus carencias. Y nuestra amiga medita guiada por su maestra y aprende de ella. De su sabiduría, de su dulzura y honestidad. A nuestra amiga le gusta mucho contemplar la luna llena.  La noche oscura no lo es tanto si la luna está ahí vigilando esa oscuridad. Luciendo como luce la esperanza en las almas de buena voluntad.

Nuestra amiga ha conseguido ROMPER EL HIELO y ECHAR RAICES.

Y se imagina bellos relatos mientras hace compañía a esa luna redonda y brillante.

 

 

35 comentarios en «[Textos invitados] Varada en vida – De Matilde M. Amores»

  1. Que dulzura de escrito, senzillo, directo…como deseando que al leerlo no te pierdas, acompañarte como lo huzo Isabel con ella …y hasta aquí ….?????️

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  2. Querida Matilde: es imposible que con la belleza que tienes dentro de ti, no consigas que tus relatos no la lleven impregnada. Gracias por compartirla con nosotros
    Un abrazo enorme
    Sole

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    • Hola Solé. Muchas gracias.
      A veces después de haber escrito esto siento cierto reparo. Es, como dice Isa un bajarse poco a poco la cremallera hasta quedarse desnuda. Un beso gordo

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  3. Qué decir de tu texto Matilde, que rebosa honestidad y sabiduría. La vida es difícil, por lo menos yo lo creo así, pero transitar por nuestro dolor más profundo y salir adelante con la verdad como guía, y la meditación y el arte como señales en la oscuridad, me parece que es lo máximo que se puede alcanzar, y tú lo has logrado, así que mi enhorabuena y un abrazo cálido, bajo la luna.

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    • Gracias. Muchas gracias por tus palabras. Un gran beso . Mi emoción ante vuestras opiniones me abruma. Os quiero.

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  4. Matilde, felicitaciones, de corazón a corazón. Un recorrido de existencia que nos muestra como Isabel y la escritura pueden ser un ancla en medio de las tormentas en océanos congelados. Con Isa, se navega en un rompehielos: en esa figura me reconozco también yo.
    Mi abrazo y toda mi admiración

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  5. Querida Matilde,
    Te he sentido muy cerca leyendo el paseo por tu vida que nos ha dado tus palabras. Con los pelos de punta desde que he llegado a esa belleza de frase: «La noche oscura no lo es tanto si la luna está ahí vigilando esa oscuridad», te abrazo cariñosamente.
    Gracias Matilde por trasladarnos a ese lugar tan bello.

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  6. Matilde, qué alegría volver a leerte. Tus escritos siempre emanan luz y aromas frutales aún en los momentos más sombríos e insípidos. Me ha encantado la frase «La noche oscura no lo es tanto si la luna está ahí vigilando esa oscuridad». Siempre me ha gustado mirar la luna, ahora entiendo mejor el porqué. Un beso grande, Matilde

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    • Hola Garbiñe. Mi querida Garbiñe. Mi bonita Torre Eiffel. Que encantadora eres. Me gusta haberte leído. Sabes que te deseo todo lo kejor. Un gran abrazo.

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  7. Qué precioso, Matilde. Rezuma honestidad, dulzura, belleza. Qué sensillo y directo. Me ha llegado al alma. Qué bonita la imagen de esa luna q nos da esperanza mientras transitamos por nuestros dolores de modo mas consciente.
    Un abrazo bien fuerte

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  8. Ayy…por cierto. Romper el hielo y Echar raices…Yo siento también que me han ido devolviendo a la vida a lo largo del año, ayudandome a abrazar esas partes oscuras que no quería ver.
    Es sanador dejar de ocultarse y ocultar esa oarte de sumbra, dejar que corra el aire.
    Muchas gracias otra vez, Matilde, por tu valentía. A mi me ayuda mucho ??

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    • Si, Romper el hielo y Echar raíces son un milagro de nuestra querida Isa. A ella le demos mucho tantas tvtantas de nosotras…
      Un abrazo

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  9. Querida Matilde ,
    Hermosisimo tu relato . Desde el sentir tan profundo . Logras que el lector pueda sentir también . Cuanto ayuda cuando uno encuentra lo que lo apasiona , lo que hace latir el corazon , segui escribiendo .
    La luna sera tu foco !
    Hoy 14 de junio es luna llena en sagitario, ponte bajo ella y abrazala !
    Cariñoso saludo !

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    • Hola Graciela. Es wue la luna es mi guía y mi destino. Un beso enorme en respuesta a tus bonitas palabras.

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  10. Matilde no te conozco, sin embargo siento que sí. Gracias por compartir un relato tan sencillo y honesto. Me ha encantado!!

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  11. Que bello escrito lleno de ternura, y honestidad. La corriente de amor que os une a ti y a Isa se alarga y va tocando a todas las que hemos tenido la suerte de estar cerca de vosotras y compartirlo.
    Leerte ha sido como compartir aquellas primeras mañanas de sábados cuando empezó la andadura de escribir y meditar.
    Un abrazo enorme para las dos.
    Fortunata

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  12. Querida Matilde:Permiteme que te diga que tu madre nunca se fue….. Su luz su dulzhura y honestidad es la que tu portas. Tu sabes agradecer todo lo bueno que recibes. Ella está detrás. Eres feliz cuando descubres la belleza del momento… Ella está detrás. Y siempre te acompañará porque la bondad nunca muere. Precioso tu escrito. Cuando veamos la luna pensaremos en ti
    Muchos bsss. Te quiero mucho

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