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Superar el bloqueo emocional

bloqueos emocionales te puede hacer sentir perdido y en una encrucijada. Mujer sentada en el asfalto

 30 de noviembre de 2020

En el post anterior hablé del bloqueo a la hora de escribir, y en este me gustaría ir un poquito más allá. En cualquier tipo de bloqueo están implicadas las emociones; el propio bloqueo proviene de un nudo emocional que no sabemos (o no queremos) deshacer. Este se puede sentir a la hora de escribir, de relacionarte con tu pareja, en situaciones de conflicto, con tu madre, al montarte en un avión, etc.

Los bloqueos emocionales te pueden tener atrapado durante mucho tiempo, incluso durante toda la vida. Y puedes sentirlos a la hora de escribir, en tus relaciones de pareja o al montar en un avión. Si de algo sé, es de bloqueos, te… Clic para tuitear

Lo malo de los bloqueos emocionales es que te pueden tener atrapado durante mucho tiempo: semanas, meses, años, décadas o incluso durante toda tu vida. Te lo digo por experiencia, porque si de algo sé, es de bloqueos.

¿Cómo notamos el bloqueo emocional?

Parece una pregunta tonta, pero hay muchísimas personas que están bloqueadas emocionalmente y no tienen ni idea de que lo están. De hecho, en esta sociedad se ha estandarizado de tal manera que a quienes muestran sin tapujos sus emociones se les mira como bichos raros.

Estos son algunos de los síntomas que te pueden hacer ver que sufres algún tipo de bloqueo emocional:

  • Frialdad. Te muestras frío y distante con «la gente» en general. Hay mendigos por las calles, animales abandonados, personas que mueren de hambre, pero qué podemos hacer, mejor cubrirse de una coraza de hielo o de amianto para que no nos afecte. Si alguien se acerca a hablarte, te preguntas qué querrá de tí y permaneces a la defensiva.
  • Racionalidad. Las personas muy racionales suelen sufrir algún tipo de bloqueo emocional, que cubren con capas y capas de argumentaciones y pensamientos. Si alguien te pregunta qué sientes y contestas qué piensas, entonces, amigo, es que estás bloqueado. O si eres capaz de argumentar que no le tienes miedo a la muerte, también.
  • Indiferencia. Vas por la vida como si te hubieses tomado un lexatin, como un astronauta por la superficie lunar. Todo lo que pueda ocurrir fuera de tu escafandra no tiene mayor importancia. La existencia es un vídeojuego en el que nada ni nadie puede hacer contacto contigo realmente. Lo que te pase, lo que les pase a los demás, no tiene demasiada importancia.
  • Falta de empatía. Al estar desconectado de ti mismo, eres incapaz de conectar con el otro. Tratas de interpretar lo que la otra persona te dice en base a tus propios códigos, opiniones y creencias, por lo que tu respuesta suele ser inadecuada. Si te pillas diciendo: «Yo lo que haría en tu lugar es…» lo más posible es que estés bloqueado emocionalmente.
  • Estallidos repentinos. Todo parece ir estupendamente, como la seda, hasta que de pronto alguien da un portazo, el gato tira tu figurita de porcelana preferida, una persona se te cuela en la cola del supermercado… y de pronto una bocanada de fuego sale por tu boca. No sabes cómo ha sido, te has transformado en Hulk de un momento para otro y no te reconoces, así que, avergonzado, vuelves a comprimir toda esa rabia en tu hígado y sigues como si nada tu vida artificialmente edulcorada.

¿Y qué problema hay?

¿Quién tiene ganas de exponerse, volver a sentirse como un niño y aceptar el desconcierto? Al fin y al cabo, se puede vivir perfectamente envuelto en las mil capas calentitas de la evasión. Clic para tuitear

Al fin y al cabo, a quién le apetece ponerse a tirar del hilo cuando la madeja está tan enredada desde tiempos sin principio, ¿no? Quién tiene ganas de exponerse, volver a sentirse como un niño, aceptar el desconcierto. Quién desea tocar la herida, para qué sufrir. A fin de cuentas, se puede vivir perfectamente envuelto en las mil capas calentitas de la evasión. Cuantas más capas de la cebolla quitemos, más ganas nos entrarán de llorar, así que mejor estarse quietecito, ¿verdad?

Bueno, pues pregúntaselo a la bilis de tu hígado, a la contractura de tu espalda, a tu intestino delgado, y también al grueso, a tus migrañas, a tus digestiones, a tus pulmones, a tu corazón, a tu tendencia a beber o comer demasiado, a tu sensación de vacío existencial, a la falta de sentido de tu vida… Seguro que ellos opinan que sí hay algún problema.

Mientras permanecemos escindidos de una parte de nuestra experiencia, carecemos de la información necesaria para llevar un buen rumbo en nuestro viaje. Y cuanto más tiempo mantengamos oculta esa situación (ese bloqueo) más nos desviaremos de aquello que realmente perseguimos (la felicidad), más sufriremos y más haremos sufrir a los demás. ¿Te sigue pareciendo pequeño el problema?

Lo que perpetúa el bloqueo

El bloqueo, en última instancia, es tensión, y la tensión está provocada porque estamos agarrados a algo sin darnos cuenta. En el momento en que soltemos eso a lo que estamos agarrados, el nudo se deshará. Pero para soltar algo tenemos primero que localizarlo, claro, y eso nunca vamos a poder hacerlo si no prestamos atención.

Aquí enumero algunos de esos «enganches» o elementos a los que podemos estar agarrados sin darnos cuenta y a los que hemos de prestar atención:

  • Disociación. La disociación ocurre cuando tu cuerpo, tu corazón y tu mente no están en comunicación. Puede que en ocasiones estés en conexión con tu cuerpo, otras con tus emociones y otras con tus pensamientos, pero suelen estar desconectados entre ellos, como si vivieran en mundos y tiempos diferentes, y no simultáneamente en ti. Puede que estés enganchado a este modo descoordinado de funcionar sin darte cuenta, y eso esté en la base del bloqueo.
  • Desconexión. Puede que estés habituado a permanecer desconectado de tus emociones, sea porque en tu familia era algo recurrente o porque te haya sucedido alguna situación en tu vida en la que tu cerebro usó este mecanismo de defensa y te quedaste ahí. De este modo, el bloqueo se perpetúa.
  • Rechazo a algunas emociones. A lo mejor sientes un rechazo visceral por algunas emociones, como pueden ser el enfado, la rabia, la tristeza, la vergüenza o la vulnerabilidad. El rechazo es en el fondo aferro, porque mientras rechazamos algo o a alguien, nos mantenemos bajo su influjo, y solo cuando soltemos el rechazo podremos liberarnos.
  • Niebla mental. A veces en la base del bloqueo existe una especie de penumbra o niebla mental. Somos incapaces de delimitar lo que sentimos, y mucho más de comprenderlo. Caminamos a ciegas y nos hemos acostumbrado a nuestro bastón de ciegos. Cualquier indicio de claridad, de que la niebla empieza a disiparse, puede asustarnos y hacernos echar las cortinas de nuevo.
  • Miedo a perder el control. Debajo del bloqueo también puede estar el miedo a perder el control. Mientras mantengas paralizadas las emociones, puedes actuar, actuar y actuar, con la falsa sensación de que cada cosa está en su lugar. Y digo «falsa» porque en realidad el caos reina en tu interior sin que seas capaz de admitirlo.
  • Miedo al dolor. Es muy recurrente bloquear las emociones para no sufrir. Por ejemplo, si acabamos de sufrir un desengaño amoroso, es normal cerrar el corazón para que nadie más nos dañe de esa manera. Si esto se prolonga en exceso, se puede convertir en un bloqueo que, en efecto, nos libro de la intensidad del dolor, pero también de la intensidad del disfrute y de la vida en general.
  • Creencias erróneas. En la base de los cimientos de todo lo que acabo de mencionar habría una serie de creencias erróneas en torno a lo que eres y a lo que debes ser. Y más vale que las pongas en cuestión, porque si no seguirán sustentando tu bloqueo emocional. Lo malo de estas creencias es que nos identificamos con ellas terriblemente, las confundimos con el yo. Pueden ser pensamientos del tipo «Mis emociones me destruirán», «Si me abro me atacarán», «Sentir es de débiles», «No podré soportar el fracaso», «Enfadarse es malo», «Si expreso lo que siento no me querrán», etc. En todo caso, cuando te sientas bloqueado conviene llegar hasta el fondo de ellas y cuestionar su verdad.

Claves para desbloquearte

Es difícil escribir desconectado. Ya solo consignar (blanco sobre negro) lo que pasa por tu cabeza, te hace conectar con ello y, a la vez, verlo con cierta distancia que te permite clarificar qué es lo que está ocurriendo. Clic para tuitear

Y por último, aquí te expongo algunas claves que, al menos a mí, me ayudan a acceder a la base de mis bloqueos y a liberarlos:

  • El chivato del cuerpo. Cuando detectes algún tipo de bloqueo emocional, tu cuerpo siempre te dará pistas sobre él. El cuerpo es tu sensor, y todo lo registra. Puede que tú estés bloqueado, pero tu cuerpo no lo está, siempre está registrándolo todo instante a instante como en la hoja de un electrocardiograma que solo te tienes que parar a descifrar. ¿Qué mensajes te lanza? ¿Cómo son esas sensaciones? En lugar de huir de ellas, aunque te generen rechazo, habitúate a abrirles espacio, porque esas sensaciones físicas son una de las puertas de acceso a tus emociones y al nudo que te gustaría deshacer.
  • La música y el baile. Personalmente es un recurso que uso poco, precisamente por lo extremadamente eficaz que es, y porque tiendo a desbordarme fácilmente. A veces puede hacer que lo «sentimental» cubra lo «emocional». Pero, desde luego, la música es maravillosa para despertar tu corazón, que se abrirá para mostrarte sus preciosos secretos. Si además de escuchar música, bailas con ella, tu cuerpo y tu corazón (si pones la oreja) te dirán en su lenguaje exactamente lo que te ocurre. No dejes que tus pensamientos traten de encapsularlo.
  • La escritura. Es difícil escribir desconectado. Ya solo consignar (blanco sobre negro) lo que pasa por tu cabeza, te hace conectar con ello y, a la vez, verlo con cierta distancia que te permite clarificar qué es lo que está ocurriendo. Existe el peligro, eso sí, de que te pierdas en pensamientos y acabes usando la escritura como huida de las emociones. Para eso, recomiendo el uso de la escritura no pensada y de la escritura desde el corazón, que te llevan a vivenciar tus emociones en lugar de pensar en ellas.
  • La meditación. Las pautas de la meditación siempre te conducen a ponerte en contacto con lo que hay, con lo que pasa en tu mente, y a abrirle espacio a través de la no lucha. Esta apertura, a su vez, incrementará la claridad, que te permitirá ver a qué estás aferrado y soltar esa tensión, con lo que se producirá el desbloqueo emocional.
  • La paciencia. Se puede definir la paciencia como la capacidad para tolerar cierto grado de incomodidad. Si estás bloqueado emocionalmente, lo peor que puedes hacer es impacientarte, es de sentido común. Actuando como un buen masajista de ti mismo, has de permanecer en contacto con esa zona dañada donde está el bloqueo y tolerar la incomodidad primera que, en todo proceso de desbloqueo, precede a la liberación. Hay un momento en que te gustaría mandarlo todo a la mierda (porque es mucho más sencillo permanecer dormido, aunque ese sueño te esté matando), y en ese momento es justo cuando has de aplicar la paciencia y perseverar.
Las pautas de la meditación siempre te conducen a ponerte en contacto con lo que hay, con lo que pasa en tu mente, y a abrirle espacio a través de la no lucha. Clic para tuitear

Todo esto que te cuento no lo he sacado de ningún libro, así que seguro que faltan o sobran muchas cosas y, desde luego, no tiene nada que ver con la «Ciencia». Procede de mi experiencia personal. He tenido bloqueos emocionales desde siempre, los sigo teniendo, y no creo que deje de tenerlos, porque están bien agarrados a mi memoria celular. Mi mapa energético debe de ser como las luces de Navidad cuando las sacas de la caja de los adornos, con todos los cables enmarañados. Pero hace años que me senté a desenredarlos con mucha paciencia, y el proceso no carece de belleza. Queda mucho por hacer, pero el camino recorrido ya ha merecido la pena.

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Si te interesa explorar la escritura para desbloquear tus nudos emocionales, está abierta la matrícula para el curso Escribir desde el Corazón.

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8 comentarios en «Superar el bloqueo emocional»

  1. Querida Isa,
    Fabuloso el post. Te lo dice un alma enmarañada , y llena de bloqueos, que poco a poco se van desatando. ES un artículo recurrente, que me gusta tener a mano. Pura sabiduría.

    Responder
  2. Me he sentido identificado con casi todas las descripciones de este post, como si estuvieras hablando de mí en concreto. Y lo mejor es que me está ayudando y creo que lo va a seguir haciendo. Muchas gracias.

    Responder
  3. La verdad que todo tiene que ir al unisono.Sobre todo cuerpo y mente.Soy un bloqueoemocional de manual.Hipersensible,inseguri y superdependiente al que le aterra la soledad y no tener el control. Una vida demasiado dura me enganchó en una amalgama de emociones a las que me cuesta desemmarañar recurriendo siempre a la huida,sabiendo en realidad lo que me pasa.Porque por circunstancias de terapias tengo un master pero….saludos

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