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8 hábitos que te ayudarán a unir la escritura y la meditación

8 hábitos para unir escritura y meditación

Si estás leyendo este post es porque te interesan las disciplinas de la escritura y la meditación, aunque son dos prácticas que no solemos contemplar unidas. Por eso precisamente decidí hace ya más de cinco años lanzar la propuesta Escribir y Meditar, con la que te ofrezco mi método de «escritura consciente», configurado a lo largo de más de treinta años de experiencia como escritora, profesora de creación literaria y meditadora, para que saborees los beneficios de combinar estas dos saludables y profundas técnicas de autoexploración. Si deseas saber más sobre dichos beneficios, te recomiendo que te leas el post «¿Por qué unir escritura con meditación?».

¿Pero cómo unirlas de una forma eficaz?, te preguntarás. ¿Escribiendo sobre tu práctica de meditación?, ¿meditando sobre tus textos? Pues no exactamente, porque eso no haría más que enredarte en más pensamientos, que es justo lo que pretendemos evitar.

A continuación, te ofrezco algunos consejos que te pueden servir para combinarlas de un modo en que se apoyen la una a la otra, te proporcionen una mayor conciencia de tus patrones mentales y empieces a ver cambios reales en tu vida.

Si aún no tienes práctica meditando te recomiendo que, antes de seguir leyendo, pases por el post «Qué es meditar y para qué sirve», donde podrás encontrar las claves para empezar a practicar.

Vamos entonces con los 8 hábitos que te ayudarán a unir estas dos disciplinas:

1. Después de meditar, realiza cinco minutos de «escritura no pensada»

Tras tu práctica diaria de meditación, resérvate cinco o diez minutos para ejercitarte en la «escritura no pensada» o «escritura automática», que consiste básicamente en posar el bolígrafo sobre el papel y escribir de corrido sin pasar por el filtro mental lo que salga. En el post «La escritura no pensada» tienes más información sobre esta práctica.

Este tipo de práctica te ayudará a distinguir cuándo estás pensando y cuándo no estás pensando, lo que es de suma importancia tanto para escribir creativamente como para meditar. Normalmente, confundimos los pensamientos con la realidad, y eso nos mete en muchos líos, que podemos empezar a desenredar combinando la escritura y la meditación. Aparte, la escritura no pensada te ayudará a aflojar tu afán de control, lo que abrirá las puertas de tu creatividad.

2. Habitúate a que tus prácticas de meditación y escritura estén lo más cercanas en el tiempo posible

La práctica de la meditación propicia un estado de conciencia abierto y lúcido, que es también el que buscamos con la escritura creativa. De modo que si te habitúas a abrir hueco para escribir después de meditar, verás que estás más despierto, relajado y creativo.

Si esto no te fuese posible, te recomiendo, en todo caso, que antes de ponerte a escribir, dediques aunque sea cinco minutos a meditar o, al menos, a conectar con tu cuerpo y tu respiración.

3. Permanece conectado a tus sensaciones y emociones mientras escribes

Una de las pautas más importantes de la meditación es la de que tu atención ha de reposar en un soporte sensorial (que puede ser la respiración, el tacto, la escucha…). Este soporte nos sirve para, por contraste, ver qué ocurre en nuestra mente, cuáles son nuestros hábitos, cómo nos enganchamos a los pensamientos, etc. Lo sensorial nos mantiene siempre conectados al presente y a lo experiencial; es a lo que se llama «cognición válida directa».

Este entrenamiento nos puede servir igualmente para cuando estamos escribiendo. Aunque nos sumerjamos en la historia que estamos contando, no hemos de hacerlo desde el intelecto, sino desde lo sensorial y lo emocional, es decir, desde la experiencia. Cuando estamos aprendiendo a escribir, a veces nuestro afán de usar bien la técnica hace que nos desconectemos de nuestras vivencias, lo que es contraproducente. La técnica puedes aplicarla en la etapa de revisión, y la irás usando de forma intuitiva a medida que la vayas asimilando, pero no ha de interferir en la escritura del primer borrador.

4. Cuando escribas, conecta con tus lectores

Escribir es un acto de «transmisión», lo que implica que has de estar conectado con tu interlocutor. Igual que en la meditación es crucial practicar la apertura de corazón, extendiendo amor y compasión hacia todos los seres, esta motivación generosa puedes aplicarla igualmente a la escritura.

Para escribir también has de estar conectado a ti mismo, pero eso no significa que hayas de estar mirándote el ombligo. Cuando escribes, te desnudas y te expones para hacer accesible la experiencia humana a otras personas con una finalidad altruista. No para que te quieran o para que te digan lo bien que lo haces, sino para ayudar a otros en su camino. Si no eres capaz de abrirte con generosidad, nunca escribirás nada que merezca la pena. Y si unes tu motivación en la meditación con tu motivación en la escritura, te será muchísimo más fácil partir de un ángulo apropiado para que el acto de transmisión se produzca.

5. Al meditar, no congeles tu creatividad

La escritura te muestra un espacio de juego y libertad en el que no estás atado a las convenciones y los miedos, como sí lo estás en tu vida real. En tus textos puede ocurrir —literalmente— cualquier cosa. Ese inmenso espacio creativo es, en realidad, el espacio de tu mente, al que normalmente no tienes acceso por tus patrones de ignorancia, apego y rechazo. Es un espacio fértil, fluido, mágico e increíblemente poderoso, y la creación literaria te enseña a perderle el miedo.

Así que, cuando medites, te puedes apoyar en la experiencia de la escritura para no cerrarte a ese espacio palpitante de tu consciencia. A veces da mucho vértigo, porque estamos acostumbrados, por nuestros patrones, a los espacios estrechos. A menudo constreñimos nuestra meditación a un pequeño cuadrilátero congelado donde no hay ningún poder, y encima nos vanagloriamos de «no tener pensamientos». Pero por ahí no vamos por buen camino. La mente es poderosa por naturaleza, y has de entrar en contacto con ese poder, aunque a veces sufras revolcones, como un niño que juega con las olas. Pero no hay nada que temer; al contrario, al rendirte a ese espacio, accederás también a la libertad y al gozo.

6. Trasciende la polaridad positivo/negativo

Los patrones de apego y rechazo son tan fuertes que, incluso en un terreno neutral (sentado pacíficamente con los ojos cerrador) y con pautas tan sencillas como las de la meditación, te verás a ti mismo peleándote con los pensamientos, cabreándote con la tensión, apegándote al sopor, etc. Sin embargo, practicando una y otra vez la ausencia de lucha, estos patrones se irán aflojando, y con ellos tu tendencia a dividirlo todo en positivo y negativo y a reaccionar de forma automática ante dicha división.

Trata de aplicar este aprendizaje a tus creaciones, donde el conflicto (algo supuestamente negativo) es un valor, en que la recreación de situaciones complicadas no está reñida con la belleza artística y donde el verdadero gozo se extrae precisamente de trascender la polaridad entre positivo y negativo.

Y viceversa, también puedes aplicar el aprendizaje extraído de la práctica de la escritura en torno al conflicto a tu meditación.

7. Dedica el mérito

La parte final de cada sesión de meditación tiene que ver con dedicar el mérito generado por la práctica a todos los seres. Esto puedes hacerlo con una sencilla frase que te salga del corazón, unida a una sincera motivación, del tipo: «Puedan todos los seres beneficiarse de la energía positiva generada por esta sesión de práctica».

Haz lo mismo cuando concluyas tus sesiones de escritura. Dedica el mérito generado por ese esfuerzo para que todos los seres se beneficien de él. Esto te ayudará a salir del ensimismamiento en el que solemos encontrarnos e irá impregnando tu conciencia de pautas más conectadas con la apertura de corazón.

8. Conecta con la amplitud del espacio de tu consciencia

Tanto la escritura como la meditación te ponen en contacto con un amplio y fértil espacio interior al que antes quizá no tenías acceso. Puede que te resulte más fácil conectar con ese espacio a través de la meditación o puede que te resulte más fácil conectar con él a través de la escritura. En cualquier caso, las muestras experienciales en uno u otro terreno, te puede servir de guía en la otra disciplina, de manera que el aprendizaje se vaya retroalimentando mutuamente.

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Espero que estos consejos te sirvan para habituarte a combinar de una forma provechosa la meditación con la escritura. Y que a través de ellos, y de ti al aplicarlos, se beneficien la mayor cantidad posible de seres.

1 comentario en «8 hábitos que te ayudarán a unir la escritura y la meditación»

  1. Qué decir Isa al respecto de este post. Que resulta que aparece por arte de «magia» en el momento justo y apropiado. Estos días me he dado cuenta de cómo estoy escribiendo sobre mis conflictos, de una forma tan directa, que me ha sorprendido a mí misma al leerme, después de pedirte ayuda al respecto en la meditación. Me he quedado de piedra al ser consciente de ello. Y en este post das las claves para reunir y trabajar con todo este maremágnum interno con las dos herramientas precisas, así como la «clave» del avance personal que es hacerlo para compartirlo por el bienestar de todos los seres, me parece sencillamente de una «sabiduría» increíble. Así pues solo me queda darte las gracias y mi enhorabuena por ser quien eres

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