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Feliz Navidad desde la cresta de la sexta ola

Como regalo de Navidad para las personas suscritas a mi web, he confeccionado un ritual llamado «Transmite tu verdad», con indicaciones para que crees en nueve pasos tu mensaje navideño desde el corazón.

Yo misma hice el ritual, y esta es la verdad que ha querido transmitirte mi corazón:

Érase una vez una elefanta que, por creerse hormiga, enfermó enterrada bajo tierra. La enfermedad le hizo atravesar el miedo a morir pero, sobre todo, el miedo a vivir.

Ahora camina al sol con paso firme y, moviendo la trompa, te saluda, envuelta en un manto de amor incorruptible.

El último día del 2020 le abrí las puertas al amor y me lancé de cabeza a una relación sentimental durante años postergada. A finales de enero, en plena tercera ola pandémica, me detecté un pequeño bulto en el pecho que pondría mi existencia patas arriba y marcaría el 2021 como el año más duro de mi vida, atravesado por las palabras «amor» y «cáncer». 

A principios de marzo, pocos días después de enterarme del diagnóstico de malignidad del tumor, se produjo la ruptura de esa relación tanto tiempo esperada, dejándome en la más absoluta perplejidad y desamparo.

Entendí que necesitaba imperiosamente a los demás, para intercambiar riqueza y calidez. (...) Después de lanzarme de cabeza al amor y a la enfermedad, no puedo sentirme más agradecida a ambos. Clic para tuitear

Se podría decir que las cosas no podían ir peor.

Quizá por eso fueron a mejor.

A partir de ese momento, se sucedieron meses de intenso aprendizaje en que:

  • Usé la escritura (a través del Diario de lo diminuto) como medicina de innegables efectos beneficiosos para mi cuerpo, corazón y mente.
  • Descubrí que me apoyaba en relaciones de dependencia en las que me situaba en el papel de víctima y me anulaba a mí misma, y empecé a cultivar la relación más importante para mi supervivencia: la relación conmigo misma.
  • Cambié hábitos autodestructivos (adicción al trabajo, aislamiento, apego a las emociones extremas…) por otros más constructivos (descanso, disfrute, relaciones auténticas…).
  • Salí de la oscuridad de «mi cueva» y adquirí el hábito de caminar cada día al sol, aprendiendo a disfrutar de ese alimento lumínico por lo que era, sin buscar nada más: puro sol rociando un cuerpo necesitado de luz.
  • Atravesé el miedo a la soledad, el miedo a la muerte pero, sobre todo, el miedo a vivir siendo yo misma, con mis imperfecciones y cualidades, con mis limitaciones y capacidades.
  • Entendí que necesitaba imperiosamente a los demás, no para huir de mí misma sino para intercambiar riqueza y calidez. Así, empecé a cuidar las relaciones importantes de mi vida con límites, entrega y gratitud.
  • Me entregué al vaivén de las olas (las pandémicas y las de dentro), propiciando la quietud en el movimiento.
  • Regué con amor y alegría la Comunidad de Escribir y Meditar, dejándome ayudar y arropar por ella en la misma medida en que le entregaba lo mejor de mí. Creé también un pequeño equipo de personas comprometidas con el espíritu que mueve esta propuesta de mezclar la escritura con la meditación y la exploración emocional.

Así que un año después de lanzarme de cabeza al amor y a la enfermedad, no puedo sentirme más agradecida a ambos, porque la voz de alerta de la segunda me ha enseñado a limpiar de neurosis al primero, mientras que proteger y cultivar el primero me ha ayudado a superar la segunda.

Por eso la imagen del amanecer y un elefante bañado por el sol me han parecido la ideal para resumir mi año en un deseo amoroso de plenitud, asentamiento y seguridad para ti y para los tuyos en estos tiempos tan duros que nos está tocando atravesar. 

¡Feliz Navidad!

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8 comentarios en «Feliz Navidad desde la cresta de la sexta ola»

  1. Querida Isabel, mi más sincera enhorabuena. Estaba esperando de ti esta maravillosa noticia, por fin te has dado cuenta de que la enfermedad vino a traer LUZ a tu mundo. Me reconozco en lo que dices de la elefanta. Lo mejor de todo lo malo es que por fin hemos sido capaces de romper las cadenas invisibles que sin darnos cuenta nos hemos impuesto. Abrazos sanadores

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  2. Muchas gracias Isa,compartir tus experiencias desde el corazón hace que me sienta acompañada en mi voluntaria soledad,siento que los seres humanos,con todas nuestras dudas,cavilaciones,enfermedades,dolor,dolor tenemos unas inmensas capacidades de superación con valentia y amor.
    Un abrazo ,FELIZ VIDA!!!

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  3. Querida Isabel. Me alegro de leer algo tan positivo como lo que has escrito. Gracias de corazón y feliz vida, que las fiestas pasan pronto.

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  4. Querida Isa: tengo pendiente encerrarme mañana por la noche a hacer el ritual que nos has regalado, pero tanto si consigo ese aislamiento como si no, quiero darte las gracias por haberme abierto tantas puertas: la meditación, la escritura. A través de ellas pude iniciar un viaje que me está permitiendo encontrarme a mi misma. Gracias por todo eso, pero sobre todo gracias por abrirte en canal y ser tan honesta y sincera con todos nosotros.
    Felices días, querida Isa, tanto si te gusta como si no la Navidad.
    Con cariño
    Sole

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  5. Me encanta la imagen de la elefanta bañándose al sol, creo que te la voy a tomar prestada para atravesar estos tiempos acelerados y a su vez embarrados que nos toca vivir.
    Felices Abrazos y ricas viandas;) que nos alegran el corazón

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  6. La imagen de la elefanta me da mucha ternura.
    Mi deseo personal y extensivo para todos es luchar y salir airosa contra los recuerdos y la nostalgia borrosa de estas fiestas. Disfrutar de lo que tengo, limitado, sí, pero real cuando lo miro atentamente.
    Un abrazo grandote de elefanta,
    Joana

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  7. Qué hermoso leerte Isabel. Gracias por compartir tanta amorosidad. Desde Argentina te saludo, con un fuerte abrazo. Todavía no me suscribí a ninguna de las propuestas que he recibido, pero me parecen de lo más interesantes. Quizás me anime este próximo año…
    Gracias! Te deseo lo mejor para este año y todos los que vendrán…
    Patricia

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  8. Feliz Navidad, Isa. La vida es un continuo aprendizaje. Me siento identificada contigo. Este año también ha sido para mí, de múltiples descubrimientos. Un abrazo grande.

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